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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2015

La crisis de hegemona institucional

Juan Luis Berterretche
Rebelin


En la coronacin de Alejandro V, como papa de la iglesia catlica en el ao de 1409, se agreg a la liturgia un nuevo elemento. Un sacerdote interrumpi en tres oportunidades la ceremonia --como parte del ritual-, para quemar unas ramas de lino y luego del fuego consumirse decir, dirigindose al santo padre: Sic transit gloria mundi" una reflexin en latn que significa as pasa la gloria del mundo. Para recordarle al nuevo pontfice lo efmero de los triunfos mundanos. Este rito tradicional se mantuvo hasta el siglo pasado aunque las ramas de lino fueron sustituidas ms adelante por un fogonazo de magnesio.

Es una lstima que ese ritual de advertencia no fuera usado cuando se inviste a los nuevos presidentes de la Cmara y del Senado en Brasil. No porque se trate de un talismn efectivo contra la soberbia -la historia del propio Vaticano demuestra lo contrario- sino ms bien para recordar a la ciudadana la necesidad de mantener un riguroso control y una fuerte indignacin ante la corrupcin y la petulancia poltica.

Estos sentimientos abordan cuando se mira la fotografa del presidente del senado Renn Calleiros -senador por Alagoas- y el presidente de la cmara de diputados Eduardo Cunha -diputado por Rio de Janeiro- en actitud de triunfo, mientras se tapan la boca para que los periodistas no puedan leer en sus labios los previsibles comentarios de impunidad ante la prctica repetida del soborno.

Pues bien, en medio de ese triunfalismo anticipado ocurrieron dos hechos que provocaron cambios significativos en esta situacin de crisis institucional y de hegemona poltica en el Brasil. El martes 14 de julio, la polica federal cumpli una operacin de bsqueda y aprensin en las residencias funcional y particular del senador Fernando Collor de Melo -ex-presidente del pas separado del cargo por corrupcin poltica y trfico de influencias, en setiembre de 1992. Collor era un millonario miembro de la oligarqua del estado de Alagoas, que la burguesa pro-imperialista y los grandes medios seleccionaron para enfrentar la candidatura de Lula en las elecciones de 1989. Asumi la presidencia para aplicar las medidas neo-liberales del Consenso de Washington, un programa casi idntico al de Menem en Argentina o de Lacalle en Uruguay. Despus de varios aos de inhabilitacin poltica, en octubre de 2006 volvi a ser elegido senador por el estado de Alagoas. En el allanamiento de la semana pasada a su domicilio, que se trataba de la operacin Politeia un desdoblamiento de la Operacin Lava Jato, fueron aprehendidos documentos, computadores y bienes, entre ellos tres automviles de lujo avaluados en cerca de R$ 6 millones (ms de un milln y medio de dlares).

La operacin no tena como objetivo al cadver poltico de Collor de Melo en sobrevivencia artificial senatorial, se trataba de un tiro por elevacin para que Renn Calleiros tomara consciencia de que tena pendiente una amenaza de allanamiento a su hogar, por la operacin Lava Jato. Y de rebote estaba tambin dirigida al ensoberbecido Eduardo Cunha que haba gestionado una cadena nacional de radio y televisin para dar bombo a las retrgradas medidas aprobadas por la Cmara en el primer semestre.

La estocada de fondo fue el viernes 17 de julio. Mientras Eduardo Cunha hablaba por cadena nacional de radio y televisin, por Internet se difunda un video del empresario Julio Camargo, reo del caso Lava Jato, ejerciendo su situacin de culpado acogido al delito premiado y acusando a Eduardo Cunha de haber recibido 5 millones de dlares de coima por una gestin relacionada a contratos con Petrobras.

Cunha, que tena engavetados los pedidos de investigacin de la Justicia a la Cmara que lo incluan junto a otros de sus aclitos, vio arruinado su momento de gloria y perdi toda compostura, declarndose en ruptura con el gobierno de Dilma Rousseff. El barco que capitaneaba del lobismo empresarial en la cmara de diputados -con ms de 300 diputados federales-, dominado por la bancada conocida como BBB -Boy, Bala, Biblia- una alianza de terratenientes ligados al agro-negocio, defensores de la violencia represiva y evanglicos intolerantes, empez a hacer agua.

El video del delator produjo el destrozo previsto. De inmediato el vice-presidente Michel Temer hizo una declaracin pblica dejando claro que cualquier decisin del PMDB aliado al gobierno sera tomada por los organismos competentes del partido. Y el opositor PSDB de Aecio Neves dej trascender que no harn frente comn con Eduardo Cunha. El sbado 18/07 Folha de S o Paulo difundi una nota que anunciaba Oposicin y PMDB aslan Cunha despus del rompimiento con el gobierno. La reaccin esperada de Cunha es avanzar en un eventual proceso de impeachment contra la presidente Dilma. Un golpe blanco al estilo Paraguay contra el presidente Fernando Lugo, en 2012. Pero Cunha est amenazado en lo inmediato por la posibilidad de que el Procurador General de la Repblica, Rodrigo Janot -con simpatas por la presidente- requiera al Supremo Tribunal Federal en los prximos das, su separacin cautelar del cargo de presidente de la Cmara.

El viernes 17/07 el diputado Silvio Costa (PSC), pernambucano como Severino Cavalcanti lo record para comparar con la situacin actual de Eduardo Cunha. El 21 de setiembre de 2005, Severino renunci a su mandato de diputado federal y abandon el cargo de presidente de la Cmara como consecuencia de una denuncia pblica del dueo de un restauran que funciona en las instalaciones del Congreso que lo acus de cobrarle una mensualidad de 10 mil reales por pago de coima, bajo amenaza de cerrarle el restauran.

Costa afirm despus de la difusin del video del delator del punto de vista moral, l (Cunha) perdi las condiciones de continuar al frente de la Cmara...Por mucho menos la Casa destituy a Severino.

Por qu el gobierno atraviesa por una grave crisis de hegemona poltica?

Durante el primer ejercicio de gobierno, Dilma Rousseff fue acumulando ao a ao un verdadero descontento social-poltico, proveniente de una estrategia econmica de desarrollo que hered de las dos presidencias de Lula y que acumul incontables problemas.

Ese proyecto original del Lulismo basado en un inexistente futuro de los combustibles fsiles y agravado por la minera a cielo abierto y el agro-negocio volcados a desforestar y contaminar la naturaleza a la vez que envenenan los alimentos con agro-txicos, tiene graves consecuencias sociales porque promueve la violencia rural contra agricultores familiares, trabajadores rurales e indgenas, a la vez que provoca la exclusin campesina y humana en general de las zonas rurales. Y origina el crecimiento de las favelas y periferias pobres de las ciudades.

Ya las movilizaciones de junio de 2013 indicaban la temperatura popular de descontento en la poblacin que, sin la mnima sensibilidad social Dilma fue incapaz de interpretar. Hoy Dilma cuenta con una aprobacin de la ciudadana del 9% (Datafolha). En el actual ejercicio creci ms el debilitamiento del gobierno del PT, por la contradiccin flagrante entre lo prometido por Dilma en su campaa electoral y las medidas de gobierno que viene aplicando en este primer semestre de 2015. Los que la votaron se sienten estafados por el ajuste fiscal contra los trabajadores mientras se aumentan las tasas de inters que favorecen a los rentistas de la deuda pblica, que ya absorbe el 50% del presupuesto federal. Y por la profundizacin de la errada estrategia de desarrollo, a la vez que se reparten ministerios a polticos que provienen de alianzas espurias con partidos volcados en especial al saqueo de las arcas pblicas. El ajuste fiscal es, por ejemplo, el responsable de que se hayan perdido en el primer semestre de 2015, ms de 345 mil puestos de trabajo.

Pero adems la poblacin cada vez es ms consciente de que la estrategia econmica de desarrollo del lulismo est empujando al pas a una crisis de derechos y libertades humanas insostenible.

En ese Congreso federal donde domina una mayora de centenares de representantes de empresas y corporaciones, una comisin parlamentaria de investigacin (CPI) de la violencia contra los jvenes negros y pobres, ante los hechos y las pruebas incontrovertibles aprob por unanimidad el 15/07 actual un documento final que prev la creacin de un plan nacional de enfrentamiento al homicidio de jvenes. El investigador Antonio Texeira de Lima declar en la CPI que el total de muertes violentas en el pas ya sobrepas el nmero de 60 mil por ao. Es decir aproximadamente 166 diarias. Y que la mquina de muerte en masa est diezmando principalmente a los jvenes negros. No se trata apenas de individuos aislados, se trata de una matanza indiscriminada de la etnia negra, golpeada por la precariedad en todos los aspectos de su vida, y por una poltica de exterminio instituida por el estado brasileo. Como hemos denunciado en notas anteriores estamos frente a un racismo institucional en el grado de genocidio. De los homicidios que superan el medio milln entre 2002 y 2012, ms de la mitad corresponde a jvenes entre 15 y 29 aos y de ese total el 77% son negros. Y ms del 90% pertenecen a la periferia y reas faveladas de los centro urbanos.

En el caso de desaparicin del trabajador de la construccin Amarildo de la favela Rosinha de Rio de Janeiro, por la campaa nacional e internacional encaminada por varios movimientos sociales y populares , se pudo comprobar que haba sido torturado y asesinado en una comisara de las unidades de polica de pacificacin (UPP). Sin embargo su cuerpo no ha aparecido y es parte de los 40 mil desaparecidos en la ciudad de Rio de Janeiro durante los dos gobiernos del Prefeito Sergio Cabral (PMDB) aliado al PT en las elecciones del estado.

Y las desapariciones no afectan slo a los adultos: en Brasil cerca de 40 mil nios y adolescentes desaparecen por ao, y segn la secretaria de derechos humanos de la presidencia, entre 10 y 15% jams son encontrados. En el ltimo informe de Unicef de julio 2015, sobre la situacin de nios y adolescente en Brasil se destaca adems del exterminio de jvenes negros, la exclusin escolar. Ms de 3 millones de nios y adolescentes estn todava fuera de la escuela. Los excluidos de la educacin representan exactamente las poblaciones marginalizadas del pas: son pobres, negros, indgenas y quilombolas. Muchos dejan la escuela para trabajar y gran parte vive en zonas suburbanas de baja renta, en la Amazonia o en zonas rurales.

La situacin de los derechos humanos en las zonas rurales se ha agravado. En el cuarto congreso nacional de la Pastoral de la Tierra se inform que por tercer ao consecutivo Brasil encabeza ranking mundial de asesinatos de lderes sociales y ambientales. Al mismo tiempo el Consejo Indigenista Misionario (CIMI) informa que la violencia contra los indgenas volvi a crecer en 2014 con 70 vctimas indgenas de homicidios. Puede haber alguna duda de que estos crmenes tienen una relacin directa con terratenientes que cuentan con el abierto apoyo de los gobiernos del PT al agro-negocio?

No desconocemos que, durante los gobiernos del PT los programas asistencialistas disminuyeron, tanto la pobreza como la miseria extrema. Pero el descontento popular que se profundiza est relacionado a la gran brecha que existe entre las expectativas de la poblacin respecto a sus ilusiones sobre cambios profundos que se esperaban del gobierno del PT y el limitado asistencialismo, que dej por el camino la reforma agraria, la reforma poltica y electoral, la reforma impositiva, la reestructuracin de los medios de comunicacin, la ampliacin del derecho a una salud de calidad gratuita, la inclusin universal en la educacin, el transporte urbano de calidad, etc.

Por eso hoy el gobierno se enfrenta a una crisis de hegemona democrtica, acumula descontento popular y es vctima de una ofensiva reaccionaria de sus aliados y opositores. Para el da 16 de agosto la oposicin y grupos reaccionarios esperan concretar una gran movilizacin contra la presidencia y el PT que los acerque al soado impeachment.

Aunque Dilma Rousseff hasta ahora no lo ha comprendido, su nica esperanza de sobrevivencia es que la galaxia de movimientos sociales populares, sindicales y estudiantiles, ya comenzaron a articularse para construir una gran movilizacin el 20 de agosto. Y que la polarizacin institucional actual salga de los gabinetes de la lite poltica y empiece a definirse en las calles.


Juan Luis Berterretche es miembro de consejo de edicin y redaccin de Desacato.info.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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