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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2015

La lucha de clases no se detiene en las puertas de los diarios.
Eso que llaman periodismo

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


Cada da ms mediocre, ms corrupto y ms servil eso que llaman periodismo, en las empresas mercantilizadoras de noticias o informacin, constituye hoy una de las maquinarias de guerra ideolgica capitalistas ms degeneradas... Su degeneracin es su fracaso y al mismo tiempo su delacin. Se delata su definicin a partir de su funcin distorsiva y lo que debiera servir para orientar a la sociedad es, en realidad, un negocio para desorientar.

No es lo mismo periodismo que mercadeo de noticias. Aunque se ha instalado la idea perversa de que slo lo que vende diarios es informacin, y con ello se han creado ctedras, carreras, posgrados y especialidades... aunque reine en la cabeza de muchos la idea de que periodismo es el arte mercenario de vender la pluma al mejor postor... aunque impere el criterio peregrino de que un periodista es mercader de confiabilidad... y, aunque se machaque con la falacia de que el periodismo es el arte demaggico la objetividad burguesa... lo cierto es que lo que llaman y practican como periodismo en las empresas de peridicos es una mercanca ms sometida a las peores leyes del capitalismo. Lo saben bien los trabajadores.

Los hechos que genera la vida social, econmicos, polticos, artsticos, culturales... a partir de su motor histrico que es la lucha de clases, no pueden ser privatizados por maniobra comercial alguna aunque esta sea capaz de convertirlos, segn sus intereses, en informacin o noticia. Los hechos cotidianos (ocurran cuando ocurran) producto de las relaciones sociales, hasta hoy divididas en clases, adems de requerir registros y anlisis cientficos, exigen capacidad de relato clarificante, creativo y emancipador, para contribuir a elevar el nivel de la conciencia colectiva incluso en la resolucin de problemas individuales. La terea de producir anlisis e informacin periodstica adems de ser parxis tica cotidiana, debe ser trabajo organizador para la transformacin del mundo. As lo ejerci el propio John Reed.

En las empresas que han hecho de la informacin una mercanca caprichosa y desleal con la verdad, el trabajo de los periodistas ha sido deformado hasta la ignominia de la esclavitud del pensamiento y la explotacin de personas obligadas a traicionar la conciencia (individual y colectiva) sobre la realidad. Se vive diariamente un desfalco informativo en contra de todo sentido comn y se humilla la inteligencia de los trabajadores de la informacin sometindolos a principios y fines empresariales cada da ms mediocres, corruptos y mafiosos. La Sociedad Interamericana de Prensa conoce bien esta historia.

En las escuelas hay no pocas tendencias empeadas en formar mano de obra barata, mansa y a-crtica dispuesta a tragarse, con disfraz academicista, las condiciones laborales ms aberrantes a cambio de ilusiones de fama burguesa, prestigio de mercachifles y, desde luego, rentabilidad de cmplices muy creativos a la hora de inivisibilizar las verdades ms duras, criminalizar a quienes luchan por emanciparse y asegurar las ventas de los informativos. Ttulos universitarios de periodista amancebados con el capitalismo y sus odios, as sea necesario mentir, calumniar o matar. As sea necesario auspiciar golpes de estado o magnicidios. Los hemos visto y los vemos a diario. Para la tele, para la web, para la radio... para los impresos.

Dignificar el trabajo del periodista es un reto social enorme que no se resuelve slo de manera gremialista, ni slo con educacin de excelencia, ni slo con buena voluntad. Se trata de una profesin, un oficio y una tarea poltica... atascada en el pantano de la guerra ideolgica y la guerra meditica burguesa. Dignificar la definicin y la funcin de periodista comprende factores muy diversos que parten de la base concreta de luchar contra el trabajo alienado y contra las condiciones de insalubridad ideolgica extrema en que, bajo el capitalismo, se desarrolla. Dignificar el trabajo periodstico implica emprender, a diario, una revolucin de conciencia y accin que devuelvan a la produccin informativa su alma socialista y su poder como herramienta emancipadora de conciencias... implica pues devolver al periodismo sus brjulas y sus responsabilidades en el camino de la revolucin.

Eso implica exigencias programticas, organizativas y disciplinarias cuya base es la lucha de clases y cuya praxis debe andar al lado de las luchas emancipadoras de la clase trabajadora. Ya basta de que cualquier payaso capaz de publicar, bajo cualquier mtodo y medio, sus canalladas se haga llamar periodista a costa de degenerar la verdad que es de todos. Frenarlos en seco implica desarrollo cientfico y poltico para conquistar un poder profesional y militante capaz de ponerse al servicio de la clase que emancipar a la humanidad. Ese es su lugar mejor. Eso implica impulsar escuelas nuevas, estilos nuevos, sintaxis, comunicacin y conciencia revolucionarios. Eso implica impulsar generaciones nuevas de trabajadores del periodismo emancipados de la lgica del mercado informativo. Nada menos.

Ahora que estamos asqueados por la desfachatez y la impunidad con que exhiben sus canalladas omnipresentemente los amos y sus siervos periodsticos, hay que fortalecernos para combatirlos. Ahora que la nusea nos sacude y la irracionalidad del mercado informativo se vuelve comando golpista y magnicida, en todo el mundo, es preciso organizarnos de manera democrtica, plural y combativa. Ahora que se despliegan las acometidas ms feroces de las mafias comerciales que venden diarios contra la verdad de los pueblos en lucha y contra sus logros ms caros... nosotros requerimos la unidad y la accin organizada y desde abajo como causa tica suprema. Ahora que se alan las mafias mediticas y forman su ejrcito de periodistas para bombardearnos con misiles de injurias y mentira... nosotros debemos hacer del periodismo un frente riguroso en sus principios y adaptable en su organizacin para sumarnos abiertamente a todas las fuerzas de la comunicacin emancipadora donde se propicie colaboracin revolucionaria irrestricta. Al menos. As, eso que llaman periodismo dejar de ser, muy pronto, reducto de farsantes mercenarios enfermos consuetudinarios de la mentira para convertirse, de una vez por todas, en herramienta creativa de la verdad al servicio de la Revolucin. Y ya hay muchos trabajadores que avanzan en esa ruta. A diario.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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