Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2005

Katrina: negocio redondo

Editorial La Jornada


Ms lacerante que la devastacin misma causada en Luisiana, Mississippi y Alabama por el huracn Katrina es la irresponsabilidad y el desdn hacia la vida con que reaccionaron las autoridades estadunidenses ante la catstrofe. Da con da se han ido revelando situaciones que ilustran hasta qu punto las acciones oficiales han profundizado y multiplicado el desastre: soldados enviados a cazar a quienes buscaban comida, agua y medicinas en tiendas abandonadas; efectivos policiales que, en vez de ayudar a los afectados, se dedicaron a impedir que grupos de damnificados transitaran por barrios ricos; torpeza y burocracia sin lmites en el manejo de la asistencia nacional e internacional.

Una nota difundida ayer daba cuenta del hallazgo de 45 cadveres en el Memorial Medical Center, hospital que qued inicialmente rodeado por las aguas desbordadas y fue abandonado sin ms trmite por los equipos de rescate. Ms de una semana despus, el domingo pasado por la noche, pacientes que posiblemente estaban vivos despus del paso del Katrina fueron descubiertos, ya fallecidos, en el establecimiento.

Ms all de episodios como el referido, que exponen la criminal falta de inters de las autoridades ante la poblacin en peligro, hay datos slidos para pensar que la tragedia presente en la costa norte del Golfo de Mxico est siendo convertida en una perspectiva de negocio multimillonario por las mafias empresariales que rodean al presidente George W. Bush. En la edicin de ayer de este diario se consign informacin de agencias internacionales segn la cual la empresa Halliburton dirigida hasta hace cuatro aos por el ahora vicepresidente Dick Cheney, que ha sido favorecida por el gobierno con cuantiosos contratos en el contexto de la "reconstruccin" de Irak, incluso desde antes de que la Casa Blanca iniciara la invasin, la destruccin y el sometimiento de ese pas es sealada en la Bolsa de Valores de Nueva York "como la ms factible beneficiaria de los principales contratos de reconstruccin de Nueva Orlens", lo que ha impulsado al alza las acciones de la compaa.

Se espera, dice la nota referida, "que Halliburton utilice en los prximos das su legendario poder de cabildeo y sus relaciones cercanas con funcionarios de la Casa Blanca va Cheney para atraer contratos derivados de la reconstruccin de Nueva Orlens". De hecho, los beneficios del desastre ya empezaron a percibirse en las oficinas del consorcio, pues desde el pasado 3 de septiembre una de sus subsidiarias "fue contratada por la Marina estadunidense para restablecer la energa, reparar techos y remover desechos en tres instalaciones navales daadas por Katrina".

Por si no fuera suficiente la inmoralidad de las intenciones gubernamentales de otorgar la parte del len de los contratos de reconstruccin a empresas del primer crculo presidencial, el jueves de la semana pasada Bush decret, con el pretexto infame de reducir costos fiscales, que las compaas constructoras escogidas por su gobierno que participen en la restauracin de Nueva Orlens no estarn obligadas a pagar los salarios promedio locales obligacin establecida por la Ley Davis-Bacon, vigente desde los aos 30 del siglo pasado a los trabajadores que contraten. Semejante medida ha sido denunciada en un editorial de The New York Times como "una proclama vergonzosa" y maniobra "inaceptable en cualquier criterio de decencia humana", orientada a "condenar a muchos que de por s son pobres, y ahora desposedos, a salarios por debajo del tabulador, con lo que se perpeta su pobreza".

No debe olvidarse que uno de los saldos ms devastadores de la destruccin causada por el reciente huracn es, junto con la prdida de vidas y bienes, desempleo masivo en la regin afectada y, por consiguiente, demanda desesperada de trabajos, as sean temporales. En tal circunstancia, el gobierno de Bush pretende servir la mesa para que Halliburton y otros consorcios ligados a la Casa Blanca consigan ganancias astronmicas y hagan negocios redondos con los presupuestos federales es decir, con dinero de los contribuyentes y pagando retribuciones nfimas a los pobres de siempre o a los que quedaron reducidos a la miseria por el paso de Katrina. Es difcil imaginar que un gobierno pueda llegar a semejante extremo de indecencia.



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