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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2015

Mensaje en una botella enviado por mi madre
Rquiem por el frente interno

Tom Engelhardt
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


Un hurra por Irma, la caricaturista

Hace ms o menos unos 75 aos, mi madre meti un mensaje en una botella y la arroj lejos hacia las olas del mar. La botella flot entre mareas, tormentas y chubascos hasta que muy recientemente, unos 40 aos despus de la muerte de mi madre lleg a una playa y qued junto a mis pies. Por supuesto, estoy hablando metafricamente. Sin embargo, lo que pas, aun despojado de la metfora, ciertamente me sorprendi. Entonces, al da siguiente de mi cumpleaos nmero 71, he aqu una pequea historia sobre una botella, un mensaje, el tiempo, la guerra (al estilo estadounidense), mi madre y yo mismo.

Hace unos das, despus de una bsqueda en Google, una mujer mand un correo electrnico al sitio web que yo gestiono, TomDispatch, acerca de un bosquejo hecho en 1942 por Irma Seltz, que ella haba comprado en una subasta en Seattle. La mujer quera saber si el dibujo tena algn valor.

Bien, Irma Seltz era mi madre; le respond a la mujer que, hasta donde yo saba, el dibujo que ella haba comprado no tena mucho valor en metlico, pero que en la ciudad de Nueva York en su momento estamos hablando de los cuarenta del siglo XX mi madre era una persona notable. En las columnas de cotilleo de los medios escritos de aquellos tiempos, ella era conocida como la jovencsima caricaturista de Nueva York. En su profesin, ella utiliz su apellido de soltera Seltz, algo que no era muy corriente en un tiempo que ya no existe y en un mundo en el que humoristas grficos e ilustradores eran todos abrumadoramente masculinos.

Desde los aos treinta y durante los cuarenta, ella dibuj caricaturas teatrales prcticamente en todos los peridicos de la ciudad: El Herald Tribune, el New York Times, el Journal-American PM, el Daily News, el Brooklyn Eagle, por no hablar del King Features Syndicate. Habitualmente, ella dibujaba perfiles para el New Yorker, y sus trabajos aparecan en revistas como Cue, Glamour, Town & Country y en la American Mercury. En los cincuenta, dibuj caricaturas polticas para el New York Post cuando era un periodicucho liberal, antes de que lo comprara Murdoch para convertirlo en un medio de la derecha.

Lo suyo eran las caras; en realidad, eran su obsesin. Muchas maanas, a la hora del desayuno, ella coga un lpiz o una estilogrfica y retocaba las caras de quienes aparecan en la primera plana del New York Times. En los restaurantes, los comensales de las mesas vecinas le recordaban a los personajes mayordomos, mucamas, vampiresas, detectives de las obras teatrales de Broadway que ella haba dibujado una vez en su vida profesional. Extraa una estilogrfica del bolso y rpidamente empezaba a hacer croquis de esas caras en la servilleta (en aquellos das, los restaurantes donde la gente iba con sus cros no tenan servilletas de papel ni la abundancia de lpices de colores de hoy). Por supuesto, recuerdo estas ocasiones no por las notables caricaturas dibujadas sino por la vergenza que senta el pequeo Tom Engelhardt. Hoy, dara mi brazo derecho por tener aquellos dibujos sobre tela. Ya mayor, mientras caminaba en la playa, mi madre coga piedras, miraba su textura y color y ah vea el mismo conjunto de rostros, los repasaba con tinta y me las regalaba, dejndome aos ms tarde una verdadera coleccin de apagados mayordomos de piedra.

Ella viva inmersa en un mundo de humoristas grficos, publicistas, periodistas y tipos teatrales, todos ellos grandes fumadores y bebedores (por eso, cuando en la televisin se estren Mad Men, en la que a ningn personaje le faltaba el cigarrillo y la copa, todo era muy natural para m). Todava recuerdo las fiestas en nuestro piso, el alcohol consumido y, quizs a mis siete u ocho aos, a Irwin Hasen, el creador de Dondi, la tira cmica hoy completamente olvidada cuyo protagonista era un hurfano italiano de la Segunda Guerra Mundial, sentado junto a mi cama antes de que se apagara la luz. En esos momentos, l dibujaba a su personaje para m sobre un papel de calco mientras el bullicio de la fiesta llegaba por la escalera. Para m, la vida era justamente as. Que yo supiera, era as como todos crecamos. Entonces, la ocupacin de mi madre y sus preocupaciones no eran algo a lo que yo dedicara mucho tiempo para pensar.

Yo llegaba de la escuela con la cartera en la mano y encontraba a mi madre ante su caballete dnde, si no? dibujando junto a la ventana que era lo mejor que tena el piso que alquilbamos en Nueva York en esos aos. Como resultado de ello y para mi eterno arrepentimiento, dudo que aun en mi vida adulta le preguntara alguna vez acerca de su mundo, cmo haba llegado a l, o por qu haba dejado su ciudad natal Chicago y venido a Nueva York, o qu la motivaba, o cmo haba ella llegado a ser quien era y lo que era. Me temo mucho que esto ocurre a menudo con los padres: que solo despus de su muerte y cuando ya no hay respuestas posibles, es cuando las preguntas empiezan a amontonarse.

Era claro que ella se senta atrada por el dibujo desde la niez. Todava guardo un lbum de recuerdos de cuando ella era pequea, entre esos recuerdo estaba la vieta que posiblemente fuera su primera publicacin profesional. Entonces, mi madre tena 16 aos y su dibujo formaba parte de una tira llamada Harold Teen en un Chicago Daily Tribune de abril de 1924, naturalmente sobre una chica de los aos veinte y su novio. Su panel central mostraba posible peinados (melenas) para la chica, entre ellos la fregona, la melena en forma de pia y la melena del fulano Brown. Hay una breve nota debajo que dice: dibujados por Madelon Selz (en realidad, su segundo nombre no se escribe as pero a ella le encantaba ponerlo as). Ms tarde, ella empez a hacer bocetos teatrales y vietas humorsticas para el Tribune antes de mudarse a Nueva York.

Tambin conservo la libreta donde apuntaba sus cobros; es triste ver lo que le pagaban las publicaciones ms importantes por su trabajo freelance en tiempos de la guerra y despus. Esto ayuda a entender por qu en los que para muchos estadounidenses fueron los Dorados Cincuenta una poca en la que mi padre estuvo algunas veces en el paro las discusiones en casa cuando se supona que yo ya estaba dormido (aunque por supuesto estaba escuchando atentamente) eran tan feroces, incluso violentas, sobre las facturas, las deudas y cmo pagar lo que Tommy necesitaba. Pero aparte de esos recuerdos y algunas cosas que mi madre me deca como de pasada, sobre ella s mucho menos de lo que me gustara.

Una seora lo dibuj para m

Ahora que cumplo 71 dos aos ms que los que tena mi madre cuando falleci me resulta difcil contar cmo me conmovi tener un pequeo rastro de su vida llegado de los tiempos de la guerra antes de que yo viera la luz en este mundo. Lo que mi remitente haba comprado en esa subasta despus de su primer correo, ella me mand una foto del dibujo era un retrato rpido que mi madre haba hecho de un joven uniformado sin duda entrenado en la escuela de mecnica de la Guardia Costera de Estados Unidos de la isla de Elis (ocupada despus en su totalidad por este servicio). En el papel, ella escribi Cantina de la puerta del teatro y firm, como siempre lo hacia con sus trabajos, Seltz. Era abril de 1942, el mes de la Marcha de la Muerte en Bataan y el bombardeo de Doolite contra Tokio. Es probable que el joven que serva en la Guardia Costera haya sido muy pronto enviado a la guerra. El joven firm el boceto de mi madre Para Jean, con todo mi amor, Les y lo mand a su novia o esposa.

 "Les", dibujado por mi madre en The Stage Door Canteen el 20 de mayo de 1942

Ms tarde en esa noche de abril en medio de una gran guerra mundial, Les le escribi una carta a Jean en la lejana Seattle en el dibujo enmarcado de la subasta estaba tambin la carta cargada de nostalgia, aoranza y deseo (Bueno, veo que ya es la hora del ferry; tengo que cerrar y soar contigo. Puedo soar contigo. Ay, muchacho). El encuentro que tuvo con mi madre lo describe brevemente as: Bueno, te dije que iba a mandarte un dibujo; aqu est. Yo estaba en la cantina junto a la salida del teatro, un lugar donde vamos los compaeros del servicio y una seora lo hizo para m.

Esa institucin [de enseanza], administrada por el Ala Teatral Estadounidense (ATW, por sus siglas en ingls), empez a funcionar en el stano de un teatro de Broadway, Nueva York, en marzo de 1942. Todo junto en un solo local, el ATW tena una cafetera, una pista de baile y un club nocturno; all los hombres del servicio de la Guardia Costera podan cenar, escuchar una banda de jazz y relajarse, todo gratis, y ser servidos o entretenidos por figuras del teatro, incluso algunas celebridades de la poca. Fue todo un xito; muy pronto se abriran otras en distintas ciudades de Estados Unidos (con el tiempo, tambin en Pars y Londres). Fue solo una de las formas con las que los estadounidenses del frente interno de todos los estratos trataron de apoyar el esfuerzo blico del pas. En ese sentido, la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos fue claramente una guerra popular y vivida como tal.

Mi padre, que a los 35 aos se alist como voluntario en las fuerzas armadas inmediatamente despus de Pearl Harbour, fue incorporado como comandante en una unidad area del ejrcito (en ese tiempo no exista una Fuerza Area propiamente dicha). En 1943, fue destinado a Birmania, como oficial de operaciones en los primeros comandos areos en ese pas. Otro comandante de la misma unidad, Phil Cochran, se convirti en uno de los personajes de la popular tira cmica Terry and the Pirates los humoristas grficos se movilizaron con motivo de la guerra, Flip Corkin. En mayo de 1944, el dibujante Milton Caniff utiliz el apodo de mi padre, Englewillie, para crear un personaje de historieta; en 1967, Phil le regal los originales de su trabajo con una nota que pona: Para el mismo comandante ENGLEWILLIE... con un nostlgico saludo en recuerdo de la Gran Aventura.

Mi madre tambin hizo lo suyo. Estoy seguro de que nunca se le ocurri no hacerlo. Eran los tiempos del popular personaje Rosie the Riveter (Rosita la remachadora)*, e Irma ech una mano.

He aqu una descripcin del editor de mi madre aos mas tarde, ella escribi e ilustr algunos libros infantiles sobre su papel en la cantina de la puerta del teatro: Durante la guerra, ella presidi la Comisin de Artistas del ATW. Ella ayud a proyectar los murales que decoraron las cantinas del la puerta del teatro y la de los marinos mercantes. La seora Selz recuerda cuando plantaba su caballete y produca sus caricaturas de los hombres de la Guardia Costera. Algunas noches, ella haca centenares de esos dibujos de cuatro rpidos trazos y muchos de los hombres todava atesoran sus retratos hechos por Selz.

 

Mis padres frente a un mural pintado por mi madre en The Stage Door Canteen

Imaginad que en la noche de abril que ella dibuj a Les, esa seora quizs haya dibujado a 100 o ms soldados y marineros, recuerdos que seran enviados a la familia o a la novia de esos hombres. Por supuesto, se trataba de retratos de hombres a punto de ser enviados al frente de batalla. Sin duda, algunos de los dibujados resultaron muertos. Muchos de los dibujos har largo tiempo que han desaparecido, pero es posible que algunos todava sean apreciados; otros van a parar a alguna subasta, al mismo tiempo que los ltimos ciudadanos estadounidenses movilizados por la Segunda Guerra Mundial finalmente se han ido muriendo.

Por unas fotos que yo conservo, est claro que mi medre tambin dibuj a varios hombres de la Guardia Costera y personas famosas en el plat de The Stage Door Canteen, la pelcula de propaganda para el frente interno que Hollywood film en 1943 sobre la institucin (quien la vea, en el momento que aparece Katharine Heburn podr tener una vislumbre del mural que ella pint). En aquellos aos, pare que mi madre tambin se ofreca regularmente para dibujar a personas que queran expresar su apoyo al esfuerzo blico mediante la compra de bonos de guerra. Este, por ejemplo, es el texto de un anuncio del almacn Bonwit Teller del 16 de noviembre de 1944 sobre el acontecimiento que se avecinaba: Irma Selz, conocida caricaturista de las estrellas del teatro y el cine, dibujar una caricatura de quien compre un bono de guerra de 500 dlares o ms.

Mientras mi padre estaba en ultramar, tambin ella se moviliz de distintas maneras. Todos los meses le mandaba un pequeo lbum artesanal con sus trabajos (El lbum de recortes de Willie, la revista para los jvenes comandos). Todos ellos tenan una intrincada mezcla de noticias, cotilleos del mundo del teatro, anuncios cinematogrficos, concursos, fotos de mujeres desnudas e historietas, lo mismo que caricaturas y dibujos ms elaborados que ella haca especialmente para l. En el Ejemplar de la Pascua de marzo de 1944, ella incluy una foto suya mientras dibujaba rotulada La clase trabajadora.

Todava tengo cuatro de esos lbumes de recortes. Yo los veo como pequeos clsicos de la movilizacin en tiempos de guerra realizados del modo ms personal imaginable. Uno, por ejemplo inclua en ese momento, ella estaba embarazada una ilustracin a doble pgina en la que el protagonista se supona que fuera yo mismo, aunque todava no haba nacido. La primera parte llevaba la leyenda Mi hermana y mostraba a una nia rubia con camiseta y pantalones cortos y un bate de bisbol al hombro (por cierto, mi madre se haba roto la nariz jugando de catcher en un partido de softball cuando era joven). El ttulo de la segunda parte es Tu hija y mostraba a una nia rubia con un enorme lazo rosa en el pelo ensortijado, un vestido de volantes rosado y zapatillas de ballet de color rosa.

En el interior de una de esas pequeas revistas haba una minscula separata hecha en papel de calco con el ttulo de Una gua de bolsillo de SELZ (Para exclusivo uso militar. Preparada por la Divisin de Servicios Especiales. Representante Oriental, Proyecto Especial 9, Washington DC). Empezaba as: Si usted empieza a preocuparse sobre cmo estar Selz, aqu est su referencia hora por hora en cualquier momento del da o la noche. En cada pgina haba un rpido esbozo; el primero la mostraba durmiendo (9 A.M.) con una expresin nada feliz, soando con un avin enemigo; en el segundo (10 A.M.), ella sonre mientras suea que el avin se precipita envuelto en llamas. La separata termina con un croquis en el que aparece ella dibujando a un marinero en el club de los marinos mercantes y despus frente a la puerta de la cantina del teatro a punto de marcharse a casa (11.30 P.M.). Y ahora, a la cama, pone la ltima lnea.

S que mi padre responda fervorosamente; tengo una carta que le mand mi madre que empieza as: Ahora, para responder a tus tres cartas recibidas ayer, las N 284, 285 y 289, escritas el 26, el 27 y el 29 de abril. Fue un alivio muy grande leerte diciendo que al fin has recibido una pila de cartas mas y que tambin te lleg por fin el primero de los lbumes de recortes y, mejor todava, saber que lo has disfrutado.

Para ambos, la Segunda Guerra Mundial fue su momento de trabajo voluntario. Dudo que desde 1946 en adelante mis padres hayan vuelto a tener alguna actividad voluntaria.

Las guerras sin gente

He aqu lo extrao: las guerras no terminan, pero el trabajo voluntario s. Pensmoslo as: en el frente interno durante la Segunda Guerra Mundial hubo dos fuerzas notables, una visin temprana de lo que en los aos que siguieron se convertira en el estado de la seguridad nacional y la gente de Estados Unidos. El estado militarizado que produjo la victoria mundial de 1945 sali de aquella guerra envalentonado y autorizado a empresas mayores. Desde aquel momento hasta hoy ya sea que hablemos del Pentgono, del complejo industrial-militar, de los servicios de inteligencia, de los contratistas privados, de las fuerzas de operaciones especiales o del departamento de la Seguridad Interior y del complejo industrial del interior, que crecieron a su alrededor despus del 11-S [de 2001] todo ha sido alegra.

En estos 70 aos, el estado de la seguridad nacional no ha parado de expandirse: su poder crece cada da, los mismo que su presupuesto; sin embargo, el control democrtico se ha debilitado sin cesar durante la ltima dcada. En el mismo lapso, el pueblo de Estados Unidos, desmovilizado despus de acabada de Segunda Guerra Mundial, nunca volvi a movilizarse a pesar de la interminable serie de guerras libradas desde entonces. La nica excepcin podra ser lo acontecido en los aos de la guerra de Vietnam y otra vez en el breve periodo anterior a la invasin de Iraq en 2003, cuando efectivamente muchsimos estadounidenses se movilizaron y marcharon voluntariamente para oponerse a un nuevo conflicto en un pas remoto.

Y aunque su arma de la victoria priv al mundo de su posibilidad de pelear una tercera Guerra Mundial y sali intacta de la Segunda, la guerra y la actividad blica parecen no haber cesado en los arrabales. Fue all, en los tiempos de la Guerra Fra, donde Estados Unidos se enfrent con la Unin Sovitica, con variadas insurgencias y con movimientos independentistas de muchos tipos, tanto en guerras encubiertas como abiertas (Corea, Tibet, baha de los Cochinos y la crisis de los misiles [Cuba], Vietnam, Laos, Camboya, Afganistn, Lbano y Libia, para nombrar solo los conflictos ms conspicuos). Despus de la desaparicin de la Unin Sovitica en 1991, las guerras, los conflictos y las operaciones militares solo parecen haber aumentado Panam, Grenada, Somalia, Hait, Bosnia y Kosovo, Iraq (otra vez Iraq y todava otra vez), Afganistn (otra vez), Pakistn, Libia (otra vez), Yemen y as de seguido. Y esta lista no incluye las operaciones encubiertas semiguerras contra Nicaragua en los ochenta e Iran desde 1979, para citar solo dos pases.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el tiempo de guerra ya fuera una guerra fra o una guerra contra el terror ha llegado a ser el nico tiempo vivido por Washington. Y aun as, segn se soltaban las riendas del poder militar estadounidense y la CIA en una variedad de formas, ha habido cada vez menos cosas que un estadounidense de a pie pudiera hacer y prcticamente nada en los que los civiles de Estados Unidos pudieran trabajar voluntariamente (excepto, por supuesto, en los aos que siguieron al 11-S, la participacin en los ritos de agradecimiento a los militares). Despus de Vietnam, ya ni siquiera habra un ejrcito de ciudadanos en el que todos deban servir el servicio militar obligatorio.

En esas dcadas, la guerra, cada vez ms encubierta y de unidades de elite, paso a ser propiedad exclusiva del estado de la seguridad nacional, ya no del Congreso ni del pueblo de Estados Unidos. Sera privatizada, corporativizada y entregada a los expertos (el hecho es que sin el trabajo voluntario del pueblo y dejado todo en manos de los expertos, el pas nunca volver a ganar una guerra importante y, en lugar de eso, sufrir una sucesin de puntos muertos y derrotas).

 Mi madre retrata a un soldado en el plat de la pelcula "The Stage Door Canteen".

En otras palabras, cuando se trata de la guerra al estilo estadounidense, los 73 aos que han pasado desde que Irma Selz dibuj a aquel garboso joven de la Guardia Costera en la cantina de la puerta del teatro muy bien podran ser un milenio. Naturalmente, cuando pienso en la vida de mi madre me siento nostlgico. Sin embargo, no hay razn alguna para aorar la guerra por la cual ella y mi padre se movilizaron. Fue un cataclismo ms all de lo imaginable que destruy importantes zonas del planeta. Implic la crueldad de todos los contendientes a una escala que se podra llamar industrial desde el genocidio hasta el bombardeo de ciudades enteras y sin parangn en la historia. Considerando el arma total que elimin Hiroshima y Nagasaki, una guerra como esa no puede volver a darse, al menos sin contar con la destruccin de la humanidad y el planeta que ella habita.

Mi madre me da la bienvenida a un mundo an en guerra. 20 de julio de 1944. El anuncio de mi nacimiento dibujado por Selz".

No obstante, algo se perdi cuando se evapor la campaa solidaria de la poblacin civil durante la guerra, cuando la guerra pas a ser la propiedad privada del estado imperial.

Mi madre muri en 1977 y mi padre el da del aniversario de Pearl Harbour de 1983. Ellos y su impulso de servir voluntariamente ya no tienen un lugar en el mundo de 2015. Cuando hoy intento imaginar a Irma Selz en el nuevo contexto de tiempo de guerra en Estados Unidos y sus interminables enfrentamientos blicos, ataques y asesinatos desde el aire, la pienso dibujando drones (o a sus operadores) u obligada a visitar una versin Operaciones Especiales de The Stage Door Canteen, tan secreta que ningn estadounidense normal podra saber siquiera de su existencia. La veo dibujando a soldados de unidades tan de elite que con toda seguridad no se les permitira enviar su retrato a su novia o esposa.

En las ltimas dcadas hemos recorrido el camino que va desde una versin estadounidense de guerra popular y movilizacin nacional hasta una poblacin desmovilizada. La guerra sigue siendo una constante, pero nosotros no. En nuestra nueva democracia del 1 por ciento, esto es una prdida. Dado esto, quiero dar un pequeo aunque tardo hurra por Irma, la caricaturista. Ella importa y la echo de menos.

* Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas mujeres estadounidenses empezaron a trabajar en la produccin industrial de material blico. La primera mencin de Rosie the Riveter fue en una cancin de 1942; despus, el personaje se hizo muy popular. Vase https://es.wikipedia.org/wiki/Rosie_the_Riveter. (N. del T.)

Tom Engelhardt es cofundador de American Empire Project y autor tanto de The United States of Fear como de una historia de la Guerra Fra, The End of Victory Culture. Dirige TomDispatch.com, del Nation Institute. Su nuevo libro es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World (Haymarket Books).

[Nota: Tambin me gustara dar mi ltimo saludo a Henry Drewry, uno de los ms longevos y grandes veteranos de la Segunda Guerra Mundial; falleci el 21 de noviembre de 2014. Tom]

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176025/tomgram%3A_engelhardt%2C_a_message_in_a_bottle_from_my_mother/#more



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