Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2015

El elefante kurdo

John Feffer
Foreign Policy in Focus

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Mezclemos algunas metforas en Oriente Prximo. Todas tienen que ver con elefantes.

En la zona de crisis que incluye Irn, Iraq, Turqua y Siria, los kurdos son el elefante en la habitacin. Constituyen el problema del que nadie quiere hablar realmente.

Porque estara compuesto de trozos pequeos de sus territorios, los pases de la regin se oponen a un Kurdistn independiente. Los protagonistas externos, mientras tanto, sienten diversos grados de culpa por haber abandonado a los kurdos durante aos, por no hacer caso de los abusos de los derechos humanos impuestos a la minora, por ignorar las promesas de autodeterminacin (que datan de los 14 Puntos de Woodrow Wilson) y por utilizar a los kurdos como peones en una mirada de juegos geopolticos. Las sensibilidades soberanas y la culpa externa se combinan para arrojar un manto de invisibilidad sobre los kurdos.

Pero el problema kurdo es tambin otro tipo de elefante que tantean los analistas ciegos y despus suministran informes contradictorios de lo que han descubierto.

Para algunos observadores el elefante kurdo es todo colmillo, un animal violento einsaciable que pone en peligro todo lo que se encuentra en su rbita. Para otros los kurdos son un amplio flancofuerte y fiable. Y para otros los kurdos solo son una pequea cola delicada, vctima fcil de cualquier idea de ltimo momento.

Cuando mezclamos estas dos metforas llegamos a un cuadro de los kurdos como una criatura grande, frecuentemente ignorada y a menudo malinterpretada y todas las dems bestias de la selva son ciegas intencional o genticamente. Qu sera ms ridculo que ciegos conduciendo lo invisible?

Se trata de una mala combinacin incluso en tiempos de paz. Pero es especialmente irritante ahora, cuando los kurdos se encuentran en el centro mismo de los problemas ms urgentes que enfrenta el Oriente Prximo: el ascenso del Estado Islmico, la continua fragilidad de Iraq, la desintegracin de Siria y el futuro democrtico de Turqua.

Esta urgencia aument un grado en la semana pasada. El Gobierno de Obama acaba de asociarse con Turqua para declarar una zona segura en la frontera con Siria, directamente entre territorios que las milicias kurdas han ocupado. Este anuncio tiene lugar solo unosdas despus de que Ankara rompiera un alto el fuego de dos aos de duracin y bombardease posiciones kurdas en Iraq (y posiblemente tambin en Siria).

Lo que nos lleva a nuestra tercera metfora elefantina. Cuando los paquidermos de la regin combaten EE.UU., Turqua, Siria no solo el pasto debe tener cuidado. Y tambin el elefante kurdo: colmillos, flanco, cola y todo.

Los kurdos y el acuerdo nuclear 

Los 30 millones de kurdos dispersos por Oriente Prximo sostienen que son la mayor minora tnica del mundo sin un Estado soberano propio.

Pero en la parte norte de Iraq los kurdos tienen un cuasi-pas que controla su propio sistema educativo, despliega su propio ejrcito y realiza su propia poltica exterior. Tiene su propia bandera e himno nacional. Pero no tiene control total de su economa, debe compartir los ingresos por el petrleo con el Gobierno central de Bagdad. No tiene su propia moneda. Y no tiene un escao en la ONU. Pero es lo ms cercano que los kurdos han llegado a una existencia autnoma desde 1946, cuando crearon un Estado durante 10 meses centrado alrededor de la ciudad iran de Mahabad.

Se podra pensar que este retazo del Kurdistn conocido oficialmente como Gobierno Regional de Kurdistn (KRG, por sus siglas en ingls) tendra una relacin terrible con Irn. Despus de todo, Irn ha perseguido a su minora kurda durante dcadas. Y Tehern, un importante apoyo del Gobierno central en Bagdad, est profundamente preocupado por el resquebrajamiento del Estado iraqu y la cesin de mayor autonoma al KRG.

Y no obstante, Irn es el segundo socio comercialdel KRG. Como tal, el recientemente concluido acuerdo nuclear podra ser un importante golpe de fortuna para los kurdos de Iraq. Segn Al Jazeera:

Como se espera que un acuerdo sobre el programa nuclear de Irn lleve a la eliminacin de algunas de las sanciones econmicas contra Irn, los kurdos podran estar prximos a cosechar los frutos de un auge econmico iran. La influencia econmica iran traer consigo crecientes perspectivas de crecimiento econmico e inversiones, dijo Farhan Hanif Siddiqi, un investigador del Instituto de Investigacin de Oriente Prximo, un think-tank financiado en gran parte por el KRG en Erbil.

Por cierto, altos niveles de comercio no representan un festival del amor. Algunos kurdos iranes siguen soando con reanimar su corta existencia como Estado posterior a la Segunda Guerra Mundial. Varias formaciones poltico-militares estn preparando planes en el exilio en las ciudades del KRG de Qandil y Sulaymaniyah bajo consignas como democracia para Irn, autonoma para Kurdistn. E Irn se preocupa porque la discordia en Iraq entre regiones, confesiones y etnias pueda propagarse como una enfermedad a travs de las fronteras.

Turqua ha realizado un acomodo similarmente pragmtico con Kurdistn iraqu. Es el principal socio comercial del KRG primordialmente como resultado del vnculo del oleoducto kurdo a su propia lnea Ceyhan y de permitir que el KRG deposite sus ingresos del petrleo en un banco kurdo en Turqua.

Pero eso tampoco ha impedido que Turqua persiga a los kurdos, como lo indican los recientes bombardeos.

Turqua y el PKK

Turqua y su poblacin kurda han tenido desde hace mucho tiempo una relacin controvertida.

Un movimiento cuasi-marxista de liberacin, el Partido de los Trabajadores de Kurdistn (PKK), emergi en Turqua a fines de los aos 70. Desafi al Gobierno derechista autoritario de Turqua y su identidad como una entidad unitaria. Los ataques del Gobierno al PKK, combinados con su ataque contra crticos de izquierdas, produjeron una guerra sucia que dur casi dos dcadas y caus decenas de miles de muertos.

El ascenso del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) cambi la dinmica en Turqua. Como escrib recientemente:

El gobernante Partido Justicia y Desarrollo, que lleg al poder en 2002, adopt en general una actitud ms distendida hacia minoras tnicas. La expresin cultural e incluso poltica de la identidad kurda, por ejemplo, se hizo ms aceptable con el desarrollo de programas de televisin y programas escolares en lenguaje kurdo. La adopcin por el AKP de un suave multiculturalismo, as como su presin por ms tolerancia para la expresin de identidad religiosa, condujeron a mayor apoyo en esos tempranos aos por parte de diversos grupos minoritarios.

Ankara negoci un cese al fuego con el PKK hace dos aos. Pero fue cada vez ms difcil mantener ese acuerdo en las tenebrosas polticas de Iraq y Siria, donde se han establecido combatientes del PKK. El principal partido y milicia kurdos el Partido de Unidad Democrtica (PYD) y las Unidades de Proteccin Popular (YPG) estn asociados con el PKK. Han acusado Ankara de apoyar al Estado Islmico contra el rgimen de Asad (y contra militantes kurdos). La semana pasada, el PKK mat a dos policas turcos en represalia por una masacre del Estado Islmico en la ciudad predominantemente kurda de Suruc en Siria.

La repentina decisin de Turqua de colaborar con EE.UU. en un rea segura al otro lado de su frontera en Siria es por lo tanto el resultado de varios clculos que involucran no solo al Estado Islmico y su potencial de realizar ataques en Turqua sino tambin a los combatientes kurdos en Iraq y Siria y la minora kurda dentro de Turqua.

En la ms reciente eleccin turca, el gobernante AKP tuvo su peor resultado en ms de una dcada, gracias en gran parte al partido que representa a los kurdos, el Partido Democrtico del Pueblo (HDP). Su margen de victoria fue tan nfimo y tan dividida est la poltica turca actualmente que el AKP no ha logrado formar un gobierno. Cuesta no ver el cambio en la poltica exterior turca como una reaccin directa ante los dolores polticos internos del AKP.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, por ejemplo, no solo ha atacado al PKK sino a todos los polticos kurdos.

Los ejecutivos de ese partido deben pagar, dijo Erdogan esta semana, refirindose al HDP. El Estado turco tiene el poder para hacer que as llamados polticos [y] as llamados intelectuales paguen por la sangre de sus mrtires. El presidente ha llegado hasta el punto de pedir la eliminacin de la inmunidad parlamentaria, presumiblemente de modo que el Estado pueda citar ante la justicia a representantes del HDP. El jefe del HDP, Selahattin Demirtas, acus a Erdogan no solo de arrastrar a Turqua hacia una guerra a escala regional sino de utilizar el conflicto como excusa para consolidar el poder del AKP mediante un golpe civil. Tambin ha ofrecido renunciar voluntariamente a la inmunidad de los parlamentarios del HDP siempre que el AKP haga lo mismo.

EE.UU. ha estado tan ansioso de realizar misiones de bombardeo desde bases turcas que ha preferido ignorar cmo su colusin con Ankara apoya esta tendencia inquietante en la poltica turca.

Los kurdos en Siria

El Gobierno de Obama no ha mostrado un entusiasmo particular respecto a las fuerzas opuestas al rgimen de Bashar al-Asad en Siria.

Por cierto, su falta de entusiasmo por el Estado Islmico, el Frente al-Nusra y el Ejrcito de Conquista ha llevado a un reexamen de su compromiso con el derrocamiento de Asad como condicin previa para cualquier solucin poltica. Si Asad se va, quin se har cargo? No significa que los esfuerzos de EE.UU. de crear una fuerza de contrainsurgencia fiablemente moderada hayan sido relativamente positivos. Despus de prometer ms de 5.000 reclutas, Washington ha conseguido cerca de 1 por ciento de esa cifra: solo 50 combatientes entrenados para reinsertarlos en el conflicto.

La nica fuerza en la que el Gobierno de Obama se ha basado consecuentemente en Siria han sido los kurdos. El YPG ha recibido equipamiento militar y contado con apoyo areo estadounidense en sus ataques contra el Estado Islmico y sus esfuerzos por consolidar su control sobre regiones de mayora kurda en la frontera con Turqua. La milicia de 50.000 miembros, que recientemente captur Al Abyad de EI, parece estar de buena racha y ahora est a punto de controlar la vasta mayora de la frontera de Siria con Turqua.

Pero es precisamente ese xito lo que preocupa a Turqua. Segn The New York Times:

El acuerdo entre EE.UU. y Turqua, tal como lo describen los funcionarios estadounidenses, congelara implcitamente la posibilidad de que el YPG realice avances hacia el rea fronteriza cerca de Alepo. Y el lunes, combatientes del YPG acusaron a Turqua de ir ms lejos, diciendo que las fuerzas de su milicia han sido atacadas por Turqua en un rea que acababan de arrebatar al Estado Islmico.

Decir qu? El Gobierno de Obama reconoce que est efectivamente atando las manos de su ms efectivo apoyo en Siria? No lo interpreto como evidencia de que EE.UU. est respaldando encubiertamente al Estado Islmico como un instrumento contra Asad (una idea favorita de tericos de la conspiracin). Pero cuestiono el sentido comn de la idea del Gobierno de Obama de que pueda manipular de alguna manera a actores en la regin para lograr los resultados que se propone. En este caso estn jugando con Washington.

Un Iraq?

Las victorias del Estado Islmico en Iraq han posibilitado que los kurdos en su cuasi-estado en el norte logren an ms autonoma de facto. La retirada del ejrcito iraqu ante la acometida del EI permiti que las fuerzas kurdas adquirieran ms territorio, incluyendo la anteriormente disputada Kirkuk (y los campos petrolferos que la rodean).

La cuestin es si el Kurdistn iraqu quiere lograr que esta autonoma sea completa y de jure. En julio del ao pasado, la dirigencia kurda instruy al parlamento del KRG para que preparara un referndum de autonoma. Esto parecera ser una indicacin inequvoca de intenciones kurdas. Pero tambin podra ser solo una jugada de ajedrez en el juego de arrebatar ms poderes de Bagdad. Despus de todo, nadie en la regin y lo que es ms importante, virtualmente nadie en Washington apoya un Kurdistn independiente.

Como Dexter Filkins escribi en The New Yorker el ao pasado:

Obama ha hablado cuidadosamente en pblico, pero es obvio que el Gobierno quiere que los kurdos hagan dos cosas potencialmente incompatibles. La primera es servir como un aliado crucial en la campaa por destruir el EI, con todo el financiamiento y equipamiento militar que significa un papel semejante. La segunda es resistir la secesin del Estado iraqu.

Pero los kurdos estn dispuestos a jugar el partido a largo plazo. Saben que representan, particularmente ante los ojos de EE.UU., un baluarte contra el Estado Islmico, contra el extremismo religioso y contra el caos que envuelve la regin. No son solo buenos combatientes sino tambin buenos pragmticos. El KRG ha logrado mantener buenas relaciones con Irn, con Turqua, e incluso (ms o menos) con Bagdad.

Esta es entonces la paradoja para el elefante kurdo. Mientras ms caticas se ponen las cosas en Oriente Prximo, ms poder y territorio pueden controlar los kurdos. Pero mientras ms poder y territorio puedan controlar, mayor ser el temor en Tehern, Ankara y Bagdad de que los kurdos puedan crea un mayor Kurdistn.

Mezclemos metforas por ltima vez. El Gobierno de Obama debe comenzar a reconocer y considerar al elefante en la habitacin: los kurdos y sus aspiraciones a un estado. Tiene que reconocer que el elefante tiene muchos aspectos diferentes: los colmillos PKK e YPG, el slido flanco del KRG y la cola vulnerable de las minoras kurdas en Irn y Turqua. Y debe resistir la tentacin de golpear el suelo y chocar con las cabezas de sus adversarios en la regin, porque tanto EE.UU. como los kurdos pueden sufrir consecuencias adversas.

Los elefantes son criaturas extremadamente inteligentes con memorias legendarias. Tratarlos como peones, en lugar de las mucho ms poderosas torres que representan, es una proposicin muy peligrosa.

John Feffer es codirector de Foreign Policy In Focus en el Institute for Policy Studies.

Fuente http://fpif.org/the-kurdish-elephant/



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