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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2015

El Salvador
Existe un plan golpista de la derecha?

Joel Arriola
Rebelin


Durante los ltimos das la idea de que los sectores oligrquicos del capital, es decir la derecha polticamente representada en el partido ARENA, estara forjando un largo proceso de golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Snchez Cern, se ha extendido a la opinin pblica. Incluso sectores que se reivindican marxistas dentro del FMLN han asumido como certera la posibilidad del supuesto plan golpista1.

En este artculo queremos apuntar porqu creemos que tal plan de golpe de Estado suave2 (como han advertido los voceros del FMLN, intelectuales ligados al partido y otras personalidades, etc.) ms que ser algo real, es una maniobra de la direccin del FMLN para sostener a sus bases y evitar cualquier posible fuga y/o ruptura dentro de sus filas y garantizar as la continuidad del proyecto de dominacin poltica de la cpula tanto en el partido como en el ejecutivo. Esto no significa que no exista un plan de desgaste de la derecha oligrquica, pero dicho plan dista bastante de ser un golpe de Estado y, en todo caso, las derivas del mismo se encuentran ms en las manos del gobierno y el FMLN que en la derecha oligrquica.

Una premisa necesaria: la burguesa es un bloque heterogneo

Un primer elemento a tener presente para comprender la dinmica poltica contempornea del pas, es que la burguesa es un bloque heterogneo, no una unidad monoltica. En efecto, en el pas histricamente se ha desarrollado un sector de la burguesa no ligado directamente a las actividades productivas hegemonizadas por los sectores oligrquicos del capital y, consecuentemente, dichos grupos han desarrollado intereses relativamente distintos del sector oligrquico3.

Despus de las reformas neoliberales de la dcada de los noventa y con la privatizacin de la banca, los sectores oligrquicos que obtenan sus utilidades sobre la base de la explotacin agrcola, trasladaron sus capitales al sector financiero, el cual hegemonizaron. Desde la banca, posteriormente, controlaron casi por completo la actividad econmica del pas.

Mientras tanto, los oligarcas individuales que no fueron capaces o no tuvieron la inteligencia para trasladar su capital al sector financiero fueron arrastrados por el poder especulativo de la oligarqua ya convertida en financiera y vieron como las utilidades que renda su capital hace algunos aos atrs se fueron al abismo. A estos sectores desplazados del ncleo oligrquico hay que sumar algunos empresarios del comercio, la industria u otras actividades que no tenan asidero en el ncleo financiero y que, desde el punto de vista econmico, trabajaban bajo el imperio de la especulacin financiera del ncleo oligrquico.

Por ltimo, desde el 2009 cuando llega a la presidencia por vez primera el FMLN (bajo la figura de Mauricio Funes) el conglomerado de empresas Alba aprovecha la posibilidad de potenciar su tejido empresarial escuetamente construido desde el 2006. Alba realiza una serie de alianzas comerciales con sectores no oligrquicos del capital, formando con ellos una serie de ncleo empresarial no oligrquico, an bastante primitivo4.

En la actualidad pues, la burguesa se divide en dos grandes polos: por un lado estn los sectores oligrquicos del capital (ahora con mucho menos poder que hace una dcada cuando controlaban por completo la banca5) representados polticamente en ARENA y con un aparataje institucional de vieja data (FUSADES, ANEP, Cmara de Comercio, etc.) y por el otro el ncleo no oligrquico polticamente representado en la cpula del FMLN (y por medio de ella, en todo el partido) y los sectores que desde 1989 fueron quedando marginados del ncleo financiero de la oligarqua salvadorea.

La derecha derrocara un gobierno neoliberal?

Hecha la aclaracin anterior, la discusin de la posibilidad de un golpe de Estado no hay que situarla ya como la conflagracin de la burguesa contra un gobierno popular, de izquierda o, que trabaja en favor de los pobres. Si el argumento es, en efecto, que los sectores oligrquicos estn en la trama de un lento proceso golpista contra el gobierno del FMLN, la cuestin debe plantearse en los trminos siguientes: los sectores oligrquicos del capital planean dar un golpe de Estado suave al gobierno polticamente representante de los sectores no oligrquicos del capital.

Y entonces hay que resolver la cuestin siguiente: Cules son las razones por las cuales un sector de la burguesa (el sector oligrquico) se embarcara en un plan de golpe de Estado contra otra fraccin de la burguesa (el sector no oligrquico)?

La verdad es que histricamente las pugnas inter-burguesas han terminado no pocas veces en cruentos golpes de Estado. Sin embargo eso no significa que sea una norma general, sobre todo en la etapa actual de democracia neoliberal con relativa estabilidad sociopoltica, donde los conflictos entre las elites suelen arreglarse por la va institucional.

De todas formas, los voceros del FMLN, algunos intelectuales y otras personalidad han defendido la tesis del posible golpe suave arguyendo que los sectores oligrquicos desean y estn luchando por apoderarse nuevamente del ejecutivo y, sobre todo, que esa lucha es desesperada y adquiere matices violentos. La verdad es que no se puede negar la veracidad de esta proposicin: todos los sectores oligrquicos (la presa, las cmaras y gremiales empresariales, el partido ARENA, etc.) se encuentran en una lucha desesperada por desprestigiar al gobierno del FMLN, buscando con ello recuperar el poder ejecutivo que perdieron en el 2009.

Sin embargo, de una premisa correcta como esa no pueden extraerse conclusiones como las supuestas conspiraciones de un golpe suave. En efecto, y como decimos ms adelante, la crtica desesperada de los sectores oligrquicos solo expresa su anhelo y lucha por conquistar de nuevo el ejecutivo pero en ningn momento que el camino por el cual hayan resuelto hacerlo al menos hasta hoy sea el golpismo.

En todo caso, si los defensores de la tesis del golpe suave sostienen que la va por la cual ha optado la derecha oligrquica intentar recuperar el ejecutivo es precisamente el golpismo deben explicar por qu los sectores oligrquicos se embarcaran en semejante empresa demasiado riesgosa cuando el gobierno del FMLN no solo sostiene el modelo de acumulacin de capital neoliberal que resulta orgnico a los intereses empresariales oligrquicos, sino que garantiza la estabilidad de sus negocios y del rgimen poltico salvadoreo, sostiene la estructura de recaudacin tributaria bsicamente intacta, la estructura de la evasin, la elusin y el contrabando heredados de los gobierno de ARENA y que constituye un mecanismo extraordinario de acumulacin de capital de las empresas oligrquicas, e incluso, las normas institucionales del rgimen poltico antidemocrtico del pas.

Es ms, visto desde esa perspectiva, el planteamiento de un golpe de Estado sera contraproducente a los intereses del capital oligrquico, pues no slo vendra a poner en aprietos la estabilidad sociopoltica que actualmente reina en el pas (y consecuentemente la estabilidad de sus negocios y la obtencin sin mayor riesgos de grandes tasas de utilidades en sus empresas), sino que veran seriamente lesionados todos sus organismos polticos e institucionales desde los cuales de una u otra forma mantiene su dominacin poltica, particularmente su partido ARENA.

El significado real de la tensin poltica

De todas formas no faltar quien argumente que si bien es cierto que el FMLN mantiene el patrn de acumulacin de capital propio de los sectores oligrquicos, la estructura tributaria regresiva e injusta y, de conjunto, toda la poltica econmica originaria de los gobiernos de ARENA, este partido de derechas buscara sacar a Cern y al FMLN del ejecutivo por la va del golpismo debido a dos razones fundamentales: a) ARENA y los sectores oligrquicos buscaran bloquear un supuesto proceso de cambios lentos iniciados por el gobierno que iran por la va de la superacin pacifica del modelo de acumulacin neoliberal y el sistema de produccin capitalista en su conjunto. La expresin de este supuesto proceso seran las polticas de asistencia social (vaso de leche, tiles, uniformes y zapatos escolares, pensin mnima al adulto mayor, reparto de semillas agrcolas, etc.) y el control del aparataje institucional del Estado, entre otros; y b) ARENA y los sectores oligrquicos buscaran evitar el ascenso del conglomerado de empresas Alba y la consecuente prdida de poder econmico de las empresas ligadas al ncleo oligrquico.

La primera causa es irreal e inconsistente, aparte de que choca con la situacin descrita arriba en este texto. Adems, ltimamente ha quedado claro que los gobiernos del FMLN no han hecho sino potenciar y ampliar las polticas de asistencia social iniciadas en la gestin presidencial del ex arenero Antonio Saca6. Aparte, dichas polticas han sido avaladas por los bancos internacionales y los organismos financieros del imperialismo, sirviendo como medida de contencin de un posible auge de la protesta y el descontento social7. Mientras tanto, la segunda razn si nos ubica en un campo real: la disputa de los sectores Alba y ANEP, el sector emergente del capital no oligrquico versus las empresas de los conglomerados histricamente oligrquicos.

Pero esto nos lleva nuevamente a un punto ya mencionado: la disputa es, si se quiere, una pugna en las alturas, en el seno del bloque heterogneo de ese sector de clase que llamamos burguesa. La disputa sera, consecuentemente, no por la hegemona de dos proyectos histricos distintos (es decir dos formas de organizacin de la vida colectiva), ni siquiera por la prevalencia de dos modelos distintos de acumulacin de capital, sino por la direccin tanto del Estado y sus instituciones as como del mundo empresarial, es decir por la hegemona del capital local.

En ese sentido pues, los rumores de golpe de Estado, la desestabilizacin real de los grupos de derecha, las disputas por el control de las instituciones estatales, las exigencias de la conformacin de comisiones internacionales contra la corrupcin, el alza de los homicidios (e incluso, posiblemente, el paro del transporte pblico supuestamente decretado por las pandillas los das 27, 28 y 29 de julio), etc. no vendran a ser ms que la expresin de la disputa (agria, violenta y desesperada pero no golpista) de los sectores del capital oligrquico en pugna contra el proyecto de dominacin del sector no oligrquico del capital, por ahora representado polticamente (y no del todo, ni orgnicamente) en los partidos FMLN y GANA.

El desgaste: el verdadero objetivo de la oligarqua

Entonces Si no es golpe de Estado suave que es? Acaso los sectores oligrquicos del capital van a movilizar sus recursos sin objetivo alguno? La respuesta es, obviamente, no. No es golpe de estado lo que la oligarqua quiere lograr; sin embargo si es desestabilizar, desgastar al gobierno de Snchez Cern y recuperar el ejecutivo, pero por no por la va golpista, sino por un doble camino: la combinacin de la accin institucional-legal y la lucha de calle, la desestabilizacin institucional e incluso la violencia y el terror.

En efecto, si los sectores oligrquicos logran realizar acciones de calle (por mnimas que sean) e inducir efectivamente en su favor lo que los politlogos llaman el error fundamental de atribucin (consistente en inducir a la opinin publica en el sentido de atribuir problemas sociales y econmicos al Estado o algn gobierno en cualquier nivel)8, aprovechndose de los problemas causados por el modelo de acumulacin neoliberal y la situacin semicolonial del pas, la derecha oligrquica estara en condiciones de generar un clima de caos relativo, incertidumbre colectiva y, fundamentalmente, desgaste poltico.

La tctica es meticulosa y bien cuidada, quizs ms compleja que un golpe de Estado suave: desestabilizar hasta donde se pueda, sin daar el aparato poltico oligrquico (ARENA), ni la legitimidad del aparataje de prensa, ni otros organismos de la sociedad civil9 (FUSADES, ANEP, etc.), lo que garantizara, por su parte, un clima de desgaste meditico al gobierno y al FMLN, pero no un ambiente de desestabilizacin sociopoltica que afecte la operacin normal del mercado y del mundo empresarial (y, consecuentemente las utilidades de las empresas oligrquicas). La idea es sostener primero, luego ampliar y profundizar el desgaste, hasta deslizarse a la coyuntura electoral (o forzar una, aunque esta tesis es menos probable) y derrotar al partido FMLN por la va institucional, quizs primero en las elecciones parlamentarias y luego en las presidenciales.

La tctica del FMLN: sostener a sus bases

Si lo que buscan los sectores oligrquicos del capital no es dar un golpe de Estado, sino el desgaste del gobierno y el partido FMLN Por qu este partido declara pblicamente que existe un plan golpista de la derecha, cuando vociferar sobre un supuesto golpe de Estado no hace sino alentar las voces de los sectores ms de derecha de la oligarqua que posiblemente s estaran por la va del golpismo10, alentando a la vez la estrategia general del sector oligrquico consistente, como hemos dicho, en desestabilizar y desgastar al gobierno (para lo cual a la vez necesita de la accin decidida de los sectores ms a la derecha proclives al golpismo) con el objetivo de, posteriormente, arrebatarle el ejecutivo desde las elecciones?

Dos respuestas caben a la aparente paradoja: a) la primera es que existe la posibilidad de que la alta dirigencia del FMLN no comprenda la dinmica y las particularidades de la tctica poltica de la oligarqua, ante lo cual exponen voces de alerta sobre un supuesto plan golpista; lo que no han comprendido, como advierte Tojeira (21.07.2015), es que vociferar sobre un plan de golpe resulta una oportunidad poltica para los sectores oligrquicos; y b) la segunda hace referencia a que la direccin del FMLN ha resuelto jugarse la coyuntura con la denuncia de un plan de golpe de Estado en marcha por una doble razn: evitar por esta va la movilizacin y la protesta social de los escasos sectores subalternos que actan con independencia del gobierno y el FMLN (reprimiendo la lucha o, como es ms posible, deslegitimndola, infundiendo en la opinin pblica la idea de que la protesta social en momentos donde existe un plan golpista de la derecha solo beneficia a los sectores oligrquicos, o ambos) y, a la vez, mantener en su redil al conjunto de la militancia un poco descontenta con las orientaciones un tanto conservadoras de la direccin farabundista, as como sostener el apoyo electoral de la poblacin con simpatas hacia este partido poltico, particularmente de las capas medias urbanas.

Es posible otra va?

Con todo lo expuesto hasta ac no queremos decir que los sectores oligrquicos del capital hayan descartado para siempre de su repertorio de accin el golpismo. Lo nico que queremos dejar establecido es precisamente que en la agenda actual de la oligarqua en su conjunto no est planteado al menos hasta hoy la planificacin de un golpe suave contra el gobierno de Snchez Cern. Esto no significa, como es natural, que tal actitud se mantenga constante; no obstante el viraje de una tctica poltica de desgaste a una de golpismo depende ms de la respuesta del gobierno y el FMLN a las provocaciones de la derecha oligrquica que de la dinmica misma de la accin de estos grupos.

Por supuesto que la oligarqua puede aprovechar los errores polticos y tcticos, as como la accin gubernamental, para forzar al FMLN y al gobierno a una labor ms decidida contra los movimientos de los grupos oligrquicos, quizs incluso hasta la represin, pero en ltima instancia, el cambio de una tctica de desgaste a una golpista est ms en manos del gobierno del FMLN que en la de los propios grupos oligarca quicos.

Dejemos las cosas ms claras. Supongamos tres posibles vas de desarrollo de la coyuntura actual: imaginemos que las acciones de la oligarqua se trasladen a las calles con movilizaciones, por muy mnimas que sean, que los ataques mediticos aumenten, que el crimen organizado y el actuar pandilleril se recrudezca y el ambiente sociopoltico tienda a tensarse un poco ms, desgastando con ello al gobierno de Snchez Cern; el gobierno tendr tres posibilidades de accin: a) o se cierra a las demandas de la oligarqua (demandas como mesas de negociacin para tratar el tema de seguridad, la economa o incluso la petitoria de destitucin de ministros, etc.) y recurre a la represin, abriendo con ello la posibilidad de radicalizacin de los grupos oligrquicos; b) se abre completamente (tesis poco probable) a las peticiones de la oligarqua, demostrando fragilidad y, consecuentemente, dando paso a que la derecha termine rebasndolo, sumergiendo al gobierno entero en crisis y abriendo la brecha para un desgaste profundo y una derrota electoral incluso adelantada; o c) el gobierno utiliza una combinacin de ambas, cediendo a las demandas que podran afectar a la opinin pblica (seguridad y economa) o incluso utilizar tcnicas tendientes a revertir o menguar el error fundamental de atribucin, aislando el actuar de los grupos oligrquicos y derrotando el plan desestabilizador y de desgaste de la derecha.

En cualquier caso, desde el punto de vista del gobierno y el FMLN, lo ms sensato sera optar por la tercera va, no obstante no es una accin mecnica a seguir: el gobierno debera percatarse primero de las tres posibilidades abiertas, para continuar luego la marcha decidida hacia la tercera, donde seguramente encontrar oposiciones, tensiones y una variedad de fuentes de conflicto.

Conclusiones

Como hemos dejado establecido a lo largo del texto, en la coyuntura actual no est planteado un plan de golpe de Estado suave por parte de las fuerzas oligrquicas del pas lo que no significa que estos grupos hayan abandonado la tctica del golpismo, sino simplemente que la forma de accin utilizada actualmente por estos grupos para retomar el control del ejecutivo no es el golpe de Estado, sino el desgaste y la combinacin de la lucha de extra institucional e institucional. En ese sentido, el verdadero plan en marcha es el de desgaste lento y progresivo con el objetivo de derrotar al FMLN en las elecciones.

Por otro lado, el plan de desgaste de los sectores oligrquicos dista mucho de dirigirse contra un gobierno popular o anticapitalista ni siquiera, anti neoliberal, sino ms bien contra la administracin gubernamental de un partido cuya cpula representa un sector importante del nuevo ncleo empresarial no oligrquico; ncleo que desde su propio tejido empresarial y en contubernio con el Estado intentan hegemonizar el bloque dominante en el pas, incluido el aparato Estatal, la sociedad civil y el mercado.

En ese sentido, los sectores subalternos que actan con independencia del gobierno y la derecha oligrquica en lugar de defender al gobierno y paralizar la protesta social deberan aprovechar esta ruptura en las alturas para exigir sus reivindicaciones, pero tambin emprender la lucha contra los sectores oligrquicos, demostrando a la vez la inconsistencia del gobierno y el FMLN en la lucha contra stos. Se trata pues, en concreto, de demostrar, en la prctica de qu forma hay que luchar contra el desgaste y los intentos de la derecha oligrquica de retomar el ejecutivo, sin apoyar al gobierno y al FMLN, demostrando a la vez la incapacidad o la negativa del gobierno en luchar verdaderamente por desmantelar los aparatos institucionales de la derecha oligrquica y sus negocios. Se trata de levantar las banderas de la nacionalizacin del transporte pblico, la recuperacin de las empresas privatizadas por los gobiernos de ARENA, la salida del dlar y las rupturas con los TLCs, el no pago de la deuda externa y la reestructuracin de la economa y el modelo de acumulacin de capital.

Notas:

1 El Bloque popular Juvenil (BPJ), organizacin nacional de la Corriente Marxista Internacional (CMI), por ejemplo, deca hace poco que se deberan tomar paso[s] efectivo[s] para responder a la guerra de la burguesa, que reaccionara inmediatamente desenmascarando sus planes golpistas, usando a las pandillas e incluso al ejrcito mismo contra la clase trabajadora. Aunque recientemente parecen haber corregido la lnea y vislumbrar dos posibles mrgenes de accin de la burguesa oligrquica: ya sea por acciones golpistas de mecha lenta (una desestabilizacin progresiva al gobierno para derrocarle en la prxima eleccin), o de mecha rpida (golpe de Estado inmediato ante la incapacidad del gobierno).

2 Las tesis del golpe de Estado suave se apoyan en el texto de Sharp (2003).

3 La primera expresin del disenso al interior de la burguesa que trascendi polticamente podemos encontrarla en el periodo presidencial de Po Romero Bosque (1927-1930), las elecciones relativamente libres de 1930 y el ascenso de Arturo Araujo (1930). Los estudios que abordan por esta va las disputas de aquellos aos son Guidos Vjar (1980) y Menjvar Larn (1979, Cap. II). Un estudio ms reciente que aborda de paso esta problemtica de la dinmica de los distintos sectores de la burguesa es Baloyra (1984, Cap. II).

4 Para tener una mejor comprensin sobre el desarrollo poltico de este ncleo no oligrquico es necesario recordar que ste ha tenido dos experiencias de unidad en un frente electoral, primero en el 2009 para llevar adelante la candidatura de Mauricio Funes donde se unieron con el FMLN y el grupo Alba grandes empresarios como Miguel Menndez, importador y vendedor de armas, propietario de la Compaa Salvadorea de Seguridad, S.A. de C.V., de la empresa Kawaki, la marca de ventiladores y principal exportadora de productos plsticos en El Salvador y de la estacin de combustible Horse Power; Nicols Salume, cabeza empresarial de la familia Salume vinculada a empresas como Mister Donut, Biggest, Nash, a la empresa de granos Molinos de El Salvador (MOLSA) y el peridico digital Diario1; y otros personajes, talvez de menor significancia econmica, pero con fuerte presencia poltica, como los hermanos Cceres (Gerardo Cceres es propietario de la compaa de cobros denominada Puntual S.A. de C.V.) y el grupo de granos GUMARSAL. Posteriormente en el 2014, para la candidatura de Snchez Cern, a la alianza tejida en el 2009 se sumaron algunos cafetaleros como los Salaverra y el sector de Antonio Saca, quienes lograron introducir al nuevo gobierno dos funcionarios importantes: el ministro de economa Tharsis Salomn y Merlin Barrera Viceministra de Comercio e Industrias. Para ampliar sobre la dinmica de las elecciones del 2014 incluyendo la formacin de esta alianza de sectores no oligrquicos puede consultarse mi trabajo 12 tesis sobre las elecciones presidenciales del 2014 en El Salvador.

5 Recordemos que desde el 2005, 2006, 2007 la banca fue vendida al capital extranjero. Los crculos del capital oligrquico local siguieron ocupando, posiblemente, un lugar importante en el sistema financiero pero naturalmente subordinado al capital extranjero. (Ver Arias 2010, pg. 126 y ss). Si el lector quiere profundizar en el estudio del dominio financiero de la oligarqua en el perodo anterior a la venta de la banca al capital extranjero puede consultar el clsico estudio de Paniagua (2002).

6 Como ejemplo, uno de los programas de asistencia social de la gestin de Saca que los gobiernos del FMLN profundizaron es la Red Solidaria que otorgaba un subsidio a las familias en situacin de extrema pobreza residentes en los municipios ms pobres del pas, as como tambin el programa FOSALUD que, al menos formalmente, descentralizaba el sistema de Salud, llevndolo a los barrios pobres con una cobertura de 24 horas al da. En los hechos, los programas sociales fueron instrumentos de manipulacin electoral del partido ARENA.

7 La CEPAL y la OEA respaldaron no slo los programas de asistencia social del gobierno de Mauricio Funes, sino tambin la creacin de la Ley de Desarrollo y Proteccin Social de El Salvador, que convierte en poltica de Estado los programas sociales como el Vaso de Leche; la dotacin de uniformes, zapatos y tiles escolares, la entrega de paquetes agrcolas; la Pensin Bsica Universal; Ciudad Mujer; Acceso y Mejoramiento de Viviendas; Atencin Integral a la Primera Infancia, etc.

8 Los tericos de la accin colectiva y los movimientos sociales definen el error fundamental de atribucin como la tendencia de la gente a explicar la situacin en la que se encuentra en funcin de las deficiencias individuales, ms que por medio de la atribucin de deficiencias al sistema. Ross (1977) asume que este fenmeno es ms frecuente en sociedades que generan aislamiento que en aquellas en que se promueven las organizaciones. (McAdam, McCarthy & Zald, 1999, pg. 31). Ampliando el concepto de Ross, podemos decir que las elites (en nuestro caso los sectores oligrquicos) pueden inducir a la opinin pblica en un sentido inverso el error fundamental de atribucin, es decir, desviar las valoraciones de la gente sobre la problemtica social, desde las variables individuales a las variables de la accin estatal y gubernamental. La ausencia de tejido organizativo y redes organizativas formales e informales entre los sectores subalternos facilitara tal viraje, mediante la presa y dems medios a la disposicin de los grupos oligrquicos.

9 Usamos el concepto de sociedad civil en su sentido gramsciano, es decir como el conjunto de los organismos vulgarmente denominados privados (Gramsci, 1967, pg. 30) y que segn Castell (1997, pg.31) est[n] formad[os] por una serie de aparatos, como las iglesias, los sindicatos, los partidos, las cooperativas, las asociaciones cvicas, etc. que por una parte prolongan la dinmica del Estado pero por otra estn arraigados entre la gente (Castell, 1997, pg. 31).

10 Aqu retomamos la tesis del sacerdote Tojeira, con la cual concordamos, cuando ste dice que Es posible que a algunos fanticos de la derecha les gustara la idea de un golpe, pero son demasiado pocos y demasiado dbiles como para poder impulsar la historia salvadorea actual en esa direccin. Que haya quienes se quiere aprovechar de los fanticos con fines de desgaste es otra cosa. Pero mencionar el tema del golpe de estado es hacerles propaganda a quienes, aunque irrealizables hoy, puedan tener ese tipo de intenciones. (Tojeira, 21.07.2015).

Trabajos citados

Arias Peate, S. (2010). Atlas de la pobreza y la opulencia en El Salvador. San Salvador: Talleres grficos UCA.

Arriola, J. (02 de Enero de 2014). 12 tesis sobre las elecciones presidenciales del 2014 en El Salvador. ContraPunto, pgs. http://www.contrapunto.com.sv/prensa-ciudadana/12-tesis-sobre-las-elecciones-presidenciales-del-2014-en-el-salvador.

Baloyra, E. (1984). El Salvador en transicin. San Salvador: UCA editores.

BPJ. (28 de Julio de 2015). Hacia la nacionalizacin del transporte colectivo, por la construccin del socialismo en El Salvador . Obtenido de http://www.bloquepopularjuvenil.org/: http://www.bloquepopularjuvenil.org/node/1099

BPJ. (27 de Julio de 2015). Paro de transporte: un ataque ms a la clase trabajadora. Obtenido de http://www.bloquepopularjuvenil.org/.

Castell, M. (1997). La era de la informacin: economa sociedad y cultura. Volumen II: el poder de la identidad. Mxico D.F.: Siglo XXI editores.

Gramsci, A. (1967). La formacin de los intelectuales. Mxico D.F.: Editorial Grijalvo.

Guidos Vjar, R. (1980). El ascenso del militarismo en El Salvador. San Salvador: UCA editores.

McAdam, D., McCarthy, J. D., & Zald, M. N. (1999). Oportunidades, estructuras de movilizacin y procesos enmarcadores: hacia una perspectiva sinttica y comparada de los movimientos sociales. En e. d. Movimientos sociales: perspectivas comparadas. Oportunidades polticas, McAdam, Doug; McCarthy, John D.; Zald, Mayer N. (pgs. 21-46). Madrid: Alianza editorial.

Menjvar, R. (1979). Formacin y lucha del proletariado industrial salvadoreo. San Salvador: UCA editores.

Paniagua Serrano, R. (2002). El bloque empresarial hegemnico salvadoreo. ECA , 609-693.

Sharp, G. (2003). De la dictadura a la democracia. Un sistema conceptuial para la liberacin. Estados Unidos: The Albert Einstein Institution.

Tojeira, J. M. (21 de Julio de 2015). Golpe de Estado? Diario CoLatino , pgs. http://www.diariocolatino.com/golpe-de-estado/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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