Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2005

Blue

Joaqun Robledo
Rebelin


El saxofn del hombre negro se oxida mientras suena una pstuma meloda. El canto descarnado de sus abuelos en las plantaciones de algodn resuena hoy con acordes de rquiem. Un son lento y melanclico como teln de fondo. Un vendaval que desnuda a un rey grotesco, petulante y simpln. Bajo el tufo de un imperio se esconden sus propias miserias. Estados Unidos son sus gentes escondidas tras la macroeconoma, millones de personas expuestas a carencias elementales bajo la misma bandera que patrocina guerras de las galaxias. Nada nuevo bajo el sol. Castilla sufra ms cuanto ms conquistaba Carlos V. Estados Unidos es la primera escena de Wall Street, la Otra Amrica que film Kusturica. Un recin nacido en el Harlem tiene menos esperanza de vida que uno en Bangladesh. Tierra de excesos, todo es a lo grande, tambin sus miserias. El huracn que arrib llamando a la puerta confes que bajo la alfombra del gran saln imperial se escondan las barreduras de la democracia virtual.

La naturaleza es salvaje, somos parte de ella, estamos expuestos a sus designios. Nada ms estpido que objetar. De vez en cuando una sacudida azora nuestra complaciente cotidianeidad. Tras el sorbo de un terremoto, una riada o un huracn se hacina un poso de muerte y devastacin. Pero Gaia siempre avisa aunque slo sea por que, tozuda, se repite. Es la coartada del culpable. Guin de novela negra.

El individualismo feroz, slvese quien pueda. Ninguna previsin. Mntense en el coche y huyan. Cundo? Cmo? A dnde?. Usted mismo. Son las normas. Tras el desastre ms desastre: pistoleros salvaguardando propiedades ante la avalancha de desarrapados. Mientras se ahogan estn tranquilos, el gran hombre blanco vela por su derecho a la innegociable propiedad. Rapia de quienes han vivido bajo el tanto tienes tanto vales. El dbil ha de morir por designio divino.

En Nueva Orlens ha aparecido el peor rostro posible del hombre. La peor cara de una sociedad articulada en torno a la nada. El hombre rodeado de enemigos, de competidores en una carrera de cuenta corriente. Lo mejor para cada uno es lo mejor para todos... hasta que sopla un huracn. Una sociedad en la que el egosmo es el carn de supervivencia se debilita da a da mientras las Hollyburton de turno apuran un caf que no es para todos.

En el delta del Mississippi yace un saxofn, generaciones de sufrimiento, el hombre tomado de uno en uno. El rostro plido con alma ptrida nunca reflexionar, le va muy bien. Declarar culpable a la naturaleza. Ustedes pelense, compitan.



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