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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2015

Las Syrizas europeas y el proyecto de la Oligarqua europea

Joaqun Miras
Espai Marx


La presente nota resume la reflexin colectiva elaborada en el seno del seminario de Espaimarx, durante la reunin del mircoles 8 de julio, en la que se evaluaba el origen y el significado de las fuerzas polticas que emergen en el presente, en Europa. En ella nos fijbamos muy concretamente en el caso griego y el espaol.

Sobre Los santos de los ltimos das

Estas fuerzas que han emergido en los ltimos tiempos, en Grecia, en Espaa -incluyo Catalunya- son fuerzas polticas que asumen un modelo reformista. Y que tienen xito por eso mismo. La gente por usar un genrico cmodo- cree que esas fuerzas s van a acometer las reformas que las otras fuerzas ya constituidas no van a acometer, por ser copartcipes de los regmenes existentes, por su compromiso con el Poder: por ser parte subalterna del Poder.

A la hora de valorar el tirn de las nuevas fuerzas emergentes, debemos considerar este asunto de la credibilidad popular, del crdito que les da la gente, y el asunto concomitante, el del deseo de cambio de sectores de la poblacin que esta nueva adscripcin poltica expresa. Una doble cuestin que debemos tener en cuenta. Lo nuevo, en este caso, lo que nos interesa destacar, es que la gente ha comenzado a desasirse del sistema y ha comenzado a generar su experiencia, esto en primer lugar. Y, en segundo lugar, que esa gente quiere conectar con lo nuevo, se fa de ello: se fa de estos flamantes nuevos polticos. Adems, y en tercer lugar, la gente desea que sea cierta la propuesta de cambio reformista que estas fuerzas proponen. Que sea realizable la propuesta de cambio, tanto en sus medios como en sus objetivos. Una propuesta poltica que considera que el cambio es cosa fcil: asunto electoral, de gestin leal y legal, de gestin eficiente, desde las instituciones del estado.

Las fuerzas polticas emergentes, y que conectan con la nueva gente que se comienza a movilizar, esas fuerzas que definimos como reformistas, parten del implcito de que el mundo es el de 1965, el post 1946. Creen estar en esa situacin. En un mundo hegemonizado por la oligarqua, cuyo proyecto estratgico no se puede discutir -euro, economa capitalista, geoestrategia y polticas exteriores, bloques- pero que s admite correctivos que hagan posible encajar el trade unionismo: trabajo para todos, pensiones, sanidad... Y que todo es cuestin de votar, y de negociar con firmeza, de llevar a la mesa de negociacin la plataforma reivindicativa social, porque, basta con eso para ser atendido.

Lo que queda de la ciudad alegre y confiada

La experiencia de las nuevas generaciones y la de la mayor parte de la poblacin, la nacida y formada desde los aos sesenta, y durante los setenta, coincide con este proyecto. Lo vivido ha sido una buena vida, que, a lo ms, envidiaba ms consumo, y mitificaba otras partes de Europa: doble mito ficticio de Espaa misrrima, reaccionaria y sangrienta, atpica en un mundo de radiante porvenir, Europa civilizada de progreso, paz, y bienestar- esa Europa que es el ojo del huracn, por dos veces, en el siglo XX, qu falibilidad la de la memoria-. La cultura de esta sociedad nuestra ha sido la de un consumo y un individualismo a la europea, ambos orgnicos y funcionales. Una vida cotidiana atomizada, que daba por de contado sanidad muy decente, salarios o subsidios, vacaciones al extranjero, consumo energtico per cpita colosal, etc. El derrumbe del modelo solo se percibe a partir de 2008, y las primeras manifestaciones de exigencia de cambio se producen el 15 M, en el 2011. Ante esta falta de experiencia de vida de otro tipo, y ante la derrota colosal de la izquierda, que impidi la transmisin cultural, es normal que esas generaciones consideren posible lo que les proponen los nuevos partidos emergentes. Segn ellas, lo es, lo sera, porque, total, se trata de volver a lo natural. En su cultura, perciben la poltica como la gestin tcnica por parte de profesionales de las actividades cuya finalidad es que retorne lo natural, que ha sido mal defendido por viejas clases polticas, corruptas, clase o casta poltica. Y por eso, este discurso que privilegia la gestin, la negociacin; que interpreta la poltica en clave de formacin intelectual, de meritocracia, de politologa, de economistas de la academia y de personas pblicas de los medios de comunicacin, oficiales o alternativosetc., es el que conecta con ellos.

Pero ahora vemos, por ejemplo, en el caso griego, que el problema no eran los corruptos Nea Demockatia o Pasok que lo eran-, sino la Unin.

Estamos, por tanto, y debemos tener mucho cuidado, ante alternativas polticas que son orgnicas de un nivel de experiencias y expectativas de los sectores populares movilizados, y tambin de los que no se movilizan pero estn siendo agredidos por las crisis. Esto es importante tenerlo en cuenta. No por esas fuerzas en s, ni por los que se han subido al tndem de direccin de las mismas, que son lo que son y hacen lo que hacen. Sino por los sectores populares movilizados que se expresan, -...y delegan- a travs de estos instrumentos. Esto nos sirve para evitar que nuestra antipata, movida por la experiencia, por el saber cmo han sido y son las cosas, y por la falacia y la demagogia que se percibe en sus cuadros, que va de la mano con su prepotencia, y con su ingenuidad, enorme y solo comparable a su prepotencia, nos juegue la mala pasada de separarnos de la gente, de bloquearnos, estilo ku.ku.. Un partido comunista helnico, al que no le podemos reprochar en absoluto su claridad de anlisis para lo cual, se necesitaba, tan slo, es cierto, no querer dejarse el sentido comn en el frigorfico, para tenerlo ms fresco-. Sino la falta de comprensin de la fase en la que estamos. Esto es la falta de comprensin de que el sujeto poltico alternativo no preexiste, no es realidad natural, sino que debe ser construido, constituido constitucin del proletariado en clase- porque en el ser humano todo es histrico. Y la construccin no es asunto girolingista, no es creatio verbal, consecuencia de referentes lingsticos vacos y flotantes, sino consecuencia de la generacin organizada de un nuevo hacer comunitario, emergencia de las capacidades y de la experiencia inherente al mismo, que son las que generan un nuevo Sujeto posible.

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Estamos, en resumen, ante alternativas polticas que son reformistas tanto por su plataforma como por su evaluacin de los medios a utilizar para lograr los fines. Y que son por ello particularmente gratas, pues lo que dicen suena bien, es fcil. Exige poco. Son fuerzas que, a parte la evaluacin o simpata que nos ocasionen sus dirigencias y cuadros, y a pesar de su propia demagogia, se creen de entrada la cosa. No son solo, de entrada, demagogos, se creen que lo que se proponen es factible, por presuntuosidad, por creer que la poltica es saber epistmico de elites y no fuerza y violencia; y por ser unos ingenuos: la presuntuosidad titulada no excluye la ingenuidad prepotente. Precisamente por ello, no son simpticos para los que tenemos experiencias y por eso debemos palparnos la ropa. Repetimos, no por ellos, sino por la gente.

Por ser esa mezcla de prepotencia ingenua y presuntuosidad, y por su ingenuidad: por eso, no se arredran en llevar sus propuestas a la negociacin. No es que no acompaen sus creencias de mucha parafernalia demaggica, claro, porque tratan de ser partidos escoba, donde quepa todo para que se les vote, y si la gente pide un nuevo estado dicen que un nuevo estado, si una constitucin, una constitucin, y siy al final el proceso constituyente se limita a su propia constitucin como fuerza poltica. Pero s declaran por sus bocas, y se lo creen, lo de que ellos solos van a traer cambios importantes, porque ellos estn llamados a grandes cosas. Confan en su talento, y por tanto, y en primer lugar, se consideran capaces de concitar a las ms amplias mayoras electorales y lograr as los objetivos de reforma social. Y luego, si esto falla, como las cosas son cuestin de talento, confan caen- en la Combinazione.

Estas fuerzas, adems, tienen composicin diversa, y puede haber en ellas alas izquierdas, que tengan afinidad temtica en puntos, en asuntos, con los que estamos al margen. Las alas izquierdas subalternas son un doble mecanismo. Por un lado son objetivamente un medio de demagogia: demagogia objetiva, con independencia de lo que piensen los miembros de esas alas; asumen temas que la direccin no asume, y producen atraccin, protegen el proyecto, atraen a otras personas. Pero por otro lado, son personas que tienen una interpretacin del proyecto en otra clave. Lo que en una situacin es funcionalidad, en otra situacin puede ser contradiccin interna y hasta ruptura

Estas fuerzas son, tal como analizamos, fuerzas reformistas, fuerzas que quieren ser del sistema. Fuerzas eurocomunistas, socialdemcratas, eurotrotskistas, que confan en las elecciones y en su capacidad de interlocucin frente a las oligarquas: frente a La Oligarqua, formada por el capital trasnacional, por el alto funcionariado que ocupa las instituciones, y por la democracia cristiana y la socialdemocracia que constituyen la Gran Coalicin que dirige la Unin europea. Estas fuerzas, como hemos dicho, confan en su capacidad de interlocucin con el verdadero Poder, a cambio de no tocar el proyecto estratgico definido por el Poder.

En la reflexin colectiva de la otra noche dbamos un paso ms en la evaluacin de la cosa, s introducamos un elemento ms, claramente. Tal como hemos resumido, consideramos que estas fuerzas emergentes son fuerzas que se quieren institucionales y reformistas, fuerzas que no desean ser sino retocadoras de lo que hay. Pero esto es lo que ellas quieren ser, es lo que desean de s mismas. Hace falta considerar si el Poder, la Oligarqua europea, las considera parte de ella, si las considera aceptables y considera aceptables y realizables las propuestas que estas fuerzas plantean. Podemos reflexionar un poco sobre lo que nos ensea Syriza. Que, tal como se deca Joan-, se qued sin su proyecto en febrero, cuando el Poder les dio portazo y el programa de Salnica qued en dique seco. Y que desde entonces han tratado desesperadamente de Joan- perder sin que lo parezca.

Sin embargo, vemos, porque ahora no puede no ser visto, ahora se ha hecho flagrante, cmo el Poder acta para destruirla, acta buscando una victoria aplastante, que la liquide, y que sirva de escarmiento, tal como sealaba Joan stravincere-.

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El poder busca destruir Syriza y a sus dirigentes.porque son una anomala, dado lo que esa fuerza poltica que recoge y expresa. Syriza se ha visto obligada a hacer cosas que no tena pensadas. Cuando las ha hecho, las ha hecho todo lo falsas que ha podido, por ejemplo el Referndum del domingo pasado, su preguntaello, el que haya tenido que ir al Referndum es prueba de que, por mucho que ellos quieran, solo cuentan con la gente de su sociedad, con nadie ni nada ms.

Estamos ante fuerzas reformistas, constituidas por elementos individuales que quieren hacer su carrera personal a travs de la gestin de programas que en 1965 hubisemos considerado los propios de la socialdemocracia. Son fuerzas que pretenden ser leales al proyecto de la Oligarqua europea, actuar en el marco del poder, y ganarse su trozo de pan garantizando, a la vez, la supeditacin de las gentes que confan en ellos al proyecto central, y la supeditacin de esas gentes a ellos, fidelizadas por que ellos hayan sido los que les garanticen un vivir, un poder vivir. Son los peones auto oferentes- de la oligarqua. Son las condiciones de posibilidad de una posible revolucin pasiva, de un transformismo que sirviera para integrar nuevamente a los sectores populares dentro de un posible proyecto orgnico del gran capitalismo europeoPero la Oligarqua no los quiere y trata de liquidarlos por todos los medios. La Oligarqua no tiene la Voluntad de considerar ese tipo de proyecto. Porque, a la altura del desarrollo del proyecto capitalista denominado la Globalizacin, de los recursos empleados en ello, y del bloqueo de ese mismo proyecto la desglobalizacin en que hemos entrado, tal como explica Jacques Sapir http://russeurope.hypotheses.org/3655 . Hay traduccin al castellano, a cargo de Manuel Monereo en El Viejo Topo, revista, de Julio/ Agosto - adems de no tener la voluntad por haberse embarcado en la ms soberbia de las prepotencias ellos tambin y no es broma: los europeos sabemos de las consecuencias histricas de las soberbias de nuestros dirigentes europeos- , es posible que perdiesen mucho dinero, se quedaran sin su proyecto y debieran entrar en la aventura de tratar de crear otroy por eso se embarcan en la aventura de sostener ste y aplastar las formaciones reformistas que lo quieren retocar. No me gustan las citas, pero hay momentos en que unos ya no quieren y otros ya pueden algo menos. Por supuesto, de modificar la estrategia, estas fuerzas polticas novsimas seran los peones perfectos para ese aggiornemento; el armazn vertebrador del nuevo rgimen, lo mismo que lo fue, para el rgimen emergido en Espaa en 1978, el Psoe/Psc en Catalunya, Ciu-. Segn como lleguen a ir las cosas, estas nuevas fuerzas flamantes, sin historia, sin memoria, hubiesen sido las que le hubiesen garantizado a la Oligarqua la fidelizacin de sectores sociales populares pretrito pluscuamperfecto de subjuntivo-. Pero la oligarqua ha decido el otro camino. Y por ello, en estos momentos y por primera vez, se produce un descuadre claro en la Unin. Descuadre, porque ha sido percibido por la gente. La gente quera, quiere, aceptar el proyecto oligrquico estratgico, no lo quiere discutir, cree que no sabe y que no es necesario, pero solo pide que se tengan en cuenta ciertas aspiraciones suyas a un vivir digno. Y son repudiados, no interesa integrarlos: La Unin y la democracia no son compatibles y se est mostrando as a los ojos de las gentes. Hemos visto cmo hasta los nuevos jovencitos que estaba produciendo en su trastienda la socialdemocracia tradicional, hasta los Pedro Snchez, han tenido que criticar con dureza y firmeza que la democracia, que el Referndum fuera convocado en Grecia. Y esto es, indica o marca, las lneas rojas.

La hybris de los aristois en las barbas de tu vecino

No es la primera vez que una Oligarqua decide exterminar a sus peones, y rechazar las posibilidades de agregacin y clientelismo que esto podra proporcionarle, para optar por estrategias de aplastamiento popular. El caso que se nos ocurra era del Vietnam del 63, cuando, aprovechando la confrontacin entre budistas y la burocracia francfona, civil, y catlica, heredada de la administracin francesa, que no haba tenido poltica para los budistas, pero que garantizaba un consenso de clases medias ,los EEUU dan un golpe de estado y los asesinan. Que los hermanos Diem eran corruptos y no democrticos, era un hecho; que eran un poder civil tambin. Que el ejrcito vietnamita era ms corrupto y era golpista no era menos verdad. Que los hermanos Diem garantizaban colchones de adhesin, y que ellos pretendan ser poderosos sirviendo a los EEUU, es claro. Pero los EEUU, el presidente Kennedy, orden su asesinato en septiembre del 63 Hay que apostillar recordando que los hermanos Diem no eran, tal como podran juzgar las suficiencias polticas politolgicas de hoy, unos zafios cipayos. Haban accedido al poder en 1954, porque haban sido capaces de sortear y aprovechar para su beneficio y el de sus sectores sociales, la catstrofe colonial de Diem Bien Fu como lo lograron otros astutos y cultos polticos, tambin desestabilizados por los EEUU, el prncipe Norodom Sihanuk, el prncipe Suvana Fuma, etc., todos de formacin francesa-.

por eso debemos tener cuidado en el hacer. Porque estas fuerzas polticas emergentes, estn datadas, llevan fecha de caducidad. La llevan, por voluntad del Imperio Germnico, por su voluntad frrea y prepotente, que incluso desoye las sugerencias del FMI de Christine Lagarde y las del presidente actual de los EEUU, que reclamaban, ambas, una quita en la deuda para Grecia. Una fecha de caducidad, no por nuestra capacidad, desde luego. Y hemos de saber esto para relacionarnos con la gente, para tener paciencia, y reconocer que el estadio o la fase en la auto-construccin del nuevo sujeto autnomo del cambio es una fase muy elemental an.


Fuente original: http://www.espai-marx.net/ca?id=9496



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