Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2005

A balazos detuvieron el primero y 2 de septiembre a gente que hua, la mayora negros
Policas cerraron un puente para forzar a refugiados a volver a Nueva Orlens

Andrew Buncombe
The Independt/La Jornada


Un oficial de la polica de Luisiana admiti que tras el paso de Katrina en el sur de Estados Unidos, orden a sus subordinados cerrar un puente sobre el ro Mississippi para forzar el regreso a Nueva Orlens de gente que intentaba escapar del caos y del peligro en esa ciudad. Testigos dijeron que los agentes policiales hicieron tiros de advertencia contra personas aterradas, con el propsito de proteger suburbios habitados por la clase media.

Dos paramdicos que llegaron a Nueva Orlens para participar en una conferencia del gremio en esa ciudad y que permanecieron ah para auxiliar a los damnificados por el cicln, afirmaron que policas les confesaron que no queran que su comunidad residencial "se convirtiera en otro Nuevo Orlens o en otros Superdome".

Los cansados y desesperados evacuados fueron forzados a volver a la ciudad que acababan de abandonar. "Fue una forma de abrir los ojos", dijo a The Independent Larry Bradshaw, paramdico de 49 aos, residente en San Francisco. "Creo que eso fue racismo y crueldad".

Bradshaw afirm que la polica obstaculiz el puente sobre el Mississippi el jueves primero y el viernes 2 de septiembre.

El paramdico y su esposa, Lorrie Slonsky, que tienen la misma ocupacin profesional, estuvieron refugiados en el hotel Monteleone del antiguo barrio francs. Pero cuando los alimentos y el agua se agotaron ah, los paramdicos fueron obligados a recluirse en el centro de convenciones de Nueva Orlens.

De camino a ese lugar escucharon versiones sobre el caos y la violencia que haba en el interior del estadio, adonde haban sido enviados miles de personas, a pesar de la falta de agua corriente, sanitarios, electricidad y aire acondicionado.

Eso llev a Bradshaw a hablar con un alto oficial de la polica, que le indic que cruzaran el puente que comunica a la localidad suburbana de Crescent City Connection con el condado de Jefferson, donde encontraran autobuses para salir de esa regin, segn asegur el agente policial.

La pareja formaba parte de un contingente de 800 personas -la mayora negra- que caminaba por el puente sobre el ro Mississippi, cuando oyeron disparos de armas de fuego y vieron a la gente correr.

"Habamos escuchado disparos durante los das anteriores. Pero la diferencia en ese momento fue la cercana de los tiros", dijo Bradshaw. Al emprender el camino hacia la cresta del puente, los paramdicos pudieron ver una fila de policas que obstruan el paso sobre la ruta.

Cuando preguntaron por los camiones, los agentes les informaron que esa versin era falsa y que el paso a desnivel estaba cerrado para evitar que el condado vecino se convirtiera en otro Nuevo Orlens. Los policas -indicaron los Bradshaw- eran parte de la corporacin de la ciudad de Gretna.

Al da siguiente, Bradshaw dijo que trat una vez ms de cruzar y que en ese intento pudo observar cmo los policas hacan disparos de advertencia a la gente y que eso los oblig a volver a Nueva Orlens. El viernes en la maana, la pareja logr pasar al lado contrario del puente, pero con la ayuda de un bombero local.

Segn el jefe de la polica de Gretna, Arthur Lawson, hasta hoy no ha podido interrogar a los agentes de su corporacin sobre los disparos hechos en el puente.

Sin embargo, confirm que los policas de Gretna, junto con oficiales del condado de Jefferson y de Crescent City Connection, sellaron el puente y rechazaron a la gente que intent pasar, a pesar del hecho de que los medios locales informaron en esos das que el puente era una de las pocas rutas seguras de evacuacin de Nueva Orlens.

"No haba alimentos ni agua ni refugios en Gretna. No tenamos la necesidad de tratar con esa gente. Si hubisemos abierto el puente, nuestra ciudad hubiera quedado como Nuevo Orlens: saqueada, incendiada y vandalizada".

Bradshaw y su esposa fueron trasladados a Texas y desde ah viajaron finalmente a su hogar en California.

Su postura ahora es de condena a las autoridades. "El trato gubernamental contrast con la clida y sentida recepcin que nos brind el texano promedio. Pudimos ver cmo el empleado de una aerolnea le dio sus zapatos a un hombre que andaba descalzo. Gente desconocida nos ofreci dinero y nos dio la bienvenida. Ms all de eso, la ayuda del gobierno fue insensible, incapaz y racista. Hubo perdidas humanas que nunca debieron ocurrir".

The Independent

Traduccin: Guillermo Garca



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