Portada :: frica :: Sahara: 40 aos de exilio y lucha
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2015

Las mujeres saharauis toman la calle

Karlos Zurutuza
IPS


Diez mujeres han discutido durante toda la jornada sobre cmo transmitir la cultura y tradicin saharauis a las ms jvenes. Como siempre, se han reunido en secreto. No hay alternativa en la capital del Sahara Occidental ocupado por Marruecos.

Rabab Lamin fue la encargada de fijar el lugar y la fecha de este ltimo encuentro del Foro para el Futuro de la Mujer Saharaui. Puede tratarse de una organizacin clandestina pero, aparentemente, est perfectamente vertebrada.

Empezamos a organizarnos en 2009 y hoy contamos con 60 miembros activos, un comit ejecutivo de 16 y centenares de colaboradores, explica Lamin, madre de un preso poltico. El objetivo, aade, es la reivindicacin los derechos fundamentales del pueblo saharaui a travs de la lucha pacfica.

Nos golpean y detienen, entran en nuestras casas y se llevan a hombres, mujeres, e incluso nios menores de 15 aos Aqu no conocers a ningn saharaui que no haya sido maltratado por la polica, ni familia que no haya perdido a uno de los suyos: Aza Amidan.

Nac con los espaoles, recuerda a IPS esta mujer de 54 aos, que asegura no haber conocido ms que brutalidad a manos del gobierno marroqu.

Precisamente, este ao se cumplen cuatro dcadas desde que Espaa abandonara Sahara Occidental, su ltima colonia, en manos de Marruecos y Mauritania.

Si bien Rabat insiste en que este territorio del tamao de Gran Bretaa no es sino su provincia ms meridional, la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) sigue considerndolo como un territorio en proceso de descolonizacin inconclusa.

Desde el alto al fuego firmado en 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario la autoridad que la ONU reconoce como representante legtimo del pueblo saharaui-, Rabat controla la casi totalidad del territorio, incluida la orilla que baa el ocano Atlntico.

nicamente una exigua franja desrtica, al otro lado del muro construido por Marruecos, permanece bajo control saharaui. All proclam su independencia en 1976 la Repblica rabe Saharaui Democrtica, que actualmente reconocen 82 pases.

La catstrofe ms conocida de este conflicto an sin resolver fue el exilio de la casi la totalidad del pueblo saharaui al desierto de Argelia. Los que se quedaron siguen sufriendo las consecuencias de su decisin.

Nos golpean y detienen, entran en nuestras casas y se llevan a hombres, mujeres, e incluso nios menores de 15 aos Aqu no conocers a ningn saharaui que no haya sido maltratado por la polica, ni familia que no haya perdido a uno de los suyos, asegura Aza Amidan, hermana de un preso poltico.

La activista de 34 aos aade a IPS que la propia fundadora y actual lideresa de la organizacin, Zukeine Ijdelu, pas 12 aos en la crcel.

En un informe publicado en mayo, Amnista Internacional califica la prctica de la tortura en Marruecos de endmica y sita a los disidentes polticos saharauis en el principal grupo de riesgo. Asimismo, acusa al gobierno marroqu de proteger a los torturadores, y no a los torturados.

Las mujeres saharauis toman la calle

Mujeres saharauis participan en una de las mltiples protestas en El Aain, la capital de Sahara Occidental. Crdito: Equip Media

Precisamente, una de las labores principales del Foro de la Mujer Saharaui es la asistencia moral y econmica a aquellas que han sufrido la crcel, tanto en persona como la de sus seres ms cercanos.

Hacemos colectas entre la comunidad para ayudar a las afectadas porque la mujer es siempre la que ms sufre, tanto si la detienen a ella como a sus familiares; ellas son las que han de sostener a la familia, con o sin sus maridos, seala Amidan.

A pesar de numerosas llamadas telefnicas y correos electrnicos, las autoridades marroques se negaron a responder a las preguntas de IPS sobre stas y otras vulneraciones de los derechos humanos presuntamente cometidas en Sahara Occidental.

Asimilacin

A sus 62 aos, Ftima Hamimid es una de las activistas ms veteranas del Foro. La tortura, dice, es algo que se puede llegar a superar. Pero hay otros agravios que resultan irreparables.

El taller de hoy buscaba concienciar a las nuevas generaciones sobre la asimilacin cultural de nuestro pueblo a manos de Rabat. Marruecos busca negar nuestra existencia borrando nuestra propia historia incluyndola en la suya propia, denuncia a IPS.

Puede que la ausencia en la educacin y la administracin del hassana -la variante del rabe que hablan los saharauis- sea uno de los ejemplos ms elocuentes de esas polticas.

No obstante, la activista habla tambin de otros ms recientes, como la prohibicin de levantar la tienda tradicional saharaui, el acoso a las mujeres por su vestimenta, fcilmente distinguible por su colorido, o el veto a poner a los recin nacidos nombres que se asocian a los de disidentes histricos saharauis.

Esta es otra de las razones que nos impulsa a organizar y tomar parte en manifestaciones, subraya Hamimid. Las protestas pacficas, explica, son otro eje de actuacin importante de este colectivo

Pero no est exento de riesgos. En su Informe Mundial de 2015, Human Rights Watch denuncia que en Sahara Occidental las autoridades prohibieron todas las reuniones pblicas consideradas hostiles a la norma impugnada de Marruecos sobre ese territorio.

Asimismo, esta organizacin humanitaria, con su sede central en Nueva York, destaca la gran cantidad de policas que bloquearon el acceso a los lugares de las manifestaciones as como la dureza empleada para dispersarlas.

Circunstancias como esta son las que llevaron a Takbar Haddi a realizar una huelga de hambre durante 36 das frente al Consulado de Marruecos en Gran Canaria, la mayor de las espaolas Islas Canarias, situadas frente a las costas del Sahara. La protesta culmin en junio con la hospitalizacin de la activista.

Haddi sigue exigiendo que le entreguen el cadver de su hijo, Mohamed Lamin Haidala, apualado en febrero en El Aain, y que se investiguen tanto las circunstancias del crimen como la presunta negligencia de los mdicos que le atendieron.

Familiares cercanos aseguraron a IPS que haban rechazado una oferta econmica de Rabat a cambio de su silencio.

Hay quien piensa que ser libre es, simplemente, no estar en la crcel, o no ser torturado, explica Hamimid, apurando la ltima de las tres tazas de t que marca la tradicin saharaui. Nosotras, las mujeres saharauis, entendemos el concepto en su totalidad, sentencia.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2015/07/las-mujeres-saharauis-toman-la-calle/



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