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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2015

Construyendo la nueva ruta de la seda

Higinio Polo
Rebelin


Cuando se acaba de conmemorar el sexagsimo aniversario de la Conferencia de Bandung que reuni en 1955 a veintitrs pases asiticos y seis africanos, el mundo ha cambiado por completo, y si frica contina siendo el territorio con mayores problemas del planeta, Asia no es el mismo continente de hace seis dcadas, y el breve paseo que llev a Xi Jinping, Joko Widodo y otros presidentes por la Jalan Asia Afrika de Bandung hasta el simblico Merdeka, en una celebracin que congreg a representantes de cien pases, marcaba las diferencias y el camino recorrido desde entonces. Si Bandung fue, tras la II Guerra Mundial, el primer grito de dos continentes atropellados y humillados por Occidente, la Cumbre Asia-frica 2015 que se celebr en Indonesia adquira un nuevo significado para el mundo y daba cuenta de los cambios estratgicos acontecidos desde entonces.

Pese a las resistencias norteamericanas para admitir la progresiva configuracin de un mundo multipolar, la relacin estratgica entre Estados Unidos y Europa, por un lado, y los pases congregados en Bandung por otro, ha cambiado tambin: desde los lejanos das de Chu En Lai, Nehru, Sukarno y Tito que dieron lugar al Movimiento de Pases no alineados y a la justa exigencia de unas relaciones internacionales que no estuvieran presididas por la rapia occidental, nunca como ahora Asia y frica haban estado en condiciones de conseguir sus fines. Una dcada atrs, en la celebracin del quincuagsimo aniversario de Bandung, los pases asistentes decidieron crear la Nueva Asociacin Estratgica Asitico-Africana, que, hoy, se ha concretado en mltiples iniciativas de colaboracin, sobre todo gracias a los recursos econmicos de China. Debe resaltarse que en 2005 la economa norteamericana era el doble de la china (segn el FMI, y en PPA), mientras que hoy ambas tienen una envergadura similar. Xi Jinping afirm en el Merdeka que su pas mantiene el espritu de Bandung, y propuso tres objetivos para su desarrollo: primero, fortalecer la cooperacin entre Asia y frica; segundo, ampliar la asociacin Sur-Sur, prescindiendo de las viejas dependencias coloniales; y tercero, promover la colaboracin Sur-Norte, como una forma de asegurar el beneficio mutuo.

Antes de la conmemoracin, se haban celebrado en Yakarta las sesiones de la Cumbre Asia-frica 2015, con participacin de ms de cien pases, que decidieron impulsar la asociacin estratgica entre los dos continentes. El simblico encuentro en el viejo y blanco Gedung Merdeka, sirvi tambin para lanzar el Mensaje de Bandung, un ambicioso documento de cuarenta y un puntos, y para aprobar una declaracin de solidaridad sobre Palestina. Entre los objetivos relevantes del documento, adems de la cooperacin, el impulso de la paz y la asociacin estratgica, se encuentra la apuesta por el desarrollo sostenible de los dos continentes gracias a la cooperacin en logstica y transporte, nuevas inversiones (que, aunque no se cita, apunta al esfuerzo inversor de China, junto a otros pases), desarrollo de nuevos sectores como el turismo, y la colaboracin de los organismos policiales para combatir las redes de delincuencia internacionales y el terrorismo. La cumbre se mostr muy interesada por el gran proyecto de la nueva ruta de la seda impulsado por Pekn. En el estado actual del ambicioso plan chino, destacan los acuerdos con Pakistn y Camboya, los convenios con Rusia, los proyectos conjuntos en Kazajistn, Kirguistn y Tayikistn para Asia central, as como las perspectivas abiertas en todo el sudeste asitico, desde la India hasta Vietnam, pasando por Indonesia. Japn permanece expectante, pero, de forma significativa, el primer ministro japons Shinzō Abe solicit un encuentro con Xi Jinping durante la Cumbre Asia-frica 2015.

El presidente chino (que se entrevist tambin con el mandatario indonesio, Joko Widodo, para desarrollar acuerdos entre ambos pases) haba viajado previamente a Pakistn, donde se reuni con el presidente Mamnoon Hussain y con el primer ministro Nawaz Sharif, para impulsar la asociacin estratgica y la va de la nueva ruta de la seda. Xi Jinping anunci en Pakistn acuerdos energticos (con nfasis en las energas limpias, que Islamabad necesita con urgencia) y de transporte por valor de 50.000 millones de dlares para desarrollar su proyecto de corredor econmico China-Pakistn y el ramal martimo de la ruta de la seda. La importancia de una inversin semejante es patente: el ao anterior, el conjunto de inversiones extranjeras en Pakistn fue de poco ms de 1.400 millones de dlares, y el pas precisa la construccin de infraestructuras modernas. China ha acumulado una gran experiencia desarrollando infraestructuras en tres continentes, Asia, frica y Amrica Latina, y sus empresas son capaces de impulsar gigantescos proyectos, con suma rapidez, que no estn al alcance de muchas empresas europeas y norteamericanas.

Esa iniciativa regional china se aade al Banco Asitico de Inversin en Infraestructuras (BAII, o AIIB en las siglas inglesas, que, en la prctica, es la respuesta china a los poco fiables FMI, Banco Mundial, controlados por Estados Unidos; y al Banco de Desarrollo Asitico, donde Washington y Tokio imponen sus decisiones) y al Fondo de la Ruta de la Seda, un ambicioso plan que pretende agrupar alrededor de los intercambios econmicos a un conjunto de pases que suman casi 4.500 millones de habitantes, dos terceras partes de la poblacin mundial. Ser la mayor inversin realizada nunca en toda la historia de Pakistn, que incluye la construccin de una lnea frrea de tres mil kilmetros y nuevas carreteras que cambiarn la fisonoma del pas. La importancia demogrfica de Pakistn (casi 190 millones de habitantes) y su papel en el endiablado nudo estratgico que le une a Afganistn, Irn y a las repblicas de Asia central, en un momento en que los inversores occidentales rehyen el pas, ilustra la relevancia de la apuesta china, dado que China comunicara as la regin de Xinjiang con el puerto ndico de Gwadar. Pekn est dispuesto a invertir capitales y traspasar su tecnologa para el desarrollo del plan, y, adems, quiere contribuir a la pacificacin de Cachemira (que enfrenta a India y Pakistn y es una de las regiones ms peligrosas del mundo donde podran enfrentarse esas dos potencias nucleares), aunque la venta de armamento chino a Islamabad crea fuertes suspicacias en Delhi. Pekn est tambin muy interesado en la colaboracin pakistan para hacer frente al movimiento islamista del Turquestn oriental, que ha creado serios problemas en Xinjiang y que recibe apoyo poltico (y militar, aunque secreto) norteamericano.

Pakistn no deja de ser un socio peculiar: es un aliado de Estados Unidos, aunque mantiene serios enfrentamientos con Washington por los bombardeos estadounidenses en su territorio; es socio de China, que quiere mantener su retaguardia centroasitica en paz, para lo que la estabilidad paquistan es imprescindible, pero que, al tiempo, dificulta su proyecto de aproximacin estratgica a India; es una potencia sun, pero interesada en mantener buenas relaciones con Tehern en el campo de minas afgano; es aliado de Arabia, a quien aconseja en sus intentos para obtener la bomba atmica, pero que se ha negado a contribuir al ataque saud a Yemen, donde Riad ha rechazado la propuesta rusa de imponer un alto el fuego y un embargo de armas a todos los contendientes; y, en fin, Pakistn es un hermano-enemigo de la India, hecho que puede limitar la expansin y el desarrollo de la nueva ruta de la seda en buena parte del sudeste asitico.

En Camboya, Xi Jinping hizo lo mismo que en Pakistn. Tambin en abril, anunci junto con el primer ministro Hun Sen el propsito de conectar las infraestructuras de transporte de ambos pases, y el desarrollo del puerto de Sihanoukville, situado frente al golfo de Thailandia y cercano al gran delta del Mekong en el sur de Vietnam. Phnom Penh est muy interesada en que Pekn financie la construccin de infraestructuras hidrulicas en Camboya, y colabore en el desarrollo de su agricultura, su deficiente sistema sanitario y su pequea red de conexiones areas.

Por el norte, China ha propuesto la creacin de un corredor econmico que le una a Mongolia y Rusia, que contribuira a la expansin del plan ruso de un ferrocarril transcontinental y a la aspiracin mongola de impulsar la llamada carretera de las praderas, adems del proyecto de un ferrocarril de alta velocidad que unira Pekn con Mosc. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, visit Mosc en abril para concretar los proyectos conjuntos y planificar su desarrollo, tras la excelente colaboracin establecida entre China y Rusia tanto en sus relaciones bilaterales como en la Organizacin de Cooperacin de Shanghi, OCS, y en los BRICS. Tanto Xi Jinping como Putin han hecho referencia a la asociacin estratgica entre ambos pases y a su responsabilidad para el mantenimiento de la paz mundial, conscientes de que la agresiva poltica exterior norteamericana (que ha iniciado cinco guerras en los ltimos aos) es un serio riesgo para el futuro. El conjunto de esas iniciativas anuncian una nueva geografa estratgica que nace en el corazn de Eurasia y que se une al Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS que contar tambin con un capital de 100.000 millones de dlares.

En mayo, Xi Jinping se reuni con Putin, en Mosc, en el marco de la celebracin del 70 aniversario de la victoria sovitica sobre el nazismo, y acordaron la conexin de la nueva ruta de la seda con la Unin Econmica Euroasitica, anunciando que casi toda Asia y media Europa pueden converger en un espacio econmico comn. Entre los asuntos abordados, estuvo la financiacin de empresas rusas por los bancos chinos; la creacin de un banco de inversin conjunto; la participacin china en inversiones para el desarrollo de la agricultura rusa; y la construccin de una lnea de tren de alta velocidad Mosc-Kazn, donde Pekn y Mosc van a invertir 28.000 millones de dlares. El gobierno chino tiene prevista la construccin de una lnea de ferrocarril para trenes de alta velocidad, de siete mil kilmetros, entre Pekn y Mosc, atravesando tambin Kazajastn, que, segn la agencia Bloomberg, tendr un presupuesto de 242.000 millones de dlares, y del que la que la lnea Mosc-Kazn podra formar parte. Los dos presidente abordaron tambin el impulso a los actuales acuerdos sobre petrleo y gas: en octubre de 2014, ambos pases acordaron la construccin del gasoducto Fuerza de Siberia que enviar, anualmente, casi 40.000 millones de metros cbicos de gas ruso a China, en un contrato que asciende a 400.000 millones de dlares. Las rutas que disean los tcnicos rusos y chinos para hacer llegar el gas a China son dos: una, el gasoducto Alti, que desde los yacimientos de Yamalia-Nenetsia, en Siberia, pasara por Nizhnevrtovsk, Novosibirsk y Gorno-Altaisk, para adentrarse en China; la segunda, partira de la regin de Krasnoyarsk para dirigirse a Balagansk, superar por el norte el gran lago Baikal, y llegar a Blagovshchensk (con una de las entradas de gas a China), Birobidzhn (capital de la regin autnoma juda), y Dalnerechensk y Vladivostok (las otras dos entradas del gas a China), a donde llega tambin el gasoducto en funcionamiento que baja desde la isla de Sajaln. Junto a ello, hay acuerdos en perspectiva sobre aviacin, armamento, energa atmica para usos civiles, cooperacin espacial, y armonizacin de los sistemas de navegacin por satlite (el GLONASS ruso y el Beidou chino) que competirn con el GPS norteamericano.

Putin confirm que China es el principal socio comercial de Rusia y que ambos pases iban a utilizar el rublo y el yuan en sus intercambios comerciales, prescindiendo del dlar. Sin embargo, los planes chinos y rusos han de lidiar con la oposicin occidental. La conexin econmica de la Unin Europea con la Unin Econmica Euroasitica que Putin quera desarrollar se ha detenido gracias a la guerra de Ucrania. Putin pretenda conseguir el acuerdo de Berln para impulsar el proyecto (Lisboa-Vladivostok), pero el golpe de Estado impulsado por Washington en Kiev y la crisis posterior ha sido una victoria norteamericana que impide as, al menos por el momento, el acercamiento de las dos Europas, dirigidas por Berln y Mosc, aunque tenga el no desdeable inconveniente estratgico de estimular la alianza de Mosc con Pekn. Washington aunque sabe que no puede ganar en todas las mesas, mientras acaricia la idea de dinamitar el proyecto de reagrupamiento econmico de las antiguas repblicas soviticas, espera estimular disputas en la relacin de China con Rusia. Por su parte, Berln, cuya dependencia militar y poltica de Washington no va a romperse a corto plazo, estara dispuesta a solucionar la crisis ucraniana y abrir un nuevo perodo, justo lo contrario de lo que Washington y la OTAN persiguen, y ni Merkel ni la CDU, ni buena parte de la gran burguesa alemana va a poner en tela de juicio el papel preponderante de Estados Unidos, y los cambios que Putin se ha visto forzado a realizar en el complejo mapa de los gasoductos rusos son una consecuencia de todo ello: por eso, el nuevo gasoducto Turkish Stream empezar a funcionar en diciembre de 2016. Aunque no por ello las grandes empresas alemanas quieren perder los beneficios econmicos que comportara la colaboracin de Berln y Mosc en el desarrollo de la nueva ruta de la seda propuesta por Pekn y su enlace con la Unin Europea. Un sntoma de los desencuentros entre la Unin Europea y Estados Unidos y, al mismo tiempo, una muestra del potencial de la apuesta china, es la incorporacin de los principales pases europeos (Alemania, Gran Bretaa, Francia e Italia) al Banco Asitico de Inversin en Infraestructuras, BAII, creado por China como uno de los instrumentos para impulsar la nueva ruta de la seda y para quebrar el dominio estadounidense sobre las instituciones financieras internacionales. Europa quiere participar en los grandes proyectos que va a desarrollar la ruta, aunque, de forma significativa, ni Estados Unidos ni Japn participan en el nuevo banco, que dispone de un capital de 100.000 millones de dlares; la mitad, aportados por Pekn. Adems, China pretende romper con la dinmica impuesta por el Banco Mundial a los pases prestatarios, que, en esencia, ha supuesto privatizaciones, desregulacin y reformas laborales regresivas, prstamos orientados a la construccin de infraestructuras que revierten en grandes compaas occidentales y la configuracin de economas dependientes de Estados Unidos y de sus importaciones.

Por su parte, Japn busca su papel en el nuevo mundo. La reciente visita a Estados Unidos de Shinzō Abe ha servido para ratificar la nueva apuesta nipona y el cierre de filas con Washington. A cambio del apoyo norteamericano en la disputa por las islas Diaoyu (Senkaku, para Tokio), que rompe as las declaraciones de Washington de neutralidad, Abe involucra a Japn, con todas sus consecuencias, en el esquema de contencin de China que ha diseado Washington, y que, adems de los aspectos militares y diplomticos, trata de sabotear el desarrollo de la ruta de la seda. A ningn pas se le escapa que esa poltica de Tokio, que se aade a los preocupantes cambios introducidos en la constitucin nipona, va a dificultar la creacin de un nuevo esquema de seguridad en Asia, y, adems, limitar la participacin japonesa en la ruta de la seda. Washington quiere que Japn se involucre ms en su propia alianza comercial y que colabore decididamente en la articulacin de un eje del Pacfico controlado desde Washington, aunque no por ello pierde de vista, con preocupacin, que muchas empresas japonesas quieren participar en los contratos y beneficios que traer la nueva ruta. Por su parte, India, que mantiene negociaciones con Pekn para que colabore en el desarrollo de sus muy deficientes infraestructuras y vas de transporte y comunicaciones, trata de mantener una posicin de equilibrio entre China y Estados Unidos, aunque siguen pendientes litigios fronterizos con Pekn. Xi Jinping es consciente de que la colaboracin econmica entre China, Japn y la India aumentara an ms la relevancia de la nueva ruta de la seda, y de que Washington trabaja para que Delhi no participe en el proyecto.

Estados Unidos tiene sus propios problemas. El dficit presupuestario norteamericano es un serio riesgo para el futuro, aunque por el momento Washington siga limitando sus consecuencias; sin embargo, el dficit comercial es un agujero negro para la economa, amenazada por la prdida de peso global y la reduccin de su estructura productiva. El gobierno estadounidense, que es consciente de las necesidades de nuevas infraestructuras en todo el mundo y que constata los recelos por las imposiciones polticas y econmicas del FMI y del Banco Mundial en muchos pases, desde la configuracin de gobiernos hasta la adopcin de programas econmicos y de planes de privatizacin que siempre benefician a las grandes empresas occidentales, ha intentado evitar la incorporacin de los pases europeos y de Japn a los nuevos organismos, pero slo ha podido conseguirlo del gobierno nipn. Pese a la gran campaa planetaria que ha llevado a cabo Washington intentando sembrar dudas sobre la fiabilidad, competencia y comportamiento de los nuevos organismos, y pese a las presiones directas a gobiernos, ni tan siquiera Suiza, con una relevante importancia financiera, ha aceptado las sugerencias norteamericanas. Si el FMI y el Banco Mundial tienen su sede en Washington, el BAII la tendr en Pekn, y el banco de los BRICS en Shanghi. Y no hay que olvidar que las condiciones de financiacin que ofrece China son mucho ms favorables que las ofrecidas por las instituciones dominadas por Estados Unidos.

Asia est construyendo la nueva ruta de la seda. Adems de los proyectos previstos en Kazajistn, Kirguistn, y Tayikistn, en Pakistn y Camboya, la llegada de la ruta de la seda a Rusia y Mongolia, y la declaracin conjunta de Xi Jinping y Putin sobre el impulso de la cooperacin en mltiples proyectos de construccin e infraestructuras entre la Unin Econmica Euroasitica y el denominado Cinturn Econmico de la Ruta de la Seda , inicia una dinmica que va a cambiar buena parte del mundo que hemos conocido. Porque la conexin de China con Asia central y meridional, con Oriente Medio y Europa es una de las claves del futuro, junto con la organizacin y articulacin econmica, en los dos continentes, de amplias reas urbanas que cuentan con una poblacin de ms de treinta millones de habitantes cada una, y que ya desempean un papel determinante en China (Pekn-Tianjin-Binhai; Shanghi-Suzhu-Wuxi; Chongqing-Luzhou; Hong Kong-Cantn-Shenzhen y el ro de las Perlas, etc), y que pronto lo harn en Europa occidental y Estados Unidos, as como en la India y el sudeste asitico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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