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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2015

Grecia como leccin

Iaki Gil de San Vicente
Resumen Latinoamericano


Al menos 35 manifestantes de izquierda han sido detenidos por la polica de un gobierno que se dice de izquierdas, cuando protestaban contra la claudicacin de ese gobierno frente a las muy duras exigencias del capital financiero internacional liderado en la UE por lo que se denomina euroalemania. Esa y otras respuestas populares se realizaron al poco de conocerse que Syriza haba aceptado un plan de austeridad y recortes sociales que empeoraba el que poco tiempo antes estaba en debate en Bruselas.

Las protestas, las cargas policiales y el malestar social que se estaban dando fuera en las calles y plazas circundantes al Parlamento heleno, en donde se iniciaba la sesin oficial definitiva para aceptar o rechazar las exigencias feroces del capital financiero. Dentro del edificio, en el hemiciclo, un partido que se dice de izquierdas como Syriza, profundamente cuarteado, saba que en la calle las fuerzas represivas dirigidas por el gobierno que preside Syriza estaban cargando contra sectores revolucionarios y populares que le recriminaban su total incumplimiento de la aplastante voluntad popular. La polica griega, en la que hay un fuerte componente derechista, se enfrentaba a jvenes obreros y populares, empobrecidos y sin futuro, obedeciendo las rdenes de un partido y gobierno que se dice de izquierdas.

En determinados momentos de la historia, un solo enfrentamiento entre el pueblo y la represin en un lugar pequeo del mundo, como la Plaza Sintagma y sus alrededores, refleja, expresa y sintetiza la guerra de clases, de liberacin nacional y antipatriarcal que se est librando en el resto del mundo, en el mundo entero a diferentes escalas e intensidades. As es, porque al margen de las diferencias muy secundarias que existen entre los planes de euroalemania y los del FMI, la actual Administracin Obama, las burguesas francesa e italiana, sin mayores precisiones ahora, al margen de esas diferencias, lo que se mostraba en Atenas la tarde-noche del pasado 15 de julio era el antagonismo entre la estrategia mundial del capitalismo y la resistencia de las pueblos y naciones trabajadoras de la tierra.

Muchas de las personas que protestaban saban que slo est comenzando la larga fase de lucha contra una agresiones sociales ms duras que las sufridas hasta ahora bajo un gobierno de centro y de derechas; saben que a la represin policial que estaban sufriendo se le sumarn represiones salariales, en pensiones y jubilaciones, en ms aos de trabajo, en menos servicios pblicos, en ms impuestos en ms sacrificios diarios que tambin son formas de violencia y represin.

2. Cmo se ha llegado a esto?

Diez das antes de estas movilizaciones, el domingo 5 de julio, el pueblo trabajador griego haba votado libre, consciente y democrticamente contra los planes de austeridad que entonces se sufran y contra los que quera imponerles la UE, ms duros an. Fue un voto contrario masivo, casi el 62% de la poblacin dijo que No. Quines votaron que No? La juventud y las mujeres, la clase asalariada casi en su totalidad, fueran proletarios, campesinos, pescadores, funcionarios, autnomos, clase media que haba descubierto que sigue siendo simple clase asalariada, y pequea burguesa empobrecida. Quines votaron que S? Restos alienados del pueblo trabajador, capataces, tcnicos de las grandes empresas y bancos, mediana y alta burguesa, altos funcionarios, militares, fuerzas represivas, y popes. La Grecia trabajadora contra la Grecia burguesa: unidad y lucha de contrarios, dos naciones en una. La Grecia popular que defiende la independencia y la Grecia rica que se esconde tras la OTAN y el euro para defender sus propiedades.

Casi el 62% de noes, alegra, fuerza, ilusin por haber votado y decidido libremente acaso no es este el axioma incuestionable de la democracia abstracta, mtica, la que dicen que existe? Pocas veces la democracia mtica, abstracta, impoluta del rojo de la sangre popular, haba sido tan aplastantemente practicada por las clases explotadas: Allende y Chile? Chvez y Venezuela? La izquierda vasca y los referndums-trampa espaoles? Ms veces los pueblos rebeldes y militantes en la Comuna de 1871, el Octubre de 1917, las comunas campesinas y trabajadoras armadas antiimperialistas, la insurgente Cuba y una lista mucho ms larga de lo que se cree, haban practicado la otra democracia, la concreta y palpable, la verdadera democracia socialista basada en la fuerza del pueblo, pero sabemos que la civilizacin del capital les ataca con su terrible poder destructor hasta exterminarlas.

Las divagaciones etreas e intelectualistas sobre las formas de hegemona se esfuman en la nada cuando pisamos estas realidades: Qu mayor demostracin de hegemona popular masiva y fuertemente crtica que la que ha ido construyendo la Grecia trabajadora en los ltimos aos, huelga a huelga, militancia a militancia, y que triunfa legalmente el 5 de julio de 2015? Y de repente, en pocos das est a punto de disolverse por la capitulacin incondicional de una parte de Syriza. Qu ha sucedido? Antes de responder hemos de advertir que esta pregunta es, desgraciadamente, muy frecuente en la historia del reformismo en cualquiera de sus disfraces, aunque solamente ha sabido responderla la izquierda. Pareciera que cada que vez las clases trabajadoras empiezan a crear sus propios rganos de poder, en esos momentos y antes de los golpes de Estado y/o guerras e invasiones contrarrevolucionarias, antes de esto, el reformismo gira an ms al centro o claudica debilitando la hegemona popular y abriendo las puertas a la victoria derechista.

Syriza no es el clsico partido reformista al estilo de la socialdemocracia, del laborismo, del eurocomunismo, etc., y menos de la tercera va, y menos todava del social-liberalismo. La larga lucha griega y la existencia de una izquierda radical han hecho que Syriza a la fuerza y por conviccin haya absorbido componentes revolucionarios insertos en muchas luchas populares y obreras, pero tambin componentes de un reformismo duro e intransigente en situaciones relativamente normales pero dado al pacto cuando la realidad se encrespa y radicaliza. Este componente reformista duro ha dado muchas muestras de recule en importantes luchas obreras y populares del pasado reciente.

Ha sido este sector el que introdujo en el gobierno a un representante del centro-derecha defensor del ejrcito otanista y de la permanencia en la UE. Syriza poda haber optado por un representante de la izquierda revolucionaria para ampliar su arraigo en el pueblo, pero prefiri acercarse a la derecha militarista. De este modo se cre un bloque centrista que, reforzado por economistas y acadmicos europestas, por la casta intelectual progre, controlaba el grueso de las decisiones del gobierno.

3.- Se encresp la situacin?

Se endureci perceptiblemente incluso antes de que Syriza llegara al gobierno en enero de 2015, y desde entonces las advertencias, chantajes, amenazas y ataques claros u ocultos no han hecho sino aumentar mes a mes y a veces semana a semana, sobre todo al convocarse en referndum, al conocerse su resultado y al realizarse las reuniones posteriores hasta la rendicin. Lo ms esclarecedor de toda esta guerra de cuarta generacin practicada en el corazn mismo de la UE es que casi inmediatamente a su conclusin, el vencedor, los tiburones e hienas de la poltica de la deuda, han anunciado con compasiva benevolencia una supuesta ayuda de urgencia para tapar algunas de las ms insufribles heridas desviando o abortando la posible radicalizacin popular masiva: golpea primero y luego acaricia, que alguno te lamer la mano.

No exageramos al hablar de guerra de cuarta generacin aplicada en las condiciones griegas de 2014-2015 con objetivos precisos y urgentes, porque incluso se ha llegado a hablar de ese ruido de sables que causa pnico en el reformismo. Aunque el contexto de Grecia es muy diferente al de Venezuela, Paraguay, Honduras, etc., la doctrina de guerra de cuarta generacin tiene unos puntos bsicos que, en el ataque a la Grecia trabajadora, buscan antes que nada derrotar su fuerza poltica y echar del gobierno a Syriza, o si no fuera posible amaestrarla y romperla para que nunca ms sea un peligro sino un mal menor funcional al imperialismo.

El capital moviliz la pedagoga del miedo al asfixiar la economa popular, al provocar el corralito, al intentar bloquear los bienes bsicos, al forzar la huida de capitales, al hablar de futuros desgarradores. Y la direccin de Syriza fue retrocediendo, sin atreverse a tomar medidas radicales en defensa de su pueblo, desoyendo las propuestas de la izquierda interna y de la izquierda externa. La vana y suicida ilusin de que, al final, la UE se avendra a una negociacin democrtica porque la UE es un proyecto democrtico que hay que recuperar librndolo de sus tendencias autoritarias, esta ignorancia de la historia y de la esencia del capitalismo, tal acto de fe justificaba esas continuas cesiones y sobre todo el no movilizar masivamente a la Grecia trabajadora hacia un objetivo vital con su correspondiente estrategia y tcticas adecuadas: la independencia socialista.

Pero la realidad es tozuda y la direccin de Syriza fue viendo muy a pesar suyo que la UE es la UE, que donde hay capitn no manda marinero. El tiempo pasaba, se acortaban los plazos y la inflexibilidad imperialista laminaba toda esperanza. Salida? El reformismo suele desconocer los sentimientos internos del pueblo, ignora su radicalidad porque el reformismo, adems de ser tericamente ignorante, se cree superior al pueblo, a la militancia de base de su partido, y cree que la masa seguir sus rdenes. Segura de su superioridad infalible, la direccin de Syriza recurri al referndum popular no sin fuertes discusiones internas por dos razones: el amo europeo se enfadara an ms, y la izquierda revolucionaria interna y externa podra fortalecerse. Pero se impuso la mayora de la direccin que esperaba ganarlo slo con una ligera ventaja sobre el S. De este modo ganara la legitimidad suficiente para presionar a la UE, y tambin dentro y fuera del partido.

La campaa oficial a favor del No intent dejar bien establecido que el No no era un No a la UE sino un no a la brutal austeridad que estaba empobreciendo al pueblo griego; que en realidad era un Si a la UE democrtica expresado mediante un No a su forma actual, antidemocrtica. Se ha comentado mucho la forma confusa de la pregunta oficial, confusin que refleja el desconcierto de la direccin de Syriza ante unos acontecimientos veloces que le superaban por todas partes. Como es tpico en el reformismo, la direccin de Syriza busc salir del laberinto mediante un doble o triple hilo de Ariadna: mandar mensajes apaciguadores internos a la UE y de rebote a la burguesa griega, controlar a la crecida izquierda interna y externa del partido, e intentar comprender de dnde haba surgido ese casi 62% de Noes que le desquiciaba todo el plan anterior.

Conforme se acercaba el final, una pequea parte de Syriza intent crear a todo correr un programa alternativo que, sin romper con la UE, s lograse obtener tiempo para mediante la suavizacin del dolor popular con pcimas y ungentos superficiales, redujera los costos humanos del pago de una deuda ilegtima e inmoral contrada por la clase burguesa griega y cuya devolucin enriqueca al capital financiero mientras empobreca a la Grecia trabajadora. Pero, de nuevo, este ltimo intento fracas por la negativa de la UE y el rechazo de la direccin de Syriza, que ya haba asumido mentalmente la derrota.

Enzarzada en esas marrulleras burocrticas al margen de su pueblo, la direccin se top con el fin del tiempo, con el juicio final no ante los dioses griegos, que tal vez hubieran sido benevolentes, sino ante el extranjero dios del euro. Cronos, el cruel e irascible dios del tiempo, se coma a sus hijos, pero el amable, frio y calculador euro, dios del capital, explota al tiempo, a Cronos, y le obliga a trabajar pasa l hasta la extenuacin. Y la direccin de Syriza se arrodill en el altar euroalemn.

4.- Qu puede suceder?

La militancia de base de Syriza es mayoritariamente pro UE como lo es el todo reformismo europeo. Con tensiones internas ha ido aceptando una a una todas las claudicaciones de su direccin. Lo ha hecho porque no las ha visto como una traicin, porque para traicionar hay que haber ocultado tramposa y premeditadamente una opcin contraria radicalmente a la opcin pblica, abandonndola de repente e imponiendo la nueva estrategia de forma sorpresiva porque se haba mantenido oculta hasta entonces. No ha sido as. Syriza nunca se ha enfrentado a la actual cuarta reordenacin del capitalismo en Europa. Peor an, cuando el ejrcito griego oficialmente a las rdenes de Syriza hace maniobras con el ejrcito israel, por ejemplo, mucha militancia lo acepta o se calla porque su conciencia antiimperialista es dbil.

Por esto, segn aumentaban las dificultades y se vea venir la fuerza masiva del No y la posibilidad de radicalizacin de las bases, algunos de la direccin empezaron a pedir la depuracin del sector de izquierdas. Reformismo e izquierda se repelen mutuamente, pero en contextos de crisis profunda, de peligro mayor, de indecisin del reformismo, etc., en esos contextos, reformismo e izquierda pueden coincidir tcticamente dentro de una misma organizacin. Es muy frecuente que la izquierda ceda ms para mantener esa unidad tctica, lo que le resulta muy peligroso porque el sentido comn burgus, la lgica formal, el democraticismo abstracto, la debilidad terico-poltica y el desprecio de la verborrea reformista hacia el rigor metdico en el pensamiento organizativo, todo esto y ms, terminan debilitando a la izquierda: la direccin reformista mueve la maquinaria burocrtica y la docilidad psicopoltica de sus bases para depurar lenta o rpidamente a la izquierda.

La Grecia trabajadora est viendo cmo le anulan desde dentro su independencia nacional de clase cumpliendo las rdenes del capital extranjero que tiene en la Grecia burguesa su fiel e interesado pen. Para la Grecia trabajadora recuperar su independencia nacional es la nica garanta de mejora sustancial de sus condiciones de vida y trabajo, pero no puede lograrlo si no se libra del cepo de la UE, y si no redobla su lucha por una nacin trabajadora independiente e inserta en un movimiento internacionalista mundial. De lo contrario, el vaco desilusionado y desafecto originado por la claudicacin de Syriza puede abrir las puertas a la fiera fascista con su modelo inhumano de nacin contra revolucionaria. De hecho, esta pugna recorre con mayor o menor intensidad la historia reciente de los pueblos desde 1917.

La mayora europesta de Syriza sigue creyendo contra toda evidencia racional que puede democratizarse la UE, que el euro puede ser un instrumento de derecho si est controlado por la democracia, si el Parlamento es un verdadero Parlamento. Imagina que recuperar una independencia perdida si acata los dictmenes del TTiP y del TiSA. Las varias izquierdas griegas son dbiles todava aunque la contundencia del No puede reforzarles y, sobre todo, ensearles la necesidad del acercamiento mutuo preparndose para una larga y muy enconada lucha de clases que a la fuerza ser tambin de liberacin nacional aunque, formalmente, Grecia sea independiente en apariencia.

Las fuerzas revolucionarias de los Estados europeos formalmente independientes pero engullidos ya en la UE, deben comprender que la concentracin y centralizacin de capitales en la UE, la fortsima competencia mundial, el poder incontestable del capital financiero de altas tecnologas, el agujero negro de la especulacin incontrolable, y sobre todo y como causa bsica la tendencia a la baja de la tasa media de beneficios, estas contradicciones bsicas del capitalismo, han desbordado ya a los Estado-nacin burgueses agudizando al extremo la urgencia de avanzar hacia los Estado-nacin obreros antagnicos en todo con los anteriores.

Los pueblos trabajadores de Europa no estamos solos, y los pueblos nacionalmente oprimidos, a los que se nos prohbe crear nuestro propio Estado independiente, sabemos que en Nuestra Amrica se intenta avanzar por senderos de liberacin que nos brindan reflexiones prcticas vitales. All y aqu el enemigo es el mismo, y aqu y all luchamos por el mismo objetivo histrico. Hace pocos aos una pancarta colgada en el Partenn ateniense deca: Pueblos de Europa, Unos!; ahora debe decir: Pueblos del mundo, Unos!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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