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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2015

Una sociedad armada hasta los dientes
La violencia armada en la patria

Tom Engelhardt
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


Nuestros yihadines y los de ellos

Considerad este prrafo como una forma de hacer algo en la cuestin de acabar asesinado en Estados Unidos. Mientras escribo esto, espero pacientemente el prximo cmulo de desesperantes asesinatos en este pas. Y tengo fe. Antes de que llegue al final, algn lobo solitario estadounidense, enfadado o sencillamente mal de la cabeza y muy bien armado, matar a alguien (o a varias personas) y tambin se suicidar (o suicidarn) en algn lugar. Podis contar con eso. Ser el ltimo prrafo de esta nota. Pensad en esto como si fuera, de un modo algo macabro, un anhelo expresado mientras leis esta nota sobre el caos armado en Estados Unidos.

Los funcionarios y polticos de la seguridad nacional han estado machacando con el mensaje de que la mayor amenaza para los estadounidenses es el brutal movimiento yihadista a miles de kilmetros de aqu; los vdeos y los mensajes en las redes sociales producidos por sus seguidores no hacen ms que ahondar en cierta sensacin de cercana. Con eso en mente, echemos una mirada sobre unos pocos ejemplos de los peligros de una vida armada en este Estados Unidos nuestro, una rpida visin general de la inseguridad nacional en una nacin armada hasta los dientes.

Estoy seguro de que no os sorprender enteraros de que en la primera mitad de 2015 ha habido una abundancia de incidentes que merecen nuestra atencin. Est el caso de un asesino todava sin detener del norte de Colorado que dispar contra gente que pasaba en su coche, contra ciclistas o contra quienes iban caminando tarde una noche. Est el caso de quien se sospecha podra ser el asesino serial que arroj siete cuerpos en un bosquecillo detrs de un centro comercial en New Britain, Connecticut, y ahora podra estar en prisin por otros cargos no relacionados. Tambin est el caso de James Holden, que est siendo juzgado por liquidar a 12 aficionados al cine y herir a otros 70 en un multicine de Aurora, Colorado. Est el caso del asesinato en febrero de siete personas en el pequeo pueblo de Tyrone, Missouri, realizado por Joseph Aldridge, un recluso armado, que ms tarde se suicid. Y no olvidis a Sudheer Khamitkar, que en abril dispar y mat a su mujer y sus dos jvenes hijos antes de suicidarse en Tulsa, Oklahoma, ni de Christopher Carrillo, quien en mayo asesin a cuatro miembros de su familia y luego se dispar a s mismo en una vivienda de Tucson, Arizona. Y hay muchos ms...

En una lista como esta tendra que haber un lugar especial para un fenmeno que, aunque ignorado durante mucho tiempo, ha empezado a reclamar atencin en los ltimos aos: el hecho de que cada vez ms estadounidenses portan [armas] en cada vez ms lugares. Esto significa que cada vez hay ms armas sueltas y disponibles por ah. Me refiero a la confusin que puede crear un nio (tal vez habra que pensar en ellos como cachorros de lobos solitarios estadounidenses). Nios que disparan como el de dos aos que a fines del ao pasado mat a su madre en un Walmart de Idaho con el arma que ella llevaba en su bolso o el de tres aos que en el pasado febrero encontr una pistola en un bolso en una habitacin de un motel de Albuquerque, Nuevo Mxico, e hiri a su padre y a su madre embarazada con un solo disparo. La lista para este ao debera incluir el nio de dos aos que en enero encontr el arma de su padre en la guantera del coche familiar y se mat con ella en Florida; o al de tres aos que en abril cogi un arma que en un descuido haba sido dejada a su alcance y mat con ella a un beb de un ao en una casa de Cleveland, Ohio; o al de dos aos que en mayo encontr un revolver encima de un armario y se mat en Virginia; o el de cuatro aos que ms o menos en las mismas fechas cogi una escopeta cargada en un campo de tiro al blanco y mat a su to de 22 aos en Sioux Fallas, Dakota... La muerte a manos de nios se ha convertido en un tpico en estos tiempos saturados de armas que estn dejando considerablemente atrs a los asesinatos terroristas en Estados Unidos.

Las grandes ligas de la violencia

Mientras estamos en esto (antes de que lleguemos a lo realmente grande), estn aquellos que para m son los suicidas estilo estadounidense. No estn motivados por una ideologa poltica o religiosa, como los suicidas con explosivos de Oriente Medio, sino que estn en una misin en la que la propia muerte y la de otras personas es el fin planeado. Pensad en ellos como informales yihadines estadounidenses, sin contacto alguno con las redes sociales del Estado Islmico, que nunca han visto un vdeo de exaltacin terrorista, pero aun as estn irritados, a menudo muy trastornados, armados y encargados de una misin suicida en la patria estadounidense.

Estoy describiendo al tipo de asesinato un notable lugar comn que, hasta donde yo s, nadie se ha dedicado a hacer un registro ni a llevar la cuenta: hombres que matan a su pareja novias o esposas (y a veces a alguno que andaba por ah) y despus se quitan la vida. He aqu una lista hecha casi al azar de solo algunos casos informados por los medios con los que tropec en lo que va de este ao: en enero, en un lugar muy apropiadamente llamado Nutley*, New Jersey, un hombre de 38 aos mato de un disparo a su antigua novia de 37 y despus se suicid; tambin en enero, en Lincoln, Nebraska, un hombre de 49 aos le dispar a su novia de 44, llam a la polica para informar del asesinato y despus se mat; otra vez en enero, un hombre de 29 aos mat de seis o siete tiros a su novia embarazada de 27 en un hotel para personas sin techo en la Times Square de la ciudad de Nueva York antes de quitarse la vida; en febrero, en Wading River, estado de New York, un hombre de 44 aos mat a tiros a su novia de 43 y su hija de 17, despus se suicid; en marzo, en Chicago, un hombre de 23 aos mat a tiros a su ex novia de 24 y se suicid disparndose en la boca; en abril un hombre de 48 aos de Fort Worth, Texas, que tena un billete de lotera premiado con 500 dlares y se negaba a compartirlo con su novia de 46, discuti con ella y le dispar, luego volvi el arma contra s mismo y llam a la polica antes de morir; en abril, un hombre de 48 aos en Cleveland, Ohio, le dispar mortalmente a su ex novia de 19, despus hizo lo mismo en una casa vecina matando a su ex esposa de 47 antes de suicidarse; tambin en abril, en Montgomery, Alabama, un hombre mat de un balazo a su novia e inmediatamente se quit la vida; en el mismo mes, un mdico de 35 aos mat de un disparo a su novia de 39 en Fayetteville, North Carolina; otro mdico de 32 aos de New Jersey hizo lo mismo y se suicid cuando la polica se acerc a l; en mayo, en San Diego, California, un hombre de 52 aos les dispar a su novia de 29 y a la madre de ella, de 63, matando a ambas, luego se suicid. Cuando empezaba junio, en Cleveland, un hombre de 30 aos tirote y mat a su novia de 24, al abuelo de ella e hiri gravemente a la abuela de la novia; despus se mat. Y as contina; tened en cuenta que esta lista es una primera aproximacin a este tipo de acciones, que parecen haberse convertido en un notable lugar comn.

Pasemos a las cosas mayores. Hay un tipo de asesinato que ha estado presente en las noticias de los ltimos tiempos: aquellos por disparos de policas. Las cifras tradicionalmente compiladas por el FBI en relacin con ellos parecen haberse quedado cortas. Por ejemplo, el Washington Post empez hace poco tiempo a llevar una base de datos de todas las muertes por disparos de policas en Estados Unidos en 2015 (no estn incluidas las muertes por pistolas [elctricas] Taser). Hasta ahora ha contado 385 muertes en los primeros cinco meses de 2015; aproximadamente una muerte por cada 13 sin contar los suicidios con empleo de arma de fuego en lo que va del ao.

Ms o menos la mitad de las vctimas, informa el WP, eran blancas, pero la demografa muestra un sesgo importante: dos tercios de las vctimas desarmadas eran negros o hispanos. En total, cuando las cifras se ajustan con los datos de la poblacin censada en los sitios donde han ocurrido los tiroteos, los negros asesinados superan en tres veces a los blancos o miembros de otras minoras. Un estudio de The Guardian agrega este detalle: Lo ms probable es que por cada blanco desarmado muerto en un encuentro con la polica, sean dos los afroamericanos asesinados en las mismas circunstancias.

Acordando con The Guardian, un informe reciente del departamento de Justicia comprob que en los ltimos ocho aos una media de 928 estadounidenses ha muerto cada ao a manos de la polica (solo 383, segn las cifras del FBI). En otras palabras, en ese lapso ha habido 7.427 homicidios policiales, el equivalente al doble de las vctimas del 11-S. En comparacin con otros pases desarrollados, estos guarismos producen pasmo. Por ejemplo, en marzo de 2015 hubo ms tiroteos policiales con resultado de muerte en Estados Unidos (97) que en Australia entre 1992 y 2011 (94). Del mismo modo, ha habido casi tres veces ms de tiroteos policiales mortales en California (72) que los que se producen cada ao en Canad (25).

Y cuando paramos mientes en los peligros relacionados con las armas en un pas en el que se estima que hay entre 270 y 310 millones de armas de fuego, es decir, en promedio casi un arma por cada hombre, mujer y nio, vemos que todava no hablamos de las ligas mayores de la muerte. Por ejemplo, fijaos en los suicidios con armas de fuego. En el ltimo ao del que tenemos registros 2013, hubo 21.175 de estas muertes, y las cifras parecen estar creciendo. Las muertes por disparos en este pas en ese ao llegaron a 33.636 y tambin esta cifra parece estar aumentando.

Y solo por hacer una mencin al pasar tal vez deberamos hablar de otro tipo de arma (aunque en su uso falte la intencionalidad presente en las armas de fuego): los automviles, los camiones y otros vehculos. Ciertamente, aunque no est presente la intencionalidad de matar, muchas de las vctimas del trnsito podran equiparase con las de los asaltos a mano armada. En 2013 hubo 32.719 muertes de este tipo, una cifra que casi iguala a la de los muertos por arma de fuego en Estados Unidos.

En total, entonces, estamos hablando de unas 66.000 muertes relacionados con asaltos armados o con vehculos en cada ao en este pas.

Los peligros armados y un cheque en blanco

Dejemos a un lado ahora esta carnicera de cada ao y ocupmonos de la mayor amenaza en este nuestro momento, o al menos eso es lo que los funcionarios de la seguridad nacional querran que vosotros creyerais. Por supuesto, ya sabis de qu se trata: el Estado Islmico, con su pericia en sofisticada propaganda, que segn los funcionarios de Washington, corre en crculos alrededor de cualquier cosa que Estados Unidos y sus aliados consiguen montar en respuesta a sus acciones. A pesar de que el gasto nacional en la seguridad nacional est cerca del billn (s, habis ledo bien: un 1 seguido de 12 ceros...) de dlares por ao y se han implementado la vigilancia y los sistemas de espionaje ms elaborados, seguimos estando incomprensiblemente indefensos frente a sus artimaas. Utilizando las redes sociales, sus facilitadores amenazan con anular las distancias, atravesar ocanos e irritar a unos jvenes estadounidenses de fe musulmana, desubicados, marginados y a menudo bastante trastornados que al menos de eso van las historias preparan el trabajo de base para crear un caos sin precedentes en la patria.

Con ese espantoso panorama en mente, he aqu la realidad del terrorismo islmico en trminos de muerte y destruccin en Estados Unidos en 2015: en mayo, evidentemente afectados por las redes sociales del EI, Elton Simpson y Nadir Soofi, dos jvenes musulmanes estadounidenses que compartan habitacin en Phoenix, Arizona, atacaron una exposicin y concurso de dibujos animados dedicados al profeta Mahoma, que estaban organizados por el islamfobo Pam Geller en Garland, Texas. Armados con fusiles de asalto y protegidos con chalecos antibala se las arreglaron para herir en la cadera a un guardia de seguridad antes de que fuesen muertos por un polica de trnsito fuera de servicio que tambin era guardia de seguridad en la exposicin.

Asimismo, ese mes se inform de que un musulmn negro de 26 aos llamado Usaamah Rahim estaba involucrado en un plan inspirado por el EI en Boston, Massachusetts, para decapitar a Geller. Supuestamente, despus abandon ese plan y en lugar de eso pens en decapitar a algunos policas. Cuando unos agentes de la polica de Boston y del FBI de paisano se acercaron a l para interrogarlo, Rahim extrajo un pual militar dijeron los agentes, los amenaz y fue abatido a tiros (algunos aspectos de la declaracin de los agentes fueron cuestionados). Y esto es todo, muchachos. En lo que va del ao, la mayor amenaza en el planeta Tierra se las arregl para motivar a tres jvenes marginados que consiguieron que les mataran. Cuando se trata de los peligros en la vida de los estadounidenses, es necesario situarlos en el contexto de decenas de miles de muertes por armas de fuego al ao, incluso el de las muertes a manos de bebs.

A pesar de todo lo que se dice sobre posibles conspiraciones yihadistas, esta es la evidencia que tenemos de la amenaza representada por el Estado Islmico en la patria en este momento; en el marco de esta amenaza hay un enorme flujo de dinero y una vasta accin preventiva (con la exclusin de otro tanto). Se trata, se nos dice, de una nueva amenaza, completamente distinta a los peligros normales de nuestro mundo estadounidense. De hecho, esa violencia, con todo lo extraa que pueda ser, de ninguna manera debe ser vista como una anomala. En realidad debera golpearnos como ms de lo mismo, incluso si el nombre de sus perpetradores nos suena un poco diferente: hombres, casi siempre jvenes, con acceso a las armas, en algunos casos mentalmente inestable y suficiente rencor y resolucin para golpear. Estos jvenes deberan recordarnos a aquellos hombres estadounidenses que con tanta regularidad matan a su novia y luego se quitan la vida o a los lobos solitarios asesinos mltiples de los ltimos aos.

Aun as, este peligro es esgrimido continuamente como el nico digno de tenerle miedo y de gastar grandes sumas de dinero. Por supuesto, el terror yihadista es perfectamente real, sobre todo fue un horroroso problema para los estadounidenses que vivan en Siria, Iraq o Libia. Sea cual sea la capacidad de los propagandistas del EI, se ha comprobado que la violencia islmica desde el 11-S es ms peligrosa que los ataques de tiburones pero no ms que cualquier otra cosa en Estados Unidos. Y, segn Charles Kurzman y David Schanzer, cuando se hace una encuesta en las agencias encargadas de hacer cumplir la ley, tambin ellos ven que los peligros asociados con el terrorismo islmico son bastante modestos en este pas, particularmente si se los compara con el clima creado por la derecha en este campo.

Lo importante es que continuamos estando protegidos por dos ocanos y que, ciertamente, la patria de los yihadistas islmicos est muy lejos. Pero seamos honestos: la amenaza representada por el terrorismo islmico en nuestro pas es un cheque en blanco para el estado de la seguridad nacional (de ah todas esas conspiraciones que han sido instigadas, financiadas e incluso organizadas por informantes del FBI y despus desarticuladas por el propio FBI). Es una de las principales formas que ese estado-dentro-del-estado se asegura apoyo y financiacin, se dota a s mismo de privilegios especiales; entre otras cosas, no pasar jams por un tribunal para responder por posibles actos criminales, que consolide sus procedimientos antidemocrticos y el manto de secretismo que les acompaa cada vez ms profundamente en la vida de Estados Unidos.

En cuanto a los peligros reales relacionados con una sociedad armada en el mundo en que vivimos, a nadie parece importarle invertir algn dinero para proteger de ellos a los ciudadanos; a pesar de las 66.000 muertes anuales, de alguna manera el mundo sigue girando y nunca se detendr.

De paso, al lector se le ha ocurrido algo, no es cierto? Yo le promet un ltimo prrafo: aqu va.

Por cierto, mientras escriba esta nota la muerte ha estado haciendo horas extras. Por ejemplo, un ataque inspirado por el EI en estados Unidos. Un hombre de 21 aos se lanz contra un agente del FBI que estaba registrando su casa en la isla de los Estados, Nueva York, con un gran cuchillo de cocina. De l se dijo que formara parte de otro de esos planes terroristas que, segn parece, nunca llegan a concretarse. Tambin hubo un asesinato mltiple: un racista blanco de 21 aos entr en una histrica iglesia frecuentada por negros de Charleston, South Carolina, y abri fuego en lo que, de haber sido musulmn, se habra llamado ataque terrorista, matando a nueve personas, entre ellos el pastor de la iglesia, que tambin era senador por el estado. Tal como inform Reuter, la masacre record el ataque con bomba a una iglesia afroamericana en Birmingham, Alabama, en la que murieron cuatro nias y galvaniz el movimiento por los derechos civiles en los sesenta. Tambin hubo otro nefasto tiroteo por parte de un nio de tres aos; fue en Cincinnati, Ohio, donde el menor encontr una pistola en el bolso de su madre, se peg un tiro en el pecho y muri. Tambin hubo al menos otro tipo en una misin suicida: un hombre de Vermont, New England, que era perseguido por la polica despus de haber matado a su ex novia se estrell con un coche deportivo y se suicid de un disparo. Hubo varias muertes a manos de policas, entre ellos la de un hombre en libertad condicional en un alberque de South Lake Tahoe, California; la de un hombre de 28 aos en una persecucin a toda velocidad en una carretera de Stockton, California; la de un hombre de 28 aos, desarmado pero de comportamiento errtico en Des Moines, Iowa; la de un hombre que apual a un polica que intentaba detenerlo en Brighton Beach, New York; y la de un hombre provisionalmente identificado como un africano en Louisville, Kentucky, acusado de amenazar violentamente a la polica con un asta de bandera (con las acostumbradas historias contradictorias de la polica y los testigos sobre lo que realmente sucedi). Y en la gran variedad de la cabalgata de mortal violencia estadounidense, no debemos olvidarnos del sargento de polica fuera de servicio en ese momento de Neptune, New Jersey, que persigui a su mujer con su coche, la alcanz y le dispar hasta matarla delante de su hija de siete aos antes de amenazar con suicidarse y de ser arrestado por sus compaeros; tampoco del guardia de seguridad de un centro comercial de Iowa City que ese da haba sido despedido de su trabajo, fue a su casa, cogi un arma, regres y mat a una empleada de 20 aos del museo infantil a la haba estado acosando. El hombre huyo, pero poco despus fue detenido por la polica. Mientras tanto, un joven mentalmente trastornado que haba tenido un cambio de palabras con la polica compr unos das despus una furgoneta armada en eBay (ofrecida all como un vehculo apto para un apocalptico asalto zombie, con portillas para disparar armas y cristales a prueba de bala por si alguien quisiera robrsela). Despus prepar algunas bombas hechas con unos trozos de tubo de acero, se arm con un fusil de asalto y una escopeta, se dirigi al cuartel de la polica de Dallas, Texas, y lanz un ataque a gran escala en el lugar. A pesar de que estrell su furgoneta contra varios coches de la polica, milagrosamente, no acert a matar a nadie; por fin fue muerto por un francotirador de la polica. Por ltimo, hubo algunos balazos cerca de mi casa: tres jvenes en Brooklin, Nueva York, fueron tiroteados y heridos en una cancha de baloncesto (conocida por la muerte de un vecino de 13 aos a manos de un polica en 1994) del complejo deportivo de un proyecto habitacional). Un conocido mo da clases en ese complejo. La persona que hizo los disparo todava no ha sido detenida.

* En ingls, nut, significa entre otras cosas chiflado; pero, en plural nuts tambin significa cojones. (N. del T.)

Tom Engelhardt es cofundador de American Empire Project y autor tanto de The United States of Fear como de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Dirige TomDispatch.com, del Nation Institute. Su nuevo libro es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World (Haymarket Books).

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176013/tomgram%3A_engelhardt%2C_armed_violence_in_the_homeland/#more


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