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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2015

Estamos en guerra

ngeles Maestro
Pblico.es


Mientras las noticias, y al parecer el inters de la gente, se centran en quin gobernar ayuntamientos y Comunidades Autnomas decisiones de gran trascendencia para nuestras vidas se han tomado y se estn tomando sin que la inmensa mayora se entere.

A pesar de que en muchos lugares no vaya a haber grandes cambios las opciones de gobiernos que se abren en la mayor parte de los gobiernos autonmicos se circunscriben al PP apoyado por Ciudadanos o el PSOE apoyado por Podemos los cimientos de una Transicin que dej todo atado y bien atado empiezan a resquebrajarse.

Aparentemente est todo controlado. La herramienta fundamental del poder para disciplinar a los gobiernos de todos los niveles el pago de una gigantesca deuda pblica y la reduccin del dficit tiene todas las garantas legales para que funcione.

El artculo 135 de la Constitucin, el Tratado de Estabilidad de la Eurozona y la Ley Orgnica 2/2012 [1] obliga a cada ayuntamiento, a cada gobierno autonmico, al Estado y a la Seguridad Social a reducir drsticamente dficit y deuda [2] y a renunciar a polticas sociales expansivas si no quieren correr el riesgo de ser intervenidos. En 2014 los gastos destinados a la funcin Deuda Pblica supusieron el 18,9% del PIB [3], es decir, en torno a los 200.000 millones de euros y muy cerca de la mitad de los Presupuestos Generales del Estado. La situacin del Estado en cuanto a la Deuda puede considerarse como el promedio de las diferentes administraciones municipales y autonmicas.

A pesar de esta evidencia que reduce a meras cartas a los reyes magos cualquier programa electoral como bien se est demostrando en Grecia ninguna opcin poltica que haya obtenido representacin, excepto las CUP en Catalua, planteaba con claridad la necesidad de oponerse al pago de la Deuda para satisfacer las perentorias necesidades de millones de personas.

En estas condiciones los grandes poderes pblicos y privados, de aqu y de fuera, en principio nada deberan temer. Los partidos que mejor han representado hasta ahora sus intereses siguen gobernando en la mayor parte de los territorios, y los que han emergido, si bien en un primer momento cuestionaban el pago de la Deuda y la pertenencia a la OTAN, han retirado rpidamente tan incmodos planteamientos.

Nada que afecte al poder del capital est explcitamente sobre la mesa y sin embargo tienen miedo; no a ninguna fuerza poltica concreta sino al pueblo. Saben, ellos mejor que nadie, que no hay salida previsible a la crisis y que no tienen otro programa que no sea recortar salarios, pensiones y derechos sociales. Y sus temores crecen en la misma medida que disminuyen los de quienes cada vez tienen menos que perder.

El problema de aquellos que a pesar de la crisis siguen engordando sus beneficios, tanto por la destruccin de empresas y la concentracin de capital, como por el brutal incremento de la explotacin, no es Podemos. Son los riesgos de la inestabilidad, dicen.

Es el desasosiego que con tanta claridad reflejaba Jean Claude Juncker, actual Presidente de la Comisin Europea cuando deca: Sabemos lo que tenemos que hacer. Lo que no sabemos es cmo hacerlo y que nos sigan votando. Planteamiento inquietante porque si no es probable que cambien sus polticas el interrogante es qu harn cuando no tengan los votos que las respalden.

En otras palabras es lo que sentenciaba el gran gur de la derecha norteamericana Samuel P. Huntington la ms importante distincin poltica entre los pases no es la referente a su forma de gobierno, sino a su grado de gobierno [4]; es decir su estabilidad interna y su alineamiento detrs de los EEUU.

Y en situaciones de crisis tan profunda como la actual, cuando las posibilidades del sistema para amortiguar la lucha de clases mediante concesiones sociales son prcticamente nulas, el fascismo y la guerra se expanden.

La mano invisible y el puo de hierro

Juan Carlos abdic apenas ocho das despus de una elecciones europeas en las que los partidos del Pacto de la Transicin, y por ende sostenedores de la monarqua, sufrieran un espectacular retroceso. Bastaron slo cinco das tras los comicios municipales y autonmicos para que se anunciara la visita del Secretario de Estado de los EEUU para firmar el acuerdo bilateral que convertir a la Base de Morn en sede permanente del USAFRICOM (Mando de los Estados Unidos para frica). El objetivo es instalar all de forma permanente la Fuerza Especial de Respuesta de Crisis del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (SP MAGTF Crisis Response). La mera hiptesis de un cambio poltico que introdujera alguna inseguridad para sus intereses les ha hecho, tambin ahora, reaccionar rpidamente.

Como seala el comunicado de la Plataforma Global contra las Guerras [5], la finalidad de la visita, cancelada por un accidente del mandatario americano, era claro: Esta fuerza aerotransportada de despliegue inmediato, a las rdenes inmediatas del USAFRICOM, constara de un retn permanente de 850 marines con sus medios de proyeccin, ampliables a 3.500 en caso de crisis, con capacidad de desplegarse en 9 horas al corazn de frica, como cabeza de puente para una intervencin a mayor escala. Pero podra tambin ser puesto a disposicin del USCENTCOM (Mando Central de los Estados Unidos) para un despliegue semejante en cualquier punto de Oriente Medio o del Mediterrneo oriental.

Para tener una idea del grado de vasallaje del Gobierno (el del PP y el del PSOE, que fue quien inici el trmite) y su complicidad con las polticas imperialistas baste tener en cuenta que, pese a las gigantescas presiones recibidas, ningn pas africano acept nunca albergar la sede del USAFRICOM [6]. La destruccin de Libia por los bombardeos de la OTAN en apoyo de los rebeldes, ahora reconvertidos en supuestos enemigos, y su posterior invasin permiti la instalacin en Benghazi de dicho Comando estadounidense. All estuvo menos de un ao, hasta que el 11 de septiembre de 2012 el Consulado de EEUU en esa ciudad fue asaltado y destruido resultando muerto, entre otros, el propio embajador norteamericano.

La firma de ese Convenio se inscribe en la trayectoria de intervencin permanente de una potencia extranjera que inici la Dictadura y a la que han venido plegndose los diferentes gobiernos desde la Transicin. Todos ellos, supuestamente tan patriotas, han ido ampliando la presencia militar de EEUU, han aumentado la implicacin del estado espaol en todo tipo de intervenciones militares y, en un ejercicio ms de cinismo, han renunciado a preguntar si los barcos o aviones que cruzan nuestro territorio llevan o no armamento nuclear.

Es decir, el bipartidismo que ahora se tambalea est formado por dos partidos que han pisoteado nuestra soberana y han incumplido sistemticamente todas las condiciones incluidas en el S͔ en el Referndum de la OTAN de 1986. Esos son los partidos que ahora seguirn gobernando en coalicin con las nuevas fuerzas polticas en la mayor parte del territorio.

Con la decisin actual del Gobierno, que sin duda contar con un amplsimo respaldo parlamentario, adems de someter a los pueblos en los que hay instalaciones militares norteamericanas especialmente a Morn a un riesgo ms que probable de atentado, sita al conjunto de la poblacin en la diana preferente de ataque desde cualquiera de los mltiples frentes de guerra de EEUU. Mxime cuando los tambores de guerra en la propia Europa suenan cada vez ms fuerte y ms cerca, y cuando no cabe la menor duda de que la presin de la crisis y del complejo militar industrial norteamericano est acercando cada da el riesgo de una guerra a gran escala.

Y es que como seala el Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN [7]:Estamos en guerra no es una proclama, es una descripcin de la realidad. Una realidad que nos negamos a aceptar para evitar reconocer que somos cmplices, o admitir el riesgo que implica permanecer pasivos frente a la escalada belicista de la coalicin occidental de la que formamos parte.

Esta crisis general del capitalismo no nos permite preocuparnos slo de los problemas sociales y cerrar los ojos ante la guerra porque est lejos y vemos a los muertos como si fueran ficciones cinematogrficas.

Las palabras de Thomas Friedman, asesor de Madeleine Albright no dejan lugar a dudas: Para que la globalizacin avance es imprescindible que EEUU acte con toda su omnipotencia. La mano invisible del mercado jams funcionar sin el puo invisible. Mc Donalds no prosperar sin la Mc Donnell Douglas que ha construido el F15. El puo invisible que garantiza un mundo seguro para Silicon Valley se llama, ejrcito, aviacin, marina y Cuerpo de Marines de Estados Unidos [8].

Por eso, porque los partidos emergentes van a recibir la dosis de presin necesaria de tal forma que algo cambie para que nada cambie, los pueblos no podemos seguir mirando para otro lado cuando el fuego se propaga y llega cada vez ms cerca.

Por dignidad, por la imprescindible solidaridad con otros pueblos y porque estamos en el punto de mira: Hay alguien ah?

Notas:

[1] Un pormenorizado informe sobre el TSCG y la Ley Orgnica 2/2012 puede consultarse en http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/1910-informe-de-red-roja-sobre-la-ley-organica-22012-el-final-de-cualquier-soberania-y-el-arma-de-destruccion-masiva-de-los-servicios-publicos

[2] La Deuda, ahora equivalente al 100% del PIB, debera ser del 60% en 2020 y el dficit estructural deber ser 0.

[3] Estos datos proceden del Programa de Estabilidad enviado por el Gobierno en 2014 a la Comisin Europea. Pag 59. http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf

[4] Huntington, S.P. Political Order and Political Decay

[5] https://plataformaglobalcontralasguerras.wordpress.com/

[6] El USAFRICOM entr en funcionamiento en 2007 durante el mandato de Georges W. Bush y tuvo que instalarse en Stuttgart (Alemania) ante la negativa de todos los gobiernos africanos a aceptar su instalacin. No obstante, tropas estadounidenses e israeles estn instaladas de forma permanente en la ex-colonia francesa de Djibuti.

[7] Texto completo en: http://www.lahaine.org/presentacion-del-foro-contra-la

[8] Thomas Friedman, asesor de Madeleine Albright. The New York Times, 28-3-1999. Al mes siguiente se celebraba en Washington la Cumbre de la OTAN, coincidiendo con los bombardeos de la Alianza sobre Belgrado, en la que se decida entre otras cosas, que su zona de intervencin abarcaba cualquier lugar del planeta donde estuviera en peligro la seguridad energtica de los pases miembros o en caso de migraciones masivas.

ngeles Maestro Mdica, militante de Red Roja

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/13661/estamos-en-guerra/ 



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