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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2015

Nuevo plan para cerrar Guantnamo

Rupert Cornwell
Pgina/12

El calvario de los presos gener los titulares que avergenzan a Estados Unidos: limbo legal, suicidios y huelgas de hambre. Obama prometi vetar cualquier medida que vaya en contra de la clausura de la crcel.


Despus de seis aos de tratar en vano de cerrar la infame prisin de sospechosos de terrorismo de Guantnamo se dice que la Casa Blanca est cerca de finalizar otro plan para hacer precisamente eso. A lo que uno se siente tentado a contestar: Sigan soando.

Fue tan slo dos das despus de asumir su primer mandato, el 22 de enero de 2009, que el presidente Obama firm una orden exigiendo que se cerrara el centro de detencin en Cuba. Ya no es necesario que Estados Unidos se vea enfrentado a un falso dilema entre su seguridad y sus ideales, dijo el presidente. En el caso de Guantnamo, sin embargo, esa eleccin persisti, y la seguridad gan, sea cual fuere el precio a la reputacin del pas en el extranjero.

Es cierto que el nmero de detenidos en Guantnamo cay abruptamente durante los 14 aos que lleva funcionando, de 684 en 2003 a apenas 116 hoy. De los que quedan, 99 estuvieron durante al menos 10 aos, muchos de ellos sin cargos especficos, mientras que 52 tienen aprobada su libertad. Algunos peces gordos estn all, como Khalid Sheik Mohammed, uno de los organizadores de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Pero muchos otros son individuos detenidos en o alrededor de los campos de batalla de Afganistn en los primeros meses de la guerra, algunos canjeados por dinero por los lderes tribales a las autoridades de Estados Unidos, y cuyo nico crimen fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Su calvario es el que gener los titulares que avergenzan a Estados Unidos: la negativa a ser representados legalmente, los suicidios y huelgas de hambre que nacen de la desesperacin. Tomemos a Tariq Ba Odah, un yemen que deba ser liberado en 2009, pero que languidece en Guantnamo. Desde 2007 est en huelga de hambre. Se mantiene vivo slo por la alimentacin forzada dos veces al da, una prctica ahora considerada como tortura. Su peso se redujo de unos 80 kilos a poco ms de 30 kilos. Sin embargo, no perdi las esperanzas. Mientras tanto, las liberaciones se detuvieron. Las ltimas aprobaciones se remontan a enero pasado. Los ltimos seis hombres que fueron liberados fueron reubicados el mes pasado en Omn.

En febrero, un nuevo secretario de Defensa, Ashton Carter, reemplaz a Chuck Hagel, quien firm las ltimas transferencias definitivas. Desde entonces, nada. El verdadero obstculo es la actitud de los estadounidenses comunes y corrientes, reflejada en el Congreso que, una y otra vez, obstaculiz los esfuerzos para cerrar Guantnamo. No hay ninguna razn para dudar de la sinceridad de Obama en la bsqueda de ese fin; incluso el presidente Bush, en cuya administracin se abri Guantnamo, no quera saber nada ms del lugar.

Pero, a pesar de la agitacin de los grupos de derechos humanos, al pblico en general no le importa mucho. y an si le importara, prevalecera la campaa del miedo que difunde el Congreso. El temor explica por qu los presos de Guantnamo no pueden ser transferidos a prisiones en Estados Unidos.

La otra parte de la explicacin es, por supuesto, que las pruebas contra muchos sospechosos, ya sea extrada por la tortura o por apenas pequeas opiniones de odas, sera inadmisible en un tribunal civil normal. Pero, de nuevo, a quin le importa?

Como Tom Cotton, el impetuoso joven senador republicano de Arkansas, dijo: En mi opinin, el nico problema con la baha de Guantnamo es que hay demasiadas camas y celdas vacas all. En lo que a m respecta hasta el ltimo de ellos pueden pudrirse en el infierno, pero mientras no lo hagan pueden pudrirse en la baha de Guantnamo. Encantador. Pero incluso las voces responsables como de la de John Boehner, insisten en que las mayoras bipartidistas en el Congreso se oponen a clausurar la prisin y a traer a peligrosos terroristas a suelo estadounidense.

Entonces, hay alguna posibilidad de que seis aos y medio despus de firmar esa orden presidencial inicial, Obama finalmente pueda cumplir? Los permanentes optimistas apuntarn a la versin del Senado de la ltima ley de gastos del Pentgono, que mantiene las restricciones actuales, pero al menos ofrece un camino hacia el cierre de Guantnamo.

No sucede lo mismo, sin embargo, en la versin de la Cmara de Representantes, que en todo caso endurece las condiciones existentes. Los dos textos tienen que ser reconciliados. Obama prometi vetar cualquier medida que no permita el cierre de Guantnamo. Seguramente, sin embargo, slo si el Senado se impone este ser el ltimo plan de la Casa Blanca que pueda tener una oportunidad.

* De The Independent de Gran Bretaa. Especial para Pgina/12.
Traduccin: Celita Doyhambhre.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-277778-2015-07-24.html


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