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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2015

Podemos, el Partido que vino de Amrica Latina: balances y desafos de la transformacin poltica en Espaa

Luis Martn-Cabrera
Rebelin


Existe una curiosidad ms que lgica en Amrica Latina en general y en Chile en particular sobre el fenmeno Podemos y las consecuencias o la aplicabilidad que sus campaas puedan tener en la regin. Con frecuencia, de manera tal vez inconsciente, se desliza un relativamente velado eurocentrismo en la, por otro lado merecida, admiracin que provoca el xito electoral del partido espaol. Conviene, en este sentido, aclarar que la emergencia de Podemos es inexplicable sin sus orgenes latinoamericanos y recordar que no todo viene de Europa y que Pablo Iglesias y los suyos encontraron su primera inspiracin en los movimientos sociales y los gobiernos post-neoliberales de la regin, es el laboratorio latinoamericano, para utilizar la expresin acuada por Franck Gaudichaud, el que inspira en buena medida la potencia poltica de Podemos.

A menudo se hace referencia al hecho de que la mayora de los fundadores del partido Monedero, Bescansa, Errejn, Iglesias y otrosejercen o ejercan su actividad docente en la Universidad Complutense de Madrid, pero es igualmente importante sealar su conexin con la fundacin CEPS (Centro de Estudios Polticos y Sociales), un think tank cuyas actividades se han desarrollado por cerca de dos dcadas primordialmente en Amrica Latina. Cuando las lites polticas espaolas se dedicaban Felipe Gonzlez a la cabezaa promocionar la Transicin a la democracia en Espaa como modelo de exportacin para Amrica Latina y el bipartidismo pareca estar sellado a sangre y fuego sobre un pacto de olvido e impunidad en Espaa, el EZLN levantaba su grito indgena de dignidad rebelde contra la doxa neoliberal y el consenso de Washington. Es, en primer lugar, el estallido Zapatista de 1994 y ms tarde la victoria electoral de Chvez en las elecciones de 1999, lo que fuerza a los hoy miembros del Consejo Ciudadano de Podemos a volver la mirada hacia Amrica Latina, una regin que, con la integracin de Espaa a la Unin Europea, haba quedado mayoritariamente sepultada en la memoria de la mayora de los espaoles. El zapatismo y, sobre todo, la ruptura del consenso de Washington iniciada por la revolucin bolivariana en Venezuela que despus se extiende a Bolivia, Ecuador y en distinta medida a Argentina y Nicaragua hacen posible lo que en ese momento era imposible e impensable en Espaa: salir o intentar salir de las polticas neoliberales, recuperar el rol regulador y redistributivo del Estado. En este sentido, no hay que perder de vista que Iigo Errejn, Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero, se desempean como asesores de los gobiernos de Chvez, Evo Morales y Rafael Correa y que Luis Alegre Zahonero es autor, junto a Carlos Fernndez Liria, de un libro, Comprender Venezuela, pensar la Democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales (2006) que levantara muchas ampollas en la bienpensante progresa eurocntrica espaola por su defensa del proyecto bolivariano.

Por tanto, cuando la flamante nueva alcaldesa de Ahora Madrid , Manuela Carmena, dice que va a gobernar sobre todo escuchando a la ciudadana hay que ver claramente en sus palabras ecos de la leccin zapatista el mandar obedeciendo o el detrs de nosotros estamos ustedes-- y cuando observamos la insistencia de Podemos en centrar su campaa en la regeneracin poltica y en la defensa de la democracia es inevitable pensar en la primera campaa electoral de Hugo Chvez y en el Movimiento V Repblica que liquido el bipartidismo hasta entonces imperante de adecos y copeyanos sin declararse abiertamente socialista. A menudo se insiste en los modos en que Iigo Errejn se inspira en La razn populista de Ernesto Laclau, pero creo que es igual o ms importante su participacin como asesor en varias campaas electorales chavistas: es la lucha de los pueblos la que inspira la teora y no al revs.

Entonces, si las conexiones de Podemos con el laboratorio latinoamericano son tan estrechas, por qu no aparecen de manera ms decisiva en el discurso de sus lderes? Por qu no han hecho o mejor dicho han dejado de hacer una defensa pblica ms explcita de lo que aprendieron del otro lado del Atlntico? Creo que esto se debe en parte a la campaa de acoso y derribo a la que son sometidos los miembros de Podemos por parte de los medios hegemnicos (particularmente los asociados a la derecha) y en parte a la difcil situacin por la que atraviesa el gobierno Venezolano de Nicols Maduro en este minuto1. Me da la impresin que la defensa de estos procesos de cambio en Latinoamrica, la pedagoga poltica que podra exigrsele a Podemos en otras circunstancias se hace muy difcil dada la concentracin de medios que existe en Espaa.

Por otro lado, ya estamos viendo cul es el precio que se puede pagar precisamente por no hacer pedagoga poltica o por buscar un discurso polticamente centrado que vaya paulatinamente llenando el significante vaco de la poltica con distintas demandas. A menudo este discurso que no se pretende ni de izquierdas ni de derechas, deja desguarnecidos a los propios lderes del partido, sin defensa posible frente a los ataques mediticos tanto de la derecha como de la socialdemocracia como acaba de suceder con el recientemente elegido concejal de cultura del ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata. Zapata fue acusado de escribir hace cuatro aos unos tuits en el contexto de una polmica sobre los lmites del humor en los que se haca humor negro con el holocausto y con algunas vctimas del terrorismo de ETA. El acoso meditico llego a tal extremo que el concejal se vio obligado a dimitir sin poder defender lo ms elemental: Que la intencin fue ldica y por lo tanto los tuits no se pueden tomar prima facie , que la excepcionalidad del holocausto no deja pensar histricamente el holocausto, que los que acusan a Zapata son las mismas y los mismos por ejemplo Esperanza Aguirre- - que siguen haciendo, sin ninguna intencin ldica, apologa del franquismo y mofa de los desaparecidos etc. Con esto, no trato de darle lecciones a nadie, sino de preguntar en voz alta, si no convendra pasar a la ofensiva en vez de estar siempre a la defensiva, si no sera bueno hacer un poco de pedagoga poltica aunque se pierda popularidad, si no estara bien en vez de dar por bueno que Venezuela es un horror y siempre lo fue, explicar un poco qu vieron y qu sacaron de estas experiencias polticas los actuales lderes de Podemos.

Izquierda y derecha son metforas, tropos espaciales, de hecho, los que se sentaban a uno y otro lado del rey a las metforas podemos renunciar si no sirven, a lo que no podemos renunciar es a nuestra memoria y a nuestra historia , pues sin un pasado anudado al presente no hay futuro posible. Por eso, conviene recordar las races latinoamericanas de podemos y su inexpugnable relacin con el 15-M, Con la Plataforma Antidesahucios y con las distintas mareas ciudadanas en defensa de la educacin y la salud pblica . Cabe recordar que las polticas austericidas emprendidas por el gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero primero y continuadas despus por Mariano Rajoy encontraron tanto a los dos grandes sindicatos nacionales UGT (Unin General de Trabajadores) y CC.OO (Comisiones Obreras) como a los partidos de izquierdas, especialmente Izquierda Unida, totalmente desarmados e incapaces de ofrecer respuestas y resistencia a la apisonadora neoliberal del Estado. Es la rebelin pacfica y popular de las y los indignados la que llena la Puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo del 2011 y otras plazas a lo largo del mismo ao. El movimiento 15-M invent un lenguaje nuevo y una manera de hacer poltica ms horizontal y participativa y, sobre todo, le dio un impulso decisivo a la unificacin de toda una serie de luchas (feministas, ecologistas, estudiantes, asociaciones barriales, anti-capitalistas,etc.) que hasta ese momento haban permanecido aisladas unas de otras.

Mientras tanto, a los pocos meses, el Partido Popular ganaba las elecciones con el triste binomo mayora absoluta-abstencin masiva y bien reprima las manifestaciones del 15-M bien se burlaba de los participantes de la misma con eptetos como perroflautas (designacin para-racista que define al estilo hippie de algunos participantes en estas protestas), porque no perciba a estos movimientos como una amenaza. Despus las polticas austericidas continuaron hasta lmites intolerables continuaron los desahucios y sus suicidios, la malnutricin infantil bati records, la sanidad y la educacin siguieron privatizndose y el paro nunca bajo del 20%-- y el 15M mantuvo sus banderas apartidistas de lucha y a la vez mut en mareas blancas en defensa de la sanidad, mareas verdes en defensa de la educacin y por supuesto el trabajo heroico de la PAH (la Plataforma Afectados por la Hipoteca) liderada por la hoy alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

A mediados del 2014 parecamos haber llegado a un impasse: la protesta contra el ajuste fiscal brutal continuaba en la calle y el gobierno segua haciendo odos sordos o criminalizando la protesta como sucedi con Alfon, un joven de la periferia obrera de Madrid, acusado falsamente por la polica de delitos de terrorismo. Corresponde a Podemos el mrito indiscutible de haberse dado cuenta de que la poltica transformadora slo poda salir de este callejn sin salida recurriendo otra vez a la forma partido y organizndose para tomar el poder y romper con el bipartidismo salido del rgimen del 78, ao en que las cortes salidas del franquismo aprueban la constitucin vigente. Es la lectura atenta de Gramsci desde la calle la que permite a los lderes de Podemos hegemonizar la protesta social y abrir una grieta considerable en los mecanismos de dominacin instalados desde la Transicin. Corresponde tambin a Podemos y a Pablo Iglesias el mrito de haber sacado a la izquierda de su autismo poltico y haberles puesto frente a su propio miedo al poder y a su vocacin de marginalidad. Muchos sectores de izquierda, tanto en movimientos sociales como en partidos revolucionarios , conciben el poder de manera pecaminosa hacindose eco de los postulados de John Holloway, Cambiar el mundo sin tomar el poder. Preferir tener razn y seguir siendo marginales antes que atreverse a tomar el poder y mancharse las manos con sus aspectos ms abyectos.

Ahora bien, Podemos es, a la vez, inexplicable sin los movimientos sociales en general y sin el 15-M en particular, Podemos puede ser, para apropiarnos de la siniestra metfora de Efrin Ros Mont, el pez que represente el cambio, pero el movimiento 15-M y las mareas y la plataforma son el agua, unos y otros estn en una relacin simbitica, conforman los extremos inconmensurables de la transformacin social en Espaa hoy. Hasta qu punto esto es as puede simplemente comprobarse retrotrayndonos a las elecciones europeas del 2009 en las que Izquierda Anticapitalista -- la formacin que le presta el andamiaje partidista a Podemos en el 2014 para presentarse a las Europeas-- obtiene el 0,13% de los votos frente al casi 8% de la nueva formacin de Pablo Iglesias. Qu es lo que ha cambiado? El carisma de los lderes? No lo creo, lo nuevo es que Podemos puede subirse a la ola del 15-M y de los nuevos movimientos sociales anti-austeridad, cosa que Izquierda Anticapitalista no poda hacer.

En este sentido, creo que es necesario sealar que la direccin de podemos ha oscilado ambivalentemente entre organizarse como un partido tradicional con su vanguardia y sus bases o reinventar la forma partido abrindola a las distintas formas de participacin democrtica inventadas por el 15-M y los movimientos sociales. Este residuo vanguardista, unido a las fuertes presiones electorales y los ataques de la casta, ha hecho que, por momentos, la nueva poltica pudiera reducirse a cambios meramente semnticos (Consejo ciudadano por Comit central y crculos por bases) que envolvan la misma cadena de transmisin vertical de poder y representacin que define a los partidos capitalistas tradicionales. Esto, entre otras cosas, explica las tensiones y fracturas con el grupo de Pablo Echenique en Aragn o con el grupo de Izquierda Anticapitalista de Teresa Rodrguez en Andaluca, as como la salida de Juan Carlos Monedero del liderazgo del partido, probablemente hastiado de una poltica demasiado tecnocrtica y organizada a golpe de encuestas electorales. En este sentido, creo que la gran leccin de las pasadas elecciones municipales es que Podemos slo con su marca no puede, pero con los movimientos sociales s y viceversa. Los lugares donde Podemos va a poder gobernar son aquellos (Barcelona, Madrid, Cdiz) donde se presentaba con plataformas ciudadanas (Ahora Madrid, Barcelona en Com) levantadas con alto grado de participacin de los movimientos sociales y con estructuras horizontales de poder. La receta del xito es, por tanto, la confluencia del partido Podemos con el tejido social de los movimientos sociales y no una cosa o la otra solas.

Hay aqu tambin otra gran leccin que aprender de los procesos de cambio en Amrica Latina. Cuando los movimientos sociales llegan al poder, como es el caso del MAS en Bolivia, y se vuelven hegelianos, es decir, cuando asumen que su presencia en el gobierno transforma mgicamente al Estado en sntesis de todos los antagonismos sociales, tienden a no socializar el poder y generan anticuerpos en los esas mismas colectividades que les llevaron al poder. Esto es, sin duda, lo que sucede en Bolivia alrededor del conflicto del TIPNIS entre movimientos indgenas y Estado. Cuando el Estado no escucha y queda atrapado en la lgica espuria de la representacin, las transformaciones sociales se detienen; y a la vez, cuando los movimientos sociales fetichizan su autonoma por encima de los lmites de la realpolitik sucede lo mismo. El estado y la economa tienen tiempos y demandas que, en muchas ocasiones, aparecen fuera de sincrona con los tiempos y demandas de los movimientos sociales, el desafo es ser capaces de habitar la temporalidad mltiple y heterognea en sus distintas territorializaciones en pos de una construccin de justicia e igualdad exterior a las actuales condiciones de la dominacin y la explotain.

En este sentido, creo que, tanto en Espaa como en Amrica Latina, vivimos en un umbral en el que las viejas y nuevas formas de la poltica deben convivir en una tensin creativa. Hoy en da parece imposible aspirar a transformar la sociedad sin pasar por la forma partido y por la toma del Estado por la va electoral y de la movilizacin de masas y, a la vez, la forma partido y la toma del Estado son completamente intiles si no se socializa el poder y se aspira a desmontar el Estado potenciando la autonoma los movimientos sociales y de la participacin ciudadana en la toma de decisiones. En el caso de Chile, los dos extremos inasibles de estas posturas los representan Gabriel Salazar con su insistencia en abandonar completamente cualquier poltica partidista (incluso las protestas en la calle) para dedicarse a la construccin de la autonoma poltica a travs asambleas constituyentes, y el Partido Comunista que insiste en reducir la poltica a la forma-partido y la participacin en el poder del Estado, incluso en la actual coyuntura en que el gobierno de Michelle Bachelet parece haberle dado la espalda completamente a los movimientos sociales, sumido como est, en el marasmo de la corrupcin y los vnculos estructurales entre dinero y poltica.

Cada pueblo tiene su propia historia, sus propias idiosincrasias y sus propios caminos que recorrer, pero precisamente porque el capitalismo y la modernidad colonial nos han unido de maneras asimtricas podemos aprender unos de otros con respeto, sabiendo, como afirma Gaudichaud, que lo que est en juego es el difcil paso de poderes contituyentes a poderes constituidos, y los mtodos de articulacin entre democracia directa, participativa y representativa, entre espacios de deliberacin y de decisin: en definitiva, la cuestin clsica de la soberana del pueblo, Esta construccin-destruccin-creacin debe desarrollarse totalmente externa al Estado (para echarlo abajo) o bien como emergencia combinada de formas externas y de un impulso procedente de instituciones gubernamentales?2 Thats the question, y la respuesta debe ser colectiva, porque la historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Notas:

1 Sobre la actual coyuntura del gobierno venezolano recomiendo una interesante entrevista de Salvador Lpez Arnal al militante venezolano Roland Denis, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199884

2 Franck Gaudichaud, Emancipaciones en Amrica Latina, Quito: Instituto de Altos Estudios Nacionales, 2013, p.30 (http://editorial.iaen.edu.ec/libro1/emancipaciones-en-america-latina/)

Luis Martn-Cabrera es espaol, republicano, profesor de estudios culturales en la Universidad de California, San Diego y Director de programa de Estudios de esa misma universidad en Santiago de Chile.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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