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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2015

La base de Morn, nuevas funciones

Isidoro Moreno
Rebelin


El gobierno del PP ha firmado con Estados Unidos una modificacin del vigente Convenio de Cooperacin de Defensa para que la base area de Morn de la Frontera se convierta en la principal sede del ejrcito norteamericano para la intervencin en frica. Se cuadruplicar el nmero de efectivos militares USA, llegarn quinientos civiles de apoyo y crecer significativamente el nmero de aviones de combate all estacionados (algunos, sin duda, con armamento nuclear).

Como es sabido, las bases de Morn y Rota son resultado de los Pactos de Madrid de 1953 entre el rgimen franquista y el gobierno del presidente Eisenhower, en plena guerra fra entre el mundo libre --que as legitimaba, por razones geoestratgicas, a la dictadura surgida del golpe militar-fascista de 1936-- y el bloque comunista. Desde entonces, Espaa ha sido un socio dcil, un aliado fiel, de la primera potencia militar del mundo constituida en sheriff del llamado orden internacional. La segunda Restauracin Borbnica, en este como en otros mbitos, apenas supuso cambios importante respecto a la situacin en el franquismo; antes bien, la incorporacin a la OTAN, propiciada por el PSOE de Felipe Gonzlez, profundiz los compromisos militares y la aceptacin de nuestra posicin subalterna en la alianza.

La potenciacin de las base que ahora se pacta tiene como objetivo declarado facilitar las intervenciones militares rpidas en aquellos pases africanos y del Prximo Oriente que sean percibidos como una amenaza para los intereses norteamericanos, bien por tener regmenes poco sumisos a la voluntad de Washington o por ser definidos como estados fallidos, propicios para que en ellos se desarrollen organizaciones terroristas. La modificacin de las funciones de la base de Morn supone, de hecho, una cesin de soberana a los Estados Unidos an mayor que la hasta ahora existente. Una cesin que no escandaliza a los nacionalistas espaoles, tan sensibles a las pitadas a himnos y a las demandas del derecho a decidir por parte de algunos pueblos de los que componen esa realidad plurinacional, no reconocida jurdicamente, que es el Estado.

Nos han preguntado a los andaluces si estamos de acuerdo con que porciones de nuestro territorio pasen, de hecho, a ser controlados por un ejrcito extranjero? Ha sido consultado el gobierno de la Junta de Andaluca sobre un tema que afecta directamente a nuestro papel en el mundo y a nuestra seguridad? Son compatibles los ideales de paz, interculturalidad y armona que caracterizan nuestra cultura y a nuestro pueblo con que se aada a la funcin, que ya estamos siendo obligados a ejercer, de barrera territorial contra quienes pretenden acceder a Europa, la de ser tambin la plataforma desde la que se lancen ataques militares contra pases del Sur?

Actualmente, Andaluca no tiene instrumentos para poder decidir, y ni siquiera intervenir en las decisiones, sobre cuestiones como esta que afectan de forma muy importante a nuestro presente y nuestro futuro. Pero es que, adems, las instancias polticas autonmicas hacen como si cuestiones como esta no fueran con ellas. La falta de competencias --que refleja las insuficiencias del actual modelo jurdico-territorial del Estado-- no obliga a ser ciegos y mudos. Es clamoroso el silencio de doa Susana Daz, tan locuaz siempre contra el PP y contra cuantos osen contradecirla, que parece no haberse enterado de lo que ha sido firmado sin consultarle ni siquiera informarla. Y choca tambin el silencio del Defensor del Pueblo Andaluz y de la mayora de los partidos polticos. Desde Andaluca, no hay nada que decir? Debemos conformarnos con escuchar los telediarios o leer en la prensa lo que se acuerda, sin nosotros, para nuestro territorio? Tanto ms cuanto que la potenciacin de la base de Morn, junto a la reciente conversin de Rota en uno de los epicentros del escudo antimisiles, ponen a Andaluca en la diana del terrorismo internacional, convirtindonos en un pas de riesgo por las potenciales represalias ante ataques que partan de nuestro suelo. Para no hablar de la probabilidad de accidentes con resultados dramticos.

Y, encima, hemos de soportar la burla de que traten de justificarnos todo esto con el mantra de la creacin de puestos de trabajo. Por ese camino, pronto se defender la reinstauracin de la pena de muerte aduciendo que supondra algunos nuevos empleos (de verdugo). En el caso de Morn, tenemos ya la experiencia de que toda ampliacin del personal norteamericano supone el despido de trabajadores locales. Eso s, puede que ahora se abran ms whiskeras y clubs de alterne en las carreteras circundantes. Se referirn a estos empleos quienes dicen que van a crearse con la potenciacin de la base?

Isidoro Moreno. Catedrtico Emrito de Antropologa Social Universidad de Sevilla


Enviado como artculo para Tribuna al Grupo Joly el 21 de junio de 2015.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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