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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2005

Hay que terminar con la impunidad de la Casa Blanca de Bush

Norman Solomon
Common Dreams

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Al ocupante de la Oficina Ovalada le gusta condenar a asesinos. Pero su administracin sigue asesinando impunemente.

Van a Irak y hacen esto y aquello, dijo el jueves Martha Madden, ex secretaria del Departamento de Calidad Medioambiental de Louisiana pero no pueden lanzar algunos alimentos en Canal Street en Nueva Orleans, Louisiana, ahora mismo? Simplemente no le cabe a uno en la cabeza.

Polticas es cosa de prioridades. Y las prioridades de la Casa Blanca de Bush son claras. Para matar en Irak, no escatiman gastos. Pero cuando se trata de proteger y sustentar la vida, las alacenas estn vacas.

El problema no es incompetencia. Es inhumanidad, crueldad y codicia.

Los medios noticiosos han popularizado algunas tcticas crticas de las operaciones militares en Irak. Pero la administracin es suficientemente competente como para mantener viento en popa al complejo militar-industrial. Sirve para generar inmensos beneficios para los contratistas de la defensa, las compaas petroleras y sus pares. La cosa comienza y termina con los mismos socios.

Para qu apuntalar diques cuando el precioso dinero que costara puede ser mejor utilizado para la guerra en Irak? Por qu permitir que unidades de la Guardia Nacional se queden en casa si pueden ser utilizadas para matar y morir en una guerra lejana basada en mentiras?

Y cuando la catstrofe azota a gente cercana, por qu iba a reaccionar el presidente con urgencia o adecuacin si sus vidas no le parecen verdaderamente importantes para sus clculos polticos?

Es hora de terminar con la impunidad del presidente George W. Bush.

Desde luego, no es l quien aprieta el gatillo, lanza las bombas o supervisa personalmente la tortura. Y evita a los moribundos cuya suerte no ayud a evitar despus del huracn. Criminales de oficina en este caso criminales de guerra de oficina pocas veces se acercan a su trabajo ms sucio.

Cada minuto contaba despus del huracn. Mientras holgazanea y complica la masiva tragedia, Bush trata de pasar a otros la responsabilidad. Tenemos que detenernos y pensar porqu agitaba su alcanca de hojalata a mediados de la semana.

Mientras la cantidad de vctimas aumenta en Nueva Orleans y las crticas por su inactividad se hacen cada vez ms furibundas en todo el pas, el individuo quiere que pensemos en hacer una contribucin caritativa, no en emprender una accin poltica. Pero no hay que dejar que George Bush y Dick Cheney se salgan del atolladero.

Hay algo insignemente obsceno en el hecho de que la gente a cargo del gobierno de EE.UU. diga a los ciudadanos que donen dinero para un esfuerzo de ayuda por el huracn mientras la administracin, del presidente para abajo, ha abdicado cruelmente sus responsabilidades ms elementales.

Para las actividades que considera realmente importantes, como la guerra en Irak, la Casa Blanca de Bush difcilmente requiere contribuciones privadas mientras desva inmensas sumas de dinero del contribuyente. Pero cuando la tarea es salvar vidas en lugar de destruirlas, se supone que los nios abran sus huchas.

La verdadera compasin, seal Martin Luther King Jr., es ms que lanzar una moneda a un mendigo, es ver que un edificio que produce mendigos necesita ser reestructurado. Acus al gobierno federal de demostrar hostilidad a los pobres asignando fondos militares con presteza y generosidad pero suministrando fondos para la pobreza con tacaera. Cuatro dcadas ms tarde, la hostilidad de facto hacia los pobres sigue siendo poltica gubernamental, y sus resultados incluyen muertes masivas en Nueva Orleans que podran haber sido evitadas.

Hay que rendir respetos a los muertos, y hay que crear justicia. No podemos devolver la vida a los muertos, no podemos deshacer los sufrimientos de los ltimos das. Pero s podemos crear mxima presin para que haya un esfuerzo de rescate verdaderamente adecuado y organizarnos efectivamente mientras exigimos responsabilidad poltica. Eso significa privar a Bush, Cheney y sus aliados del Congreso del poder del que gozan de modo tan cruel. Y eso significa terminar con su impunidad, para que la verdad tenga consecuencias.

Norman Solomon es autor del nuevo libro "War Made Easy: How Presidents and Pundits Keep Spinning Us to Death." Para obtener informacin [en ingls] vea: www.WarMadeEasy.com

http://www.commondreams.org/views05/0902-20.htm



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