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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2015

Grecia dice no a la troika. Hacia dnde vamos a partir de aqu?
Por qu "No" significa "S"

Michael Hudson
michael-hudson.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza.


Inmediatamente despus de las 7:00 pm (hora griega) del pasado domingo [5 de julio de 2015] me comunicaron que el voto del "No" (Οχι en griego) iba ganando aproximadamente 60/40. Evidentemente, las "encuestas de opinin" que mostraban un empate tcnico se haban equivocado. Se dice que los corredores de apuestas de toda Europa han perdido hasta la camisa apostando a que la derecha financiera podra engaar a la mayora de los griegos para que votaran contra sus propios intereses. El margen de victoria indica que los votantes griegos han sido inmunes a la informacin tergiversada difundida por los medios durante la larga semana previa a decidir si aceptaban las medidas de austeridad anti-trabajadores que exiga la troika [1].

Esto no debera haber sido una sorpresa. La edad mnima para poder votar en el referndum fue rebajada a 18 aos y se incluy a los miembros de las fuerzas armadas. Con una tasa de desempleo superior al 50%, es entendible que los jvenes griegos no quisieran ms euro-austeridad.

La troika exiga profundizar las polticas de austeridad gravando el trabajo y reduciendo las pensiones nicamente. Sus responsables haban vetado las propuestas de Syriza de aumentar los impuestos a la riqueza y adoptar medidas para detener la evasin fiscal. El FMI, por su parte, vet los recortes en el gasto militar griego (muy por encima del 2% del PIB que exige la OTAN), a pesar de que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la canciller alemana, Angela Merkel, estaban de acuerdo.

El presidente de la Comisin Europea, Jean-Claude Juncker, amenaz con expulsar a Grecia del euro a pesar de que no existen mecanismos legales para hacerlo. Veremos si intenta seguir adelante con su farol, del cual se han hecho eco los lderes de derecha de toda Europa.

Sus medidas de represalia desde un cargo aparentemente no elegido ni poltico, no son algo aislado. La guerra de clases en la zona euro, a favor del sistema financiero y en contra del trabajo y la industria, est abierta y va en serio. En lugar de hacer lo que se supone que debe hacer un banco central inyectar liquidez (y papel moneda) a los bancos, el presidente del BCE, Mario "todo lo que sea necesario" Draghi, los oblig a cerrar incluso los cajeros automticos por falta de efectivo. Evidentemente, con ello se intentaba atemorizar a los griegos para que creyeran que eso era lo que esperaba a su pas si votaban "No".

Se trata de una vieja estrategia. Andrew Jackson puso de manifiesto su afn de venganza hacia el Segundo Banco de Estados Unidos cerrndolo. Cuando aquel se neg a designar a sus amigotes polticos corruptos, l deposit el dinero del Tesoro estadounidense en sus "bancos mascota". La fuga de dinero sumi la economa en la depresin. Los estados esclavistas del Sur saludaron la deflacin porque queran mantener bajos los precios del algodn que exportaban, y porque adems se oponan a la industria del Norte, con sus medidas proteccionistas y su poltica antiesclavista.

Lo que Grecia necesita es un banco central nacional o en su defecto, un Tesoro nacional facultado para crear el dinero necesario para monetizar el gasto pblico destinado a la recuperacin econmica. El Sr. Draghi ha demostrado que el BCE no es "tecnocrtico" sino un concilibulo de agentes de la derecha trabajando para derrocar al Gobierno de Syriza, y en cierto modo dispuesto a otorgar poderes al partido de extrema derecha Amanecer Dorado en su lugar. Ante su negativa a cumplir las funciones de un banco central y actuar como prestamista de ltimo recurso a medida que los bancos griegos se queden sin liquidez, el Sr. Varoufakis seal: "Si fuera necesario emitiremos una liquidez paralela y pagars al estilo de California de forma electrnica . Tendramos que haberlo hecho hace una semana".

Los medios populares estadounidenses se hicieron eco de la derecha europea amedrentando a los griegos y a sus simpatizantes para que creyeran que estaban votando si queran o no seguir siendo parte de Europa; como si Gran Bretaa, que forma parte de la Unin Europea, no tuviera su propia moneda. Sin embargo, el voto pone en duda lo que significa estar "comprometido con el proyecto europeo", que es la frmula que emplean los defensores de la austeridad. Las autoridades de la zona euro son unnimes en afirmar que significa un compromiso con la guerra financiera contra los trabajadores, un compromiso con la austeridad y una mayor contraccin econmica; significa acelerar las privatizaciones a la baja (pero no con los rusos si ofrecen pagar precios ms elevados, como hizo Gazprom) y por lo tanto aumentar el precio de los hasta ahora servicios pblicos; significa que no se van a revocar anteriores operaciones de privatizacin llevadas a cabo con informacin privilegiada; significa subir el impuesto del valor aadido que grava a los consumidores; y significa rebajar las pensiones de los trabajadores.

Esta perspectiva estuvo en el centro de una reunin en el Parlamento Europeo en Bruselas el 2 de julio [3]. Hubo, por supuesto, un voto unnime contrario a las medidas anti-trabajadores y pro-acreedores que exigan el FMI, el BCE y el Consejo Europeo. Pero tambin se dej sentir la preocupacin de que los lderes de Syriza, inmediatamente despus de su victoria en enero, no se hubieran puesto a hacer pedagoga sobre lo que est realmente en juego: porqu seguir sometidos a los dictados de la economa-basura del FMI y el BCE arrojar a la economa a una deflacin crnica por endeudamiento. En lugar de haber pasado los ltimos seis meses explicando a la opinin pblica lo que se est discutiendo con la troika, Syriza entr en un juego poltico de "marear contra las cuerdas" para demostrar lo firmemente comprometidos que estaban el BCE y el Consejo Europeo con la austeridad.

Los miembros del ala izquierda de Syriza con quienes me reun durante las dos ltimas semanas en Atenas, Delfos y Bruselas tenan la sensacin de que se deba haber hecho ms para concienciar al pueblo griego sobre lo imposible que resulta para Grecia saldar la deuda con la que la troika ha cargado al pas gracias a la abyecta rendicin de la coalicin pro-banca Pasok/Nueva Democracia que gobern durante una generacin. (El lder de Nueva Democracia, [Antonis] Samaras, present su dimisin tras darse a conocer el resultado del referndum).

Un factor que puede haber indignado a los griegos para votar "No" fue la publicacin del borrador preliminar del Anlisis de Sustentabilidad de la Deuda realizado por el FMI que [Christine] Lagarde intent bloquear, el cual vena a confirmar lo que el lder de Syriza, Alexis Tsipras, haba estado diciendo durante todo este tiempo: Grecia necesita una reestructuracin de la deuda. Su deuda oficial es impagable y nunca debi obligarse al pas a emitirla en primer lugar, con la troika sacando del Gobierno al primer ministro electo para colocar a un tecncrata de los suyos (Lucas Papademos, quien haba trabajado con Goldman Sachs falsificando el balance del Gobierno de 2001 de manera que cumpliese los requisitos para que Grecia fuera admitida en la zona euro).

La semana pasada se descubri que la presidenta del FMI, Christine Lagarde, haba invalidado la decisin del personal y del consejo para defender los intereses especficamente franceses. Como en 2010-2011 bajo la presidencia de Dominique Strauss-Kahn, los bancos franceses son los mayores tenedores de bonos griegos (y algunos poseen bancos griegos). Se sabe que Strauss-Kahn ignor la valoracin de su personal cuando este inst al FMI a no ceder ante la exigencia del BCE de pagar a los tenedores de bonos, franceses, alemanes y otros de carcter privado, con los prstamos del rescate de la troika, trasladando el riesgo a los contribuyentes griegos.

Hace dos semanas el Parlamento griego public el informe del Comit para la Verdad sobre la Deuda Pblica Griega explicando porqu la deuda griega con el FMI, el BCE y el Consejo Europeo era "odiosa". Por exigencias de la Sra. Merkel y otros lderes pro-banca se oblig a Grecia a no celebrar el referndum que el primer ministro del PASOK, [Yorgos] Papandreu, haba propuesto sobre el rescate a los bancos franceses y alemanes en detrimento de Grecia.

Esa fue la raz de los problemas actuales. Tambin fue el momento en el que las finanzas y la democracia europeas se volvieron incompatibles, lo que impuls al fallecido editor del Frankfurt Allgemeine Zeitung, Frank Schirrmacher, a escribir su famoso editorial " Democracy is Junk " ["La democracia es basura"].

La troika se ha negado a rebajar un solo euro la elevada e impagable deuda. Pretenda que el alivio de la deuda fuera una cuestin para ms adelante. Eso es lo que le ha permitido a Tsipras presentar a su pas como vctima de la despiadada guerra de clases en la zona euro. La posicin de Syriza ha sido: "Nos gustara pagar. Pero sencillamente no hay dinero, tal y como los clculos del FMI han demostrado clara y explcitamente".

El pasado martes [30 de junio de 2015] Tsipras explic a los votantes griegos que la troika no haba puesto por escrito nada sobre la reestructuracin de la deuda. Esto levant el velo de pnico inducido por los medios. Su aparente disposicin a ceder anim a la troika a fijar sus promesas por escrito. Ciertamente Tsipras no iba a cometer el trgico error que cometi el lder ruso, [Mijal] Gorbachov, cuando crey las promesas verbales de la OTAN de que no avanzara hacia los Estados postsoviticos de Europa Central y los Estados Blticos.

La posicin de la troika era y es: "Imponed la austeridad ahora. Ms adelante hablaremos de la reestructuracin de la deuda. Pero primero debis liquidar lo que queda del sector pblico. Debis rebajar los salarios otro 20% y forzar a otro 20% de vuestra poblacin a emigrar. Solo entonces, cuando estemos seguros de que ya no podemos sacaros ni un euro ms, entonces tal vez estemos dispuestos a hablar sobre reestructurar algo de vuestra deuda. Pero en cualquier caso, nunca antes de que os hayamos quitado todo lo que os quedaba para pagar".

Tsipras y el [entonces todava] ministro [de Finanzas] Varoufakis han sido muy criticados en los medios estadounidenses por aparentar claudicar ante las exigencias de la troika. Lo cierto es que ambos se han comportado de manera corts y educada, e incluso han asumido una posicin conciliadora, aunque solo sea para demostrar lo totalitaria e inflexible que ha sido la troika.

Ese contraste entre la razn y la austeridad totalitaria del "libre mercado" es lo que convenci a los griegos para votar "No".

Notas

[1] James K. Galbraith resume esa informacin tergiversada en "9 Myths About the Greek Crisis", Politico , julio de 2015 . La versin espaola, "9 mitos sobre la crisis griega", puede leerse aqu.

[2] "Peripheral debts: Causes, consequences and solutions", patrocinado por la European United Left/Nordic Green Left, GUE/NGL (www.guengl.eu). El video puede encontrarse aqu: http://www.guengl.eu/news/article/press-conferences/peripheral-debts-causes-consequences-and-solutions.-2-july. (Mi alocucin comienza aproximadamente en el minuto 27).

Michael Hudson es profesor e investigador de Economa en la Universidad de Missouri, Kansas City, e investigador asociado del Instituto de Economa Levy. Su ltimo libro es Finance Capitalism and Its Discontents, y ha colaborado en Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion, publicado por AK Press.

Fuente: http://michael-hudson.com/2015/07/why-no-means-yes/



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