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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2015

Cronopiando
Los accidentes de trfico

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Cada vez que oigo hablar de accidentes de trfico siento que me chirran los odos porque son realmente accidentes? Si por accidentes entendemos ese suceso casual, eventual e involuntario del que habla el diccionario, habr que convenir en que no son accidentes, al menos no la mayora.

Lo que hay son crmenes perfectos perpetrados en delictiva connivencia por los Estados, la industria del automvil y la publicidad, con la complicidad de los medios de comunicacin.

Los fabricantes de automviles producen modelos cada vez ms caros, ms rpidos y menos seguros. Slo se deben a las ganancias y las ganancias las reportan las ventas.

En contra de toda lgica y derecho, se fabrican automviles capaces de alcanzar velocidades prohibidas, incluso, en autopistas.

Para aumentar los beneficios se reducen los costos de produccin sacrificando la investigacin y la seguridad. Slo el captulo de la publicidad ve crecer sus recursos. Una publicidad que crea y fomenta hbitos, que perfila maneras y gustos, y que en su apologa de la velocidad y el juego es tan responsable como la industria del automvil o los Estados de las muertes que deja el negocio del transporte.

Ni siquiera se salvan los nios a los que la misma publicidad invita a jugar con coches. Hot WheelsVelocidad a tope!. Cuando aos despus el nio crezca y el coche tambin aumente su tamao, el eslogan seguir siendo el mismo.

Nissan, hace de la ciudad tu campo de juego nos insista el lema de un pasado anuncio de esta empresa. Y porque la conduccin, obviamente, es un recreo, un jocoso esparcimiento al que se convoca, sobre todo, a los ms jvenes. Toyota redefina el placer de conducir y lo atestiguaba un conductor que rea, mientras Mazda representaba la puerta para escapar de la rutina. Escpate! gritaba su penltimo modelo.

Hay que jugar, hay que divertirse y Peugeot libera tu energa nos anuncia esa firma en estos das para que disfrutes de la conduccin con el nuevo Toyota.

Los jvenes, precisamente, son los que con ms frecuencia ocupan los trgicos titulares los fines de semana. El juego que se les propona se interrumpi en una curva, el placer se qued dormido, la energa liberada se estrell contra otro disfrute.

Nadie ha podido confirmar que los llamados muertos de la carretera, que no del automvil ni de su publicidad, tengan para su consuelo la gloria de la risa. Nadie ha visto a un muerto celebrar su vida, ni ganan indulgencias las alegras por ms que sean funestas, pero para ciertas empresas y publicitarias, un automvil no es un medio de transporte, no es un vehculo en el que trasladarse, es, sobre todo, la ocasin de divertirse, de explayar la euforia cantando mientras se conduce, hasta con tiempo, nos lo contaba otra empresa recientemente, para tener orgasmos, o para transformar un perdn a todas las mujeres agraviadas, anuncio que sigue en pantalla, en una verbenera fiesta con los amigos yendo y viniendo por la ciudad porque la gasolina la regalan.

Conducir es un juego, un disfrute, una diversin, un orgasmo Son las carreteras salas de juego? Qu hay que hacer para ganar el juego? Tal vez lo que promova otro antiguo anuncio de coches: girar sobre dos ruedas en una rotonda virtual.

Los muertos nunca son virtuales. Muy al contrario, suelen ser jvenes que gracias a esos medios de comunicacin, a esos publicistas, a esa industria, mientras el Estado mira para otro lado o subvenciona la compra de vehculos, salieron a jugar y perdieron la vida.

Qu ms puede hacerse al mando de un volante o de un pedal? Al fin y al cabo, la diversin es el signo de los tiempos y, aseguraba Citroen, dispone de un fiel aliado: el imparable poder de la tecnologa. Renault an fue ms lejos: que nadie te diga lo que tienes que hacer. Hasta Aznar tom nota del eslogan.

Todos los das, en el mundo, miles de personas pierden la vida en calles y carreteras. El poder de la tecnologa no fue capaz de salvarlas, la diversin deriv en tragedia y la fiesta en funeral.

En lugar de potenciar el transporte pblico, como sera ms lgico y recomendable desde cualquier punto de vista, los Estados respaldan la demencial quimera de poner en las manos de cada ciudadano su vehculo privado, so pretexto de garantizar puestos de trabajo en la industria del automvil. Para que los Estados adopten medidas correctivas en relacin a la conduccin, al estado de las vas, a la colocacin de vallas protectoras, de seales, o a los mismos requisitos que se exigen para permitir que alguien tome en sus manos un vehculo, antes que nada necesitan que un elevado nmero de muertos lo soliciten, y no importa se multipliquen los mortales sufragios en demanda de que se corrijan trazados, se imponga el uso de los cinturones de seguridad en los autobuses o se adopte cualquier sensata medida, as insistan en reivindicarlo los cada vez ms muertos, con frecuencia hay que esperar a que sigan ampliando sus guarismos para acabar oyndolos.

La publicidad se encarga del resto. Y si algo me llama la atencin en la publicidad de automviles y de la que no escapa ninguna firma, es que al margen de la necesidad de resaltar la potencia, la velocidad, la elegancia, la capacidad, la comodidad y el precio del vehculo que se nos proponga, siempre nos lo van a mostrar solo, sin ningn otro vehculo alrededor, corriendo o volando por carreteras solitarias, as atraviese bosques, desiertos, montaas, costas, vas suspendidas en el aire (que la ficcin todo lo puede y todo lo hace) o simples y urbanas calles.

Y me llama la atencin porque conducir es una actividad que se desarrolla en compaa, que se realiza con, a ello se debe la con-duccin.

Se supone que el espacio natural de un vehculo es pblico, en la calle, en las carreteras, junto a los dems conductores, al lado de otros muchos vehculos, con el resto del parque de automviles.

Y porque manejamos con es que existen las normas de conduccin y sus avisos y seales regulando el trfico. Porque manejamos con es que aparcamos junto a otro vehculo, nos detenemos ante un paso de cebras, usamos intermitentes, tenemos lmites de velocidad, trazados por los que desplazarnos

La publicidad, sin embargo, nos muestra y, lo que es peor, nos induce, a que conduzcamos a solas, sin nadie por detrs o por delante, sin semforos en los que detenernos, sin seales de trnsito, sin controles de velocidad, sin ceda el paso alguno, como si furamos los nicos, como si estuviramos a solas.

Cuando compramos ese vehculo, casi espacial, que elegante serpentea entre acantilados conducido por un apuesto joven de gafas de sol negras y, por supuesto, muy bien acompaado, no estamos comprando slo el vehculo, tambin compramos el xito de su conductor, el marco incomparable por el que se desplaza y, adems, la absoluta soledad en que viaja.

La realidad es otra pero no formaba parte de la propuesta publicitaria y descubrirla no siempre llega antes que el fatal accidente.

Sospecho que no es casualidad la casi absoluta coincidencia general en el mundo del automvil para que sean animales los logos de las marcas. Y pocos animales deben faltar por servir de reclamo a un vehculo, incluyendo los tiburones de Citroen y los escarabajos de Volkswagen. Chevrolet enrol al impala, Dodge alist al carnero, Volvo reclut al venado y la Seat se decidi por incorporar al oso panda.

Abarth opt por el escorpin, Linx por la mariposa y Gordon Keeble por la tortuga. Alfa-Romeo integr en su escudo a la serpiente, y Lamborghini y Red Bull hallaron en el toro la imagen ms feliz de su propuesta. La Wolf invoc al lobo como la Marlin al pez espada. Las iguanas siempre han sido un puntual complemento de los trailers.

Los Jaguar no son los nicos felinos. Ford prefiri el puma; Proton el tigre; el len, ms demandado, se lo repartieron la Peugeot, Holden, la Saab y algunas otras compaas. El caballo es uno de los ms solicitados: Ferrari, Porsche, Mustanghasta Unicornios y Pegasos. Toda una manada.

Curiosamente, ningn smbolo tan asociado a un automvil como las alas. Que en un vehculo diseado para desplazarse sobre la tierra, sean alas y aves quienes propongan en las carroceras el imposible espacio al que se invita a volar, es algo ms que una paradoja. Honda, Mazda, Bentley, Vauxhall, Arash, Pontiac, Falcon, Chrysler, Isdera, Skoda, Adler, Duesenber, Bianchi, Eagle, Thunderbirdson algunos ejemplos. En Toyota no dejaban resquicio para la duda: Como en el cielo pero sin turbulencias. Subaru se encarga de culminar el vuelo en las estrellas.

Con tantas animales propuestas al vuelo puede extraarle a alguien que cada vez sean ms los accidentes?

La publicidad del automvil tampoco se equivoca nunca a la hora de descontextualizar la conduccin. En los anuncios en general y en los del automvil en particular no hay crisis, ni paro, ni salarios congelados, ni hipotecas. De ah la felicidad, el disfrute que provoca conducir, lo que explica que los jvenes arrepentidos a los que me refera antes no se preocupen por el precio de la gasolina, o que otros canten y ran.

Y si algn anuncio, siempre hay una excepcin, te propone como uno de los modelos de Toyota el disfrute del vehculo a pesar de una calle atiborrada de coches, motores, camiones, camionetas, motocarros elefantes y peatones en un pas, obviamente, del llamado tercer mundo, slo es para preguntarte al final: Te imaginas cmo te hara sentir en una carretera mejor? (tambin es obvio que europea o estadounidense).

Y todo por no saber que un automvil no prolonga tu pene ms all de tu engao, no rejuvenece tus arrugas, no te disimula la papada, no te hace deseable; no te procura orgasmos, tampoco te da la mano, te arrima el hombro, te cede el paso, porque no es tu compaero; no te gana el respeto de tus hijos ni te garantiza el solidario abrazo de los tuyos, porque no es tu familia; no carga su combustible, no repara sus fallas, no paga en el peaje, porque no es independiente; no te comprende, porque no te escucha ni te habla, y no es tu amigo ni es tu amante; no elige tu destino, ni mete la primera, ni pone la segunda, ni decide adelantar por el desvo, ni se hace cargo de las vacaciones o del hospital, porque tampoco es Dios.

Un automvil slo es una mquina, una vaina en la que vas y vienes, que te lleva y te trae, y llegar a entenderlo de este modo es la nica posibilidad que tenemos de que algn da los accidentes sean precisamente eso, slo eso accidentes.

(euskal presoak/euskal etxera)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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