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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2015

Cuando el poder popular sale del armario

Antoni Jess Aguil
El diario.es


Dice Boaventura de Sousa que la realidad est dividida por lneas metafricas que crean abismos de silencio y nulidad. Son espacios de negacin de la humanidad, de marginacin, de exclusin radical y de desigualdad donde las poblaciones son producidas como inferiores e invisibles. All han sido abocados los sujetos y grupos oprimidos por las distintas formas de dominio econmico, social y cultural, como las mujeres atenazadas por la violencia patriarcal o los migrantes que naufragan y mueren en el Mediterrneo. Cruzar los abismos implica hacerse visible y cuestionar la condicin de explotado, dominado y estigmatizado.

Hace 46 aos uno de esos abismos empez a cerrarse gracias a la revuelta de Stonewall, que marc el surgimiento del movimiento internacional de lucha por el reconocimiento de los derechos civiles de gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGTB) en Norteamrica y Europa occidental. Como otros bares semejantes, el Stonewall era un gueto nocturno donde la comunidad LGTB poda hacer visible su condicin y protegerse del desprecio y el acoso social. Pero la madrugada del 28 de junio de 1969, en lugar de huir de la redada que se produca, los clientes se rebelaron contra la represin y la violencia policial. La chispa de la liberacin LGTB se encendi en forma de un movimiento espontaneo de resistencia que se enfrent a la polica en las calles durante varios das. Durante la confrontacin se corearon lemas como poder gay!, inaudito en un pas donde cuarenta y nueve Estados tenan leyes antihomosexuales.

Desde Stonewall, los movimientos LGTB han aumentado en todo el mundo para abrir caminos de transformacin hacia sociedades igualitarias. La visibilizacin de las relaciones de poder en la sexualidad, las luchas por el reconocimiento del matrimonio igualitario, por formas alternativas de familia, por la inclusin de la identidad de gnero entre los motivos de discriminacin, por el libre uso del cuerpo, por la construccin de masculinidades antipatriarcales, el activismo contra el SIDA y la denuncia pblica de las actitudes heterosexistas de la izquierda son algunos de los frentes de batalla abiertos desde Stonewall hasta la reciente aprobacin del matrimonio igualitario en Irlanda y el reconocimiento de su constitucionalidad en Mxico y Estados Unidos.

No obstante, ms all de las conquistas sociales y jurdicas logradas, e independientemente de los contextos de lucha, los movimientos LGTB enfrentan una serie de retos comunes que marcan el camino para fortalecer su combatividad subversiva en pro de la emancipacin social y sexual en el siglo XXI. Son los siguientes:

Despenalizar . Una mirada superficial puede inducir a creer que los prejuicios y la discriminacin contra la poblacin LGTB estn desapareciendo. Nuestras sociedades siguen siendo estructuralmente opresivas. Valga un dato duro: la diversidad sexual y afectiva sigue siendo una realidad perseguida en 78 pases, de los cuales 5 la castigan con la pena de muerte, segn ILGA (2014). Adems, igualdad jurdica no quiere decir igualdad social: el acoso escolar a los adolescentes LGTB (sobre todo trans) es una triste realidad y en muchos lugares una pareja del mismo sexo no puede caminar de la mano sin temor a ser agredida.

Despenalizar no quiere decir tan slo dejar de perseguir y castigar por ley las relaciones entre personas LGTB, sino reconocer legislativamente sus derechos civiles (matrimonio, parentalidad, libertad de expresin y asociacin, etc.), que son la condicin bsica de la ciudadana ntima, sexual y reproductiva. Para ello es imprescindible contar con el apoyo de las tradiciones de la izquierda partidaria, sindical y gubernamental, algunas de las cuales todava no han tomado en serio las exigencias radicales en torno a la sexualidad porque la Revolucin no entra por el culo (Fresa y chocolate). Al contrario, como observ Engels en 1883: Es un hecho curioso que con cada movimiento revolucionario importante la cuestin del amor libre pasa a un primer plano; para parte de los individuos constituye un progreso revolucionario el que se repudien las viejas cadenas tradicionales que ya no tienen sentido. Y es que nada hay ms parecido a un homfobo de derechas que uno de izquierdas.

Despatologizar , que significa dejar de tratar nuestros comportamientos sexuales e identidades de gnero como si fuesen un problema mdico; combatir las dicotomas reduccionistas hombre-mujer y hetero-homosexual como discurso hegemnico y reconocer la pluralidad de gneros y sexualidades existentes: poliamorosos, queers, parejas abiertas, genderfuckers, BDSM, crossdressers, gender bender, etc.; y es tambin cuestionar la legitimidad cientfica de los pretendidos diagnsticos y terapias que se arrogan el derecho de establecer lo que se considera normal y lo que se considera patolgico.

Descolonizar . Hay una tendencia a contar la historia de la emancipacin LGTB por medio de un discurso lineal y eurocntrico: desde la invisibilidad y la represin premoderna hasta la visibilidad y la libertad sexual moderna, como si antes (y ms all) de Stonewall, Chueca o San Francisco no hubiera lucha y disidencia sexual. Esta tendencia ha contribuido a hipervisibilizar al varn homosexual blanco, adulto joven y de clase media en detrimento de las luchas de homosexuales, bisexuales y trans de color, de las personas LGTB con ingresos reducidos, de aquellas que viven con discapacidades, presentan una edad avanzada o pertenecen a minoras tnicas. De hecho, la rebelin de Stonewall fue propiciada por travestis y en ella tuvieron un papel destacado lesbianas y gays latinos. En este sentido, descolonizar significa ampliar la mirada a las identidades sexuales y de gnero invisibilizadas que se construyen dentro y fuera de Occidente: las culturales sexuales del mundo rabe, los imaginarios sexuales japoneses, las sexualidades indgenas, etc., donde quienes mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo no se identifican necesariamente como homosexuales, transgneros o bisexuales. Y es tambin proclamar la solidaridad entre las sexualidades no normativas del Sur global, sobre todo con las de frica y Oriente Medio, donde las comunidades LGBT son menos visibles y los movimientos sociales ms duramente reprimidos.

Despatriarcalizar , o lo que es lo mismo, combatir el machismo, la lesbofobia y la transfobia an habituales entre varones homosexuales y bisexuales; plantar cara a la discriminacin sistmica que sufren las mujeres, as como a la interseccin entre diferentes formas de discriminacin (por edad, gnero, etnia, condicin sexual, clase social, etc.); mostrar que los labios de las mujeres no estn sellados y que sus identidades rebeldes se organizan en todo el mundo contra el patriarcado heterosexista y capitalista que las explota, reprime y mata.

Desmercantilizar. No hay que olvidar que el movimiento de liberacin LGTB de 1970 surgi en una sociedad capitalista de clases. El proceso de reestructuracin capitalista ha abierto espacio para la comunidad LGTB. La profunda penetracin del mercado en su vida cotidiana ha creado formas de existencia, relacin y visibilidad mercantilizadas en torno a bares, negocios de moda, publicaciones comerciales, etc. al tiempo que promueve una despolitizacin significativa de sus espacios y acciones, a menudo regidos por lgicas lucrativas y carnavalescas sin contenido. Desmercantilizar, en este contexto, es denunciar la falsa emancipacin capitalista basada en el consumo; dejar de vivir la sexualidad a travs de la compra de bienes y servicios; desmontar los estereotipos comerciales reservados por el capitalismo al pblico LGTB, que inculcan que si eres gorda, flaca, fea, discapacitado, enfermo, gitano o pobre mejor te encierras en el armario; crear espacios de contrapoder no dominados por relaciones de mercado; y es, en definitiva, fortalecer la militancia y el compromiso de transformacin anticapitalista.

Stonewall no slo representa la lucha contra el abuso y la represin, sino tambin la emergencia de un poder desde abajo y rupturista con el rgimen heteropatriarcal que an cierra las puertas de la democracia a las personas LGTB y convierte la diversidad sexual en una patologa, un delito y un pecado. Es la memoria rebelde de que, cuando el poder popular sale del armario, los muros que separan lo humano de lo inhumano estn en condiciones de ser derribados.

Fuente: http://www.eldiario.es/contrapoder/poder_popular_lgtb_6_403219676.html  



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