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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2015

El enigma de la superpotencia
El auge y la cada de casi todo 


Tom Engelhardt
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza


El auge y la cada de las grandes potencias y sus dominios imperiales ha sido un hecho fundamental de la historia durante siglos. Y una y otra vez ha servido de marco para reflexionar sobre el destino del planeta. As que no resulta sorprendente, frente a un pas que sola ser etiquetado como la "nica superpotencia", "la ltima superpotencia" e incluso la "hiperpotencia" global, y al que ahora, curiosamente, no se llama de ningn modo, que vuelva a aparecer la cuestin del "declive". Es o no es Estados Unidos? Podra o no podra haber iniciado la cuesta abajo de su grandeza imperial?

Sbanse a un tren lento es decir, cualquier tren en cualquier parte de Estados Unidos, como hice yo hace poco en el noreste, y luego sbanse a un tren de alta velocidad en cualquier otro lugar de la Tierra, como tambin hice yo recientemente, y no les ser difcil imaginar a Estados Unidos en declive. La mayor potencia de la historia, la "potencia unipolar", no puede construir ni una sola milla de alta velocidad? De verdad? En estos momentos su Congreso est enredado en una discusin sobre cmo conseguir fondos para arreglar los baches de las autopistas estadounidenses.

A veces me imagino a m mismo hablando de esto con mis padres, fallecidos ya hace tiempo, porque s cunto habran sorprendido estas cosas a dos personas que vivieron durante la Gran Depresin, la Segunda Guerra Mundial y un periodo posblico en el que todo pareca posible y en el que la asombrosa riqueza y el poder de este pas eran indiscutibles. Qu pasara si les pudiera contar que la infraestructura esencial de ese todava rico pas puentes, oleoductos, gasoductos, carreteras y dems tiene actualmente un presupuesto insuficiente, su estado es cada vez peor y est empezando a desmoronarse? Definitivamente se quedaran pasmados.

Y qu pensaran al saber que, con la Unin Sovitica en el cubo de la basura de la historia desde hace un cuarto de siglo, Estados Unidos, el nico vencedor, ha sido incapaz de ejercer eficazmente su enorme podero militar y econmico? Estoy seguro de que se quedaran boquiabiertos al descubrir que, desde el momento en que la Unin Sovitica implosion, Estados Unidos ha estado permanentemente en guerra con otro pas (tres guerras e interminables conflictos armados); que, de todos los lugares, el pas al que me estaba refiriendo era precisamente Iraq; y que el xito de la misin all estuvo lejos de ser alcanzado. No resulta inverosmil? Y qu pensaran si les dijera que otras grandes guerras del periodo post-Guerra Fra fueron con Afganistn (dos guerras separadas por una dcada) y con organizaciones relativamente pequeas de agentes no estatales que ahora llamamos terroristas? Y cmo reaccionaran al descubrir que los resultados fueron: fracaso en Iraq, fracaso en Afganistn y la proliferacin de grupos terroristas en buena parte del Gran Oriente Medio (incluido el establecimiento del actual califato del terror) y en cada vez ms zonas de frica?

Creo que llegaran a la conclusin de que Estados Unidos estaba acabado y condenado al tipo de cada que, tarde o temprano, ha sido el destino de todas las potencias. Y qu pasara si les dijera que, en este nuevo siglo, ni una sola accin del Ejrcito, al que los presidentes estadounidenses denominan ahora "la mejor fuerza de combate que el mundo ha conocido nunca", ha sido otra cosa que un rotundo fracaso? O que los presidentes, los candidatos presidenciales y los polticos de Washington deben insistir en lo que ninguno habra tenido que decir en sus tiempos: que Estados Unidos es un pas "excepcional" e "indispensable"? O que tendran que estar eternamente agradecidos a nuestros soldados (como lo estara la ciudadana) por... bueno... no tener nunca xito, pero estar all y acabar mutilados, fsica o mentalmente, o morir mientras nosotros continubamos con nuestras vidas? O que esos soldados siempre deben ser considerados "hroes"?

En sus tiempos, cuando la obligacin de servir en las fuerzas armadas era un hecho, nada de todo eso habra tenido mucho sentido, en tanto que la actitud defensiva de insistir continuamente en la grandeza de Estados Unidos habra llamado poderosamente la atencin. En estos momentos, su carcter repetitivo provoca un momento de duda. Somos realmente tan "excepcionales"? De veras este pas es "indispensable" para el resto del planeta? Y si fuera as, de qu manera? De verdad son esas tropas nuestros hroes? Y si fuera as, qu es lo que hicieron para que estemos tan absolutamente orgullosos?

Devuelvan a mis asombrados padres a su tumba, junten todo lo enunciado hasta ahora y ah tienen las primeras lneas del declive de una gran potencia sin igual. Se trata de una visin clsica, pero con un problema. Un poder de destruccin cuasi-divino

Quin se acuerda de los anuncios publicitarios de cuando yo era nio, all por los aos cincuenta del siglo pasado, sobre clases de dibujo, si no recuerdo mal, que siempre contenan una pregunta del tipo: dnde est el error? (Uno tena que encontrar la vaca de cinco patas flotando entre las nubes). Entonces dnde est el error en este cuadro en el que aparecen las seales obvias del declive: la mayor potencia de la historia, con cientos de guarniciones repartidas por el planeta, aparentemente no puede ejercer su poder de manera efectiva con independencia de donde mande sus tropas, ni llamar al orden a pases como Irn o a una debilitada Rusia post-sovitica desplegando amenazas, sanciones y similares, ni acabar con una organizacin-Estado terrorista en Oriente Medio?

En primer lugar, miren a su alrededor y dganme que Estados Unidos no sigue pareciendo una potencia unipolar. Quiero decir, dnde estn sus competidores? Desde los siglos XV y XVI, cuando los primeros barcos de madera con caones salieron del pramo europeo y empezaron a engullir el globo, siempre han habido potencias rivales: tres, cuatro, cinco o ms. Y qu pasa hoy? En este momento los tres candidatos seran supuestamente la Unin Europea (UE), Rusia y China.

Econmicamente la UE es, de hecho, un centro neurlgico, pero desde cualquier otro punto de vista es un conglomerado de Estados de segunda clase que sigue dcilmente a Estados Unidos, y una entidad que amenaza con reventar por las costuras. Rusia est cobrando mayor importancia estos das en Washington pero sigue siendo una potencia tambaleante en busca de grandeza en su antigua periferia imperial. Es un pas casi tan dependiente de su industria energtica como Arabia Saud y no se parece en nada a una potencial y futura superpotencia. En cuanto a China, evidentemente es la potencia emergente del momento y oficialmente tiene ahora mismo la primera economa del planeta Tierra. Sin embargo, en muchos aspectos sigue siendo un pas pobre cuyos dirigentes no esconden su temor ante una futura implosin econmica (que podra ocurrir). Como los rusos, como cualquier pas con aspiraciones de gran potencia, quiere hacer sentir su peso en las regiones ms prximas: en este momento los mares del este y sur de China. Y como la Rusia de Vladimir Putin, el liderazgo chino est modernizando su Ejrcito. Pero el deseo en ambos casos es convertirse en una potencia regional con la que competir, no en una superpotencia o un autntico rival de Estados Unidos.

Pase lo que pase con el dominio estadounidense, lo cierto es que no hay contrincantes potenciales a los que cargar con la culpa. Sin embargo, an sin rivales, Estados Unidos ha demostrado ser incapaz de lograr sus aspiraciones sirvindose de su poder unipolar y de un Ejrcito que, sobre el papel, sobrepasa a cualquier otro del planeta. No ocurri as con las grandes potencias del pasado. O dicho de otro modo, tanto si Estados Unidos est en declive como si no, el relato del auge y la cada parece haber alcanzado, medio milenio despus, algo as como un punto muerto que ha pasado inadvertido en gran medida y que apenas ha sido analizado.

Al buscar una explicacin tengan en cuenta una historia que est relacionada y que tiene que ver con la fuerza militar. Por qu, en este nuevo siglo, Estados Unidos parece incapaz de lograr la victoria o transformar regiones que son cruciales en lugares que, al menos, puedan ser controlados? La fuerza militar es por definicin destructiva, pero en el pasado dicha fuerza a menudo prepar el terreno para crear estructuras locales, regionales e incluso globales, por nefastas u opresivas que pudieran ser. Aunque la fuerza ha sido concebida para destruir, algunas veces tambin ha servido para otros fines. Actualmente parece que lo nico que puede hacer es destruir, o si no cmo se explica el hecho de que, en este siglo, la nica superpotencia del planeta se haya especializado vase Iraq, Yemen, Libia, Afganistn y otros lugares en romper, no en levantar pases. Los imperios pueden haber ascendido y cado en estos ltimos 500 aos, pero la produccin armamentstica siempre ha sido ascendente. En estos siglos en los que tantos rivales compitieron entre s, forjaron sus dominios imperiales, libraron sus guerras y tarde o temprano cayeron, el poder destructivo de las armas que emplearon no hizo otra cosa que aumentar exponencialmente: desde la ballesta al mosquete, el can, el revlver Colt, el rifle de repeticin, el can Gatling, la ametralladora, el acorazado, la artillera moderna, el tanque, el gas venenoso, el dirigible, el avin, la bomba, el portaaviones, el misil y, en ltima instancia, el "arma de la victoria" de la Segunda Guerra Mundial, la bomba nuclear que podra convertir a los dirigentes de las mayores potencias, y posteriormente incluso a los de potencias menores, en algo parecido a dioses.

Por primera vez, representantes de la humanidad tenan en sus manos el poder de destruir cualquier cosa sobre el planeta como se pensaba que solo podra hacerlo un dios o un conjunto de dioses. Y sin embargo ah estaba lo extrao: el armamento que permita ejercer en la Tierra un poder como el de los dioses, de alguna manera no otorg a los lderes nacionales ningn poder prctico. En el mundo post-Hiroshima-Nagasaki esas armas nucleares resultaran inutilizables. Una vez que fueran lanzadas sobre la Tierra no habra ms auges ni ms cadas. (Hoy sabemos que incluso un ataque nuclear limitado entre potencias menores podra, gracias al efecto de invierno nuclear, devastar el planeta).

Desarrollo armamentstico en una poca de guerra limitada

En cierto sentido la Segunda Guerra Mundial podra ser considerada como el momento que marca el final de ambas historias la imperial y la armamentstica. Sera la ltima "gran" guerra en la que las mayores potencias pudieron desplegar todo el armamento a su disposicin para alcanzar la victoria final y la conformacin definitiva del mundo. Provoc una destruccin sin precedentes en enormes franjas del planeta, la muerte de decenas de millones de personas, la transformacin de grandes ciudades en escombros y de incontables personas en refugiados, la creacin de una maquinaria industrial de genocidio, de armas definitivas de destruccin masiva y de los primeros misiles que ms adelante se convertiran en los sistemas de lanzamiento de estas ltimas. Y de la guerra salieron los rivales de la era moderna: las "superpotencias", que entonces eran dos.

Esa palabra, superpotencia, llevaba incorporada buena parte del final de la historia. Piensen en ella como el signo de una nueva era, pues el mundo de las "grandes potencias" haba dado paso a algo prcticamente inefable. Todos nos dimos cuenta. Con el aumento de tipo exponencial de la fuerza habamos entrado en el mbito de la "sper" potencia. Lo que haba convertido a esa potencias en verdaderas superpotencias resultaba evidente: los arsenales nucleares de Estados Unidos y la Unin Sovitica, es decir, su capacidad potencial para destruir de un modo que nunca antes haba sido posible y del que no habra vuelta atrs. No fue por casualidad que los cientficos que crearon la bomba H a veces se refirieran a ella en trminos tan pasmosos como la "sper bomba" o simplemente "la sper".

Lo inimaginable haba ocurrido. Result que el poder poda llegar a ser demasiado. Lo que en la Segunda Guerra Mundial vino a llamarse "guerra total", el poder de un gran Estado destinado en su totalidad a destruir a otros, ya no era concebible. La Guerra Fra recibi ese nombre por un motivo. Entre Estados Unidos y la URRS no podra haber una guerra caliente, ni tampoco podra haber otra guerra mundial, una realidad de la que se tom conciencia con la crisis de los misiles en Cuba. Su poder solo podra exhibirse "en la sombra" o en conflictos armados localizados en las "periferias". Inesperadamente, el poder se vio a s mismo atado de pies y manos.

Esto pronto se vera reflejado en la terminologa blica estadounidense. Tras el frustrante callejn sin salida que fue Corea (1950-1953), una guerra en la que Estados Unidos se vio imposibilitado para usar su arma ms poderosa, Washington adopt un nuevo lenguaje en Vietnam. La guerra all iba a ser una "guerra limitada". Y eso significaba una cosa: la fuerza nuclear no estara entre las opciones.

Pareca que por primera vez el mundo estaba ante algo as como un exceso de poder. Y es razonable pensar que de alguna manera, en los aos que siguieron al estancamiento de la Guerra Fra, esa realidad se extendi del campo nuclear al resto de los mbitos blicos. En el proceso la guerra entre grandes potencias se vera limitada de nuevas formas y, en cierto modo, reducida nicamente a su aspecto destructivo. De repente era como si ya no tuviera otras posibilidades, o al menos eso es lo que sugiere la existencia de una sola superpotencia en estos aos. La guerra y los conflictos armados no han terminado en el siglo XXI, pero algo les ha restado eficacia. El desarrollo armamentstico tampoco se ha detenido, pero las armas de nueva tecnologa de nuestra poca tambin estn resultando extraamente inefectivas. En este contexto, el afn de producir "armas de precisin" los bombardeos masivos de los B-52 han dado paso al ataque "quirrgico" con JDAM (municiones de ataque directo conjunto, un dispositivo para guiar con precisin las bombas de cada libre) debera entenderse como la llegada de la "guerra limitada" al campo del desarrollo armamentstico.

El dron, una de esas armas de precisin, es un ejemplo palpable. A pesar de su tendencia a producir "daos colaterales" no es un arma para matar indiscriminadamente, como las de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, ha sido utilizado con relativa eficacia para matar a los dirigentes de las organizaciones terroristas, acabando con un lder tras otro. Y sin embargo todos los grupos contra los que ha sido dirigido no han hecho ms que crecer, fortalecerse y aumentar su brutalidad en estos mismos aos. En otras palabras, ha demostrado ser eficaz para alimentar el deseo de matar y de venganza, pero no para la poltica. Si la guerra es, de hecho, la poltica por otros medios (como afirmaba Carl von Clausewitz), la venganza no lo es. Nadie debera sorprenderse entonces de que la del dron no haya sido una guerra eficaz contra el terror, sino una guerra que parece fomentar el terror.

Habra que tener en cuenta otro factor ms: que el exceso de poder global ha crecido exponencialmente de otra manera. En estos aos el poder de destruccin de los dioses ha descendido sobre los hombres una segunda vez a travs de la que puede parecer la ms pacfica de las actividades: la quema de combustibles fsiles. El cambio climtico promete una versin ralentizada del Armagedn nuclear, aumentando tanto la presin sobre las sociedades como su fragmentacin, al tiempo que introduce en nuestras vidas una nueva forma de destruccin. Puedo encontrarle sentido a todo esto? Apenas. Estoy tratando de sealar lo obvio: que el poder militar ya no parece actuar como lo hizo con anterioridad en el planeta Tierra. Bajo presiones claramente apocalpticas, algo parece estar destruyndose, fragmentndose, y eso hace que cada vez resulten menos eficaces las historias y los marcos que usbamos para reflexionar sobre el funcionamiento de nuestro mundo.

El declive puede ser lo que le espere a Estados Unidos en el futuro, pero en un planeta que ha llegado a estos extremos no cuenten con que eso suceda siguiendo la secuencia habitual del auge y la caa de las grandes potencias o superpotencias. Algo ms est en juego. Preprense.

Tom Engelhardt es uno de los fundadores del American Empire Project. Es autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Desde 2002 dirige la publicacin online TomDispatch.com, un proyecto del Nation Institute del que es miembro. Su ltimo libro es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World (Haymarket Books).
Copyright 2015 Tom Engelhardt

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/176018/



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