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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2015

Contra el endurecimiento de la Ley Mordaza

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


1. La ahora llamada Ley Mordaza es el ms reciente endurecimiento represivo del imperialismo espaol que vulnera, al menos, doce artculos de su propia Constitucin de 1978, impuesta al Pueblo Vasco. No es una nueva y original ley, distinta a las muchas anteriores, sino un perfeccionamiento de la ley general como veremos en su momento. La juventud vasca, nuestro pueblo en realidad, viene sufriendo una mordaza desde hace demasiado tiempo: en la II Repblica un joven apellidado Idiakez vio cmo se agravaba su condena por ser independentista al responder en euskara al juez espaol. Podemos seguir retrocediendo en la historia de la mordaza, o mejor decir de las mordazas, pero sera demasiado largo. La actual Ley Mordaza es una vuelta de tuerca ms en el mismo torniquete.

2. Y decimos que este tuercazo vulnera al menos doce artculos porque eso es lo que sostiene un partido de orden, represor y torturador como el PSOE, que apoy incondicionalmente la ruptura de Hego Euskal Herria al excluir a las Vascongadas de Nafarroa; que aqu, en Nafarroa, dej una estela de hedionda podredumbre, y que se lanz contra la identidad euskaldun del herrialde; que cre los GAL en 1983; que aceler la desindustrializacin; que fren en seco el desarrollo autonmico y foral y reforz la recentralizacin del Estado; que reprimi al independentismo; que reform la Constitucin espaola a golpe de martillo en 2010 para beneficiar al capital financiero transnacional en detrimento de las clases y pueblos explotados, que Pues bien, que este partido asevere que la Ley Mordaza incumple 12 artculos constitucionales, nos da una idea clara de la gravedad del asunto.

3. Antes de seguir conviene leer estas declaraciones del ministro del Interior espaol realizadas el 19 de junio de 2015: El nuevo Cdigo Penal garantizan el derecho de los que respetan la ley () A nadie se limita el derecho a manifestarse, se garantiza que a quien quiera manifestarse y respete la ley no vea alterado su derecho por los que quieran alterar el orden, agredir a las fuerzas de seguridad o encapuchados quemar contenedores. Es el mismo argumento que sirve para limitar los derechos de los piquetes sindicales y de las huelgas para garantizar el derecho de los transentes y consumidores; es el mismo que sirve para aumentar el control y la vigilancia policial para garantizar la seguridad, para reducir la libertad y aumentar la tranquilidad de la burguesa y sus negocios. Volveremos a estas palabras cuando lleguemos al pt 32.

4. Pero debemos hacernos tres preguntas desde la perspectiva juvenil: es esta la nica mordaza que sufre la juventud trabajadora vasca?; por qu se endurece ahora?, y cmo vencerla? Respondiendo a la primera hay que decir que la juventud en general sufre la mordaza vital desde que nace, desde el mismo primer instante en el que el poder adulto le empieza a imponer una personalidad sumisa y obediente, acorde con las necesidades econmicas, sexuales, culturales y lingsticas, religiosas, etc., de la clase social a la que pertenece, del Estado en el que ha nacido y de los intereses imperialistas globales a los que ese Estado sirve.

5. Pero a diferencia de la poca juventud burguesa, la mayoritaria juventud trabajadora sufre una mordaza cualitativamente ms dura porque es educada para no slo aceptar pasivamente todas las opresiones posibles sino sobre todo para reforzar el sistema explotador de dos maneras: con su pasotismo indiferente en la edad juvenil, y con la posterior reproduccin de esclavos alienados una vez que han formado una familia normal. La juventud trabajadora femenina es la que ms padece este adiestramiento psicolgico impuesto por el poder adulto, por la familia patriarcal. En un contexto de opresin nacional como el que padecemos, la mordaza es definitivamente total cuando a la juventud trabajadora se le impone la lengua y cultura extranjera, del Estado ocupante.

6. La juventud trabajadora de una nacin oprimida, sobre todo la femenina, est coartada por una mordaza absoluta no slo en su conciencia cotidiana sino sobre todo en su personalidad impuesta por el poder adulto, personalidad que empieza a gozar de los primeros cambios liberadores cuando esa juventud se interrelaciona, se autoorganiza, contacta con otros grupos y colectivos, empieza a hablar con sus padres y madres con sinceridad crtica si ello es posible, cuando se afilia a una organizacin juvenil independentista y socialista y/o a movimientos populares y sindicatos sociopolticos, etc. Pero aun as, una dificultad muy grave que debe superar la juventud trabajadora es la sntesis entre los medios de propaganda burguesa y la poltica de silencio o alienacin del poder adulto familiar, ambas dan forma a una mordaza prcticamente absoluta que se sostiene y se refuerza con el resto de restricciones de derechos y libertades ya impuestas antes de la Ley Mordaza a la que ahora tambin combatimos.

7. Por qu ahora, en este contexto, el PP multiplica las represiones? A primera vista parece que por la necesidad de atraer a su cesta parlamentaria los votos enfadados del nacionalismo espaol ms fantico y fascista, o por retirarse del gobierno dejando todo atado y bien atado Precisamente ahora, cuando los datos oficiales muestran un retroceso de las movilizaciones pblicas en calles y centros de trabajo de las mareas, asambleas, concentraciones y manifestaciones, comparando la relativa calma de 2014 con la oleada de 2011-13. Otro tanto sucede con las movilizaciones y luchas sindicales que han bajado un poco de 2014, as como de las estadsticas anuales de la llamada delincuencia. Entonces?

8. Antes de responder a esta pregunta debemos analizar rpidamente las causas de esa normalizacin social tan beneficiosa para la burguesa porque en su trasfondo encontraremos algunas de las razones fundamentales de la vuelta de tuerca de la Mordaza. Ha habido un descenso por la simultaneidad de, al menos, cuatro razones: el efecto miedo paralizante de las represiones anteriores, en especial la masivas multas econmicas en medio de un empobrecimiento social acelerado; las pocas victorias apreciables conseguidas o en vas de victoria; el papel de Podemos, CCOO y UGT, y algo menos de IU en orientar el malestar social en creciente autoorganizacin exclusivamente hacia la tramoya parlamentaria, creando falsas expectativas; y la enorme economa sumergida, la corrupcin y la emigracin, que socializan la pobreza aportando unos euros vitales para aguantar mientras llega el milagro de Podemos.

9. La situacin en las naciones oprimidas nos exige un anlisis especfico en el que no podemos extendernos ahora ms que en lo muy bsico, porque semejante estudio concreto deben hacerlo sus fuerzas revolucionarias, si ven la necesidad. Dependiendo de las circunstancias de cada nacin las cuatro razones expuestas influyen con distinta fuerza, o apenas nada, existiendo otros motivos diferentes. S existe una comn tendencia al alza de la identidad nacional y/o soberanista en su juventud trabajadora lo que enfurece e inquieta al PP y preocupa a la fraccin progre del nacionalismo espaol. En cuanto a la relativa desmovilizacin que padece una parte de la Izquierda Abertzale, la soberanista que gira alrededor de EH Bildu, tiene causas propias irreductibles a la situacin espaola aunque con las conexiones impuestas por la objetividad del capitalismo que nos explota.

10. La burguesa europea sabe que el futuro espaol es, en el mejor de los casos, el de semiperiferia en la UE, con altsimo paro estructural, poblacin empobrecida y envejecida, subempleada en el sector servicios, de muy baja o nula cualificacin laboral, en una economa semi-industrializada y dependiente del exterior en grado decisivo, tecnfoba y corrupta. De producirse el anhelado milagro de Podemos, neokeynesiano de andar por casa, slo significara una tirita en la supurante llaga econmica, social e internacional que debilita al Estado que retrocede peligrosamente en la jerarqua imperialista mundial.

11. Mediante la psicopoltica, el mrquetin electoral, la estulticia del PSOE, la debilidad preagnica de IU, etc., el Capital moviliz las reservas de irracionalismo autoritario y nacionalismo gran espaol para prestar el Gobierno del Estado al PP con el objetivo desesperado de impedir la catstrofe total a raz de la crisis de 2007. La lucha de clases es mucho ms compleja que esta versin simplista que he dado para explicar rpidamente cmo el Capital logra poner a sus fieles peones en instrumentos importantes como el Gobierno, pero pese a su simplismo nos sirve para comprender el funcionamiento a medio y largo plazo del paradigma, sistema y estrategia represiva. Cuando empiece a agotarse la creencia en el milagro alternativo al PP y vuelva la cruda realidad pero ahora con la leccin de la trampa del bluf reformista, en ese momento la Ley Mordaza confirmar su vala.

12. El capitalismo espaol obtuvo tiempo y apoyos invisibles para evitar el desastre de la quiebra y del corralito a condicin de que endureciera al extremo la explotacin social, como est ocurriendo. Del mismo modo que el PSOE obedeci ciegamente las rdenes imperialistas en 2010, tambin lo hizo el PP desde entonces, pero, consciente de su agotamiento, ahora debe dejar atado un sistema represivo ms duro por si el Capital desea sacrificarle a pesar de sus buenos servicios, y cambiar de pen gubernativo en poco tiempo. La Ley Mordaza cumple ese objetivo. Aunque en un futuro el PSOE o Podemos, o cualquier otra combinacin que no sea de izquierdas, llegue al gobierno e intente suavizar un poco algunas de los contenidos sociales ms duros de la crisis, lo fundamental de la nueva doctrina y paradigma represivo estar ya establecido. Conviene recordar que el Capital ya encarg al PSOE la misma misin en lo esencial en 1982, de la misma forma que antes se la haba encargado a UCD.

13. Las burguesas autonomistas y regionalistas, CDC-UDC, PNV, UPN, etc., no echarn abajo las nuevas mordazas, de hecho slo se han sumado a la protesta ante el Tribunal Constitucional para no quedarse descolgados en plena campaa electoral. Lo ms probable es que anulen brutalidades inhumanas como la cadena perpetua, la expulsin en caliente, la crcel para determinadas actos de protesta pacfica, y rebajen la cuanta de multas desorbitadas e impagables, pero dejen el resto para uso discrecional segn las necesidades del momento, todo ello con la excusa de que, aun as, la Ley Mordaza tiene cosas positivas. PNV y UPN por ejemplo, intentan ocultar su felicidad reaccionaria por el incremento apreciable de la represin en Hego Euskal Herria contra Askapena, familiares de prisioneras y prisioneros, juventud combativa, lucha obrera y popular, sedes y locales de la izquierda abertzale, etc.

14. La Ley Mordaza se inscribe en la tendencia general de involucin antidemocrtica desde la dcada de 1970 con altibajos, ralentes momentneos y acelerones intensos y prolongados. La burguesa ha asestado terribles golpes a su propio sistema democrtico. Urgida por contener y contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa media de beneficios, incrementa la explotacin social y reduce derechos y libertades. La UE, en contra de la falsa visin democraticista que ofrece el reformismo, es un poder burocrtico, vertical y apenas accesible a algunas tibias reformas secundarias. Un ejemplo de entre mil ms: el trato al pueblo griego.

15. Se avecinan batallas sociales decisivas como el TTIP y otras, y la fraccin burguesa dominante, la financiero-industrial de altas tecnologas, ha restringido ya el margen de accin democrtico-radical en todos los Estados, empezando por Alemania en donde el ejrcito puede ya intervenir oficialmente en la vida sociopoltica por razones de seguridad. La OTAN, brazo armado de la UE, ha policializado unidades enteras y ha militarizado cuerpos policiales.

16. Por poner el ejemplo del talismn intocable del pacifismo incondicionalmente respetuoso con toda ley: www.elpais.com del30/06/2015 escribe que, segn recalcan las ONG: La Ley Mordaza ha puesto fecha de caducidad a la resistencia pacfica. La nueva normativa otorga a la polica la capacidad de multar a quienes se nieguen a disolver reuniones y manifestaciones en lugares pblicos una vez lo ordene "la autoridad competente".

17. Debemos mantener viva la memoria que nos recuerda que el Prembulo de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, aprobado por la ONU en 1948, afirma lo siguiente: Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un rgimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelin contra la tirana y la opresin. Pues bien, la Ley Mordaza no slo niega este supremo recurso a la rebelin, sino que va al final, a prohibir a discrecin policial el derecho de manifestacin pacfica.

18. Visto lo anterior, y antes de responder a la pregunta decisiva sobre cmo vencerla, debemos abrir el monstruo en canal para descubrir sus envenenadas vsceras internas. Vamos a presentar de manera resumida varios informes que circulan por la red, como este que aparece en www.kaosenlared.net del 30/06/2015, que enumera diez cosas que no podemos hacer ya so pena de una multa:

18.1. Realizar una protesta en una infraestructura que presta servicios bsicos para la comunidad

18.2. Tuitear sobre una protesta o manifestacin venidera

18.3. Colgar pelculas en Internet

18.4. Consumo de drogas en la va pblica

18.5. Manifestarse ante un Parlamento

18.6. Hacer fotografas de la Polica

18.7. Perturbar una manifestacin pacfica

18.8. Impedir un desahucio

18.9. Ocupacin de inmuebles

18.10. Oponernos a las devoluciones en caliente

19. Aqu nos limitamos a transcribir lo que otras investigaciones realizadas por www.publico.es del 28/06/2015 han descubierto y criticado sobre la premeditada ambigedad de la redaccin, que permite la casi total impunidad policial en muchas intervenciones. Se trata de una trampa muy peligrosa, la de la ambigedad interpretativa, que debemos denunciar siempre. Por ejemplo:

19.1. La ocupacin de la va pblica puede ser interpretada de cualquier modo y multada con 100 a 600 euros.

19.2. La perturbacin del desarrollo de una reunin o manifestacin lcita , cuando no constituya infraccin penal, puede ser multada con entre 601 a 30.00 euros.

19.3. El incumplimiento de las restricciones de circulacin peatonal o itinerario con ocasin de un acto pblico, reunin o manifestacin, cuando provoquen alteraciones menores en el normal desarrollo de los mismos, puede recibir de 100 a 600 euros.

19.4. La ocupacin de cualquier inmueble () o la permanencia en ellos (...) contra la voluntad de su propietario, arrendatario o titular de otro derecho sobre el mismo, cuando no sean constitutivas de infraccin penal, puede recibir de 100 a 600 .

19.5. La perturbacin grave de la seguridad ciudadana que se produzca con ocasin de reuniones o manifestaciones frente a las sedes del Congreso de los Diputados, el Senado y las asambleas legislativas de las comunidades autnomas, aunque no estuvieran reunidas, cuando no constituya infraccin penal, con 601 a 30.000 .

19.6. Las reuniones o manifestaciones no comunicadas o prohibidas en infraestructuras o instalaciones en las que se prestan servicios bsicos para la comunidad, con 30.001 a 600.000 .

19.7. Colgar fotos o difundir vdeos de autoridades o policas si suponen un peligro para su seguridad personal o familiar, con 601 a 30.000 .

19.8. El reenvo de mensajes de protestas en redes sociales, so pena de sufrir el mismo castigo que los organizadores an sin haber acudido a la protesta misma y desconociendo su resultado, con 30.001 a 600.000 .

20. Si bien estas nuevas leyes represivas pueden golpear a cualquier segmento de la poblacin, en realidad van dirigidas fundamentalmente a las clases trabajadoras ya que segn este mismo medio de prensa:

20.1. No se pueden celebrar asambleas en las calle s: 100 a 600 .

20.2. No se puede manifestarse de forma espontnea frente al Congreso , de 601 a 30.000 .

20.3. No se puede i mpedir un desahucio, de 601 a 30.000 .

20.4. No se puede ocupar oficinas bancarias por un tiempo , de 100 a 600 .

20.5. No se puede escalar edificios para colgar pancartas , de 100 a 600 .

20.6. No se puede entrar en una televisin para protestar por un cierre , de 30.001 a 600.000 .

20.7. No se pueden difundir imgenes de los policas, de 601 a 30.000 .

20.8. No se pueden difundir mensajes o consignas que inciten a la alteracin pblica: hasta un ao de crcel.

21. Si vemos los castigos y multas desde la perspectiva de www.elperiodico.es del 12/12/2014, descubrimos que tenemos que pagar entre 100 y 600 por:

21.1. Negarse a identificarse

21.2. Ocupar un inmueble sin el consentimiento del propietario

21.3. Insultar a la polica durante una manifestacin

21.4. Ocupar entidades bancarias

21.5. Ocupar la va pblica por la venta ambulante (el llamado 'top manta').

21.6. Consumir bebidas alcohlicas en la calle.

21.7. Escalar edificios.

22. Segn este mismo medio, si elevamos la cuanta de la multa de 601 a 30.000

22.1. Grabar a la polica y hacer uso de las imgenes sin autorizacin

22.2. Manifestarse frente a la sede del Congreso, del Senado o de parlamentos autonmicos si se "perturba la seguridad"

22.3. Impedir un desahucio

22.4. Negativa de disolucin de concentracin o manifestacin

22.5. Consumir drogas en lugares pblicos, aunque no se trafique con ellas

22.6. Solicitar o aceptar servicios sexuales en la va pblica o donde haya menores.

23. Y si pasamos de los 30.001 a los 600.000 vemos que estn super prohibidos:

23.1. Reunirse o manifestarse en infraestructuras de servicios pblicos

23.2. Celebrar actividades recreativas en contra de la prohibicin ordenada por la autoridad correspondiente.

24. Si recurrimos a un estudio aparecido en www.nuevatribuna.es del 26/03/2015, vemos que hay 4 faltas muy graves multadas con 30.001 a 600.000 .

24.1. Manifestaciones no comunicadas o prohibidas ante infraestructuras crticas.

24.2. Fabricar, almacenar o usar armas o explosivos incumpliendo la normativa o careciendo de la autorizacin necesaria o excediendo los lmites autorizados.

24.3. Celebrar espectculos pblicos quebrantando la prohibicin ordenada por la autoridad correspondiente por razones de seguridad pblica.

24.4. Proyectar haces de luz sobre los pilotos o conductores de medios de transporte que puedan deslumbrarles o distraer su atencin y provocar accidentes.

25. Segn este mismo estudio, vemos que hay 23 faltas graves multadas con 601 a 30.000 .

25.1. Perturbar la seguridad ciudadana en actos pblicos, espectculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones a las que asistan numerosas personas.

25.2. La perturbacin grave de la seguridad ciudadana en manifestaciones frente al Congreso, el Senado y asambleas autonmicas aunque no estuvieran reunidas.

25.3. Causar desrdenes en la calle u obstaculizarla con barricadas.

25.4. Impedir a cualquier autoridad el ejercicio legtimo de sus funciones en el cumplimiento de resoluciones administrativas o judiciales. Este punto sancionara, por ejemplo, las concentraciones para impedir la ejecucin de desahucios.

25.5. Las acciones y omisiones que impidan u obstaculicen el funcionamiento de los servicios de emergencia.

25.6. La desobediencia o la resistencia a la autoridad as como la negativa a identificarse a requerimiento de la autoridad o de sus agentes.

25.7. Negarse a disolver reuniones y manifestaciones en lugares de trnsito pblico cuando lo ordenen las autoridades competentes cuando concurran los supuestos del artculo 5 de la Ley Reguladora del Derecho de Reunin. Entre estos supuestos se encuentra "cuando se produzcan alteraciones del orden pblico con peligro para personas o bienes" por lo que podra emplearse esta infraccin para sancionar los llamados escraches.

25.8. Perturbar el desarrollo de una manifestacin lcita.

25.9. La intrusin en infraestructuras crticas (que prestan servicios esenciales para la comunidad) incluyendo su sobrevuelo, cuando se haya producido una interferencia grave en su funcionamiento.

25.10. Portar armas prohibidas o portar o usar armas de modo negligente y temerario o fuera de los lugares habilitados para ello.

25.11. Solicitar y disfrutar (por parte del demandante) de servicios sexuales en zonas de trnsito pblico, cerca de lugares destinados a su uso por menores (colegios, parques...) o en zonas que pueda generar un riesgo para la seguridad vial.

25.12. Fabricar, almacenar o usar armas reglamentarias o explosivos sin autorizacin as como la omisin o falta de eficacia de las medidas de seguridad o precauciones que resulten obligatorias.

25.13. Negarse a las inspecciones en fbricas, locales, establecimientos, embarcaciones y aeronaves.

25.14. El uso pblico e indebido de uniformes, insignias o condecoraciones oficiales, o rplicas de los mismos del equipamiento de los cuerpos policiales o de los servicios de emergencia que puedan generar engao.

25.15. No colaborar con las Fuerzas de Seguridad en la averiguacin de delitos o en la prevencin de acciones que puedan poner en riesgo la seguridad ciudadana.

25.16. El consumo o la tenencia ilcitos de drogas, aunque no estuvieran destinadas al trfico, en lugares pblicos, as como el abandono de los instrumentos empleados para ello.

25.17. El traslado de personas, con cualquier tipo de vehculo, con el objeto de facilitar a stas el acceso a drogas (las cundas)

25.18. Plantar y cultivar drogas en lugares visibles al pblico.

25.19. La tolerancia del consumo ilegal o el trfico de drogas en locales o la falta de diligencia en orden a impedirlos por parte de los propietarios.

25.20. La carencia de los registros previstos en esta ley para las actividades con trascendencia para la seguridad ciudadana o la omisin de comunicaciones obligatorias.

25.21. Dar datos falsos para la obtencin de las documentaciones previstas en esta Ley.

25.22. Incumplir las restricciones a la navegacin reglamentariamente impuestas a las embarcaciones de alta velocidad y aeronaves ligeras.

25.23. El uso no autorizado de imgenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el xito de una operacin, con respeto al derecho fundamental a la informacin.

26. Segn este mismo estudio que estamos citando, vemos que hay 17 faltas multadas con entre 100 y 600 :

26.1. Manifestarse sin comunicar a las autoridades, cuya responsabilidad corresponder a los organizadores.

26.2. Exhibir objetos peligrosos para la vida e integridad fsica de las personas con nimo intimidatorio.

26.3. Incumplir las restricciones de circulacin peatonal o itinerario con ocasin de un acto pblico causando alteraciones menores en el normal desarrollo.

26.4. Faltar al respeto y consideracin de la Polica en el ejercicio de sus funciones de proteccin de la seguridad.

26.5. Hacer o incitar a actos que atenten contra la libertad e indemnidad sexual, o ejecutar actos de exhibicin obscena.

26.6. Proyectar haces de luz, mediante cualquier tipo de dispositivo, sobre la Polica para impedir o dificultar sus funciones.

26.7. Ocupar casas y la venta ambulante no autorizada.

26.8. No denunciar la prdida o el robo de un arma.

26.9. Irregularidades en la cumplimentacin de los registros previstos en esta Ley con trascendencia para la seguridad ciudadana.

26.10. Estar indocumentado o no denunciar su robo o prdida.

26.11. Negligencia en la custodia y conservacin de la documentacin personal, considerndose como tal la tercera y posteriores prdidas o extravos en el plazo de un ao.

26.12. Negarse a darle la documentacin a la Polica.

26.13. Daar bienes muebles o inmuebles pblico o privados en la va pblica.

26.14. Escalar edificios o monumentos sin autorizacin cuando haya riesgo de que se ocasionen daos.

26.15. Remover vallas, encintados u otros elementos fijos o mviles colocados por la Polica para delimitar permetros de seguridad.

26.16. Dejar sueltos o en condiciones de causar daos animales feroces, as como abandonar animales domsticos en condiciones en que pueda peligrar su vida.

26.17. Consumo de alcohol en lugares pblicos cuando perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana.

27. Adems, la vuelta de tuerca de las mordazas introduce la condena de cadena perpetua disimulada con el eufemismo de prisin permanente revisable. Y la denominada devolucin en caliente criticada por asociaciones democrticas e instancias oficiales de derechos humanos. Salvo error u omisin nuestra, la Ley no exige la colocacin de cmaras de grabacin obligada en el interior de comisaras y cuartelillos que puedan impedir o al menos reducir las prcticas de malos tratos, el tormento y la tortura a las personas detenidas.

28. Segn el PP su Ley Mordaza agilizar el funcionamiento de la judicatura porque dejar fuera de la intervencin de los jueces algo ms de tres millones de delitos menores que se rebajan a faltas leves. En realidad es una mayor indefensin social porque ahora sern los policas y no los jueces de instruccin los que califiquen la falta leve y le apliquen el castigo convenido: pura arbitrariedad. Un principio de la ley es que los jueces han de dictar la pena ms favorable al reo, pero ya ser imposible con la Ley Mordaza, que otorga un tremendo poder a personas que ignoran el derecho, y que pueden estar axiolgicamente guiadas por ideologas reaccionarias, racistas, machistas.

29. La psicologa marxista muestra que personas con estructura psquica e ideologa autoritarias se integran en colectivos y organizaciones disciplinarias, con uniformes y cdigos que exigen e imponen obediencia mental y afectiva a la figura del Amo: Polica, Ejrcito, Judicatura, Iglesia Personales normales se endurecen al protegerse psquicamente dentro de un uniforme, algo que aprovecha la industria de la seguridad privada estrechamente relacionada con la derecha. Si bien la casta judicial es una pieza clave del orden, que vigila atentamente la fidelidad de sus miembros, formalmente debe cumplir protocolos con apariencia de neutralidad: el mito de que la justicia es ciega.

30. La vuelta de tuerca de la Mordaza barre esta mnima seguridad legal, instaurando una atmsfera de incertidumbre e indefensin ante la arbitrariedad policial. Aplica sutilmente principios de la represin aleatoria nazi al actual paradigma represivo que hunde parte de sus races en el Plan ZEN de 1983, en la Ley de la Patada en la Puerta de 1992, etc., del PSOE. No explicamos ahora la compleja interaccin entre paradigma, sistema, estrategia y tcticas represivas, desarrollado con ayuda internacional desde la democracia. Esta evolucin explica que ahora se someta a las clases y naciones explotadas a una totalizante pedagoga del miedo ms sofisticada, dctil, sibilina e intimidatoria que la sufrida antes de la democracia.

31. La represin aleatoria consiste en que la poblacin nunca sepa dnde, cundo, cmo y qu represin va a caer sobre ella. El desasosiego, la incertidumbre y el miedo al posible peligro se extiende por la poblacin, reforzando sus tendencias sumisas y paralizando sus tendencias rebeldes. La actual Ley Mordaza adapta partes del mtodo nazi a franjas sociales potencialmente subversivas pero los medios de vigilancia y control social existentes le permiten al poder acceder a muchsima informacin susceptible de ser criminalizada de algn modo. La calculada ambigedad de la Ley refuerza la inquietud e inseguridad de las personas que defiendan derechos permitidos hasta ayer, ya prohibidos, y que desde hoy pueden ser castigados duramente segn la aleatoria decisin de tal o cual polica.

32. Aqu conviene releer la declaracin del ministro del Interior transcrita en el pt 3 porque nos aclara el mensaje: si obedeces, no te pasar nada, si desobedeces puedes ser castigado por muchas cosas y cuando no lo esperes, con multas y penas que desconoces y sin apenas posibilidad de defensa legal. Las 44 prcticas objeto de delito amplan sobre manera los sujetos sociales de represin, amplan la aleatoriedad represiva al reformismo, a la izquierda y al conjunto de las clases y pueblos explotados. Al principio del nazismo se salvaban de la represin aleatoria los miembros del partido y del ejrcito, los obedientes, los arios, y la burguesa, pero al final slo la Gestapo y las SS. Lentamente pero sin pausa, avanza la lgica anti-garantista y la actual Ley Mordaza extiende mucho la criminalizacin social.

33. Pero la vuelta de tuerca actual aade una perversa novedad que multiplica su eficacia en dos sentidos si la comparamos con la spera y tosca brutalidad nazi: por un lado, el recurso sistemtico a las multas busca despolitizar e individualizar los castigos aislndolos en cada unidad familiar, presentndolos como delitos econmicos idnticos cuando pueden llegar a ser irreconciliables: no existe punto de comparacin tica y poltica entre la recuperacin de una casa o fbrica abandonada, o impedir un desahucio, o retransmitir los golpes policiales a una pacfica manifestante, avisar para acudir a una manifestacin contra la corrupcin, etctera, y traficar con droga, buscar prostitutas, ser racista, etctera. El dinero, en el capitalismo, lo iguala todo; las mordazas actuales quieren igualar la dignidad humana con el narcocapitalismo y la trata de mujeres.

34. Por otro lado, las multas buscan fortalecer el poder adulto porque son las familias las que deben pagar las multas de los hijos e hijas sin recursos propios. En un Estado con una tasa de desempleo y empobrecimiento juvenil tan espeluznante, son las apuradas familias obreras y populares, y de las casi extinta clase media, la que ven cmo se reducen an ms sus magros recursos. La derecha lo que busca con esto es movilizar el egosmo reaccionario del poder adulto para que acte con ms contundencia como polica familiar que es. Ahora mismo, miles de familias del Estado buscan cmo hacer frente a ese castigo aadido, y muchos grupos y organizaciones revolucionarias estn literalmente en la ruina por la soga de las multas impagables, la vuelta de la tuerca aprieta an ms la soga.

35. Si volvemos a unir las dos innovaciones represivas introducidas por las multas, vemos que confluyen en que buscan movilizar las oscuras reservas subconscientes e inconscientes que dormitan en el abismo reaccionario de la estructura psquica alienada de la sociedad capitalista. Y lo hacen mediante el dinero que, adems de medida del valor, medio de circulacin, acumulacin y pago, y dinero mundial , tambin es una relacin social de poder, una fuerza irracional y fetichista que cosifica a las personas. El poder adulto familiar es especialmente sensible a esta manipulacin de su irracionalidad y responde multiplicando el autoritarismo social y familiar.

36. Despus de todo lo expuesto, estamos ya en condiciones de pasar a la tercera y ltima pregunta que hemos planteado en el pt 4: Cmo puede vencer la juventud vasca esta nueva vuelta de tuerca represiva? Veamos tres respuestas. La primera respuesta es que mediante la organizacin. El lema debe ser: Contra represin, organizacin. Hay que conocer la ley con suficiente rigor como para tener las defensas preparadas, para saber argumentar y demostrar su esencia antidemocrtica, para organizar bien la lucha por los derechos y libertades prohibidas, para saber concienciar e integrar en la lucha a los sectores sociales afectados por ella y que aun la desconocen, para crear fondos y cajas de resistencia, de solidaridad

37. Si bien una persona joven aislada o con una simple asistencia puntual a alguna asamblea o charla, puede adquirir un conocimiento de la Ley dependiendo del esfuerzo individual que le dedique, en la realidad el problema es cualitativamente superior porque adems del conocimiento de la mordaza hay que conocer su contexto, su objetivo, su historia como parte de una represin que viene de lejos y que va endurecindose, y semejante visin crtica global slo puede adquirirse dentro de una organizacin revolucionaria juvenil. Adems, este conocimiento terico debe estar siempre sometido al examen de la realidad cambiante, al criterio de la prctica, al choque crtico con la compleja realidad juvenil, de lo contrario esa teora no sirve para nada. Y nicamente la militancia juvenil organizada puede aportar esta vital experiencia prctica.

38. La segunda respuesta slo es coherente en su sentido pleno si se parte de la primera, de la organizacin juvenil, y consiste en masificar y extender por el conjunto de la juventud vasca toda prctica en defensa de las necesidades diarias de la juventud teniendo en cuenta el endurecimiento de las represiones. Necesidad y derecho van unidos, pero cuando los segundos han sufrido una amputacin muy grave entonces se vuelve ms difcil luchas por las primeras, por las necesidades. Sin embargo, esta interrelacin slo puede aprenderse en su decisivo sentido en la prctica diaria, nunca o muy libresca y superficialmente si nos limitamos a las charlas de taberna.

39. Es decir, la experiencia aprendida en la movilizacin cotidiana para satisfacer las necesidades de la juventud ir mostrando la urgencia de acciones simultneas contra la vuelta de tuerca de la Ley Mordaza, nunca antes. Consideremos por ejemplo la necesidad de vivir en comunas, de independizarse de la familia, de crear autoorganizacin juvenil, pasos imprescindibles; las nuevas mordazas refuerzan a las viejas multiplicando las prohibiciones y castigos: cmo prepararnos para la multa por ocupar una casa abandonada, por qu se prohbe y a quin interesa, a que otros sectores juveniles debemos avisar y advertir.? Y si debemos impedir un desahucio de la familia de amigos y amigas del barrio? Si alguien con poca experiencia y mucha voluntad quiere llenar de pancartas todo el vecindario y hasta el tejado del ayuntamiento e Iglesia cmo le explicamos los riegos represivos sin que se desanime?

40. Aqu interviene la tercera y ltima respuesta: toda represin agudiza la dialctica entre por un lado espontanesmo, asamblesmo, movimientos, etc., y por otro, organizacin. Se trata de una unidad de polos complementarios que se refuerzan e influyen mutuamente. No son contradictorios excepto en los casos extremos de choque entre un pasotismo radical de palabra pero reformista en el fondo, y un dirigismo burocrtico sectario y despreciativo. En la realidad, los movimientos, las mareas, el espontanesmo en general, brotan tras largos perodos de pasividad y derrota, alcanzan una fuerza apreciable pero poco orientada hacia objetivos estratgicos, aunque s tcticos, y se desinflan como sufls si en su interior no militan organizaciones que, pese a sus altibajos ms o menos graves, han aguantado en los reflujos.

41. La desaparicin de los movimientos deja un rastro de desconcierto derrotista que slo puede superarse mediante la visin histrica que aporta una organizacin estable, pese a sus momentos de debilidad. La reaparicin al cabo del tiempo de otros movimientos con formas nuevas, diferentes a las de los extintos, hace creer a quienes desconocen la historia que todo ha cambiado, que no existe continuidad bsica con el pasado que no volver, y que por tanto hay que empezarlo todo de nuevo. Este error se repite siempre que resurge el espontanesmo, volvindose a escuchar la tesis reformista de que no hace falta ninguna organizacin formada por militantes cualificados, sino movimientos amplios, abiertos, con diversidad de opiniones, sin objetivos ni estrategias precisas, sin conceptos rigurosos, sino con significantes vacos que cada cual llenar a su gusto.

42. Estas mareas suben en la pleamar de las contradicciones pero por ellas mismas no desbordan los muros de contencin del orden burgus. Tras estrellarse contra la fuerza del Estado, empiezan a retroceder desilusionadas por la falta de victorias serias, agotadas por el esfuerzo baldo, atemorizadas por la represin en ascenso, desunidas por los cantos de sirena de demagogos reformistas que todo lo prometen si el pueblo deja de luchar en la calle y entra al redil de la normalidad poltica. Franjas ms o menos amplias de los movimientos se creen estas promesas vacas y les dan sus votos, ralentizan sus luchas o las dejan y permanecen expectantes a que se cumpla el milagro. Unos sectores esperarn ms que otros con esperanza y fe, pero tarde o temprano surgir de nuevo el desnimo social.

43. La burguesa, paciente porque s sabe lo que verdaderamente est en juego, se reorganiza y contraataca. Incluso puede pensar en sacrificar un pen poltico ya agotado para poner a otro nuevo, con imagen joven, que ocupe su lugar y que arrastre tras de s a cientos de miles de votos engaados e ilusos. Mientras tanto, los aparatos de Estado especializados en estrategias polticas y en represiones van preparando nuevas armas para el caso de que sean necesarias en un futuro como ya lo son en el presente.

44. Nada de lo que acabamos de decir es eso que llaman poltica ficcin. Salvando las distancias, algunas ya fueron realidad durante los conflictos de clase en las ciudades griegas y en la Roma republicana, tambin en la China antigua; otras ms en las comunas medievales y sobre todo desde las luchas urbanas en la Italia renacentista, hasta ahora. A lo largo de estos siglos, la dialctica entre espontaneidad y organizacin ha ido avanzando, pero contra ella, y como unidad de contrarios antagnicos en permanente lucha, han avanzado tambin los sistemas de vigilancia, control u represin de los poderes opresores.

45. La actual vuelta de tuerca represiva de la Ley Mordaza es parte de esta larga historia que surgi cuando se impuso la propiedad privada de los medios de produccin, y cuando, como respuesta, surgieron las primeras luchas sociales por recuperar la propiedad colectiva, comn, eso que en 1842 Marx denomin Bienes Comunes, expresin que ahora est tan de moda. Slo con los bienes comunes, con el comunismo, acabaremos con todas las mordazas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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