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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2015

Anlisis de la figura del cese al fuego bilateral en el actual contexto de los Dilogos de Paz y el conflicto armado en Colombia
Qu es el cese al fuego bilateral? La alternativa para frenar el caminar de la muerte en Colombia

Nicols Uribe Rivera/Antonio Gmez Snchez
Rebelin


Contexto y panorama poltico de Colombia en el inicio de la Mesa de Dilogo de La Habana

Durante el desarrollo de los procesos de dilogo que se han dado desde la conformacin de la insurgencia en la dcada de 1960 del siglo XX, el Cese al Fuego Bilateral ha estado como uno de los ejes nodales de las conversaciones en relacin a la terminacin de la confrontacin armada, as como la discusin entorno al indulto y la amnista.

Amn de estos requerimientos de los procesos, se encuentran las exigencias para transformaciones sociales que la insurgencia ha logrado introducir en las diferentes agendas a lo largo de la historia de los intentos de salida negociada al conflicto social y armado que vive nuestro pas.

A pesar de que la inclusin de temticas como la reforma agraria integral, la participacin poltica de los sectores excluidos o reformas estructurales al Estado y al modelo econmico han estado dentro de las agendas, la posicin del Estado colombiano ha sido siempre reticente frente a las mismas y ha sido la insurgencia quien ha insistido en poner de presente dichas temticas para lograr un acuerdo de paz. No obstante, el Estado ha reconocido durante los gobiernos de Belisario Betancur (1982-1986), Csar Gaviria (1990-1994), Andrs Pastrana (1998-2002) y el actual gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), la necesidad de abordar las reformas estructurales que necesita Colombia, reconociendo parcialmente el estado de cosas por las cuales se present el alzamiento en armas de los campesinos en Marquetalia en 1964 [3] -en lo que seran luego las FARC-EP- y de los campesinos y estudiantes universitarios en Simacota, Santander lugar de fundacin del Ejrcito de Liberacin Nacional, ELN- causas estructurales del conflicto colombiano que permanecen en el tiempo y que el Estado no ha podido resolver.

En algunos momentos, el cese al fuego unilateral por parte de las guerrillas ha sido exigido por los gobiernos colombianos como una condicin para pactar cualquier tipo de escenario de desmovilizacin y reintegracin a la vida civil de los combatientes. Generalmente esta exigencia ha omitido el carcter de actor poltico alzado en armas de la insurgencia, viendo la problemtica en Colombia no como producto del desarrollo de un conflicto social y armado, sino desde la perspectiva de una fuerza al margen de la ley alzada en armas, que debe tener tratamiento de ejrcito ilegal o an, en el perodo ms sangriento de la historia reciente del pas (gobierno de lvaro Uribe Vlez, 2002-2010) como una amenaza terrorista contra una democracia estable y legtima [4].

Desde la llegada al poder de Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa de Uribe Vlez en su segundo mandato (2006-2010), se esperaba que fuera la misma poltica de Estado la que se desarrollara desde la Casa de Nario con respecto al conflicto. Es ms, los ms duros golpes contra la insurgencia armada de las FARC-EP, fueron precisamente con Santos como Ministro de Defensa (muerte a los comandantes del Secretariado Mayor, Ral Reyes en territorio ecuatoriano, Ivn Ros, Jorge Briceo y su mximo comandante, Alfonso Cano, todos actos de guerra en condiciones infrahumanas, violando el Derecho Internacional Humanitario). La eleccin de Santos por el Partido de la U (centro derecha) en 2010, por encima de Antanas Mockus del Partido Verde (centro), se consider en la opinin pblica como una votacin que refrendaba la poltica guerrerista de su antecesor, denominada con el eufemismo de seguridad democrtica.

No obstante, poco despus de su posesin, Juan Manuel Santos empez un aparente proceso de desmarcaje poltico (que nunca econmico) con el gobierno anterior, nombrando a Germn Vargas Lleras (del centroderechista Partido Cambio Radical y meditico enemigo de Uribe Vlez) como su Ministro del Interior, a Rafael Pardo (del tradicional Partido Liberal y tibio opositor del Gobierno anterior), as como algunas medidas contrarias a lo realizado por Uribe Vlez durante la larga noche de los ocho aos de su Gobierno.

Desde el punto de vista poltico, el Gobierno Santos llam a la Unidad Nacional (otro de los eufemismos de la clase dirigente colombiana) alrededor suyo, esto era: La alianza poltica entre los principales partidos polticos de centro y centro derecha en torno a una agenda legislativa particular. As, cont con el apoyo inicial de los tradicionales Partido Conservador, del Partido Liberal, as como de sus escisiones: El Partido de la U (creado por Liberales en torno a la figura de Uribe Vlez), Cambio Radical (creado por algunos disidentes del Partido Liberal) y algunos apoyos del centrista y an parvulario en ese momento Partido Verde.

La primera gran incidencia de esta jugarreta poltica que signific un cambio drstico en la manera de tratar el tema de la guerra en Colombia por parte del Ejecutivo, tuvo que ver con la promulgacin de la Ley 1448 de 2011, o Ley de Vctimas y Restitucin de Tierras [5] . En dicha Ley, que fue trabada y negada por el gobierno anterior, se establece y se reconoce por parte del Estado colombiano la existencia de un conflicto armado cuyas bases estn sentadas sobre lo social y lo poltico, lo que en consecuencia, reconoca a la insurgencia como un actor poltico alzado en armas.

Esto, en definitiva, marc la primera gran ruptura entre el Gobierno Uribe y el de Santos y desde all, el ex presidente inici una meditica y meliflua oposicin, desmarcndose totalmente de su antecesor, al menos desde el punto de vista meditico y de apoyo poltico, puesto que desde el punto de vista macroeconmico, existen pocas diferencias reales entre uno y otro gobierno [6].

Pero tras la Ley de Vctimas, el siguiente paso importante de diferenciacin entre uno y otro dirigente fue el inicio de las conversaciones [7] con la insurgencia de las FARC-EP en La Habana anunciado por el gobierno de Santos en agosto de 2012, con una Agenda concreta de cinco puntos (Desarrollo Agrario Integral, Participacin Poltica, Fin del Conflicto, Vctimas y Cultivos de uso ilcito) que se denomin Acuerdo General para la Terminacin del Conflicto y la Construccin de una Paz Estable y Duradera [8] . Dicha Agenda se constituye sin duda como el avance ms claro que se ha tenido entre el Estado colombiano e insurgencia a lo largo de la historia de los procesos de paz desde 1982 a la actualidad.

Fin del conflicto y cese al fuego bilateral y definitivo

A la fecha de hoy, se han entregado ya los avances parciales de la Mesa de Dilogos de La Habana sobre tres de los cinco puntos acordados: lo referente a Poltica de Desarrollo Agrario Integral, Participacin Poltica y el Problema de los Cultivos de uso Ilcito.

Sin embargo, en dicho marco la premisa fundamental ha girado entorno a que nada est acordado hasta que todo est acordado, lo que quiere decir que los acuerdos que hemos ido construyendo estn condicionados a que lleguemos al Acuerdo Final sobre la totalidad de la Agenda y, tambin, que en la medida en que se avance en la discusin se puedan ajustar y complementar los acuerdos sobre cada uno de los sub puntos ya que todos estn interrelacionados [9] . En trminos prcticos, esto ha significado una renuncia por parte del Gobierno a declarar acciones tendientes al cese al fuego, a pesar de las treguas unilaterales de las FARC-EP, la renuncia a la prctica de la retencin o secuestro y la declaratoria de dicha guerrilla de no incorporar en sus filas a menores de 17 aos que han sido considerados como acciones claras tendientes a desescalar la confrontacin.

Al encontrarse avanzados tres de los cinco puntos, el Gobierno ha optado por dejar el cese al fuego bilateral y definitivo para la discusin del punto tercero sobre Fin del Conflicto, negndose a la peticin de diversos sectores sociales, especialmente en las zonas ms afectadas por el conflicto [10].

Se establece entonces una Mesa de Dilogo sujeta a los diferentes momentos que se puedan presentar en la dinmica de la confrontacin armada y dejando a un lado la exigencia histrica de las comunidades que han tenido que vivir en medio de la guerra y las cuales han terminado por ser involucradas en la misma, violando claramente sus Derechos Humanos y atentando contra el Derecho Internacional Humanitario. Algo que en medio de la guerra podra verse como lo ms lgico, pero que, en definitiva, no se logra dimensionar en medio del desarrollo de la Mesa de La Habana. La responsabilidad de esta violacin sistemtica de los Derechos Humanos en esta confrontacin recae en la parte de la Mesa que no ha querido parar la guerra ni bajar su intensidad, bajo el principio que el presidente Santos no se cansa de repetir: Hay que combatir el terrorismo como si no existiera proceso de paz y persistir en la bsqueda de la paz como si no existiera el terrorismo [11] , y que las FARC han declarado su rechazo vehemente a dicha tesis mediante diversos comunicados en los que insisten en la declaratoria del Cese Bilateral [12].

El panorama entonces parece claro frente al tema: Una poltica de Estado que no quiere avanzar en un cese de hostilidades y una insurgencia que exige de manera repetitiva la realizacin de un acuerdo a la brevedad respecto al tema. A su vez, unos sectores polticos ligados a poderes tradicionales y guerreristas que trabajan seriamente por entorpecer los avances del proceso y presionan para no permitir el cese al fuego; y unas comunidades organizadas que viven directamente la dinmica del conflicto que trabajan por la exigencia de la declaratoria de un cese al fuego bilateral desde sus regiones [13].

Derecho Internacional Humanitario y el conflicto en Colombia

El principio de distincin, de proporcionalidad, persona protegida, bienes indispensables para la supervivencia, bienes protegidos y trato humano, principios del Derecho Internacional Humanitario, han llegado a ser violados como una prctica recurrente y sistemtica del Estado (segn se ha analizado por varios trabajos acadmicos [14] ), adems de la insurgencia, quienes manifiestan son efectos colaterales de la guerra. El DIH es entendido como un marco jurdico internacional que pretende humanizar la guerra, en algunos casos, ha sido utilizado por el establecimiento para generar indignacin contra la insurgencia en la poblacin y sus acciones en los territorios, ocultando y desconociendo las situaciones donde las Fuerzas Militares junto con la Polica infringen cualquier principio. Se condiciona el discurso segn el momento, sobre el trato a la guerrilla como una amenaza terrorista y no como una accin cometida en el marco del conflicto armado que vive Colombia, el cual ha sido reconocido por el Estado. Asistimos a una contradiccin por parte del gobierno que raya con la esquizofrenia: mientras trata a la insurgencia como actor poltico en La Habana, en el territorio colombiano se los trata como terroristas.

Es claro que avanzar en la Mesa en medio de la guerra es un contrasentido en el momento actual de los Dilogos y lo nico que genera es un estancamiento en el avance de los acuerdos. As queda demostrado a partir de los acontecimientos sucedidos el 14 de abril pasado, en la vereda La Esperanza en el departamento del Cauca, en donde murieron 11 militares a causa de la guerrilla de las FARC-EP. Aqu, el pas conoci dos versiones al respecto: una que afirma que se viol la tregua unilateral de carcter indefinido decretada el 20 de Diciembre del 2014 por parte de dicha insurgencia, y otra donde esta accin de las FARC-EP es realizada por un asedio que se presentaba de das atrs por parte de tropas de la Brigada Mvil 17 de la Fuerza de Tarea Apolo del Ejrcito Nacional.

A partir de estos hechos se hace necesario y urgente poner sobre la mesa del debate pblico y en la Mesa de La Habana, la necesidad de un Cese al Fuego Bilateral e indefinido, que entorpezca el caminar de la muerte en Colombia, el cual nicamente cambiar su dimensin drsticamente cuando la poblacin obtenga la justicia social y se d va cierta a la construccin de una paz estable y duradera.

Es as que ante cualquier escenario de confrontacin (una asonada, una emboscada o un patrullaje) se convertir en una carta de juego dentro del proceso de paz (ya sea para atacarlo o para imponer posiciones dentro de la Mesa), haciendo difcil que el proceso no se estanque, se pause o hasta sea posible vislumbrar su fecha de rompimiento.

Se hace necesario preguntarse entonces Qu es el cese al fuego bilateral? Qu implicaciones tendra? Existe algn tipo de normatividad nacional o internacional al respecto? Miremos un poco al respecto:

En el Reglamento Relativo a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre, el cual se encuentra Anexo al Convenio IV de Ginebra relativo a las leyes y costumbres de la guerra [15] , en el Capitulo V. de la Seccin II. Hostilidades, se establece que el armisticio es la suspensin de las operaciones de guerra por mutuo acuerdo de las partes beligerantes. La violacin de las clusulas del armisticio por particulares que obren por propia iniciativa, da derecho solamente a exigir el castigo de los culpables. As mismo se encuentra consignado que toda violacin grave del armisticio por una de las partes da a la otra el derecho de denunciarlo, y an en caso urgente, de reanudar inmediatamente las hostilidades [16].

Jos Silva Santisteban (1858) define al armisticio como la suspensin de armas, la breve cesacin de hostilidades respecto a un punto dado, o con algn urgente o determinado objeto, siendo ilcito hacer durante el armisticio aquello que no ha sido pactado; pudiendo ser acordado por el jefe de las fuerzas. La tregua vendra siendo un armisticio de grandes proporciones en cuanto a lugar y objeto, suspendiendo las hostilidades por un plazo ms o menos dilatado. Esta podra definirse en la totalidad del territorio o en una parte, y de igual manera para toda clase de objetos o slo para unos determinados. Una tregua general por largo o indeterminado tiempo suspende los efectos de la guerra (aplaza la situacin hostil), mientras que el tratado de paz remueve las causas impulsivas de la misma.

Acontecimientos histricos del Cese al Fuego Bilateral: un repaso general

En el desarrollo de los diferentes intentos de llegar a un acuerdo que logre acabar con la guerra en Colombia, se han establecido escenarios de armisticios e intentos de tregua entre las fuerzas de seguridad del Estado y la diversidad insurgente. Acontecimientos que dejan profundas enseanzas sobre los mecanismos de implementacin, las implicaciones y proyecciones de una tregua, adems de los posibles obstculos que se puedan presentar.

Desde el Cese al Fuego Bilateral decretado el 28 de Mayo de 1984 [17] en el Gobierno de Belisario Betancur, se prometieron adelantar una serie de reformas polticas y sociales que nunca se llevaron a cabo. El acuerdo inclua una comisin amplia que funcionara como mecanismo de verificacin del cumplimiento de todas las disposiciones contenidas en los acuerdos y un perodo de tregua durante un ao que permitira a las FARC-EP y al Gobierno Nacional organizarse para materializar el acuerdo en el tiempo. Un Cese al Fuego y Tregua que pretenda comenzar a construir un ambiente de paz que terminara desencadenando un proceso de apertura democrtica.

El proceso del Cese al Fuego Bilateral del Gobierno Betancur fue obstaculizado por los grandes opositores que tuvo en el pas -las Fuerzas Armadas encabezando la lista- lo cual se evidenci en enero de 1984 cuando iniciaba la discusin nacional frente al tema y el General Fernando Landazbal, para entonces Ministro de Defensa, declarara que el cese al fuego es una cosa que las Fuerzas Militares y el gobierno no van a dar () hay cosas de principios que no se pueden aceptar [18] . La tregua firmada con la insurgencia encabezada por Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, se prolongara hasta marzo de 1986, cuando se presenta un ataque a una estructura del Ejrcito en la zona amaznica en julio de 1987, sustentada por los voceros insurgentes, como reaccin a un cerco previo a un campamento de la insurgencia (como sucedi en Buenos Aires, Cauca en abril de este ao).

Tras la creacin de la Comisin Nacional de Negociacin y Dilogo que tena como propsito establecer acuerdos similares a los logrados con las FARC-EP con otras agrupaciones insurgentes, segn fue consignado en el carcter del acuerdo realizado con esta guerrilla, entre el 23 y 24 de agosto de 1984 en el Cauca, en el Huila y en Antioquia, se firman acuerdos de Cese al Fuego con el Movimiento 19 de Abril M19-, el Ejrcito Popular de Liberacin EPL-, y la Auto Defensa Obrera (ADO). La tregua firmada con el resto de movimientos dentro de los cuales se inclua al M19, culmin en enero de 1985.

Todo el esfuerzo que se haba realizado para el pacto de la tregua empieza a ser entorpecido por las Fuerzas Militares, dedicadas a generar provocaciones contra los movimientos guerrilleros (similar a como sucedi en abril del presente ao en el departamento del Cauca) y que, para el caso particular del M19, el 10 de agosto de 1984 asesinan a uno de sus lderes en Bucaramanga, Carlos Toledo Plata [19].

En entrevista con la terica marxista chilena Marta Harnecker (1989), el dirigente del Partido Comunista Colombiano, Gilberto Vieira, rememora al M19 como la primera organizacin en romper la tregua y volver a la lucha armada con mayor intensidad. Al igual que en el M19, en el EPL empiezan a caer sus dirigentes como el caso de Oscar William Calvo, quien fuera el delegado de dicha guerrilla para la Comisin de Paz del Gobierno de Betancur.

La promesa-objetivo de la apertura democrtica no solamente estaba presente en el acuerdo con las FARC-EP, puesto que con el resto de movimientos guerrilleros el Cese al Fuego Bilateral era el requisito fundamental para poder iniciar el estudio y puesta en marcha de reformas estructurales necesarias para mejorar las condiciones de vida de la poblacin colombiana mayoritariamente excluida a travs de la historia-, y en la cual se planteaba la participacin de la sociedad en general, como un principio bsico que exigieron siempre las organizaciones guerrilleras para avanzar en el xito de cualquier proceso de solucin poltica al conflicto.

Despus de la ruptura de los acuerdos entre los movimientos armados y el Gobierno Nacional, debida entre otros aspectos a una campaa de exterminio masivo y sistemtico de asesinatos en contra de miembros de la Unin Patritica [20] , se inician los dilogos de Caracas-Tlaxcala el 3 de Junio de 1991, durante la presidencia de Csar Gaviria y en medio del desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente [21].

Tambin en los dilogos de Caracas-Tlaxcala la insurgencia propenda por un cese bilateral al fuego, sin condicionantes previos y con veedura nacional e internacional, propuesta que fue negada por parte del Gobierno, quien ofreca negociar las condiciones de insercin poltica a quien firmara los requisitos para una desmovilizacin. Una vez ms no se lleg a ningn tipo de acuerdo y por tanto a ninguna implementacin en esta materia.

Para el gobierno de Andrs Pastrana (1998-2002), el dilogo con las FARC-EP tambin se llev a cabo en medio de la guerra, despejando un territorio en particular para la concentracin de la insurgencia y el desarrollo de los dilogos, haciendo la salvedad que en el resto del territorio nacional los combates se seguan desarrollando.

Los mltiples combates que se presentaban en medio de los demorados avances frente al crecimiento econmico y el empleo, entre otros temas de la Agenda Comn para una Nueva Colombia, fue generando una progresiva resistencia en la opinin pblica nacional alimentada por distintos sectores a la posibilidad de continuar los dilogos en medio de los operativos militares. Derivado de esto, se planteaba continuamente la necesidad de abordar la Mesa en relacin al Cese al fuego y de hostilidades [22] , pues se tema que en efecto sucediera lo que se vea venir: el 20 de Febrero del 2002 el gobierno da por terminada la Mesa de negociacin a raz de la retencin de un senador de la Repblica por parte de las FARC-EP.

La historia se sigue repitiendo, la insurgencia afirma que en Buenos Aires Cauca se desarroll un desembarco de tropas, sumado a la llegada de ms unidades militares que tenan la intencin de atacar a los guerrilleros acampados en el rea, como ha sucedido en repetidas ocasiones. En efecto es una situacin que se genera a causa de un asedio militar a los campamentos guerrilleros y que no se presenta nicamente en el Cauca, sino en otros territorios de la geografa nacional, como el Frente Amplio lo ha venido afirmando [23].

Una historia de treguas invadida por una fuerte oposicin por parte de sectores polticos y armados que ha llevado a la reactivacin de la confrontacin y por tanto del sufrimiento de las comunidades en el pas. Recrudecimiento del conflicto que se ha podido evitar donde hubiese mayor control por parte del Estado sobre sus tropas, un efectivo control y disminucin (hasta su desaparicin) de la amenaza paramilitar, as como una mayor coordinacin de los grupos insurgentes (alineando estratgicamente su accionar desde lo que podra ser la reactivacin de la Coordinadora Guerrillera Simn Bolvar) disminuyendo y enfocando el accionar blico sobre los objetivos de carcter netamente militar.

Implicaciones del cese al fuego bilateral

El cese al fuego bilateral implicara que no solamente se d la interrupcin del funcionamiento de los fusiles o el ruido del plomo, sino que adems cualquier tipo de violencia ejercida como medio de lucha poltica sea utilizada por alguna de las partes. Es decir que el Estado tendra que asumir frente a la nacin el frreo compromiso en el reconocimiento de su participacin en la creacin del paramilitarismo y la permisividad con sus estructuras, eliminando el ejercicio de la violencia poltica de sus prcticas cotidianas con sus agentes directos o indirectos en la violacin a los Derechos Humanos de la poblacin. As mismo, como ha venido reconociendo por primera vez en la historia- en La Habana la insurgencia, aceptando que en el desarrollo de la guerra y el recrudecimiento de su naturaleza, se han presentado acciones que han dejado vctimas civiles y que estn dispuestos a que haya una reparacin integral y un compromiso de la Mesa a la no repeticin de las victimizaciones de un lado ni del otro.

Ser imposible alcanzar un cese al fuego bilateral mientras el Estado colombiano no se comprometa a atacar a las grupos paramilitares y a realizar el esclarecimiento de su estructura y funcionamiento, adems de supeditar el orden militar al orden civil, controlando as el hostigamiento de posibles unidades de las fuerzas militares a los grupos insurgentes, amn de las campaas subrepticias para romper con el cese al fuego y peor an con el proceso de paz (segn lo evidencian varios acontecimientos de la historia del pas).

Es entonces que la interrupcin inmediata del reclutamiento por parte no slo de la insurgencia, sino de la fuerzas militares del Estado tendra que hacerse real, para este ltimo bajo la figura del servicio militar obligatorio, haciendo efectivo el servicio social como una alternativa para la construccin de un ambiente de paz, aportando cada una de las partes su cuota de responsabilidad.

Sera necesario una revisin de la doctrina de seguridad que se ha impartido en las fuerzas armadas colombianas, donde los manuales ya no fueran los documentos Santaf (I, II, III Y IV), ni las escuelas fueran la antigua Escuela de las Amricas, importando modelos extranjeros de la guerra fra. Aunque el gobierno del presidente Santos se niegue, la creacin de una doctrina militar acorde a nuestra realidad, para la postguerra y la construccin de un acuerdo de paz, sera necesariamente el siguiente tema a abordar, pues las estrategias de quitarle el agua al pez, la mancha de aceite, o la creacin de un enemigo interno, entre otras tcticas de guerra, perdern vigencia.

Una pausa en la confrontacin implicara la bsqueda de un momento ms propicio para la accin, recomponiendo los equilibrios de la guerra y buscando una correlacin de fuerzas favorable para hablar de paz, o en el entendimiento de la bsqueda que la lucha poltica o el conflicto de grandes intereses, ya no se desarrolle bajo la herramienta sangrienta [24].

Es as que en el actual proceso de paz y el momento poltico en el que este se encuentra, se vuelve necesario entender el cese al fuego bilateral como un paso necesario en la dinmica de la guerra, en donde la poltica es superior a esta, y por tanto, las aspiraciones son las que mantienen el rumbo. Cuando el Gobierno de Juan Manuel Santos inicia el proceso de paz con las FARC-EP reconoce el carcter poltico del conflicto y, por consiguiente, las motivaciones de lograr la paz no pueden ser mas dbiles que las actuaciones en la guerra, pues estara dejando de lado la razn por la pasin en la accin, estableciendo la supremaca de la guerra sobre la poltica.

Se hace necesario que desde el gobierno se ejerza coherencia con su planteamiento poltico, que adems de posibilitar el reordenamiento del poder en el pas, disminuira la continua aparicin de vctimas a raz de la eliminacin de slo una de sus causas, que es la guerra.

El Cese al Fuego Bilateral mediado por la participacin de gobiernos y organismos internacionales, as como de las partes y la misma sociedad colombiana organizada, estaran encargados de coordinar y verificar su cumplimiento, evitando cualquier tipo de suspicacia en el caso de un ataque militar de las partes, como ha sucedido en el pasado causando el rompimiento definitivo de los dilogos. Su acuerdo se ha planteado como un imposible por parte de la delegacin del gobierno nacional y algunos sectores polticos, esgrimiendo que slo sera factible mediante la concentracin de las fuerzas guerrilleras para posibilitar en el control y verificacin de las acciones militares que se presenten en suelo colombiano, impidiendo el desarrollo de la mesa, pero olvidando entonces el fundamental hecho de reduccin de acciones militares y por ende de vctimas en el territorio a partir de los ceses unilaterales de las FARC-EP, resaltando que la discusin en la Mesa avanz con celeridad y xito.

La necesidad del cese al fuego bilateral

Decisiones de unos das pueden merecer la gratitud de los siglos

William Ospina

Pareciera entonces que a pesar del progresivo aumento de exigencias por parte de las gentes del comn (incluso por parte de los pases garantes y acompaantes del proceso, Cuba, Noruega, Venezuela y Chile), hacia el gobierno colombiano y a la insurgencia de decretar un cese al fuego, los nicos que hayan escuchado hayan sido las FARC-EP, decretando varios ceses al fuego unilaterales, mientras que el gobierno colombiano siguiera con la intencin de acabar la guerra y atacar a la poblacin en el campo con ms bombardeos y ametrallamientos, intentando condicionar a la Mesa [25] . Al final, como lo demuestran los hechos recientes lo que consigue es estancar el proceso y, en un posible resurgimiento del guerrerismo, la bsqueda de un argumento para finalizarla.

Es claro que el cese al fuego bilateral blindara con mayor fortaleza el proceso de paz, pues permitira que este no estuviera sujeto a la confrontacin, posibilitando avanzar con mayor rapidez en las discusiones sobre las diferentes temticas acordadas. Al mismo tiempo, el que se acuerde, facilitara que las diferentes comunidades que han estado en medio del conflicto participen activamente del proceso de reconstruccin y reconciliacin nacional, establecindose como el primer paso para iniciar un proceso de apertura democrtica real. Se inclinara entonces la balanza a favor de una paz con justicia social, alejando la posibilidad de una paz que se encargue de continuar perpetuando la desigualdad.

Se requiere mayor serenidad de las partes al momento de tomar decisiones que puedan estancar el proceso de paz (como actualmente sucede), en donde tanto el gobierno como las FARC-EP crean en l y depositen su confianza sobre la contraparte, esforzndose por legitimarse recprocamente [26]. A diferencia de otros procesos de paz en el mundo, Colombia ha avanzado con mucha ms celeridad, pues en ms de la mitad de los temas agendados, ha logrado abordarlos en menos de tres aos, depositando gran esperanza a los nacionales que durante tantas dcadas han anhelado un acuerdo de paz. Sin duda, la determinacin de establecer una tregua entre las dos partes, lograra destrabar el proceso, reactivar la confianza sobre el mismo, y abordar con mayor rapidez los temas a pactar, tomando ventaja sobre los sectores guerreristas que vuelven a retomar vigencia.

Hay una gran diferencia entre la Colombia urbana y la Colombia rural. Es esta ltima la que ha tenido que vivir no slo el rigor de la guerra, sino tambin la dureza de las causas objetivas que provocaron su origen. Colombia, como en una suerte de realismo mgico que raya con lo dantesco, ha tenido que ver no slo el desarrollo de una guerra fratricida en donde los muertos los pone el pueblo pobre y campesino, sino que adems ha tenido que soportar ms de cien aos de soledad, rebatiendo con su propio destino el adagio popular que reza sin cesar que no hay mal que dure cien aos, ni cuerpo que lo resista.

Colombia, como dice el juglar garrotero, es un pueblo que ha demostrado con su historia que s hay males que duran cien aos y pueblos que los resisten. La posibilidad cierta que se tiene ante los lentes histricos de terminar la guerra mediante un acuerdo que busque superar las causas estructurales que lo generaron, no puede ser echada por la borda por oscuros intereses que se han visto beneficiados por el estado precario de justicia social. El cese al fuego bilateral, la construccin social de ese acuerdo, es la llave que nos permitir abrir la puerta no slo del fin del conflicto, sino del inicio de una nueva era en Colombia.

Adenda Coyuntural

Es claro que el desarrollo de la guerra en Colombia es un proceso de alta dinmica y una conflictividad propia de este tipo de sucesos histricos. Ms an en los momentos que vive el pas con relacin al desarrollo de la Mesa de La Habana posterior al fin de la orden presidencial de la suspensin de los bombardeos y del fin del cese de actividades ofensivas por parte de la insurgencia: las convulsiones van tanto por el lado de los Dilogos (declaraciones conjuntas, unilaterales, entrevistas a los medios masivos y alternativos, avance o retraso en la concrecin de los acuerdos), como por el lado de la guerra misma (ataques de la insurgencia, bombardeos por parte de las Fuerzas Militares, aumento del nmero de vctimas as como de combatientes).

El reciente informe del portal Verdad Abierta, Mapa de un pas sin tregua [27] es ilustrativo en cuanto a dilucidar el efecto positivo del cese unilateral de las FARC-EP durante cinco meses, as como del aumento de los hechos violentos a partir de la declaratoria del fin de dicha tregua. Por un lado, las cifras del conflicto durante el cese unilateral bajaron a niveles que slo se registran en la dcada de los 80, cuando el conflicto tena una intensidad mucho menor y en medio de los procesos de paz. Segn cita el informe, [d]urante el anterior cese unilateral de las Farc, "los niveles de enfrentamientos armados disminuyeron hasta niveles no vistos desde los aos 80", explic la ONU citando informes de varios analistas. A cambio de esto, cuando las Farc lo dio por terminado, el pas volvi a sentir la guerra en toda su intensidad. Y rememora adems que [c]ontrario a lo que cualquiera podra pensar, en el primer mes del recrudecimiento de la guerra las Fuerzas Militares realizaron menos acciones que durante los ltimos 30 das de la tregua unilateral, lo que muestra que la accin de las Fuerzas del Estado ha sido siempre ms cercana al desarrollo y continuacin de la guerra.

Al momento de finalizar este artculo que por su carcter coyuntural e inmediato, bien podra no tener fin- se contaba nuevamente con un acto unilateral de la insurgencia: Cese al fuego unilateral por un mes a partir del 20 de julio de 2015. Esto a partir de la comunicacin expedida por los pases garantes y acompaantes del proceso y, ciertamente, como un gesto de paz que busca devolver a la ciudadana la confianza en el proceso (tan atacada por los medios de comunicacin y los sectores guerreristas y de derecha en Colombia). A pocos das de ello, la Delegacin del Gobierno habl por primera vez de la posibilidad cierta de avanzar en la concrecin de un cese bilateral anterior a la firma del Acuerdo Final, hecho sin duda histrico en medio de las presiones internas con que cuenta el Gobierno y de los propios intereses del mismo por mantenerse firme en sus posiciones dentro de la Mesa [28].

Las Delegaciones en La Habana, das despus, emitieron el Comunicado Conjunto No. 55 denominado: Agilizar en La Habana y desescalar en Colombia [29] , con el objetivo de:

- Fortalecer la confianza de los colombianos y las colombianas en el proceso de paz, y tambin la confianza entre las delegaciones;

- Agilizar la construccin de acuerdos sobre todos los aspectos restantes de la Agenda del Acuerdo General; y

- Crear las condiciones para la puesta en marcha del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (Sub punto1 del Punto 3 Fin del Conflicto de la Agenda del Acuerdo General).

En donde se pactan entre otras: una nueva metodologa de trabajo en la Mesa para avanzar de forma ms acelerada, acordar sin demoras los trminos del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejacin de Armas, incluyendo el sistema de monitoreo y verificacin, la confirmacin del cese unilateral de las FARC de acciones ofensivas, as como un proceso de desescalamiento de las acciones militares por parte del Estado.

Sin duda que, dado el avance de las conversaciones y de los Acuerdos parciales, este es un anuncio indito en la historia de los procesos de paz en Colombia. Es la primera vez que el Gobierno colombiano habla con viabilidad de un cese bilateral de fuegos y hostilidades definitivo plantendolo, desde su perspectiva, como un sinnimo de la dejacin de armas, esto es: como el fin del conflicto.

Es claro que esta declaracin conjunta tiene mltiples lecturas, donde se pueden destacar principalmente: aquella encaminada en observar este gesto de la Mesa como la antesala o prefacio del proceso de Fin del Conflicto y aquella otra que plantea que es un mecanismo de presin para la insurgencia en procura de hacer agilizar la discusin en la Mesa de manera tal que los puntos fundamentales de la Agenda puedan pasar con nubes oscuras que no permitan fortalecer las condiciones de implementacin.

Frente a estas dos lecturas es bueno revisar las declaraciones de cada contraparte despus de realizado el anuncio del citado Comunicado No. 55. Mientras a la noche del domingo 12 de julio de 2015, en alocucin presidencial radiotelevisaba el presidente Santos comunicaba a la ciudadana el alcance del acuerdo pactado sobre desescalamiento del conflicto en Colombia, las FARC-EP emitan un comunicado en su pgina de internet haciendo lo propio.

Por un lado, Santos en su discurso [30] realiz un recuento de la perspectiva del Gobierno en lo que han sido estos dos aos de Dilogos en La Habana. Someramente record sus llamados inamovibles o lneas rojas y reiter en su discurso un lenguaje lejano a la reconciliacin, haciendo permanentemente una separacin entre nosotros los colombianos y las FARC [31] y remarcando a la contraparte en la Mesa como un grupo indolente al que segn su discurso, no se le puede comprender, que raya en lo absurdo. Los siguientes dos hechos que se apartaron de lo ya anunciado en el Comunicado No. 55, tienen que ver con la distincin clara entre lo acordado el da en mencin (desescalamiento del conflicto) y un cese bilateral, haciendo nfasis en que no se trata de ninguna manera de lo segundo, sino de unas medidas que buscan humanizar la guerra [32]. El otro hecho que se destaca de lo planteado por la alocucin presidencial tiene que ver con algo que se ha presionado desde varios sectores que se han mostrado reacios a la paz (sectores del ex presidente Uribe y el Procurador Alejandro Ordoez) y se trata de ponerle un plazo perentorio al proceso, un suerte de ultimtum: Vamos a estar vigilantes sobre lo que hoy se pact. Y en 4 meses a partir de ahora, dependiendo de si las FARC cumplen, tomar la decisin de si seguimos con el proceso o no.

Esto ltimo, aunque hace parte del juego poltico del presidente en ejercicio, realmente puede convertirse en una ambivalencia y un arma de doble filo para el proceso en La Habana. Cualquier provocacin podr ser excusa para la exigencia de la terminacin del proceso por parte de sus enemigos y es por eso que la clarificacin de la participacin de la Comisin Verificadora por parte de la ONU y de UNASUR deber hacerse a la brevedad, de lo contrario, el plazo de 4 meses se convertir paulatinamente en la piedra amolar el filo de la daga con el que el Presidente tendr que hacer su harakiri.

Por otro lado, la Delegacin de paz de las FARC-EP [33] emitieron tambin el domingo 12 de julio de 2015 un comunicado bastante ms optimista, ubicando el acuerdo alcanzado para el desescalamiento del conflicto como un logro para la Delegacin y como una respuesta lgica a la declaratoria de un nuevo Cese unilateral anunciado para el 20 de julio, as como a la gestin de los pases garantes y acompaantes. As, dicen las FARC (negrillas nuestras): Es este, sin duda, un relanzamiento vigoroso, prometedor y esperanzador del proceso de dilogos, que toma tal bro por la fuerza insuflada por la voz de la mayora de los colombianos, quienes en medio de las dificultades de la guerra, respaldan de manera decidida la salida poltica hacia el establecimiento de la justicia social, sin ms desigualdades, miseria y carencia de democracia. Adems de ello, plantean la necesidad de hacer frente al fenmeno del paramilitarismo como una estrategia contrainsurgente del Estado (Ibd.).

Lo que se debe tener claro, para finalizar, es que la ciudadana no se debe dejar llevar por las declaraciones y la retrica de una y otra parte de la Mesa, puesto hace parte de la dinmica de la poltica y es vlido o invlido en el terreno de los argumentos polticos. Lo que realmente se debe tener en cuenta en estos procesos de dilogo, son los avances concretos en la Mesa y los comunicados conjuntos que son, necesariamente, fruto del consenso entre dos partes contrarias.

Teniendo en cuenta esto ltimo, estamos en la vspera del inicio real de las condiciones de generacin de confianza suficiente, apoyo concreto y real de la comunidad internacional y compromiso indito de las partes para iniciar el proceso de construccin social del Acuerdo para el Cese bilateral y definitivo de fuegos y hostilidades lo que constituir de la mano con el avance en las conversaciones en La Habana- la puerta de entrada al proceso histrico de construccin de una paz estable y duradera.

Bibliografa

Arenas, Jacobo (1972): Diario de la resistencia en Marquetalia. Bogot: Ediciones Abejn Mono

_________________ (1985): Cese al fuego: una historia poltica de las FARC. Bogot: Editorial Oveja Negra.

Clausewitz, Carl Von (1972): De la guerra. Medelln: Editorial Zeta.

Cubilledo Gorostiaga, Daniel (2013): La confrontacin Uribe-Santos: diferencias superficiales o contradicciones en el bloque de poder dominante?. Cuadernos del GESCAL. Ao 1, No. 1

Harnecker, Marta (1989): Combinacin de todas las formas de lucha. Entrevista a Gilberto Vieira. Bogot: Ediciones Suramrica.

Medina Gallego, Carlos (2010): FARC-EP y ELN. Una historia poltica comparada. 1958-2006 . Bogot: Universidad Nacional de Colombia.

Ortiz, Ivn David (2003): Rebeldes, opositores, terroristas. Caso tipo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Bogot: Revista Marx Vive.

______________________ (2006): La Uribe escenario de un acuerdo: El proceso de paz de 1984 Dos dcadas de enseanza sobre la importancia de no olvidar la historia. Bogot: Revista Marx Vive

Pizarro Leongmez, Eduardo (2004): Marquetalia: el mito fundacional de las FARC. Bogot: UN Peridico, No. 57

Silva, Santisteban Jos (1858) : Curso de Derecho Internacional o de Gentes. Lima: Imprenta del autor.

Pgina en lnea, vista el da 1 de julio del 2015: https://books.google.com.co/books?id=PoAEAAAAYAAJ&pg=PA175&lpg=PA175&dq=derechos+internacional++treguas&source=bl&ots=m4KWSVC2ya&sig=m3Ite_WMRBAvTTfiNc24rDTBYes&hl=es-419&sa=X&ei=eG-RVcGbHIOu-QHc_pPQCA&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false.


Notas

Nicols Uribe Rivera es Trabajador Social de la Universidad Externado de Colombia. Defensor de Derechos Humanos y miembro del movimiento poltico y social Marcha Patritica. Su trabajo acadmico se centra en las dinmicas del conflicto armado colombiano y la bsqueda de alternativas para la construccin de procesos de paz.

Antonio Gmez Snchez es Socilogo de la Universidad Externado de Colombia, Maestrando en Estudios Culturales de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Defensor de Derechos Humanos y miembro del movimiento poltico y social Marcha Patritica. Su trabajo acadmico gira en torno a las relaciones sociales del campesinado colombiano y la mutua influencia entre sus interacciones polticas y los elementos culturales que lo conforman como sujeto histrico, especialmente en las zonas de conflicto

[3] Sobre la fundacin de las FARC, es interesante el recuento histrico que hace Eduardo Pizarro Leongmez (2004) o Arenas (1972).

[4] Esa era la postura del gobierno de Uribe Vlez, argumentando que no exista conflicto armado, sino una amenaza terrorista. Para conocer la postura de dicho gobierno se puede leer las palabras del Alto Comisionado para la Paz de dicho gobierno, Luis Carlos Restrepo, hoy prfugo de la justicia. Dicho texto est publicado en la pgina del Centro de Pensamiento Primero Colombia, bajo el ttulo de Conflicto Armado interno o amenaza terrorista? (14 de mayo de 2011),disponible en http://www.pensamientocolombia.org/conflicto-armado-interno-o-amenaza-terrorista/

[5] Al acto asisti el Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, lo que signific un fuerte golpe de opinin dentro y fuera del pas. As lo relat, por ejemplo, el diario El Universal de Caracas http://www.eluniversal.com/2011/06/10/santos-promulga-ley-de-victimas-y-restitucion-de-tierras

[6] Para un anlisis de esta perspectiva se puede revisar la postura del senador del Polo Democrtico Jorge Robledo en el siguiente enlace: http://www.moir.org.co/Uribe-y-Santos-representan-lo.html

Para un anlisis ms profundo se puede revisar Cubilledo Gorostiaga (2013) en donde se examina si se trata de una controversia fundamental o un juego tctico del bloque hegemnico de poder.

[7] El periodista Jorge Enrique Botero, por medio de la cadena TeleSur, seala la suscripcin de un acuerdo entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional para iniciar dilogos de paz. Proceso que habra empezado con una fase secreta en el mes de mayo del ao 2012 y el cual tendra su instalacin formal en el mes de octubre del mismo ao. Revisar: http://www.semana.com/nacion/articulo/telesur-dice-gobierno-farc-suscriben-acuerdo-para-iniciar-dialogos-paz/263697-3.

[8] Con el objeto de revisar el Acuerdo General entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP revisar la pagina de la mesa de conversaciones: https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf.

[9] Primer Informe Conjunto de la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno de la Repblica de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejrcito del Pueblo, FARC-EP. La Habana, 21 de junio de 2013.

[10] Se pueden consultar en la red diversos comunicados de organizaciones sociales, polticas y personajes pblicos donde se clama por un cese al fuego bilateral. La Agencia de noticias Prensa Rural, que recoge informacin desde el campo colombiano y que sigue de cerca el desarrollo del conflicto y la bsqueda de la solucin poltica es la ms prolija en este sentido. Para la muestra, El camino para la paz no es atizar la guerra, cese al fuego bilateral ya!! (15 de abril de 2015), disponible en : http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article16589

[11] Esta frase es del poltico y militar israel Yitzak Rabn, dos veces Jefe de Estado de Israel, premio Nobel de la Paz en 1994 y a quien el Comandante Joaqun Gmez llam un loco sionista en una de las ltimas declaraciones pblicas de las FARC desde La Habana pidiendo un Cese al fuego bilateral: Discurso de Santos en Noruega fue una sesgada puesta en escena de dilogos: Farc (17 de junio de 2015), disponible en http://www.elespectador.com/noticias/paz/discurso-de-santos-noruega-fue-una-sesgada-puesta-escen-articulo-566778

[12] Ver, por ejemplo FARC llaman a cese el fuego bilateral en inicio de ciclo (17 de junio de 2015), disponible en http://www.telemetro.com/internacionales/FARC-llaman-bilateral-inicio-ciclo_0_817118707.html

[13] El caso del corregimiento de El Mango, en el departamento del Cauca es una clara muestra de la necesidad de pactar un cese al fuego bilateral, as como del poder de las comunidades en medio del conflicto cuando deciden organizarse. El hecho fue cubierto por los medios ampliamente. Para conocer lo que sucedi se puede ver Cauca: Habitantes de El Mango se resisten al regreso de la Polica (25 de junio de 2015), disponible en http://www.wradio.com.co/noticias/regionales/cauca-habitantes-de-el-mango-se-resisten-al-regreso-de-la-policia/20150625/nota/2822668.aspx

[14] Para efecto de consulta de dichos autores, revisar el Informe de la Comisin Histrica del Conflicto y sus Victimas (2015), exactamente los documentos de Jairo Estrada, Javier Giraldo, Daro Fajardo y Alfredo Molano.

[15] Adoptado por la Segunda Conferencia de la Paz, La Haya, el 18 de octubre de 1907.

[16] Consignado en los artculos 36-41 del Convenio citado.

[17] Para una mayor contextualizacin del cese al fuego de este ao, revisar: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/cese-de-fuego-medianoche-articulo-495508

[18] As lo recopila el historiador colombiano Carlos Medina Gallego (2010).

[19] Recuento de Gilberto Vieira en el texto de Martha Harnecker (1989).

[20] El caso del exterminio de la UP es uno de los genocidios polticos ms aberrantes de la historia. Cabe recordar que la Unin Patritica fue un partido poltico surgido de dicho proceso de paz con Betancur, con la idea fundante de ser la plataforma poltica para que las FARC participaran paulatinamente en la vida poltica. No obstante, s e ha comprobado la participacin de miembros del Estado colombiano en lo que se denomin Operacin Baile Rojo y por el cual ha sido juzgado en tribunales internacionales. Respecto a este tema se puede revisar, entre variada documentacin, el artculo crnico Exterminio de la UP fue genocidio poltico (12 de diciembre de 2012), disponible en http://www.verdadabierta.com/component/content/article/42-asesinatos-selectivos/4390-exterminio-de-la-up-si-fue-un-genocidio-politico

[21] Es bueno recordar, que mientras el M-19, el EPL y la Corriente de Renovacin Socialista del ELN participaban de dicha Asamblea, las FARC y el ELN permanecan alzados en armas, debido al fracaso de las conversaciones en la dcada anterior. Erigida como un Pacto de Paz por el Gobierno de Gaviria, la Asamblea Constituyente qued ms que coja, puesto que los dos movimientos guerrilleros ms importantes del pas no se encontraban en ella y, ms an, las FARC fue traicionada por el Gobierno cuando se encontraban en negociaciones en diciembre de 1990 en el municipio de La Uribe, Meta. All, en la locacin conocida como Casa Verde, el Ejrcito bombarde la zona donde se encontraba la dirigencia de las FARC y en donde se venan desarrollando los dilogos con el gobierno Gaviria. As lo relataba el peridico El Tiempo: El Ejrcito ataca Casa Verde (10 de diciembre de 1990), disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-34015

[22] Carlos Medina Gallego (2010) establece un recuento histrico del proceso de dilogos del Cagun, donde destaca la imposibilidad de avanzar en la agenda por los mltiples combates que se presentaban fuera del rea de control guerrillero.

[23] El Frente Amplio por la paz, la democracia y la justicia social es creado por diferentes organizaciones y movimientos sociales y polticos que le apuestan a la articulacin de las diversas iniciativas que en pro de la paz se desarrollan hoy en territorio colombiano, respaldando los dilogos de paz y profundizndolos. Para mayor informacin sobre El Frente Amplio revisar: http://www.aipazcomun.org/?p=7692.

[24] Para profundizar tericamente sobre la guerra como herramienta poltica, revisar el desarrollo de Clausewitz (1972) en su texto De la Guerra.

[25] A pesar que el gobierno de Juan Manuel Santos decret la suspensin de bombardeos a campamentos guerrilleros el 10 de Abril del 2015, la situacin presentada en el Cauca donde muere un grupo de militares, lo llevan a tomar la decisin de activarlos nuevamente.

[26] A propsito del difcil momento de los dilogos en la Habana, William Ospina reflexiona entorno a la necesidad del cese al fuego bilateral, como un hecho de confianza que sumado a cambios en dinmicas de la mesa, permitira un inicio noble de la reconciliacin en el pas. Revisar: http://www.elespectador.com/opinion/un-llamado-mesa-de-habana.

[27] Dicho informe se puede encontrar en el siguiente enlace: http://www.verdadabierta.com/especiales-v/2015/escalada-farc/

[28] En entrevista con el periodista y escritor Juan Gossan para todos los medios nacionales, el Jefe de la Delegacin de Paz del Gobierno, Humberto De La Calle, habl por primera vez de dos elementos de suma trascendencia: la posibilidad cierta de un cese bilateral antes de la firma del Acuerdo final, as como de la posibilidad cierta de que el Gobierno se pare de la Mesa. Para ver la entrevista completa se puede revisar el siguiente enlace: http://www.elespectador.com/noticias/politica/entrevista-completa-de-juan-gossain-humberto-de-calle-video-570516

[29] Se puede encontrar en las pginas de la Presidencia de la Repblica y de la Delegacin de Paz de las FARC-EP, en los siguientes enlaces: http://wp.presidencia.gov.co/Noticias/2015/Julio/Paginas/20150712_02-Comunicado-conjunto-de-las-delegaciones-del-Gobierno-Nacional-y-las-Farc.aspx

as como en http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/comunicado-conjunto/2853-agilizar-en-la-habana-y-desescalar-en-colombia

[30] La alocucin se puede ver y leer en la pgina oficial de la Presidencia de la Repblica en el siguiente enlace: http://wp.presidencia.gov.co/Noticias/2015/Julio/Paginas/20150712_04-Palabras-Alocucion-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-sobre-el-proceso-de-paz-con-las-Farc.aspx

[31] Planteaba Santos en la alocucin (negrilla nuestra): Por supuesto, no puedo desconocer porque yo tambin lo siento la frustracin, el desaliento, la indignacin que produce en nosotros los colombianos ver a unas FARC que siguen asesinando soldados y policas, y volando oleoductos y torres de energa, afectando a los ms humildes y produciendo en el medio ambiente daos irreparables.
No es nada distinto a lo que han hecho siempre, pero ahora cuando tenemos una esperanza de paz esos hechos se vuelven ms dolorosos y absurdos que nunca.

[32] Deca Santos: Este desescalamiento no es un cese al fuego bilateral, pero s es un avance para humanizar la guerra, para evitar ms vctimas, mientras se llega a un acuerdo definitivo.

[33] El comunicado se titula Esperanzador relanzamiento del Proceso de dilogos y est disponible en el siguiente enlace: http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/delegacion-de-paz-farc-ep/2854-esperanzador-relanzamiento-del-proceso-de-dialogos


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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