Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2005

Se necesita una reconstruccin en manos del pueblo

Naomi Klein
La Jornada


El 4 de septiembre, seis das despus de que Katrina golpe, vi el primer asomo de esperanza. "La gente de Nueva Orlens no se esfumar en silencio, dispersndose por todo el pas para convertirse en gente sin hogar en incontables ciudades mientras los fondos de ayuda federal se canalizan a reconstruir casinos, hoteles, plantas qumicas... No nos quedaremos quietos mientras se usa este desastre como una oportunidad para remplazar nuestros hogares con nuevas mansiones y condominios."

La declaracin provino de Community Labor United, coalicin de grupos de bajos ingresos de Nueva Orlens. Tambin demand que una comisin de evacuados "vigile la FEMA (siglas en ingls de Agencia Federal de Manejo de Emergencias), la Cruz Roja y otras organizaciones que recolectan recursos a favor de nuestra gente... Hacemos un llamado a que los evacuados de nuestra comunidad participen activamente en la reconstruccin de Nueva Orlens".

Este es un concepto radical: los 10 mil 500 millones de dlares aprobados por el Congreso y los 500 millones de dlares recaudados por organizaciones privadas caritativas no pertenecen a las agencias de ayuda o al gobierno: pertenecen a las vctimas. Las agencias a las que se confa el dinero deben rendir cuentas a las vctimas. En otras palabras, aquellas que Barbara Bush describi con tacto como "de todos modos menos privilegiados", acaban de volverse muy ricas.

Noms que parece que la ayuda y la reconstruccin nunca funcionan as. Cuando estuve en Sri Lanka, seis meses despus del tsunami, muchos sobrevivientes me dijeron que la reconstruccin los converta de nuevo en vctimas. Un consejo de los hombres de negocios ms destacados del pas estaba a cargo del proceso y entregaba la costa a paso acelerado a los promotores de turismo. Mientras tanto, cientos de miles de pescadores pobres estaban an atorados en asfixiantes campamentos tierra adentro, patrullados por policas con ametralladoras y totalmente dependientes del agua y los alimentos proporcionados por las agencias de ayuda. A la reconstruccin la llamaban "el segundo tsunami".

Ya hay seales de que los evacuados de Nueva Orlens podran enfrentarse a una segunda tormenta igualmente brutal. Jimmy Reiss, presidente del Consejo de Negocios de Nueva Orlens, dijo a Newsweek que ha tenido una lluvia de ideas acerca de cmo "usar esta catstrofe como una oportunidad en un milln para cambiar la dinmica". La lista de deseos del Consejo de Negocios es bien conocida: bajos salarios, bajos impuestos, ms condominios de lujo y hoteles. Antes de la inundacin, ya esta visin de alta rentabilidad estaba desplazando a miles de afroestadunidenses pobres: al mismo tiempo que su msica y su cultura se ponan en venta en el Barrio Francs (que est cada vez ms en manos de los grandes consorcios) -donde slo 4.3 por ciento de los residentes es negro- demolan sus conjuntos habitacionales. "Para los blancos y los empresarios, la reputacin de Nueva Orlens es: 'un gran lugar para vacacionar, pero no salgas del Barrio Francs o te darn un balazo'", me dijo Jordan Flaherty, activista laboral, un da despus de salir de la ciudad en bote. "Ahora los promotores tienen una gran oportunidad para dispersar el obstculo a la gentrificacin**: la gente pobre."

He aqu una idea mejor: Nueva Orlens podra ser reconstruida por y para la misma gente que result ms afectada por la inundacin. Escuelas y hospitales que antes se estaban viniendo abajo finalmente podran tener los recursos adecuados; la reconstruccin podra crear miles de empleos locales y proveer de capacitacin a escala masiva en industrias con sueldos decentes. En vez de entregar la reconstruccin a la misma elite corrupta que le fall de manera tan espectacular a la ciudad, el esfuerzo podra ser dirigido por grupos como la Douglass Community Coalition. Antes del huracn, esta extraordinaria reunin de padres, maestros, estudiantes y artistas trataba de reconstruir la ciudad de la devastacin de la pobreza a travs de transformar la Escuela Preparatoria Frederick Douglass Senior en un modelo de aprendizaje comunitario. Ya hicieron el arduo trabajo de construir un consenso alrededor de la reforma educativa. Ahora que los fondos estn fluyendo, no deberan tener las herramientas para reconstruir cada una de las debilitadas escuelas pblicas de la ciudad?

Para que un proceso de reconstruccin de la gente se vuelva realidad (y para evitar que ms contratos terminen en manos de Halliburton), los evacuados deben estar en el centro de toda toma de decisiones. Segn Curtis Muhammad, de Community Labor United, la leccin ms cruda del desastre es que los afroestadunidenses no pueden contar con que algn nivel de gobierno los proteja. "No haba nadie encargado de nosotros", dice. Eso significa que los grupos comunitarios que representan a los afroestadunidenses en Luisiana y Mississippi -muchos de los cuales perdieron personal, espacio de oficina y equipo en la inundacin- necesitan de nuestro apoyo. Slo una masiva inyeccin de capital y voluntarios har posible que realicen la tarea crucial de organizar a los evacuados -hoy esparcidos en 41 estados- en una poderosa base poltica. La pregunta ms apremiante es dnde van a vivir los evacuados. Un peligroso consenso crece en torno a la idea de que deberan recolectar un poco de caridad, pedir un trabajo en el Wal-Mart de Houston y mudarse. Muhammad y CLU, en cambio, demandan el derecho a regresar: saben que si los evacuados quieren casas y escuelas a los cuales regresar, deben ir a sus estados y luchar por ellas.

Estas ideas tienen precedente. Cuando la ciudad de Mxico fue golpeada por un devastador terremoto en 1985, el Estado tambin le fall a la poblacin. Un mes despus del temblor, 40 mil enojados refugiados se enfrentaron al gobierno, se negaron a ser reubicados fuera de sus barrios y demandaron una "reconstruccin democrtica". En un ao, no slo fueron construidas 50 mil nuevas moradas para los que se haban quedado sin hogar: los grupos barriales que nacieron de los escombros lanzaron un movimiento que a la fecha reta a los tradicionales detentadores del poder en Mxico.

Y la gente que conoc en Sri Lanka ya se cans de esperar la ayuda prometida. Algunos de los sobrevivientes ahora llaman a la creacin de una comisin de pla-neacin del pueblo para una recuperacin post tsunami. Dicen que las agencias de ayuda deben rendirles cuentas; despus de todo, es su dinero.

La idea podra -y debera- cobrar fuerza en Estados Unidos. Porque slo hay una cosa que puede compensar a las vctimas del ms humano de los desastres naturales, y eso es lo que les ha sido negado: el poder. Ser una larga y dura batalla, pero los evacuados de Nueva Orlens deben tomar fuerza del reconocimiento de que ya no son pobres: son ricos a los que temporalmente no se les permite el acceso a sus cuentas bancarias.

Para mayores informes respecto a cmo donar, puede consultar: www.thenation.com.

Naomi Klein es  autora de No Logo y Vallas y ventanas.

** Desplazamiento de pobres de ciertas zonas, para que stas sean habitadas por ricos. (N. de la T.)

2005 Naomi Klein

Traduccin: Tania Molina Ramrez



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