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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2015

La utilizacin adecuada del terrorismo o "doctrina Fabius"

Bruno Guigue
Oumma

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Elevada a la categora de crisis planetaria desde la ascensin fulgurante del pretendido Estado Islmico, la crisis siria ha funcionado como un revelador qumico que disipa poco a poco los aspectos falsos de los protagonistas de esta gran conflagracin y proyecta una luz indita sobre sus estrategias ms retorcidas. La ltima superchera, hasta ahora, de la habitual poltica occidental: la presunta transformacin de la rama siria de Al Qaida en una respetable organizacin combatiente. El Frente al Nusra leemos en la prensa francesa y en la internacional- se estara normalizando y oscilara ahora entre el terrorismo y el pragmatismo. Y qu pasa con su declarada afiliacin a Al Qaida, su ideologa odiosa y sectaria y su prctica repetida de atentados ciegos que matan a civiles y militares? Esos seran recuerdos lejanos. Esta mutacin gentica proporcionara a la organizacin yihadista en competencia con el Estado Islmico un autntico ttulo de respetabilidad.

La diplomacia occidental hace milagros: fabrica terroristas moderados, extremistas demcratas y cortadores de cabezas humanitarios. Nos descubrir maana comedores de hgados filntropos? Como por casualidad, esta operacin concertada de blanqueamiento del Frente al Nusra, la rama siria de Al Qaida, se desarrolla en el mismo momento en que esta organizacin afirma su hegemona poltica y militar en el norte de Siria. Predestinada a desempear un papel protagonista tras el esperado hundimiento del Estado sirio, su xito le concede los favores particulares de las potencias occidentales y regionales que juraron la cada del rgimen baasista. Poco importan el coste humano y el precio poltico de ese consentimiento anticipado a la instauracin en Siria de un poder ultraviolento, sectario y mafioso, la cada de Bachar Al-Assad es una apuesta, dicen, que vale la pena.

A despecho de las declaraciones hipcritas que no engaan a nadie, el terrorismo yihadista maquillado en funcin de las necesidades de la causa presta sus servicios a la amplia coalicin anti-Assad. Por supuesto esta connivencia de los estados occidentales y las monarquas petroleras con los retoos adulterados de Al Qaida tiene, en primer lugar, un significado poltico indito. Marca, en efecto, la reinscripcin simultnea de las dos reencarnaciones contemporneas del yihadismo internacional en la agenda estratgica occidental. Hablando claro, la destruccin del rgimen baasista, objetivo nmero uno del eje Riad-Pars-Washington, no solo es un fin que justifica todos los medios, sino que adems la perspectiva de un estado yihadista que incluya Damasco tambin forma parte de ese plan estratgico. Ciertamente esta alianza reconducida con el terrorismo presenta adems una ventaja inesperada que debe su importancia a la coyuntura militar. Posibilita la creacin de una tenaza sobre el ejrcito leal sirio entre los combatientes del Estado islmico en el este y los del Frente al Nusra en el norte.

Junto con la presin de las fuerzas rebeldes apoyadas por Israel al sur del pas, esta maniobra de asedio seala la relativa fragilidad de las posiciones del rgimen. Al norte, el apoyo logstico que brinda Turqua a la coalicin yihadista del Frente al Nusra impide a las tropas leales recuperar el control de una amplia zona frontal en la que los milicianos kurdos, por su parte, intentan reconquistar las principales ciudades frente al Estado Islmico. Generosamente financiada por Riad y Doha se est llevando a cabo la unificacin de las fuerzas rebeldes bajo la gida del Frente al Nusra formando un ejrcito de la conquista que reagrupa a las diversas brigadas combatientes, incluidas las que fueron oficialmente armadas y entrenadas por los servicios secretos occidentales. Con apariencia novedosa, esta subcontratacin de la guerra contra Damasco en beneficio de los mercenarios de la yihad global es en realidad la aplicacin estricta de lo que se podra denominar la doctrina Fabius. En un ataque de sinceridad, en diciembre de 2012, el ministro francs de Asuntos Exteriores declar que el Frente al Nusra hara buen trabajo en Siria.

En virtud de esta doctrina las potencias extranjeras coaligadas contra el ltimo rgimen nacionalista rabe se reparten cnicamente los papeles. A cada uno su parte. As, en su lucha sin cuartel contra Damasco, los combatientes de Al Qaida pueden contar con muchos amigos: Turqua les proporciona las armas, Israel cura sus heridas, Catar les enva un cheque a final de mes y el diario Le Monde los presenta casi como los chicos del coro. En cuanto a la coalicin internacional contra el Estado Islmico, su credibilidad est a la altura de su inaccin, subrayada durante la ofensiva yihadista en Palmira. El salvoconducto ofrecido as a los terroristas ilustra, una vez ms, la hipocresa del antiterrorismo proclamado en Washington. Entre el empuje del Estado Islmico en el eje Palmira-Damasco y el del Frente al Nusra en el eje Alepo-Damasco, tendr posibilidades de cumplirse el sueo de los enemigos de Bachar Al-Assad?

Nada es menos seguro. Y por una razn fundamental, ya no hay una guerra civil Siria, sino un conflicto internacional de gran amplitud. En el teatro de operaciones estn presentes dos fuerzas protagonistas: las organizaciones yihadistas nutridas continuamente de reclutas extranjeros, por un lado, y por el otro las fuerzas del rgimen sirio apoyadas por sus aliados iranes y libaneses. El resto es literatura. Las ridculas distinciones entre rebeldes moderados, laicos, islamistas o yihadistas proyectan una luz falsa sobre una nebulosa de grupos armados cuyos contornos son fluctuantes pero la intencin comn est totalmente clara: imponer por la fuerza una ideologa oscurantista. Las potencias occidentales y regionales lo saben y sin embargo brindan su ayuda al Frente al Nusra, ya acreditado como potencial sucesor del rgimen a derrocar, prohibiendo luchar contra el Estado Islmico cuando este se enfrenta al ejrcito sirio.

Durante mucho tiempo las cancilleras occidentales y sus papagayos mediticos han fomentado la ilusin de que la guerra civil siria enfrentaba un rgimen sanguinario a una oposicin forofa de la democracia. Pero si esa oposicin existiera en otros sitios que no fuesen los salones de los grandes hoteles de Doha o Ankara, sus patrocinadores internacionales pondran sobre dicha oposicin todas sus esperanzas para despus de Assad.Pero no es el caso. El hecho de que la coalicin internacional presuntamente antiterrorista arme oficialmente al Frente al Nusra en realidad solo significa una cosa: en el espritu de sus brillantes estrategias Al Qaida no sirve para hacer que caiga Damasco. Entre los diversos sucedneos del terrorismo yihadista y una oposicin en el extranjero formada por exiliados impotentes, aunque los remuneren las fundaciones estadounidenses o los arme el QuaidOrsay, ha decidido la doctrina Fabius.

Muy lejos de las representaciones mediticas acreditadas por los tontos tiles de la revolucin siria, la realidad del conflicto es, por lo tanto, la guerra despiadada que libran un conglomerado terrorista alimentado sin cesar por los pases ms ricos del planeta y un ejrcito nacional basado en la conscripcin que defiende su pas de la invasin extranjera. Lejos de una guerra civil, este enfrentamiento sin cuartel es un conflicto internacional atpico de gran amplitud. Al invadir el espacio visual de la ciberyihad Al Qaida convirti la resonancia planetaria de su accin y su doctrina en un arma terrible. Desde 2011, sus reencarnaciones sucesivas en Siria han recibido de los cinco continentes un flujo incesante de combatientes sectarios y fanatizados ansiosos por combatir a los infieles y a los apstatas.

Pero esta internacionalizacin del conflicto por una nebulosa yihadista capaz de reunir a 40.000 combatientes de rechazo ha provocado la internacionalizacin de la defensa del rgimen sirio. La Siria multiconfesional soldada en torno al rgimen baasista no solo se beneficia de la ayuda econmica iran, de las entregas de armas rusas y del apoyo de los combatientes del Hizbul libanes, adems espera a ms de 10.000 voluntarios iranes, iraques y afganos que participarn en la defensa de la capital siria. Internacionalizacin frente a internacionalizacin, la respuesta de las fuerzas leales y sus aliados puede estar a la altura de los medios colosales de los que disponen, gracias a la ayuda occidental y saud, los nuevos amigos de Laurent Fabius. Frente a esta realidad, los vaticinios recurrentes de los intelectuales parisinos sobre la revolucin siria parecen discusiones bizantinas sobre el sexo de los ngeles.

Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofa, es titulado en Geopoltica por la cole National dAdministration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit isralo-arabe, LEconomie solidaire, Faut-il brler Lnine?, Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de lesclavage, todos publicados por LHarmattan.

Fuente: http://oumma.com/220833/usage-terrorisme-doctrine-fabius



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