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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2015

La hora de los partidos-movimientos

Immanuel Wallerstein
Outras Palavras

Traducido del portugus para Rebelin por Susana Merino


Las convergencias antisistema sacuden las elecciones. Algunas tratan de superar el capitalismo pero tienen poco poder. Cmo no frustrar a la sociedad e influir en el orden mundial?

En los pases en los que hay elecciones, existen normalmente dos partidos principales ubicados ms o menos en el centro de las ideas de los electores del pas. En los ltimos aos se ha producido una cantidad importante de elecciones en las cuales algn movimiento contestatario gan las elecciones o por lo menos eligi una cantidad suficiente de representantes para que el partido gobernante necesite su apoyo.

El ltimo ejemplo ha sido el de la provincia de Alberta, en Canad, en el que el Partido Nacional Democrtico (NPD), participando con una plataforma cercana a la izquierda radical, inesperadamente alcanz el poder detentado sin dificultades desde haca bastante tiempo por un partido de derecha, los Conservadores Progresistas. Lo que vuelve a este acontecimiento mucho ms sorprendente es que Alberta est considerada la provincia ms conservadora de Canad y es el sostn del primer ministro del pas, Stephen Harper, en el poder desde 2006. El NPD gan adems 14 de las 25 bancas en Calgary, bastin de Harper.

Alberta no es el nico caso. El Partido Nacional Escocs (SNP) gan las elecciones en Escocia habiendo sido histricamente un partido marginal. El partido de ultraderecha polaco Partido de la Ley y la Justicia derrot al candidato considerado conservador y pronegocios, la Plataforma Cvica. Syriza en Grecia, que desarroll una plataforma antiausteridad, est actualmente en el poder y su primer ministro, Alexis Tsipras, lucha para alcanzar sus objetivos. En Espaa Podemos, otro partido antiausteridad, est creciendo firmemente en las encuestas y parece hallarse en condiciones de dificultar o imposibilitar la permanencia en el poder del partido conservador, el Partido Popular. Tambin la India est celebrando ya un ao en el poder de Narendra Modi, que particip con una plataforma que desaloj a partidos tradicionales y dinastas de poder.

Estas elecciones contestatarias tienen siempre algo en comn. En todas las campaas los partidos que sorprenden utilizan una retrica calificada de populista. Es decir, afirman que estn luchando contra las lites del pas que tienen mucho poder e ignoran las necesidades de las amplias mayoras de la poblacin. Insisten en la necesidad de crear empleos, especialmente en aquellos lugares en que se manifiesta un gran aumento de la desocupacin.

Adems esos movimientos siempre destacan la corrupcin de los partidos en el poder y prometen acabar con ella o por lo menos reducirla drsticamente. Con esos argumentos respaldan el cambio, un cambio real.

Sin embargo debemos observar ms de cerca esas protestas. En modo alguno son todas iguales. Existe, entre ellas una grieta fundamental que se puede percibir en cuanto nos desembarazamos de su retrica. Algunos de esos movimientos contestatarios son de izquierda, como Syriza en Grecia, Podemos en Espaa, el SNP en Escocia o el NDP de Alberta, y otros netamente de derecha, como el de Modi en la India o el Partido de la Ley y la Justicia en Polonia.

Los de izquierda encaran centralmente sus crticas en temas econmicos. Su retrica y sus movilizaciones se basan en el sistema de clases. Los que estn a la derecha se afirman principalmente en cuestiones nacionalistas, normalmente con un nfasis xenfobo. La izquierda quiere combatir el desempleo generado por las polticas gubernativas incluyendo, claro, mayores impuestos a las grandes riquezas. La derecha quiere combatir el desempleo previniendo la inmigracin en incluso deportando a los inmigrantes.

Cuando llegan al poder, tanto los movimientos de izquierda como los de derecha, descubren que es muy difcil cumplir las promesas populistas de sus campaas. Las grandes corporaciones disponen de instrumentos para limitar las medidas que las perjudican. Actan en nombre de esa mtica entidad a la que llaman mercado con el apoyo y la complicidad de otros gobiernos y de los organismos internacionales. Los movimientos contestatarios descubren entonces que si presionan demasiado el presupuesto del Gobierno se reducir, al menos en el corto plazo. Pero para las personas que los votaron el corto plazo es el lapso que permite seguir aprobndolos. El da de gloria y de poder de los movimientos de protesta corre el riesgo de hallarse muy limitado. Entonces firman compromisos que irritan hasta al ms militante de sus partidarios. No hay que olvidar que quienes apoyan un cambio de gobierno son siempre muy heterogneos. Algunos son militantes que luchan por un gran cambio mundial y por el papel que sus pases desempearn en dicho cambio. Otros estn simplemente cansados de los partidos tradicionales que se vuelven reiterativos y poco sensibles. Algunos apoyan no seguir tolerando a gente tan ruin como la que est en el gobierno. En sntesis, estos partidos-movimientos no son un ejrcito organizado, sino una alianza inestable y fluctuante de muchos y diferentes grupos.

A partir de esta situacin podemos consignar tres conclusiones. La primera es que los gobiernos nacionales no tienen todo el poder necesario para hacer lo que quieren. Se hallan totalmente restringidos por el funcionamiento del sistema mundial, que funciona como un todo.

La segunda conclusin es que mientras tanto algo se puede hacer para aliviar el sufrimiento de las personas comunes. Es posible tratando de reasignar la distribucin de las rentas por la va tributaria u otros mecanismos. Los resultados pueden ser solo temporarios. Pero una vez ms quiero recordar que todos vivimos en el corto plazo y lo que podamos conseguir en l es una ventaja y no una desventaja.

La tercera conclusin es que si uno de esos partidos llega a ser un partcipe serio de los cambios en el sistema mundial no debe limitarse al populismo de corto plazo y comprometerse en cambio en acciones de mediano plazo para influir en la lucha global en este perodo de crisis sistmica y de transicin hacia un sistema mundial alternativo, que ha comenzado y se halla en curso.

Solo cuando los partidos-movimientos de izquierda aprendan a combinar medidas de corto plazo para minimizar el dolor con esfuerzos de mediano plazo para influir en la lucha por un nuevo sistema, podremos albergar alguna esperanza de llegar a la salida que deseamos, un sistema mundial relativamente democrtico e igualitario.

Traducido al portugus por Gabriela Leite

Fuente: http://outraspalavras.net/destaques/wallerstein-limites-e-esperancas-dos-partidos-movimentos/



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