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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2015

La pseudo-revolucin s ser retransmitida

Juanlu Gonzlez
biTs RojiVerdes


Quienes pensasen que, tanto las oligarquas latinoamericanas, como el gobierno de los Estados Unidos iban a permanecer impasibles ante la proliferacin de procesos emancipatorios en todo el continente, estaban profundamente equivocados. Durante dcadas, en la segunda mitad del siglo XX, Cuba sobrevivi con xito a invasiones, atentados, sabotajes e intentos de magnicidio permanentes, pero no tuvieron la misma suerte o la misma capacidad de enfrentar al imperio pases como Chile, Nicaragua, El Salvador, Paraguay, Guatemala y tantos otros que s sucumbieron a los intentos de desestabilizacin dirigidos o patrocinados por el insaciable vecino del norte.

Tras dcadas de convivencia con el neoliberalismo ms feroz, con escuadrones de la muerte, con torturas, represin, mercenarios, fosas comunes, con los cachorros de la Escuela de las Amricas campando a sus anchas por doquier por el principio poltico de la reaccin-accin, la situacin comenz a revertirse paulatinamente hasta el punto de que Estados Unidos ha sido expulsado por fuerzas populares de buena parte de la regin. Ver de nuevo al sandinismo o al FMLN en el poder, a Cuba en plena forma doblegando a EEUU, junto a gobiernos progresistas en Brasil, Chile, Argentina, Uruguay o socialistas en Venezuela, Bolivia o Ecuador, se antoja una situacin perfecta para consolidar un estatus favorable para el progreso humano, la proliferacin de estados sociales redistributivos, la creacin de una clase media adems de favorecer los procesos de integracin regional mediante instituciones supranacionales sin la tutela frrea del imperio. No hay ms que ver, por ejemplo, los ndices de desarrollo humano para comprender lo que se ha ido logrando en Latinoamrica durante los ltimos aos libres del yugo estadounidense.

Sin embargo, el cierto abandono de la presin poltica y militar sobre el antao conocido como patio trasero durante varios lustros, por causa del empantanamiento imperial en varias guerras fallidas en Asia y Oriente Medio, no poda durar para siempre. As las cosas, el presidente Obama ya revivi la IV Flota del Comando Sur, no activada desde el fin de la II Guerra Mundial, e inici un nuevo programa de golpes de estado para tratar de revertir la situacin del continente adaptndose a las nuevas estrategias puestas en marcha recientemente tanto en la Europa del este como en Oriente Medio. As las cosas y a falta de una denominacin comn que las identifique como revoluciones de colores o primaveras rabes, Latinoamrica vive su particular oleada de golpes de estado suaves.

Los hemos visto triunfar en Honduras, cuando Zelaya trat de acercarse a la alternativa humanista del ALBA, y contra Lugo en Paraguay. En ambos casos ya no se trat de levantamientos militares al uso, entrenados en contrainsurgencia y violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos, sino de golpes parlamentarios a veces incluso presentados como salidas democrticas con el uso de aparatos estatales creados a medida de antiguos regmenes poco respetuosos con la voluntad popular. Pero, afortunadamente, lo que ms hemos visto han sido fracasos de lasprimaveras Latinoamericanas. Han fracasado en Venezuela una y mil veces, aunque el grado de polarizacin que han inducido en el pas es absolutamente insoportable y el clima instaurado all es bastante explosivo. Han fracasado en Bolivia, donde Evo est afianzando su proyecto a base de xitos econmicos y democrticos. Y han fracasado ms recientemente en Ecuador, aunque an se sufren las secuelas del proceso de desestabilizacin de las ltimas semanas.

El proceso es bien sencillo, conocido y no por ello ya en desuso. Durante aos, desde EEUU se alimenta a travs de fundaciones ligadas a la CIA, a ciertos estmagos agradecidos que pretenden convertir en disidencia futura. La ayuda para la cooperacin al desarrollo es otra fuente importante de infiltracin en determinados pases, aunque los quintacolumnistas ms eficaces suelen ser los estamentos militares, cuyas cpulas han sido entrenadas durante decenios en golpismo antidemocrtico en Fort Benning, una base militar en el estado de Georgia. Con medios de comunicacin controlados por las oligarquas locales puestos a disposicin de la asonada, se manipula, se miente o se magnifica cualquier decisin de un gobierno democrtico para provocar un levantamiento popular en el que hay que infiltrar elementos violentos que creen el caos suficiente como para que sea necesaria la intervencin de la polica o incluso del ejrcito.

En ese momento entrarn en juego los medios occidentales, tan garantes de la libertad como acostumbran, para denunciar los supuestos abusos gubernamentales y tratar de deshumanizar y deslegitimar al presidente y el gobierno del pas en cuestin con objeto de presentarlo como merecedor de ser derrocado, proporcionando carta de naturaleza y marchamo democrtico a los manifestantes. Luego se pedirn sanciones, bloqueos, denuncias en organismos internacionales e incluso la intervencin extranjera. El mundo aplaudir las revueltas al son que toca la prensa libre y respirar aliviado cuando el tirano caiga por la voluntad democrtica de su pueblo expresada, no ya en las urnas, sino en las calles.

Sin embargo, en Ecuador han vuelto a tocar en duro. Correa, tras Putn, es el segundo presidente ms valorado por su poblacin de todo el mundo, por lo que organizar una revuelta popular significativa y representativa es poco menos que imposible. El motivo explicitado por el que se produjeron las revueltas, era el futuro establecimiento de un impuesto progresivo de sucesiones o herencias conocido como Ley Orgnica para la Redistribucin de la Riqueza y otro a los rditos financieros obtenidas en venta de tierras y viviendas La Ley de Plusvala, unas medidas recaudatorias inscritas en el contexto de un gobierno social de derecho, existentes en multitud de pases de todo el mundo que, en la prctica, slo iban a afectar a las clases ms pudientes del pas.

Siguiendo el guin preestablecido, las imgenes de violencia contra la polica fueron debidamente ocultadas de la vista de la mayora de la opinin pblica, especialmente de la internacional. Dos militares de alto rango se unieron a la conspiracin y estaban prestos a tomar el edificio presidencial y algunas infraestructuras bsicas del estado, apoyados por algunos dirigentes polticos de la oposicin, incluido algn parlamentario. La novedad es esta ocasin ha sido la difusin de intoxicaciones en redes sociales y mensajes de mvil para hacer creer que est en marcha una operacin militar a gran escala contra el gobierno, tambin se dice que que va a instaurarse un corralito financiero en breve, para as provocar retiradas de depsitos y problemas financieros reales, e incluso anunciando inexistentes problemas de desabastecimiento para crear pnico y llegar a provocarlo en la prctica si la ciudadana hace acopio de productos.

Evidentemente, todo responde a un minucioso plan absolutamente meditado en distintos frentes que se van activando segn el devenir de los acontecimientos. La idea es crear caos, inseguridad y un clima de inestabilidad que propicie la acogida de la asonada golpista como elemento de supuesta estabilizacin. Quienes piensen que la mano norteamericana no puede estar detrs de lo que sucede ahora en Ecuador ignora todo sobre la historia del continente. Por citar un dato cercano, es conocido que Estados Unidos, por ejemplo, gast casi 90 millones de dlares para que Correa no ganase las elecciones de 2013 y no es creble que, desde entonces, haya cambiado su actitud ante la Revolucin Ciudadana del pas andino. Los motivos aducidos para iniciar el golpe suave, an dolosos para la oligarqua, no lo son para ms del 95% de la poblacin, todo lo contrario, se vern ampliamente beneficiados por ellas; por eso, a poco que se explique el alcance de ambas leyes en el proceso de debate abierto, no conseguirn seguir engaando a nadie por ms tiempo, salvo a los propios miembros de la oligarqua financiera y terrateniente de Ecuador.

Sin motivos reales, con una oposicin dividida, con la gigantesca popularidad de Correa, con la fuerza creciente de Alianza Pas y con la consolidacin de la Revolucin Ciudadana es de prever que la intentona golpista tenga los das contados. El pueblo ecuatoriano no renunciar fcilmente a sus conquistas y menos an por la intervencin de una banda de forajidos que pretende poner las riquezas del pas en manos de poderes extranjeros a cambio de unas migajas con las que preservar su patrimonio e influencia a costa del bienestar de la mayora de la poblacin del pas.


Fuente original:http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=11709


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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