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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2015

Cuando fracasas desde el principio, lo nico que vas a conseguir es fracasar de nuevo
Cinco cosas que no van a funcionar en Iraq

Peter Van Buren
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


EEUU lleva en guerra con Iraq, de una forma u otra, desde 1990, incluyendo el conato de invasin en 1991 y el que se produjo a escala total en 2003. Durante ese cuarto de siglo, Washington ha impuesto varios cambios de gobierno, gastado miles de billones de dlares y ha tenido mucho que ver en la muerte de centenares de miles de seres. Ninguno de esos esfuerzos supuso xito alguno en cualquier posible acepcin del trmino que Washington sea capaz de ofrecer.

Sin embargo, est dentro del american way creer con todo nuestro corazn que todos los problemas son nuestros y que todos los problemas tienen solucin, que no hay ms que encontrarla. La consecuencia es que nuestra indispensable nacin se enfrenta a una nueva ronda de peticin de ideas respecto a lo que nosotros deberamos hacer ahora en Iraq.

Con eso en mente, aqu van cinco posibles estrategias para ese pas de las que slo hay algo que puede ya asegurarse: que ninguna va a funcionar.

1. Enviando instructores

En el mes de mayo, tras la cada de la ciudad sunn de Ramadi en manos de los combatientes del autoproclamado Estado Islmico (EI), el presidente Obama anunci un cambio de rumbo en Iraq. Tras menos de un ao intentando derrotar, degradar o destruir al EI sin conseguirlo, la administracin se dispone ahora a mandar algunos centenares de instructores militares ms a una nueva base de entrenamiento en Taqadum, en la provincia de Anbar. Hay ya cinco instalaciones de entrenamiento funcionando en Iraq, con una dotacin de ms de 3.100 militares que la administracin Obama haba enviado con anterioridad. Sin embargo, despus de nueve meses de trabajo, ni un solo soldado iraqu entrenado ha conseguido pasar a situacin de combate en un pas abrumado por el caos armado.

La base en Taqadum slo puede representar el comienzo de un nuevo incremento. El general Martin Dempsey, presidente de la junta de jefes del estado mayor, ha empezado a hablar de lo que l llama nenfares, pequeas bases estadounidenses establecidas cerca de las lneas del frente en las que los entrenadores trabajaran con las fuerzas de seguridad iraques. Desde luego, esos nenfares necesitarn de cientos de asesores militares estadounidenses ms para servir de moscas en espera de una rana hambrienta del EI.

Dejando a un lado una broma tan demasiado obvia que Dempsey est proponiendo la creacin literal de un pantano, de una cinaga en el desierto al estilo nenfar-, esta idea ya se intent. Y no fue sino un fracaso a lo largo de los ocho aos de la ocupacin de Iraq, cuando EEUU mantuvo un archipilago de 505 bases en el pas (tambin fue un fracaso en Afganistn). En el cenit 2.0 de la guerra de Iraq, 166.000 soldados saturaban esas bases estadounidenses y se dedicaron unos 25.000 millones de dlares en entrenar y armar a los iraques; la ausencia de resultados es algo que se manifiesta a diario. La pregunta entonces es: Cmo van a poder conseguir unos cuantos adiestradores estadounidenses ms, en un perodo ms corto de tiempo, lo que muchos no lograron en tantos aos?

Ah tenemos tambin la creencia de los estadounidenses de que si ofreces algo, conseguirs el objetivo buscado. Hasta ahora, los resultados del adiestramiento estadounidense, como el secretario de defensa Ashton Carter dej claro recientemente, no han cumplido, ni por asomo, las expectativas creadas. A estas alturas, los adiestradores estadounidenses tenan que haber puesto en forma a 24.000 soldados iraques. Se afirma que la cifra real hasta el momento es de alrededor de 9.000 y la descripcin de la ceremonia de una reciente graduacin de algunos de ellos no poda haber sido ms deprimente. (Los voluntarios parecan agruparse por edades, desde adolescentes a hombres cercanos a los 60 aos. Iban vestidos con todo un batiburrillo de uniformes y botas, y su desfile durante la ceremonia fue, digmoslo as, algo informal.) Teniendo en cuenta que disponen de entrenamiento estadounidense desde 2003, es difcil imaginar que muchos jvenes no se hubieran planteado esa opcin con anterioridad, debieron pensar algunos. Simplemente porque Washington abra ms campos de adiestramiento, no hay razn para creer que los iraques van ahora a presentarse de golpe.

Curiosamente, justo antes de anunciar su nueva poltica, el presidente Obama pareca estar de acuerdo por adelantado con las crticas de que probablemente no iba a funcionar. Tenemos ms capacidad de entrenamiento que reclutas, dijo en la clausura de la cumbre del G7 en Alemania. El reclutamiento no se est produciendo con la rapidez que sera necesaria. Obama dio en el blanco. Por ejemplo, a la instalacin de entrenamiento al-Asad, la nica en territorio sunn, el gobierno iraqu no ha enviado, durante las ltimas seis semanas, ni un solo nuevo recluta para que los asesores estadounidenses lo entrenen.

Y aqu va una informacin extra: por cada soldado estadounidense en Iraq, hay ya dos contratistas estadounidenses. En la actualidad, hay unos 6.300. Cualquier entrenador ms implica la presencia de ms contratistas, asegurando as que la huella estadounidense dejada por esta estrategia de ausencia de botas sobre el terreno no har sino crecer, y que la cinaga de nenfares del general Dempsey estar ms cerca de hacerse realidad.

2. Botas sobre el terreno

El senador John McCain, que preside el Comit de Servicios Armados del Senado, es el ms abierto defensor de la seguridad nacional clsica estadounidense de avanzada enviando tropas estadounidenses. McCain, que fue testigo del despliegue de la guerra de Vietnam, conoce bien lo que cabe esperar de los operativos de las fuerzas especiales, entrenadores, asesores y controladores del trfico areo de combate, junto con el potencial areo de EEUU, para cambiar el curso de cualquier situacin estratgica. Su respuesta es pedir ms efectivos, y en eso no est solo. Recientemente, por ejemplo, durante la campaa electoral, el gobernador de Wisconsin Scott Walker sugiri que si fuera presidente, considerara una nueva invasin de Iraq a escala total. De forma similar, el general Anthony Zinni, ex jefe del Comando Central de EEUU, defendi el envo de muchos ms soldados: Puedo decirles que si ahora se ponen ms fuerzas sobre el terreno, podemos destruir al ISIS.

Entre esa muchedumbre de botas sobre el terreno estn tambin algunos de los antiguos soldados que combatieron en Iraq en los aos de Bush, perdieron a sus amigos y sufrieron ellos mismos vicisitudes diversas. Tratando de ignorar la desilusin que supuso todo ello, prefieren creer que realmente ganaron en Iraq (o que deberan haber ganado, o que lo habran conseguido si slo las administraciones Bush y Obama no hubieran despilfarrado la victoria). Lo que se necesita ahora, afirman, es que vuelvan al terreno ms tropas estadounidenses para ganar la ltima versin de su guerra. Algunos se ofrecen incluso voluntarios como ciudadanos privados para continuar la lucha. Puede haber un argumento ms triste que el de no puede haber sido todo en vano?

La opcin de ms tropas es tan fcil de descartar que apenas merece la pena una lnea ms: si ms de ocho aos de esfuerzo, 166.000 soldados y todo el peso del potencial militar estadounidense no pudieron resolver las cosas en Iraq, cmo es que esperas lograrlo ahora con an menos recursos?

3. Asociacin con Irn

Como las vacilaciones dentro del ejrcito de EEUU respecto a desplegar tropas terrestres en Iraq se tropiezan en la arena poltica con el batir de tambores de los gavilanes de la guerra, trabajar con Irn de forma an ms estrecha se ha convertido en el movimiento de escalada por defecto. Si las botas estadounidenses no, qu hay de las botas iranes?

La historia de fondo de este enfoque es tan fantstica como un cuento mediooriental.

El plan original de la administracin Obama era utilizar fuerzas rabes, no iranes, como infantera por poderes. Sin embargo, la tan cacareada coalicin panrabe de 60 naciones demostr ser poco ms que un efmero momento fotogrfico. Pocos, si es que hay alguno, de sus aviones siguen an en el aire. EEUU lleva a cabo alrededor del 85% de todas las misiones areas contra objetivos del Estado Islmico, mientras los aliados occidentales realizan buena parte del resto. No se han visto tropas rabes algunas sobre el terreno y pases clave de la coalicin estn ahora despreciando abiertamente a EEUU por su posible acuerdo nuclear con Irn.

Desde luego, Washington lleva inmerso en una guerra fra con Irn desde 1979, cuando el Shah cay y estudiantes radicales tomaron la embajada estadounidense en Tehern. En la dcada de 1980, EEUU ayud a Saddam Husein en su Guerra contra Irn, mientras que en los aos posteriores a la invasin de 2003, Irn apoy eficazmente a las milicias chies iraques contra las fuerzas estadounidenses que ocupaban el pas. El comandante de la fuerza iran Quds, Qasim Soleimani, que en estos momentos est al frente de los esfuerzos de su pas en Iraq, fue en otro tiempo el hombre ms buscado en la lista para matar de EEUU.

Tras la captura de Mosul y otras ciudades del norte de Iraq por el EI en 2014, Irn reforz su papel, enviando entrenadores, asesores, armas y sus propias fuerzas en apoyo de las milicias chies que Bagdad vea como su nica esperanza. EEUU, que inicialmente hizo la vista gorda ante todo esto, incluso cuando las milicias dirigidas por iranes, y posiblemente los mismos iranes, se convirtieron en consumidores del apoyo areo estadounidense.

En Washington hay precisamente ahora un creciente, aunque callado, reconocimiento de que la ayuda iran es una de las pocas cosas que podran hacer retroceder al EI sin necesidad de tropas de tierra estadounidenses. Se estn produciendo con regularidad pequeas, aunque reveladoras, escaladas. Por ejemplo, en la batalla para reconquistar la nortea ciudad sunn de Tikrit, EEUU llev a cabo misiones areas en apoyo de las milicias chies; la explicacin para justificarlas: que actuaban bajo control del gobierno iraqu, no del iran.

Vamos a proporcionar cobertura area a todas las fuerzas que estn bajo el mando y control del gobierno iraqu, seal en ese mismo sentido el portavoz del Mando Central de EEUU en referencia a la prxima lucha para retomar la ciudad de Ramadi. Eso indica un cambio significativo, sostiene el ex funcionario del Departamento de Estado Ramzy Mardini. Efectivamente, EEUU ha cambio su posicin al darse cuenta que las milicias chies son un mal necesario en la lucha contra el EI. Ese pensamiento puede extenderse a las tropas terrestres iranes que estn ahora combatiendo abiertamente alrededor de la estratgica refinera de Beiji.

Las cosas pueden volverse incluso ms amistosas entre EEUU y las milicias chies apoyadas por Irn de lo que cabra esperarse con anterioridad. Bloombert informa que soldados estadounidenses y grupos de milicias chies estn ambos utilizando ya la base militar de Qaqadum, el mismo lugar adonde el presidente Obama est enviando los ltimos 450 efectivos del ejrcito.

El inconveniente? Ayudar a Irn deja con el culo al aire a EEUU en la prxima lucha en la que es probable acabe enredndose ante a la creciente hegemona iran en la regin. Quiz en Siria?

4. Armar a los kurdos

Los kurdos representan la Gran Esperanza de Washington para Iraq, un sueo que se ajusta a la perfeccin al tropo de la poltica exterior estadounidense de necesitar gustarle a alguien. (Intenten en Facebook). Echen un vistazo estos das a cualquier pgina web conservadora o a los expertos de la derecha y disfruten de la propaganda sobre los kurdos: son valerosos luchadores, leales a EEUU, unos cabrones con ganas de triunfar. Si tan slo les diramos ms armas, mataran para nosotros a muchos ms chicos malos del EI. Para la turba de derechas, son el equivalente en el siglo XXI de Winston Churchill en la II Guerra Mundial cuando exclamaba: Slo tenis que darnos los medios y nosotros derrotaremos a Hitler.

Hay algo de verdad en todo esto. Los kurdos han hecho en efecto un buen trabajo echando a los militantes del EI fuera de franjas de territorio del norte de Iraq y se sintieron felices por la ayuda estadounidense hacia sus combatientes peshmerga en la frontera turca cuando el centro neurlgico de la lucha era la ciudad de Kobane. Y siguieron sintindose agradecidos ante el continuado apoyo areo que EEUU est proporcionando a sus tropas en la lnea del frente y por las limitadas armas que Washington ha enviado ya.

El problema para Washington es que los intereses kurdos son claramente limitados en los que se refiere a combatir a las fuerzas del EI. Cuando las fronteras de facto del Kurdistn estuvieron directamente amenazadas, lucharon como fieras. Cuando se produjo la posibilidad de capturar la ciudad de Erbil el gobierno de Bagdad estaba ansioso por mantenerla dentro de su esfera de control-, los kurdos les hicieron morder el polvo.

Pero cuando se trata de la poblacin sunni, a los kurdos les importa un pepino mientras estn lejos del Kurdistn. Ha visto alguien a combatientes kurdos en Ramadi o en cualquier otro lugar de la provincia de al-Anbar, de mayoritaria presencia sunn? Esas zonas estratgicas, ahora en manos del EI, estn a cientos de kilmetros reales y a millones de kilmetros polticos del Kurdistn. As pues, por supuesto, armen a los kurdos. Pero no esperen en que jueguen ningn papel estratgico contra el EI fuera de sus propios enclaves. Para los kurdos, una estrategia ganadora en relacin a Washington no se traduce necesariamente en una estrategia ganadora para Washington en Iraq.

5. Esa solucin poltica

El actual hombre de Washington en Bagdad, el primer ministro al-Abadi, no ha hecho nada ms por la reconciliacin sunn-chi en su pas de lo que hizo su predecesor Nuri al-Maliki. En efecto, debido a que Abadi no tena casi ms opcin que confiar en las milicias chies, que lucharn cuando su corrupto e inepto ejrcito no lo haga, no ha hecho sino acercarse ms a Irn. Esto ha asegurado que cualquier esperanza (estadounidense) de incorporar a los sunnes al proceso de un modo significativo como parte de un gobierno unificado en un estado unificado acabe siendo una quimera.

El equilibrio de fuerzas es un requisito previo para un Iraq federal de chies-sunnes-kurdos. Si no hay una parte lo suficientemente fuerte para conseguir la victoria ni lo suficientemente dbil como para perder, las negociaciones podran proseguir. Cuando el entonces senador Joe Biden propuso por primera vez en 2006 la idea de un Iraq triestatal, pudo haber sido posible. Sin embargo, una vez que los iranes construyeron un estado clientelista iraqu chi en Bagdad y despus, en 2014, desplegaron las milicias como instrumento de poder nacional, esa oportunidad se perdi.

Muchos sunnes no ven otra posibilidad sino apoyar al Estado Islmico, como hicieron con al-Qaida en Iraq en los aos posteriores a la invasin estadounidense de 2003. Temen a esas milicias chies, y por buenas razones. Las historias de la ciudad sunn de Tikrit, de mayora sunn, donde las fuerzas dirigidas por las milicias de derrotaron a los combatientes del EU, describen una ciudad fantasma controlada por pistoleros. En la ciudad de Yurf al-Sajar, en el valle del Efrates, hubo informes de limpieza tnica. De forma parecida, la ciudad de Nujaib, tambin con mayora de poblacin sunn, que se asienta en una encrucijada estratgica entre zonas sunnes y chies, ha acusado a las milicias de apoderarse de ella con la pretensin de estar combatiendo a los extremistas.

Persisten los temores de que se produzcan masacres y limpiezas en la provincia de Anbar si las milicias chies entran en bloque all. En tal situacin, habr siempre espacio para una al-Qaida, un Estado Islmico o cualquier movimiento parecido, no importa lo brutal que pueda ser, para defender a la acosada poblacin sunn. Lo que todo el mundo comprende en Iraq, y al parecer casi nadie comprende en EEUU, es que el EI es un sntoma de guerra civil, no una amenaza independiente.

Una esperanza persistente de la administracin Obama no cuenta con apoyos en Bagdad, y por tanto ha seguido siendo un imposible: derrotar al EI armando directamente a las tribus sunnes, al estilo del movimiento Despertar en Anbar de los aos de la ocupacin. En efecto, el gobierno central tiene miedo de armarles, en ausencia de unas pocas unidades simblicas que mantengan a los estadounidenses tranquilos. Los chies saben mejor que la mayora que una insurgencia puede ayudar a derrotar a un poder mayor y mejor armado.

Sin embargo, a pesar del riesgo de escalada en Iraq de la guerra civil en la sombra, EEUU est ahora pensando en armar directamente a los sunnes. Los planes actuales consisten en enviar armas a la reciente base nenfar establecida en Anbar y entregrselas a las tribus sunnes locales, le guste o no a Bagdad (y s, la ruptura con Bagdad es algo que cabe sealar). Es tan probable que las armas se utilicen contra las milicias chies como contra el Estado Islmico, en el supuesto de que no se las entreguen directamente a los combatientes de este ltimo.

La prdida del equipamiento que ha pasado a manos de esos combatientes no es algo nimio. Nadie que hable de enviar nuevas armas a Iraq, no importa quin sea el receptor, debera ignorar la facilidad con la que los militantes del EI se han llevado los suministros estadounidenses de armas pesadas. Washington se ha visto obligado a llevar a cabo ataques areos directos contra ese equipamiento capturado, aunque tenga que enviar ms de nuevo. En Mosul, en junio de 2014, unos 2.300 Humvees quedaron abandonados pasando a poder del EI, que consigui an ms cuando las fuerzas del ejrcito iraqu huyeron de repente de Ramadi en mayo. Este modelo de suministros, capturas y nuevos suministros sera cmicamente absurdo, si no fuera trgico, ya que algunos de esos Humvees fueron utilizados por el EI como suicidas-bomba blindados y Washington tuvo que llevar corriendo al ejrcito iraqu misiles antitanque AT-4 para destruirlos.

La verdadera razn es que nada va a funcionar

El problema fundamental subyacente en casi todas las facetas de la poltica estadounidense hacia Iraq es que el xito, segn Washington lo define, requiere que todos los actores acten contra sus propias voluntades, motivaciones y objetivos con tal de conseguir los propsitos de EEUU. Los sunnes necesitan un protector mientras luchan por hacerse un hueco poltico, cuando no una supervivencia bsica, en algn nuevo Iraq. El gobierno chi en Bagdad busca conquistar y controlar las regiones sunnes. Irn quiere asegurar Iraq como estado clientelista y utilizarlo para un acceso ms fcil a Siria. Los kurdos quieren una patria independiente.

Cuando el secretario de defensa Ash Carter seal: Lo que sucedi al parecer [en Ramadi] fue que las fuerzas iraques no mostraron voluntad de combatir, lo que realmente quiso decir es que toda la variedad de fuerzas que hay en Iraq no mostraron voluntad de luchar por los objetivos estadounidenses. En la mentalidad de Washington, Iraq tiene que cargar con la responsabilidad ltima de resolver los problemas que ante todo cre, o exacerb EEUU, mientras asume de nuevo un papel an mayor en el destino cada vez ms sombro de ese pas.

Para que funcione el plan de EEUU, los hombres de las tribus sunnes tendran que combatir a los sunnes desde el EI en apoyo de un gobierno chi que reprimi sus pacficas protestas al estilo de la Primavera rabe, y que, apoyado por Irn, ha estado aislndolos, acosndolos y asesinndolos. Los kurdos tendran que luchar por un estado-nacin iraqu del que desean independizarse. Imposible que eso funcione.

Volviendo a 2011, es poco probable que nadie pudiera haber imaginado que el mismo tipo que derrot a Hillary Clinton y obtuvo la Casa Blanca sobre todo por su oposicin a la ltima guerra de Iraq, enve de nuevo a EEUU dando tumbos a ese catico pas. Si alguna vez hubo una crisis estadounidense evitable, la guerra de Iraq 3.0, lo es. Si alguna vez hubo una guerra, sean cuales sean las estrategias decididas, en la que EEUU no tiene esperanza alguna de conseguir sus objetivos, es esta.

A estas alturas, seguro que Vd. est ya moviendo la cabeza y preguntndose, cmo pudo suceder todo eso?. Los historiadores harn lo mismo.


Peter Van Buren denunci el despilfarro y mala gestin estadounidense durante la reconstruccin iraqu en: We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People. Es colaborador habitual de TomDispatch. Su libro ms reciente es Ghosts of Tom Joad: A Story of the #99Percent. Su prxima obra se titular: Hooper's War, a novel.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/176015/



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