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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2015

Donald Gilito Trump

David Torres
Pblico.es


Desde que resucitara despus de una supuesta defuncin virtual, Donald Trump no deja de generar titulares. Est cada da ms vivo, no slo l sino su peinado, tan vivo que cualquier da le solicita el divorcio (lo mismo que esas modelos despampanantes con las que se casa) y se va a Florida a montar una granja de castores con lo que le saque en los tribunales. Trump es un hombre sin pelos en la lengua porque se los ha trasplantado todos en la frente, un dedo ms arriba de las cejas. Esa extravagancia capilar, aliada a una fortuna consistente en una barbaridad de ceros, le permite soltar lo segundo que se le pasa por la cabeza. Lo segundo, porque lo primero es ese engendro entre una mofeta muerta y una panocha que tiene que domesticar a manotazos cada maana.

Cualquier otro que se atreviera a llevar semejante cojn sobre los hombros tendra barra libre en el diccionario, pero el estatuto de muchimillonario de Donald Trump prescribe para los periodistas el uso del adjetivo excntrico. Da mucho miedo pensar lo que habr debajo de una cabeza capaz de salir as a la calle, aunque The Donald (como le llamaba una de sus ex esposas) ya da suficientes pistas. Parte de la belleza que hay en m es que soy muy rico dijo con explosiva sinceridad. Muchas mujeres no estaran de acuerdo, empezando por las suyas, que saban de sobra antes de la boda que hay hombres cuya belleza reside en su totalidad en el interior de la cuenta corriente.

Gracias a su billetaje y su bocaza, Trump est haciendo una carrera por la candidatura oficial del Partido Republicano paralela a la popularidad de Kim Kardashian: cuanto ms grande y ms atrs est el cacho de carne que ofrece, ms seguidores tiene. El cruce del Rubicn en sus meteduras de pata fue cuando dijo que los emigrantes mexicanos eran todos ellos traficantes, delincuentes y violadores, para aadir, no sin cierto retintn, algunos son buena gente, supongo. Ante una muestra de racismo tan contundente y explcita poco pueden hacer sus adversarios. Dos de ellos intentaron emularlo dedicndose a destrozar a hachazos y a llamaradas telfonos mviles y legislaciones fiscales, pero Trump ataca derecho al centro de la conciencia estadounidense, ese montn de frusleras que asegura que todos los hombres nacen libres e iguales y que nunca fue ms que papel mojado.

Trump le acaba de plantar una demanda por diez millones de dlares al chef espaol Jos Andrs, que se neg a trabajar en su restaurante de lujo en Washington D. C. despus de or las declaraciones del millonario sobre los emigrantes mexicanos. Sus abogados alegan que las opiniones racistas e impresentables de su defendido son del dominio pblico y que l no hace nada por ocultarlas, lo mismo que su pelo. Con un To Gilito al frente del imperio la cosa no iba a mejorar mucho en poltica internacional, salvo en lo tocante al ejercicio de la hipocresa. Hay mucha polmica acerca de cules son las dos palabras ms hermosas del idioma; segn la mayora, son Te quiero; segn Woody Allen, son Es benigno; segn Donald Trump, son Ests despedido. Hay mucha belleza en esas palabras. Son muy sucintas. Una vez que las dices, ya no queda ms que decir, aadi con su retrica despellejada. No se entiende por qu le molesta tanto ahora que un cocinero se las haya dicho a l.

Fuente: http://blogs.publico.es/davidtorres/2015/08/03/donald-gilito-trump/


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