Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2015

Daesh, el cuerpo de jenzaros usado por Erdogan para los trabajos sucios
Para el rgimen turco, la prioridad es aplastar a los demcratas kurdos

Carol Mann
http://www.sanchopanza.net


As pues, tocara creerse una versin transparente, lmpida, de lo ocurrido en los ltimos das en la regin fronteriza turco-siria: Turqua habra acabado con su ambigedad hacia los fascistas de Daesh y entrara francamente --por fin-- en el combate militar del campo de la libertad contra ese autoproclamado "Estado Islmico" . Antes de tragarte ese cuento de hadas, cosa que nos llevara directo hacia una guerra generalizada, con buenos y malos de turno, lee con atencin las claves ms desconocidas de lo que est ocurriendo all. Claves explicadas por Carol Mann, una investigadora que, en tanto que universitaria y coordinadora de la ONG Women In War, conoce a la perfeccin tanto la regin como el combate real que se est dirimendo en el Creciente Frtil.

SanchoPanzaLab

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La prensa internacional en su conjunto parece considerar que Turqua se ha visto arrastrada en contra de su voluntad a la guerra de Siria, que ya estara en la posicin de vctima del Estado Islmico (EI), y todo ello pese a que hasta ahora su actitud haba sido ms que tolerante para con ese grupo yihadista. En realidad, del espectacular giro de los ltimos das, lo que sobresale paso a paso es ante todo la profunda imbricacin entre poltica interior y poltica exterior de Turqua, donde siempre el factor determinante es todo lo que toca a la minora kurda.

Segn el relato oficial, para Turqua el enemigo declarado y prioritario es la Siria de Bachar el Assad. En realidad, el adversario verdadero que Ankara quiere derribar --y es una constante desde hace dcadas-- es el Partido de los Trabajadores de Kurdistn (PKK), partido al que acaban de aliarse varias formaciones de la izquierda turca no kurda.

Remontemos unas semanas: El 7 de junio pasado, por primera vez en la historia, 80 diputados prokurdos del HDP (de un total de 550 escaos) entraron en el Parlamento turco. A esos parlamentarios se suman los de los diputados de otros dos partidos, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, kemalista, centro laico) y el Partido de la Accin Nacionalista (MHP, ultranacionalista). Juntos, pese a sus divergencias, tienen la capacidad de hacer contrapeso y neutralizar las ambiciones cuasitotalitarias de Recep Tayyip Erdogan, el presidente islamo-conservador y expansionista, cuyo Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) ya no dispone de mayora parlamentaria por s solo.

Actualmente, las negociaciones sin fin se encadenan una tras otra para una eventual formacin de gobierno. Pero el reparto de escaos tras las elecciones es tal que slo una alianza extremadamente siniestra entre el AKP y los ultras del MHP podra permitir relanzar el proyecto de islamizacin de la sociedad y de expansionismo militar que lideran los islamo-conservadores de Erdogan.

Milagrosa santa alianza

Los atentados de los ltimos das, y los contraataques del ejrcito y la polica turca han permitido a Ankara ofrecer la imagen de una Turqua que se alineara con toda franqueza con sus aliados de la OTAN. El golpe de efecto meditico es brillante, y permite que el rgimen de Ankara lave su imagen en el extranjero, mientras legitima al mismo tiempo la represin en el interior del pas.

Por lo tanto, repasemos los acontecimientos de los ltimos das con ese enfoque. El lunes 20 de julio pasado, un comando suicida asesin a un grupo de jvenes en el Centro Cultural Amara de la ciudad de Suru, en el sur de Turqua. Trescientos treinta jvenes simpatizantes de la Federacin de Asociaciones de Jvenes Socialistas de Turqua se disponan a cruzar la frontera, a nueve kilmetros, en direccin de la simblica ciudad kurdo-siria de Koban (Ayn El Arab). Estaban almorzando tranquilamente en el jardn del Centro Cultural. Cabe resaltar que, hecho indito, se trataba de la primera ocasin en que el Gobierno turco haba accedido a dar su autorizacin a tal operacin civil de solidaridad.

El balance del ataque fue terrible: 32 jvenes muertos, y unos cien heridos graves. Entre los cuerpos ensangrentados que aparecan en las fotos difundidas estaban los juguetes igualmente cubiertos de sangre que estaba previsto llevar a los nios de Koban. Twitter fue bloqueado en Turqua durante varias horas tras el atentado, y las imgenes de la masacre fueron prohibidas por la Justicia en los medios.

Koban, ciudad emblemtica, haba sido destruida por las fuerzas de Daesh, y despus reconquistada de nuevo por el Ejrcito del Rojava, es decir las "Unidades de Proteccin del Pueblo" (YPG) formadas por tropas masculinas y femeninas (un 40% de mujeres), mayoritariamente kurdos, acompaados por brigadistas internacionales del mundo entero, y por cuerpos rabes y asirios, entre otros pueblos de la regin. Varias asociaciones internacionales ya han firmado su compromiso con la reconstruccin de la ciudad, cabeza de puente de una experiencia de confederalismo democrtico, del que se estn beneficiando -valga como ejemplo- miles de cristianos que tuvieron que huir de los fascistas de Daesh.

Un chiapas en pleno creciente frtil

Definitivamente, la piedra en el zapato de Erdogan es el Rojava, el Kurdistn Sirio, y muy particularmente tres de sus comarcas, autnomas: Afrin, al oeste, Koban, en el tramo central, y Djezireh (Cizr), al este. Se trata de un autntico Chiapas del Creciente Frtil, sobre el que ser oportuno hablar de nuevo en SanchoPanzaLab. Por qu? Porque se trata de la nica alternativa progresista en la regin, y ms an, porque su ejrcito ha sido reconocido por Estados Unidos como el nico que combate realmente al EI. Si la revolucin igualitaria, laica y no identitaria que ha arrancado en Rojava triunfa, eso significara de inmediato el punto y final definitivo de las ambiciones de Erdogan, marcadas por el deseo de crear un nuevo espacio imperial neo-otomano basado en el extremismo derechista y religioso.

Los acontecimientos, desde ese lunes del atentado de Suru, se han encadenado rpidamente y de una manera extremadamente coherente en apariencia. Pese a que el ataque no ha sido reivindicado por EI, Ankara se apresur a atribuirlo a ese grupo, para anunciar a bombo y platillo, acto seguido, que iba a castigar y perseguir -segn sus trminos- "a todos los grupos terroristas, independientemente de su apelacin".

Al fin y al cabo, Erdogan ha repetido una y otra vez que Daesh y el PKK son lo mismo. Unos 5 000 policas en pie de guerra procedieron de inmediato a la detencin de -oficialmente- 297 personas (37 de ellas de nacionalidad extranjera), supuestamente relacionadas con el terrorismo. Se trataran de simpatizantes del EI o de Jabat-El-Nusra, la rama siria de Al Qaida. Pero sobre todo hay entre ellos activistas acusados de estar relacionados con el PKK e incluso simplemente con la izquierda. Ciertas informaciones que empiezan a circular indican que los acusados de pertenecer a EI o a Al Qaida estn siendo liberados, mientras que los activistas de izquierda siguen entre rejas. Una militante de la extrema izquierda turca ha sido asesinada.

El viernes 24 de julio por la maana, la aviacin turca bombarde tres posiciones de Daesh en Siria. Al da siguiente, fueron posiciones del PKK en Irak las bombardeadas, en ataques que castigaron tambin a civiles kurdos. Estos ataques areos contra los kurdos se han repetido desde entonces.

Un acuerdo, cuyo contenido completo y real es desconocido, ha sido firmado entre Ankara y Washington: A partir de ahora, los aviones de la coalicin liderada por EEUU podrn despegar de Diyarbakir, Batman y Malatya.

Pero lo importante es que a cambio de esa cesin de derechos, Turqua habra obtenido una zona de no-sobrevuelo de 90 kilmetros de largo por unos 40 50 km de profundidad entre Marea y Jarabulus, frente a la regin turca de Kilis, una zona que Ankara quiere extender y fortificar.

La razn oficial es incuestionable: S, con esa zona y esa fortificacin, el trnsito de los yihadistas y de sus suministros y refuerzos por ese tramo se vera muy afectado, y all se podra armar a rebeldes moderados.



No obstante, quedaran otros 800 km de fronteras porosas entre Turqua y Siria. Es decir que lo clave de esa lnea fortificada ansiada por Ankara, si se observa su situacin, es que frenara toda posibilidad de reunir y dar continuidad territorial entre las comarcas kurdas de Afrin y de Koban, impidiendo la creacin de una entidad kurda consistente.

La estrategia pakistan de Erdogan

Y as reaparece en cuestin de das, tras el atentado, todo el cinismo de los expansionistas turcos, de una Turqua que el periodista britnico Patrick Cockburn ha comparado con el Pakistn que desde hace dcadas cobija y alienta a los Talibn, jugando doble juego con Occidente.

Ankara pretende ahora entonar un Mea Culpa por su precedente actitud de ambigedad, y afirma que acepta unirse al combate contra Daesh. Pero, en realidad, lo que hace es utilizar todo lo que puede para mantener y extender sus ambiciones territoriales o cuasiterritoriales. La entrada en guerra formal contra EI servir para que EEUU abandone la atencin y el apoyo que empezaba a formular para el Ejrcito de Rojava, y servir para reforzar la cooperacin intraOTAN, donde Turqua quiere ser ariete y espoln.

Es harto probable que el paso siguiente para Turqua consista en extender su zona de seguridad hacia el este, para invadir el Rojava entero y transformarlo en una especie de zona tampn con Siria.

Para esos planes, nada ms prctico que un brutal atentado a pocos kilmetros de Koban. No es difcil imaginar las razones por las cuales el autodenominado Estado Islmico aceptara ejecutar los trabajos sucios del rgimen de Ankara, soportando una operacin represiva de fachada: ambas partes podrn as mantener las ambiciones militares que comparten, para adems desarrollar y legitimar sus ambiciones teocrticas en toda la regin.

El neo-otomanismo de Erdogan apuesta as por su ejrcito de Jenzaros, Daesh, milicia auxiliar, para franquear el que es forzosamente primer paso necesario de su proyecto imperial: aniquilar la que es, de momento, la nica alternativa democrtica en toda la region, el confederalismo democrtico, laico y mixto de Koban y el Rojava.

Es necesario ahora visualizar la pesadilla, la pesadilla no tan lejana que nos espera si la situacin degenera tal como lo prev Erdogan. Siria e Irak se hunden juntos en una situacin de guerra civil a la libanesa, donde dominaran EI y otros grupos de ideologa similar. Un Irn que seguir siendo una teocracia aunque logre desembarazarse de sus elementos ms delirantes. Una Turqua neo-otomana bajo la mano de Erdogan y capaz de imponerse, como una versin soft de Arabia Saudita. Lucha armada catica, Estado de no-derecho generalizado, en todo un area geogrfica regida por servicios de polica religiosa y militar, y por una represin generalizada, contra las mujeres en particular.

Ese es el giro que quiere dar Turqua hoy. Es urgente defender Rojava en tanto que muralla de contencin contra la violencia fascista que est inundando la regin.

Carol Mann, Directora de la ONG Women in War
http://womeninwar.org


Fuente original: www.sanchopanza.net


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