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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2015

Suru bien vale una guerra

Adrian Mac Liman
periodistas-es.com


Hizo falta una matanza colectiva, un autntico bao de sangre, para que las autoridades de Ankara decidieran sumarse a la coalicin internacional antiterrorista liderada por el presidente Obama. En realidad, Turqua miembro fundador de la Alianza Atlntica y socio de primera hora de Washington en la guerra contra el Estado Islmico tard ms de once meses en movilizar su poderoso ejrcito contra las huestes del califa al Baghdadi.

Desde el inicio de la ofensiva yihadista en Siria y su extensin a la vecina Irak, los puestos fronterizos turcos sirvieron de coladero para los radicales deseosos de sumarse al ejrcito yihadista, para el trfico de armas destinadas al EI, o el trnsito de petrleo barato comercializado por los cabecillas de la agrupacin islamista. Un extrao entramado que reuna a antiguos oficiales del ejrcito de Saddam Hussein, a financieros saudes y a prncipes qatares, dispuestos a sacar el mximo provecho al proyecto del Califato rabe. Y Turqua? Ankara se limitaba a hacerse el muerto, como en el juego de pker. Es decir, dejar hacer a los dems y capitalizar los beneficios.

Sin embargo, las cosas cambiaron a partir del 20 de julio, tras el mortfero atentado contra un grupo de jvenes militantes de izquierdas perpetrado en la localidad fronteriza de Suru, que cost la vida a 32 personas. El nmero de heridos ascendi a ms de un centenar.

La situacin ya no est bajo control, advirtieron los crculos oficiales turcos. Bajo control? En efecto, parece extrao que el MIT, poderossimo y omnipresente servicio de seguridad turco, no haya detectado la amenaza ni tratado de impedir el atentado. Los jvenes turcos congregados en Suru pertenecan a la Federacin de Asociaciones de Juventudes Socialistas (de corte marxista). Su propsito: dirigirse a la ciudad kurdo-siria de Koban, para participar, junto con los integrantes de las milicias kurdas que reconquistaron la villa, en los trabajos de reconstruccin. Pero la situacin ya no estaba bajo control. Pocas horas despus del atentado, el primer ministro turco, Ahmet Davotoglu, atribuy la autora del acto criminal al Estado Islmico. Y Ankara opt por intervenir en el conflicto.

Mas no se trataba slo de atacar las posiciones del Estado Islmico, como pretendan los aliados de Washington, sino de extender el operativo blico a la guerrilla kurda del PKK, enemiga tradicional de Ankara, que no haba cumplido su promesa de entregar las armas al ejrcito del pas otomano. En pocas horas, el alto el fuego con el PKK, decretado en 2013, se convirti en papel mojado. No es la primera vez que una de las partes rompe el compromiso. Sin embargo

Al dar por terminado el proceso de paz con la minora kurda, el presidente Erdogan solicit al Parlamento que levante la inmunidad de los diputados pertenecientes al Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP), considerado el brazo poltico del PKK. El HDP irrumpi en la vida poltica de Turqua en las elecciones generales celebradas el pasado mes de junio. Su aceptacin a nivel popular caus autnticos quebraderos de cabeza a los lderes del islamista AKP, partido de gobierno que perdi la mayora parlamentaria que le hubiera permitido llevar a cabo la revisin de la Carta Magna. Cabe preguntarse si el fracaso electoral de la formacin poltica de Erdogan, que va parejo con los xitos de las milicias kurdas en los combates contra el Estado Islmico en Siria, no han incidido en la decisin de Ankara de hacer doblete. Conviene sealar que los Estados Unidos colaboran con los movimientos armados de los kurdos de origen sirio y turco desde la batalla para la liberacin de Koban. Un autntico contratiempo para Turqua, que no vera con buenos ojos la creacin de un mini Kurdistn en Rojava, es decir, en los confines con Irak y Siria.

A cambio de su implicacin en el combate contra los yihadistas, Ankara propone el establecimiento de una zona segura en la frontera con Siria, un espacio que sirva de santuario para el Frente de la Conquista, coalicin supuestamente no yihadista creada el pasado mes de abril por Turqua, Arabia saudita y Qatar. No yihadista? Las mayores bazas de esta agrupacin son los batallones islamistas integrados por radicales de Ahrar as Sham (salafista) y el Frente al Nusra (rama siria de Al Qaeda), movimientos que figuran en la lista de organizaciones terroristas elaboraba por el Departamento de Estado.

Otra utilidad de la llamada zona segura, que Washington prefiere denominar zona libre de yihadistas del Estado Islmico, consiste en frenar la sangra de refugiados sirios que buscan asilo en Turqua. Una iniciativa que la OTAN acoge con cierta tibieza.


Fuente original: http://periodistas-es.com/suruc-bien-vale-una-guerra-56158



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