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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2015

Hiroshima, Hollywood y el teniente coronel cinfilo

Pepe Gutirrez
Rebelin


Esta tragedia ilimitada, inconmensurable comenz el 6 de agosto de 1945, cuando Claude Robert Eatherly, piloto del ejrcito de aviacin de EEUU, recibi el mandato orden de bombardear el puente que una el cuartel general nipn con la ciudad de HiroshimaLo que sigui despus es conocido aunque no suficientemente recordado.

La ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Japn, sufri la devastacin, hasta entonces desconocida, de un ataque nuclear. Se estima que hacia finales de 1945, las bombas haban matado a 166 000 personas en Hiroshima y 80 000 en Nagasaki, totalizando unas 246 000 muertes, aunque slo la mitad falleci los das de los bombardeos. Entre las vctimas, del 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiacin . Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cnceres (334 observados) atribuidos a la exposicin a la radiacin liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayora de las muertes fueron de civiles.

Conciencia USA. La descomunal magnitud de semejante gesta no ha podido ser todava evaluadas porque ha afectado de diversas maneras, a varias generaciones de japoneses, eso aparte de lo que signific en el equilibrio ecolgico de la tierra, en la misma medida de los desastres humanos, aparte de significa la primera manifestacin del equilibrio del terror.

Cabra pensar que algo de esta magnitud incomparable recibira la atencin merecida, que con la mayor periodicidad se ofreceran imgenes y datos del desastre, pero no ha sido as. A los norteamericanos no les gusta que le recuerden sus propias hecatombes humanas, para los japoneses es una fuente inagotable de sufrimiento. De ah que la industria del cine haya sido tan parca sobre esta cita histrica, que haya preferido subrayar ms sobre todo en las ltimas dcadas- el Shoah al precio de una canalizacin extrema. No estar de ms sealar que, desde la perspectiva de Hollywood, la II Guerra Mundial se decidi en Normandia y no en Stalingrado y que, en cuanto a los ejemplos de atropello militaristas se refiere, exista una desbordante filmografa sobre el ataque a Pearl Harbour, en tanto que lo de Hiroshima y Nagasaki ha permanecido ms bien oculto por el tupido velo de una historia oficial que es la que nos ha llegado a nosotros.

Hollywood se haba acostumbrado a filmar pelculas de guerra que, a pesar de los pesares, tenan un final feliz: ganaba la democracia, la suya por supuesto. Y en aquel momento nico, desde una altura prudencial, las cmaras de un avin lo registraron todo el panorama desde lo alto, claro. Eran las ocho y cuando aquel avin de nombre inocente, el Little boy, lanz sobre Nagasaki aquella bomba tan letal que se transmutaba en un enorme hongo. Lo filmaron en blanco y negro; pero tres das ms tarde, cuando lo de Nagasaki, ya contaban con negativo en color. Lo importante era conseguir imgenes ms realistas.

Desde ras de tierra, el enfoque era, claro est, bastante diferente, entre otras cosas porque ni tan siquiera les dejaron reaccionar. Los de abajo, los japoneses tardaron unos cantos das en reponerse de la primera impresin (aunque los testigos no se han repuesto todava) hicieron tambin sus filmaciones del horror, de un interminable horror. Despus, los ocupantes se hicieron dueos de todo el material. Al fin y al cabo la bomba era suya. Tanto el que se rod por arriba como el que se film desde abajo, pas a ser material Top Secret, de manera que permanecieron as al menos durante 20 aos. Durante ese tiempo, Hollywood rod numerosas comedias sobre la ocupacin feliz del tipo La casa de t de la luna de agosto ( The Teahouse of the August Moon , EUA, Daniel Mann), que ofreca la singular particularidad de presentar a Marlon Brando como un nipn, eso s, muy lejano de los diablos amarillos, repulsivos y odiosos sobre los que soldados como los de Guadalcanal (EUA, 1943), lanzaban toda clase de improperios despectivos, lo propio de toda la poca blica.

Las primeras imgenes sobre la bomba llegaron pronto, concretamente en 1945, poco despus de la explosin. Se trataba de The Fist Yank into Tokio (RKO-Radio), obra del eficiente Gordon Douglas, en la que la actuacin queda plenamente justificada. La pelcula no expresa satisfaccin, pero casi. Aos ms tarde (1953), hay algo parecido al alborozo en China Venture, una de hazaas blicas de Donald Siegel con Edmond OBrien en la que la noticia representa una alegra, sobre todo porque augura el final de aquella maldita guerra. Aqu cabra sealar ttulos tan notables como La casa de la calle 92 ( The House on 92nd Street ,1945, Henry Hathaway), y Cloack and Dagger (EUA, 1946), una obra del gran Fritz Lang con Gay Cooper de neto corte antifascista en la que el personaje rescata a un investigador nuclear secuestrado por los nazis. La pelcula advierte concienzudamente contra la utilizacin de este tipo de armamento, una llamada a la conciencia que los productores consideraron inoportuna.

Hollywood produzca una pelcula de exaltacin del proceso de creacin de la bomba, vista como una contribucin a la paz. Estamos hablando de The Begining or the End (EUA, 1947), filmada por norman Taurog, un especialista en pelculas inocuas al servicio de comedietas de tres cuartos con Jerry Lewi&Dean Martin o de Elvis Preley, y que fue vista aqu en la pequea pantalla como Principio o fin?. Aunque pas completamente desapercibida, The Beginingpretende recrear objetivamente (como s se tratara de un documental) el proceso de creacin de la bomba en unos laboratorios donde todo el mundo es bueno, y por supuesto, sirven a un gobierno bienintencionado. Vista desde la ptica de lo que signific para los japoneses, se podra hablar tambin de la banalidad del mal, ya que aqu se trataba igualmente de hacer la faena bien hecha. La MGM no escatim medios para que los norteamericanos siguieran manteniendo su buena conciencia, incluso se les ofrece el detalle de un Truman embargado por la duda, un regalo de los guionistas porque todava no hay ningn dato que permita creer que fue as

Pero la apologa ms conocida entre nosotros es El gran secreto ( Above and Beyond, EUA, 1953), una produccin de la MGM que tampoco fue estrenada , pero que se ha emitido en las sobremesasEl guin fue firmadoo por Melvyn Frank, Norman Panam y Beirne Lay, fue nominado al Oscar. La trama contaba los esfuerzos en el entrenamiento del coronel Paul Tibbertts (Robert Taylor), en el papel de Claude Robert Eatherly, el militar que lanz la bomba cobre Nagasaki, y se explica como acab superando sus irrisorios problemas de conciencia. Lo logr gracias en parte de su abnegada esposa (Eleanor Parker), una mujer que no se equivoca, le basta con no considerar las consecuencias.

Se trataba de defender y de justificar la bendita pax americana.

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Y las victimas? Durante todo ese tiempo, algunos cineastas japoneses no olvidaron. Lo demostraron ttulos como El canto eterno de Nagasaki o Hiroshima, producciones niponas que nunca nos llegaron aunque, por mi parte, mantengo un vago recuerdo de algn ttulo anunciado en los aos cincuenta. Hay una excepcin: Hiroshima mon amour (Francia, 1959), obra clebre de Alain Resnais en su vertiente ms comprometida pero tambin vanguardista al tratar un tiempo mental en el que se encuentran dos amantes, l (Eiji Okada), es un japons que no ha conocido la experiencia de Hiroshima pero que es plenamente consciente de la devastadora secuela moral y fsica dejada por la bomba.

Adems el cine es un medio primordialmente de distraccin y las guerras valen si La historia era demasiado dura, la gente no iba al cine a sufrir, de ah que el testimonio sobre el hongo atmico se refugiara en una serie de tebeos cinematogrficos con monstruos creados por la pobretona cinematografa nipona que supo sacar su partido del gran terror resucitando de los tiempos remotos unos monstruos prehistricos, obviamente encolerizados. De todo es sabido que el ms famoso de dichos monstruos fue Godzilla que finalmente acabara siendo -tambin- engullido por Hollywood, aunque la ltima resulta francamente interesante.

S existe una pelcula japonesa que aborda la historia a la medida de los hechos y aade verdad y conocimiento sobre estos, esta pelcula es Lluvia negra ( Black Rain, Japn, 1989), realizacin de Sohei Imanura, uno de los cineastas japonesas ms inquietos y reputados de finales del siglo XX, autor de una serie de ttulos importantes buena parte de los cuales han llegado hasta nosotros. Lluvia negra resulta ser una obra poderosa e indispensable para ello, uno de esos filmes que duelen, que se sufren, de aquellos que te hacen crecer humanamente como espectador. Est basada en una novela del mismo ttulo escrita por Masuji Ibuse, y que no he ledo, pero al documentarme solo he encontrado comentarios que la definen como una gran novela emotiva e impactante.

Rodada en blanco y negro, lo que ayuda a darle un tono muy cercano al cine japons clsico, lo que la convierte en una excepcin dentro de la filmografa de Imamura, que aqu parece posedo por su maestro: Yasujiro Ozu. Esta comparacin aunque no es exacta, pero tampoco es gratuita. Ms all de la brutal escena inicial con Hiroshima arrasada repleta de cadveres y de supervivientes que parecen ms muertos que vivos, el resto de la pelcula sigue otro rumbo, huyendo de la exageracin dramtica y centrndose en lo cotidiano, en lo pequeo, en lo humano y ese es el gran punto fuerte de la pelcula, que se trata de un retrato humano de una sobriedad y sencillez aplastante. Profundamente triste, pero clida y cercana, nunca cae en el melodrama, ni hay el menor atisbo de revanchismo, ni complejos mensajes, ni discursos, s acaso imgenes que no olvidas. Imamura dirige con firmeza, sobriedad y sumo respeto, respetando los hechos hasta el detalle, una realidad que se puede confundir con la locura de un cuadro del Bosco. Sus personajes estn presentados a la medida de la historia contada, ya que su direccin es casi invisible, aunque fundamental en el gran sabor que deja el visionado de la pelcula. Dolorosa sencillez cotidiana en una pelcula de gran profundidad humanista y de fuertes valores pacifistas porque nos habla desde las vctimas .

En la escueta lista de pelculas sobre el desastre nuclear no se pude olvidar Cuando el viento sopla  ( When the Wind Blows, RU, 1986), escrita por Raymond Briggs (basada en su propia novela grfica) y dirigida por Jimmy T. Murakami. La historia que cuenta se hizo clebre: Jim y Hilda Bloggs son una pareja de jubilados que viven en una remota zona rural de Gran Bretaa poco antes del inicio de una guerra nuclear. Profundamente patriotas, tienen absoluta confianza en su gobierno y se han informado sobre todo de qu es necesario hacer en caso de que el enemigo ataque su pas. Jim ha ledo los folletines oficiales sobre la la bomba atmica, e inicia la construccin de un refugio que les proteger en caso de una explosin nuclear

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Advertencias ulteriores. En los aos posteriores, el Hollywood liberal se mostr ms valiente a la hora de sealar la gravedad de la amenaza nuclear, llegando desde este ngulo mucho ms all que sus malditos polticos. En este cuadro hay que anotar una pelcula que como tal resulta bastante aburrida, pero que va al grano. Me estoy refriendo a La hora final ( On the Beach. EUA, 1959), obra del entonces ms audaz de los productores y directores liberales (que es como decir rojo en EUA), Stanley Kramer, quien tambin nos ofrecera una notable adaptacin del llamado juicio del mono (La herencia del viento). Con la ayuda de un sonado reparto (Gregory Peck, Ava Gardner, Fred Astaire, Anthony Perkins), nos sita ante la hora final del ltimo continente con vida (Australia), mientras atienden impotentes la llegada de una nube atmica que haba destruido ya el resto del planeta. Menos conocida pero mucho ms incisiva fue Fail Safe (Punto lmite, 1962), obra del maestro Sidney Lumet, un trabajo en lnea de 12 hombres sin piedad, o sea en blanco y negro y para la pequea pantalla, escrito por el black liste Walter Bernstein y con una magnfico reparto liderado por un atribulado Henry Fonda. Un fallo imprevisto hace que un bombardero norteamericano macha automtica a lanzar sus bombas nucleares sobre la URSSUn ttulo imprescindible que dcadas ms tarde dara lugar a un vigoroso remake producido por George Clooney y dirigido por Stephen Frears.

En 1963, Stanley Kubrick realiz la vitrilica Telfono rojo?, volamos hacia Mosc, ttulo hispano bastante estpido que esconda el original Dr. Strangelove, o cmo aprend a amar la bomba. Eran los mismos que ya haban comenzado a mostrar que la de Nagasaki e Hiroshima les haba mostrado que gozaban de la mayor impunidad, y que ya estaban comenzando a aplicar las armas ms destructivas contra el pueblo de Vietnam, aunque no en este caso no llegaron a emplear la bomba H, y no fue porque no hubieran quines as se lo aconsejaban (sin ir ms lejos, el cronista del diario barcelons La Vanguardia, propiedad del conde God, pero todos tenemos defectos). La pelcula acaba justo al revs que Fail Safe. Se poda hundir el mundo pero un arquetpico soldado yanqui (Keenan Wynn), defenda la propiedad de una mquina de Coca-Cola, sin olvidar el sempiterno cow-boy de tantas pelculas (Slim Pikens), cabalgada sobre el proyectil nuclear que l mismo arrojaba en tierra de los rojos.

La lista se puede ampliar hasta llegar a ttulos como Thirteen Days (13 days, EUA, 2000), una ambiciosa produccin dirigida por Roger Donalson bajo la inspiracin como productor y actor del mejor Kevin Costner que evoca con el mximo rigor posible o sea desde el punto de vista made in USA- la crisis de los misiles de Cuba. En octubre de 1962, una serie de fotografas areas obtenidas por aviones norteamericanos revelaron que los soviticos estaban instalando en la isla misiles que podran alcanzar gran parte de los Estados Unidos. Para obligar a la URSS a desmantelarlos, el presidente John F. Kennedy y sus colaboradores decidieron el bloqueo de la isla, seguramente el momento histrico en el que la Destruccin Mutua Asegurada (MAD), estuvo a punto de llegar a sus ltimas consecuencias, aunque nos consta que no fue el nico

El Diccionario de Pelculas. El cine Blico (editado por el Ministerio de Defensa en colaboracin con la editorial T&B, 2009). Este es el ttulo escogido por el teniente coronel Jos Manuel Fernndez para un grueso volumen en el que pretende informar sobre este tipo de cine, dejando a su paso una estela de opiniones que cabe considerar ms que representativas del estamento amn de peculiares. La obra aparece con una pretensin de una exhaustividad que nos parece harto discutible ya que, sin necesidad de ir ms lejos, ni tan siquiera registra unos cuantos de los ttulos citados en este artculo, todos ellos plenamente blicosPero, dejando para otra ocasin estos detalles y otros temas de inters, vale la pena tomar nota de algunos los comentarios vertidos por el mando militar sobre lo sucedido en Hroshima y Nagasaki y sobre el equilibrio del terror nuclear

As, sobre La hora final, proclama que no pasa de ser una mera propaganda en contra de un tipo de armas denominadas no convencionales, y ya est, para que preocuparse ms, y la puntuacin es mala; con El gran secreto (** regular), concluye la descripcin diciendo:La pelcula nos muestra los avatares del citado coronel y finalmente el desenlace final del cumplimiento de su misin. Es de destacar el gran plantel de actores y actrices que participaron en esta produccin, as como la proximidad con la fecha histrica que se produjo; en relacin a Fail Safe (Punto lmite) que tambin es puntuada como mala, acaba la somera descripcin, proclamando que esta pelcula no aade nada nuevo al subgnero de pelculas de guerra fra y amenaza nuclear y la trata de mala, dejando el lado el pequeo detalla de que fue una total excepcin en su tiempo. Ms singular resulta su evaluacin de la produccin de Kubrick, Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, a la que punta igualmente de mala, y acaba la confusa descripcin de su trama con estas palabras: Todo un galimata. A Lluvia negra, el teniente coronel la trata tambin de mala, y cierra la escueta descripcin del argumento, diciendo que se trata de: todo un alegato antiatmico desde el punto de vista japons, o sea que lo de los vctimas deja paso al dilema blico.

Entre otras cosas, en el mismo libro que ofrece estas puntuaciones sumarias, nos encontramos con otras mucho ms altas de las pelculas de exaltacin patritica que caracterizaron el franquismo.  


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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