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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2015

Despus del OXI
Cuando los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los dbiles ya no quieren sufrir cuanto deben

Antoni Domnech, G. Buster, Daniel Ravents
Sin Permiso


La noche del pasado domingo entramos en una nueva poca histrica en toda Europa. Y el viento sopla ahora de empopada: los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los dbiles no estn ya dispuestos a sufrir cuanto deben.

El ejercicio de intromisin en la soberana nacional griega que han llevado a cabo a plena luz los Juncker, Merkel, Schable, Dijsselbloem, Lagarde y Rajoy, y en la penumbra, Renzi y Draghi, tiene sin duda su precedente histrico como casi todo en Europa tambin en Grecia. Lo cuenta Tucdides en el famoso dilogo entre las autoridades de Milos y los delegados atenienses sobre la vacuidad de la democracia y la justicia cuando se trata de la soberana en las relaciones entre potencias. Se resume en esta sentencia: "Los fuertes hacen cuanto pueden y los dbiles sufren cuanto deben".

El desenlace es conocido. Tras rechazar la oferta de tributo de Milos, que quera ser "amigo de todos y enemigo de nadie", la isla y sus habitantes fueron colonizados y esclavizados por Atenas, con apoyo de Esparta, gracias a la traicin interna de un sector de la oligarqua milense. No era otro el tenor de los mensajes cruzados estos das entre las instituciones europeas y el gobierno griego. Y si esta poca nuestra produce un historiador como Tucdides, es probable que nuestros descendientes puedan leer en el futuro como un ejemplo de la "vieja poltica" los intercambios entre los ministros del Eurogrupo.

No ser mucha exageracin decir que la tradicin republicano-democrtica moderna naci casi dos milenios despus, precisamente con este recordatorio de los Levellers plebeyos ingleses a la Cmara de los Comunes en 1646, en plena Revolucin:

Estamos convencidos de que no podis olvidar que el propsito de vuestra eleccin como parlamentarios fue el de liberarnos de todo tipo de servidumbre y conservar la repblica en paz y felicidad. A tales efectos os otorgamos el poder que radica en nosotros para hacer eso mismo. Pues, precisamente, es lo que podramos haber hecho nosotros mismos sin vosotros si por conveniente lo hubiramos tenido: os hemos elegido como personas que tenemos por aptamente calificadas, y fiables para evitar algunos inconvenientes. Pero tenis que recordar que con eso no hicimos sino conferiros un poder de confianza, el cual es siempre revocable, como no puede ser de otra manera, y no puede ser empleado para otro fin que el de nuestro propio bienestar. () Nosotros somos vuestros principales, y vosotros, nuestros agentes. Esa es una verdad que no podis dejar de reconocer. [1]

La democracia no pasa en el mundo por sus mejores momentos. No, desde luego, en Europa. Por eso result tan emocionante or al ministro de finanzas griego, Varoufakis, justificar literalmente tres siglos y arreo despus en esos mismos trminos en la rueda de prensa tras el Eurogrupo del pasado 27 de junio la convocatoria de un referndum para que, tras largos e infructuosos 5 meses de negociaciones del gobierno de Syriza con la Troika, el pueblo griego tomara directamente la palabra: porque nosotros slo somos los agentes, y el pueblo griego, el principal.

Y entonces empezaron a proliferar las metforas y las referencias blicas. El proverbialmente moderado europesta Romano Prodi, viendo el impasse a que se haba llegado, manifestaba su alarma hablando de un momento Sarajevo para la Europa del siglo XXI. Idntica referencia en el analista financiero del Guardian, Larry Elliot. Otros se refirieron ya a Grecia como el Vietnam de Europa. El influyente semanario liberal alemn Der Spiegel advierte a la Sra. Merkel de que podra pasar a la historia como la responsable de que Alemania provocara por tercera vez en un siglo una catstrofe europea. Y el propio Yanis Varoufakis, entrevistado el pasado sbado por el diario madrileo El Mundo denunci el terrorismo financiero que oblig a Grecia a cerrar las oficinas bancarias.

Medios de comunicacin en guerra, particularmente en el Reino de Espaa: reporteros amedrentados, cuaos, badulaques, matones de columna y dompereciendos varios

La guerra, pues. Y su primera vctima, como en todas las guerras, la verdad. La siempre inteligente periodista econmica britnica Frances Coppola ya vena advirtiendo desde hace meses de la falsaria capacidad intoxicadora de las apcrifamente habituales fuentes de Bruselas y de la asombrosa credulidad, entre perezosa y ovejuna, del grueso de becarios-periodistas que ahora cubren la informacin econmica europea.

Casi todos lo dijeron, pero no, no era verdad que Tsipras hubiera perdido el pasado abril la confianza en su ministro Yanis Varoufakis: quin se acuerda ya ahora?

No, no era verdad tampoco que Tsipras se estuviera saltando estas ltimas semanas las lneas rojas trazadas en la campaa electoral: no era verdad que el acuerdo estuviera a la vuelta de la esquina porque, como repiti hasta la nusea el propio Mariano Rajoy, el gobierno griego hubiera capitulado allanndose a las propuestas del Eurogrupo.

Como tampoco fue verdad, luego segn repitieron gregariamente el grueso de reporteros de la prensa concertada espaola, quieras que no amedrentados por la lnea editorial fijada con incompetente alarde de matonismo por sus respectivos jefes, que Varoufakis se levantara inopinadamente de la mesa de negociaciones y Tsipras lanzara al da siguiente (27 de junio) a sus desolados socios europeos un ultimtum en forma de irresponsable consulta al pueblo griego.

Lo contrario era lo cierto. La convocatoria de referndum fue la respuesta griega al destemplado ultimtum o lo tomas o lo dejas presentado por el triste burcrata socialista Dijselbloem al brillante cientfico metido a inslito poltico de convicciones, Varoufakis: y es que las fotos lo tienen ms difcil para mentir.

Para mentir fotogrficamente, hay que hacerlo descaradamente. Con manipulacin a veces chapucera. Como en la La Vanguardia de ayer, que reproduca en portada una foto publicada ms discretamente todava hay clases en la prensa concertada! tambin en El Pas. Represe en las estanteras por delante de un carrito rebosante de comida:



La degeneracin del periodismo econmico es un fenmeno ms o menos internacional, y tiene sin duda que ver con la quiebra general del modelo de negocio y con la precarizacin y desprofesionalizacin de la profesin periodstica en las ltimas dcadas. No slo con las condiciones de trabajo de los reporteros, sino tambin con la preparacin acadmica de los mismos. La macroeconoma cientfica va a contrapelo del sentido comn dominante; no visita a domicilio, por as decirlo. Nadie que, pongamos por caso, diga que las finanzas pblicas de un Estado son como las privadas de una familia aprobara un curso de Macroeconoma bsica seria. Pero (casi) todos lo repiten como badulaques.

Esa degeneracin cobra en el Reino de Espaa un relieve tan particularmente singular, que los medios de comunicacin espaoles acaban de ser distinguidos por el prestigioso Instituto Reuters de la Universidad de Oxford como los segundos menos fiables del mundo y, desde luego, como los menos fiables informativamente de Europa para su propia opinin pblica. Y a eso hay que aadir todava el ndice inequvoco de la degeneracin en nuestro pas del periodismo de opinin, el espaolsimo fenmeno del tertuliano: esa pequea coleccin de ubicuos y bien pagados ganapanes prt--penser dispuestos a opinar tan energumnica como peregrinamente de todo en todo momento. Vieja tradicin patria:

Todos con instrumentos en las manos

de estilos y librillos de memoria,

por bizarra y por ingenio ufanos,

codiciosos de hallarse en la victoria

que ya tenan por segura y cierta,

de las heces del mundo y de la escoria.

 

Que la opinin pblica espaola no slo no se fa nada de sus medios de informacin, sino que ha empezado a secretar espontneamente sus propias defensas antitxicas frente al periodismo de opinin, lo atestigua, por ejemplo, el simptico y viral neologismo introducido por los jvenes en las redes: cuadismo. Dcese del opinar enterquecida, arrebatada, superficial y desinformadamente de todo y sobre todo, y normalmente, con tanto donaire como desprecio de los hechos ms bsicos.

As, es cuadistamente obvio que los griegos y los espaoles deberan hacer como los alemanes: flexibilizar su mercado de trabajo, por ejemplo. No importan los hechos (que, por otro lado, los periodistas econmicos y los peritos acadmicos en legitimacin jams presentan a la opinin pblica). No importa que esos hechos prueben concluyentemente que (parte d)el xito econmico alemn pasa por haber mantenido y aun robustecido la proteccin legal del trabajo asalariado, mientras que las clases dominantes mediterrneas muy sealadamente en el Reino de Espaa! han aprovechado, en cambio, la crisis para destruir derechos sociales y convertir progresivamente los puestos de trabajo en verdaderos infiernos de arbitrariedad desptica:

 



Los griegos (y los espaoles) seran tambin cuadistamente vagos. Tampoco aqu faltara ms! importan mucho los hechos:


Cuadistamente, Grecia es y no es como el Reino de Espaa. Segn convenga. Cuando no lo es, Grecia sera un pas singularsimo, hasta genticamente. El otro da pudo escucharse en TV3 a un tertuliano habitual del gnero historiador ultracatalanista y ultrasionista sosteniendo tan seriecito como informacin de la mayor relevancia que el ADN de los griegos actuales no es el de Aristteles y Platn, adnde va usted a parar!, sino turco y balcnico. Ah! Misterio aclarado! Pues Grexit, ya!

En ese mismo programa, otro tertuliano (ste, del gnero periodista-al-que-no-se-la-dan-con-queso) remachaba la ocurrencia con un rebencazo contra Stiglitz, el Premio Nobel de economa que ha pedido el No en el referndum griego y que se habra atrevido a hablar de la larga tradicin democrtica del pueblo griego. Pardillo! Ignorante, este Stiglitz! No sabe acaso que la democracia griega es como la espaola, de vida reciente? Pues s, claro que lo sabe, cuato. Y como no sabe las cosas a medias, es decir, al modo cuao, el Premio Nobel sabe tambin, por ejemplo, que la Resistencia democrtica griega a la ocupacin nazi-fascista pag su lucha con ms de medio milln de muertos entre 1940-45, para luego tener que sucumbir en una atroz guerra civil fomentada y militarmente apoyada por el imperialismo franco-britnico: y es que la tradicin democrtica es eso, no las perogrulladas cuadistas de cualquier Dompereciendo de la Transicin.

Tambin se pudo ver en ese programa de TV3 a un tercer contertulio (ste, del gnero economista-cuao inescarmentable que se trag todas las aldabas de la burbuja inmobiliaria espaola antes de 2008) crepitar de afectada indignacin contra un slido notario ms bien conservador que sensatamente se atrevi a recordar lo jurdicamente obvio, y es a saber, que una deuda impagable solo puede abordarse de tres maneras: con quita, con aplazamiento o con quita y aplazamiento. Nada de eso! Schable Schuble! llevara toda la razn: las deudas son sagradas, y si no se pagan, es el fin del orden europeo. El Grexit, diga lo que quiera el editorialista alemn del Financial Times, sera, por comparacin, un pequeo detalle sin importancia.

Para farisaico escndalo de la parasitaria pandilla tertuliana habitual, una de las muchas cosas buenas que ha hecho ya la nueva alcaldesa Ada Colau en sus primeros das de gobierno ha sido empezar a eliminar de BTV la televisin pblica de la ciudad de Barcelona los repetidos espacios consagrados a torneos de sesgados faramallones, anunciando una nueva programacin con ms reportajes de investigacin e ilustracin de fondo.

El significado del referndum y la estrategia Varoufakis

Del referndum convocado por el gobierno de Tsipras, politicastros y opinadores profesionales opinaron de todo: desde el clebre y tan franquistamente sincero las urnas son peligrosas de la ministra Tejerina, hasta el ms habitual y cnicamente postfranquista la confusa pregunta ni se entiende. Lo cierto es que, cualquiera que fuera la formulacin de la pregunta, todo el mundo entenda perfectamente el significado del referndum griego.

Por lo pronto, todo el mundo recuerda la estupefaccin provocada en 2011 por la mera sugerencia del entonces primer ministro del PASOK, un apabullado Papandreu, de convocar un referndum para pedir el S del pueblo griego a los recortes austericidas exigidos desde Bruselas. Y todo el mundo recuerda cmo acab aquello: con Papandreu puesto groseramente en la picota por sus propios compaeros socialistas europeos (empezando por aquel infame Joaqun Almunia, entonces Comisario econmico), para a continuacin ser depuesto en una especie de indisimulado golpe colonial de la Troika y substituido por un banquero, Papadinos, afn a la burocracia europea y a la aristocracia del dinero. (Nosotros mismos escribimos entonces al respecto.)

Pues bien; ahora, el nuevo gobierno de la izquierda radical de Syriza no slo no se limitaba a sugerir, sino que convocaba un referndum, y encima, peda el No. La sola convocatoria del referndum era ya un desafo en toda regla a la cultura poltica crecientemente antidemocrtica del gobierno de la Unin Europea. Y votar OXI (No) todo el mundo lo entenda era:

- votar No a una construccin europea crecientemente demofbica,

- votar No a la Troika y defender la soberana popular griega y de todos los pueblos de Europa (no solo los mediterrneos),

- votar No a la degeneracin de la Europa de los valores democrticos y sociales,

- votar No al psimo diseo institucional de la Eurozona monetaria,

- votar No a quienes vienen aprovechndose de ese mal diseo para saquear a todos los pueblos europeos, y por lo pronto, a los mediterrneos,

- votar No a los facilitadores polticos del saqueo,

- votar No, claro est, era tambin dar un voto de confianza al gobierno de Syriza, sealadamente a Tsipras y a su ministro de finanzas, Varoufakis, el negociador en Bruselas y mxima autoridad intelectual del gobierno,

- y en fin, pero no menos importante, porque los smbolos histricos, particularmente en lugares que como el Reino de Espaa y Grecia han vivido dursimas guerras civiles, son decisivos en poltica, votar No era seguir en la tradicin patritica del Da del Gran No a Mussolini (el Επέτειος του 'Οχι, 28 Octubre de 1940), emblema donde los haya del Antifascismo y de la Resistencia democrtica del pueblo griego: el OXI griego equivale ms o menos exactamente al No Pasarn! espaol.

Huelga decir que votar NAI (S) era lo contrario de todo eso. Significaba romper con la propia tradicin antifascista y allanarse a unas autoridades europeas ms y ms aproadas al dgase as postantifascismo neoliberal.

Nadie dej de entenderlo as. No haba punto medio, ni valan las medias tintas. O con el OXI o con el NAI, con todas y cada una de sus implicaciones, tambin simblicas.

No dej de entenderlo as el BCE, una institucin pretendidamente no-poltica, y en cualquier caso no electa, de la que depende el suministro de liquidez de la economa griega. Su decisin probablemente ilegal de poner arbitrariamente techo al suministro de liquidez a travs del ELA oblig al gobierno de Syriza a tener que cerrar las oficinas bancarias en prevencin de fugas masivas de depsitos. La semana deliberativa de campaa del referndum tendra que hacerse, pues, con una poblacin aterrorizada por el corralito. Fue la decisiva contribucin del BCE a la campaa de terror en favor del S. Que las autoridades polticas electas de la UE dejaran en manos de tecncratas no electos el trabajo poltico ms sucio, lo dice casi todo de la calidad democrtica de las instituciones europeas actuales.

No dej tampoco de entenderlo as el presidente del Parlamento europeo, el socialista alemn Martin Schultz, que intervino de la manera ms groseramente impropia en la campaa por el S, declarando redondamente que si triunfaba el No, los griegos saldran del euro y tendran que volver a acuar dracmas: varios eurodiputados verdes y del grupo de la izquierda como Urtasun han dicho ya que le exigirn la dimisin.

Ni el presidente del Eurogrupo, el tambin socialista holands, Dijselbloem desastroso ministro de finanzas de su pas, que tambin sali con amenazas al No en su zafio estilo habitual. Menos jaques, los gobernantes socialistas Renzi (Italia) y Hollande (Francia) se limitaron a sugerir que el voto del S era el voto a Europa y a declarar paternalistamente que lo terrible del muy respetable referndum era que, en el mejor de los casos, dividira al pueblo griego en dos mitades: ganara el S o ganara el No, lo hara con resultado ajustadsimo

Y no es necesario mencionar aqu las declaraciones de los gobernantes y polticos explcitamente conservadores. Baste decir que un Rajoy aterrorizado por la perspectiva de que un xito, ya fuera mnimo, de Syriza significara un espaldarazo al espacio poltico del s se puede en el Reino de Espaa lleg tan lejos, que provoc una nota de protesta del gobierno de la Repblica Helnica.

El significado del triunfo del NO

Pues bien; tal como haba pronosticado casi en solitario el ministro Varoufakis el ms que probable inspirador de la audaz iniciativa dentro de un gobierno de Syriza que lleg a parecer por unas horas aturdido de su propia osada, el triunfo del No el pasado domingo fue rotundo y concluyente: 61% contra 38%. A saber qu dirn ahora los periodistillos que escribieron con jactanciosa obnubilacin que la mera convocatoria del referndum era el suicidio de Tsipras y de Syriza: Acorralado, el viernes Tsipras se suicid polticamente con la convocatoria de un referndum que ha puesto en bandeja al resto de Gobiernos una victoria por KO.

No hubo KO, sino todo lo contrario. El triunfo avasallador de Syriza, lejos de dividir al pueblo griego, lo ha unido, y como consecuencia de esa unin popular por abajo ejemplarmente expresada en el sereno desarrollo de la campaa del referndum y en su apabullante resultado, hoy, lunes, hemos asistido a la escenificacin de la unin del entero arco poltico democrtico parlamentario detrs de Syriza.

La divisin ha cambiado de bando. La socialdemocracia europea ha salido profundamente divida de ese lance (y acaso, herida de muerte). El Eurogrupo est dividido. La Comisin Europea est dividida. La Troika, dividida tambin. Y tal vez asistamos en los prximos das a alguna escenificacin de la divisin dentro del mismo gobierno alemn.

Toda la estrategia de Varoufakis estaba basada desde el comienzo en la idea de que una salida de Grecia del euro era una catstrofe, por supuesto, pero no slo para Grecia, sino para toda la Eurozona (y para la economa mundial): la esencia de una unin monetaria es su irreversibilidad; rota sta, la desintegracin se pone inexorablemente en marcha. La inmensa mayora de la poblacin griega (ahora mismo, y con lo que ha llovido, un 74%!) de ninguna manera quiere abandonar la moneda comn. Syriza pas de ser una izquierda parlamentaria marginal a ganar las elecciones en muy pocos meses, cuando abandon el huero consignismo vteroizquierdista o estrechamente nacionalista y la huera palabrera de la izquierda acadmica intelectualmente degenerada de las ltimas dcadas, para aceptar bsicamente la estrategia de negociacin fundada en la clebre Modesta Proposicin de Varoufakis, Galbraith y Stuart Holland. La salvacin de Grecia, lejos de pasar por la ruptura con el euro, pasaba por convertir a la pequea Repblica helnica gobernada por la izquierda en punta de lanza de una reforma salvadora de toda la UE y estabilizadora de la Eurozona. Con ese mensaje gan las elecciones en enero pasado. Con ese mensaje gan autoridad internacional (Tsipras fue el candidato de toda la izquierda europea en las ultimas elecciones al Parlamento europeo). Y con ese mensaje acaba de obtener una victoria arrolladora en el referndum del pasado domingo.

En cambio, toda la estrategia del sector ms duro de las autoridades europeas estaba supuestamente basada en la hiptesis de que el Grexit ya no representaba una amenaza catastrfica para la UE y la Eurozona: lo tomas o lo dejas.

El referndum ha dicho claro, alto y concluyentemente que no lo toma. Y ahora viene lo ms difcil, lo que podramos llamar el momento Varoufakis. El Grexit era bsicamente un farol: no haba ms que ver a un circunspecto De Guindos esta maana. Y de producirse un Greaccident en los prximos das, la destruccin mutua asegurada no destruira ya a Syriza. Pero s, y ms temprano que tarde, a los polticos europeos del S. Los negociadores griegos pueden ahora decir que un Grexit sera ciertamente menos malo para ellos que para sus contrapartes negociadoras, y no slo a medio o largo plazo. El equipo anti-OXI jugar en Europa (y en EEUU) dividido. Algunos, jugarn dursimo. Eso es seguro.

Estamos ahora exactamente en el escenario que Schuble quera evitar. En el plano interno griego, la dureza inflexible de las autoridades europeas no hara otra cosa que reforzar ulteriormente a Syriza. Y en el plano internacional, el ala meliflua de las fuerzas polticas del anti-OXI corre el riesgo no ya slo del descrdito total, sino de una desintegacin mucho ms rpida que la de la Eurozona tras un Greaccident. La noche del pasado domingo entramos en una nueva poca histrica en toda Europa. Y el viento sopla ahora de empopada: los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los dbiles no estn ya dispuestos a sufrir cuanto deben.

Notas:

[1] [[In 1646 while Lilburne was imprisoned for high treason, Overton wrote A Remonstrance of Many Thousand Citizens, and other Free-Born People of England, to their own House of Commons, urging that Lilburne be freed. The Remonstrance became a great Leveller manifesto.]

 Antoni Domnech es el Editor general de SinPermiso. Gustavo Buster y Daniel Ravents son miembros del Comit de Redaccin de SinPermiso.

Fuente original: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8138



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