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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2015

Se trata de poltica
Irn, como todos los dems, no est libre de culpa

Ramzy Baroud
Politics for the People

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Cuando en octubre de 2001 el gobierno de Estados Unidos declar su guerra contra Afganistn, dando as el primer paso en su llamada guerra contra el terror a raz de los devastadores ataques del 11 de septiembre de ese mismo ao, Irn se apresur a subirse al carro.

El entonces presidente iran Mohammed Jatami, tildado de reformista, proporcion una importante ayuda a los esfuerzos de EEUU para derrotar a los talibanes, un feroz enemigo de Irn y de los chies afganos. En efecto, las agresivas polticas de los talibanes incluan una deriva antichi que provoc un ingente problema de refugiados. Decenas de miles de chies afganos buscaron refugio en Irn.

El gesto amistoso de Jatami hacia la cruzada antiterrorista liderada por George W. Bush no signific en modo alguno la salida iran de una supuesta poltica de no intervencin en la regin. Irn es un pas con fronteras porosas, intereses polticos y estratgicos y temores serios y legtimos, pero tambin con incuestionables ambiciones.

Desde entonces, la intervencin de Irn en Afganistn no ha cesado nunca y as es probable que contine, especialmente tras la retirada estadounidense, si es que alguna vez esta llega a producirse. El anterior papel de Irn en Afganistn iba desde el arresto de los sospechosos de pertenecer a al-Qaida que Washington buscaba, al entrenamiento de soldados afganos y a la intervencin directa en la poltica del pas para asegurarse de que dicha poltica se alineaba y cumpla las expectativas iranes.

Nada de esto debera sorprendernos. Irn lleva bajo intenso escrutinio desde la revolucin iran de 1979. Se le ha amenazado, sancionado y castigado y durante casi una dcada estuvo combatiendo una guerra total con Iraq. Casi medio milln de soldados, y una cifra igual de civiles, perecieron en esa larga guerra cuando Iraq e Irn, utilizando tcticas de la II Guerra Mundial, pelearon por los territorios, por el acceso a las vas acuticas, los recursos, el dominio regional y varias cosas ms. Ambas partes utilizaron armas convencionales y no convencionales con tal de ganar aquel feo conflicto. Ninguna lo consigui.

Pero, con independencia de las consideraciones que haya tras las actuales ambiciones regionales de Irn, uno no puede pretender que Irn es una fuerza inocente en Oriente Medio que nicamente pretende sobrevivir. Esta lectura es tan incorrecta como la que defienden Israel y sus amigos neoconservadores en Washington, que ven a Irn como una amenaza que debe ser erradicada de Oriente Medio para conseguir la paz y la estabilidad.

Cuando EEUU invadi Iraq en 2003, Irn se puso de inmediato a reorganizar la poltica del pas para conseguir sus intereses. Destin fondos masivos y un arsenal ilimitado a ayudar a sus aliados, los partidos polticos chies y sus tristemente clebres milicias. Como era de esperar, Irn quera asegurarse de que la debacle estadounidense en Iraq se recrudeciera para que Tehern no se convirtiera en el prximo destino de una guerra estadounidense. Sin embargo, para conseguirlo, Irn, de forma conjunta aunque indirecta con los estadounidenses, atac brutalmente al que en otro tiempo fuera el pas rabe ms fuerte.

El gobierno chi y sus numerosas milicias asesinaron, masacraron, abusaron y humillaron a los sunnes, especialmente a las tribus, consideradas especialmente influyentes tras la destruccin del rgimen del Baaz y otros supuestos centros de poder sunn.

Esa comprensin reduccionista de la sociedad iraqu fue a la vez instigada por Washington y Tehern. Las horrendas consecuencias de ese entendimiento fomentaron una animosidad sin precedentes hacia Irn y, como era de esperar, hacia los chies en general en gran parte de la regin.

No obstante, el papel clave jugado por Hizbol, un partido y una fuerza combativa fundamentalmente chi, para poner fin a la ocupacin israel del Lbano en el 2000, expulsando de nuevo a los israeles en 2006, equilibr el dao infligido por el destructivo papel de Irn en Iraq. La capacidad de Hizbol para mantener a raya a Israel fue ms que suficiente para desafiar el argumento sectario.

Sin embargo, las cosas cambiaron con la llegada de la llamada Primavera rabe. Irn y sus enemigos regionales del Golfo, y posteriormente Turqua, percibieron el levantamiento en el mundo rabe como una amenaza grave pero tambin como una oportunidad.

Se trataba de un gran juego por excelencia, que ahora se encuentra en plena exhibicin en el Yemen y, por supuesto, en Siria y otros lugares.

Si bien podra argumentarse que en ltima instancia las actuales guerras en Oriente Medio no tienen sus races en algunas tendencias sectarias sino que es el resultado de un juego de poder poltico de dcadas de duracin, no puede negarse que el componente sectario de la guerra se ha convertido ahora en una de sus caractersticas y que Irn, junto a los pases del Golfo, Turqua, Israel, EEUU y sus aliados occidentales, estn todos implicados.

Puede que todos ellos reivindiquen determinada dialctica racional para justificar o explicar su implicacin, pero pocos pueden proclamar su inocencia en el sufrimiento de millones de personas.

Durante la guerra de Irn-Iraq (1980-1988), EEUU se mantuvo del lado de Iraq, proporcionndole apoyo militar y logstico. Irn no confa en EEUU ni respeta su poltica exterior, pero entiende tambin que EEUU, a pesar de su menguante influencia, seguir siendo un actor importante en Oriente Medio y, por tanto, al ser consciente de ello, ha adaptado sus polticas a esa realidad. Irn coopera con EEUU cuando los intereses de ambas partes coinciden, como hizo en Afganistn, Iraq y ahora contra el autoproclamado Estado Islmico (EI).

Desde el punto de vista de Tehern, su expansin regional puede en cierta forma considerarse como un mecanismo de defensa: un poderoso e influyente Irn disminuye las posibilidades de una agresin israelo-estadounidense. Recientemente, la alta representante diplomtica de la Unin Europea hizo un llamamiento a Irn para que jugara un papel importante, importante pero positivo, especialmente en Siria, y que animara al rgimen a apoyar una transicin dirigida por los sirios.

Para Irn, esas declaraciones representan un apalancamiento poltico que, hasta cierto punto, indican el xito de su estrategia en Siria, que supuso un importante apoyo militar al rgimen de Asad y una intervencin militar directa. No puede refutarse que el papel de Irn en Siria ha ido ajustndose a las mismas lneas sectarias que sigui en Iraq, a las que contina adherido. Si bien resulta innegable que Irn est combatiendo a las bestias del EI, tampoco debe negarse, para empezar, su responsabilidad en el incremento del militarismo sunn.

Aunque Irn est manteniendo varios frentes en su actual papel en el gran juego en Oriente Medio, confa en convertir su palpable ascendencia regional en un capital poltico que quiere plasmar en un acuerdo nuclear definitivo antes del 30 de junio. Ese acuerdo podra ahorrarle nuevos conflictos con Occidente, o al menos disminuir el fervor blico defendido por el derechista primer ministro israel Benjamin Netanyahu y sus aliados.

Los discursos polticos y los medios de comunicacin actuales intentan racionalizar los mltiples conflictos en la regin de Oriente Medio tendiendo a comprar una nica lectura que tiende a demonizar a una parte y perdonar a las otras. Aunque el papel de los actores regionales a la hora de apoyar a los extremistas en Siria e Iraq que llev a la formacin del EI es bien conocido y abiertamente debatido, Irn no est libre de culpa.

Irn es parte fundamental en los conflictos en curso, ha contribuido a algunos, ha reaccionado ante otros; se ha esforzado en derrotar las ambiciones de EEUU pero tambin ha cooperado con Washington cuando sus intereses se entrecruzaban. Es igual de sectario, lamentablemente, que el resto.

No se trata de implicar a Irn sino de intentar una lectura honesta de una guerra en la que hay involucradas muchas partes y todas ellas tienen igualmente manchadas las manos de sangre.


Fuente: http://www.ramzybaroud.net/just-politics-iran-like-the-rest-is-not-blameless/



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