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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2015

La sociedad de la informacin falsificada
Y todos los noticieros que no tenemos

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


No logramos consolidar (por ahora) el conjunto de estrategias indispensables para generar los noticieros que necesitamos. En materia de produccin informativa hemos sido derrotados sistemtica y secularmente. Los poderes hegemnicos, desde los plpitos hasta los house organ, hicieron del control sobre la informacin un ejercicio de su poder semitico ante el que no hemos sabido ponernos a salvo con anticuerpos y contraataques efectivos e invencibles. Recin te enteras?

Con su modo de produccin de informacin las oligarquas han sabido imponernos todas sus premisas alienantes y han sabido desarrollar laboratorios de guerra informativo-ideolgica desde donde nos atacan sistemticamente con mentiras, confusiones, calumnias y engaos que nos han arrodillado sin clemencia. Bolvar deca por el engao nos han derrotado ms que por la fuerza. Y tiene mucha razn, hasta el presente.

Ellos entendieron, con toda claridad mercantil, que informar es un ejercicio de poder que puede camuflarse de muchas maneras y lo convirtieron, tambin, en gran negocio. Ellos lo usan para someter a los trabajadores y para convertir las conciencias de los pueblos en mercados de chatarra intelectual en el que brilla por su ausencia la verdad y se la suplanta con la espectacularidad efmera. Le llaman noticieros, prensa, informativos. Hay eufemismos a raudales. Para conseguir cierto efecto de credibilidad se fabrican (ellos mismos) un prestigio a medida, santificado por los dueos del negocio informativo y santificado por una buena lista de esbirros intelectuales fabricados, tambin, a medida. Al menos, un balance general desde la aparicin de los primeros boletines de iglesia, los primeros diarios y los primeros noticieros arroja en el presente, resultados espeluznantes. No se puede esperar mayor cosa de oligarquas que han sido, principalmente, focos de ignorantes contagiosos.

Aunque tengamos muy en claro lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer, en materia de produccin informativa emancipadora, la praxis ha sido dbil. No es suficiente el rigor terico ni el debate acalorado, nos son suficientes las bibliografas ni las poses de los eruditos progres. Tampoco nos sirven los corrillos de los crticos que hablan a espaldas incapaces de resolver los problemas que hay enfrente. El avance de los modos de produccin noticiosa capaces de derrotar al modelo hegemnico burgus requiere un plan de trabajo poltico de gran alcance y a partir de condiciones concretas. Producir informacin de calidad revolucionaria y divulgarla exhaustivamente debe ser parte de la lucha mundial generalizada de la clase trabajadora contra el capitalismo. No hay atenuantes.

Hemos sabido desde hace mucho tiempo que un noticiero til a la humanidad debe ser fundamentalmente una herramienta organizadora en territorios concretos. Una usina filosfica de la organizacin para intervenir correctamente en escenarios especficos. Hemos sabido que esos escenarios especficos son los frentes de lucha de la clase trabajadora no slo en las fbricas o en los campos contra los terratenientes, tambin en las artes, en las academias, en las oficinas, en la cultura ah donde las voces de los trabajadores se organicen para una lucha justa, ah nace la agenda de los noticieros revolucionarios.

Pero no es suficiente con encontrar los escenarios, es necesario, adems, encontrar los vocabularios, las sintaxis, los tonos y los modos de contar y contagiar el alma organizativa de la historia revolucionaria en su escala y con las tcticas de los trabajadores y no la de los informadores. Eso cambia todo el desafo y lo hace ms complejo porque lo hace dinmico, porque lo convierte en revolucin cultural tambin dirigida a despojarnos del modelo noticioso inoculado a los pueblos como si se tratara de la nica y mejor forma de transmitir informacin. A muchos les resulta imposible el parricidio de forma y contenido mercantiles en materia de noticias. Pero habr que hacerlo.

Por ejemplo, TeleSur ha dejado una marca imborrable e invaluable en la batalla enorme de transformar la produccin de informacin en una herramienta revolucionaria de los pueblos para hacer visibles sus luchas hacindose visibles como protagonistas. Pero no podr lograr mucho por si sola una televisora que para crecer requiere que crezcan con ella, en simultneo, muchos otros medios de produccin informativa solidarios y concatenados en la lucha contra el modo y los medios capitalistas de informacin. Se necesita una y dos mil Prensa Latina, se necesitan miles de medios alternativos y comunitarios, televisoras, documentalistas, radios, impresos expresando sus tcticas y estrategias en lo concreto pero con una agenda de unidad sistematizada en los objetivos de mxima. O sea, lo que no hicimos.

Hablamos de una revolucin mundial de la produccin de informacin capaz de ser nueva por ser colectiva, democrtica y revolucionaria. Capaz de aprender a sumar voces y hacer con ellas un relato poderoso contra las mentiras y, principalmente, afianzar un mtodo de produccin en el que sea la multi-polaridad de los puntos de vista la que construya fortalezas en la lucha unificada por la verdad y contra el capitalismo enemigo comn de la especie humana.

La otra parte de nuestra derrota histrica es no contar con las escuelas de formacin que necesitamos para la revolucin de la informacin. Nosotros no necesitamos informadores neutrales, nosotros necesitamos cientficos de la informacin que fijen postura la lado de los pueblos en la bsqueda inalienable de la verdad y su construccin cientfica necesariamente social ah donde se lucha. Necesitamos compromiso esttico y tico para una revolucin del pensamiento que necesita de la informacin como la vida necesita del oxigeno. Nada ms, y nada menos, de ese calibre el la responsabilidad y el alcance de la tarea. Es tan extraordinaria su importancia que no podemos dejarla en manos del capitalismo, ni un minuto ms. Entrate.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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