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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2015

Entrevista con el socilogo venezolano Edgardo Lander
"El proceso de transformacin de la sociedad venezolana en lo fundamental fracas"

Hugo Prieto
contrapunto.com


No hay democracia participativa, si el mundo popular se organiza siguiendo la lgica leninista de la verticalidad, si se profundiza el modelo rentista. No hubo una transformacin cultural profunda que cambiara la lgica de riqueza infinita

Ante una fotografa sera muy difcil hacerse una idea de quin es Edgardo Lander. Su mirada es fra, reflexiva, pero se deshiela apenas sonre. Su sentido del humor es una herramienta eficaz para rebajar las tensiones que necesariamente trae consigo el hecho de interpelar a la sociedad venezolana. Sus lentes son un seuelo que desvan miradas curiosas, pero no del obturador de la cmara fotogrfica. Cada vez que suena el clic reacciona con un gesto casi imperceptible de incomodidad. Apostara a que nunca lo veremos de traje y corbata, porque Lander, socilogo por la UCV y con un doctorado en Harvard, contertulio de los pequeos grupos de la izquierda ecologista y oponente acrrimo del neoliberalismo es, ante todo, un libertario.

Su postura es desde la izquierda y sus grandes cuestionamientos pasan por el intento de legitimar al proceso bolivariano sobre la base de lo ya existente, profundizando, adems, el modelo rentista petrolero. Al declarar el carcter socialista de la llamada revolucin bolivariana, en 2005, se inicia una organizacin vertical y leninista de las comunas y los consejos comunales que lo pinta todo de rojo, rojito, acaba con la nocin de autonoma y liquida la democracia participativa. El autoritarismo, el espritu de cuerpo y la opacidad de los militares difcilmente se encuentren con un modelo democrtico. En el discurso haba un tejido social promovido por las misiones, pero ante la crisis econmica y sus dos pivotes, la inflacin y la escasez, la respuesta del mundo popular no fue precisamente solidaria, sino individualista y competitiva.

La lgica electoral asfixia las posibilidades polticas

Varias generaciones de venezolanos nos hemos diluido en el rentismo petrolero. Sin embargo, hubo en la IV Repblica y tambin en la V, un discurso para superar esa trampa, Por qu ha resultado tan difcil deshacerse de ese lastre?

Creo que son muchas las razones. La primera es que tenemos un siglo en esto, un siglo en la construccin de un tipo de modelo poltico, de un tipo de Estado, de una subjetividad y de una expectativa, incluso, de una nocin de qu es Venezuela y de quines somos los venezolanos, esta nocin de pas rico. Tenemos petrleo, tenemos derecho al petrleo.

Esa idea est profundamente instalada en la realidad y forma parte del ADN de los venezolanos. All est la cancha en la cual se han dado los debates polticos y las confrontaciones durante todo este tiempo. El reconocimiento de asuntos como la sobrevaluacin de la moneda, la enfermedad holandesa y el rentismo, son cosas bien sabidas. Est en la academia y en el discurso poltico es una especie de obligacin reiterada, de vez en cuando los polticos tienen que hablar del tema.

Hay una formalidad de que se tiene conciencia de eso. Pero de hecho, en el corto plazo, la forma en las cuales se definen los intereses de los grupos empresariales y del partido de gobierno, pasan por profundizar el rentismo.

Los polticos, cuando invocan el tema, dicen que si realmente intentan cambiar el modelo, los tumban.

Hay una dimensin estructural y cultural de todo esto, pero tambin hay una dimensin en el plano electoral. En la dimensin estructural, es muy difcil ir en contra del sentido comn instalado en una sociedad. En Venezuela se tiene una visin muy amplia de lo que son los derechos, pero una nocin muy limitada de que esos derechos slo son sostenibles sobre la base del trabajo colectivo, del esfuerzo comn, pero aqu hay petrleo y muy pocas responsabilidades.

Afectar, en trminos efectivos, lo que es este sentido comn es muy a contracorriente, difcilmente puede ejecutarse sin una transformacin cultural profunda. Pero vayamos a algo mucho ms concreto. Las polticas pblicas estn sobredeterminadas por las coyunturas electorales y eso pasa por desarrollar, a su vez, programas electorales atractivos. Cualquier decisin importante, incluida el aumento de la gasolina, se toma midiendo su impacto en las prximas elecciones.

Hay una especie de sobredeterminacin del clculo electoral que borra toda posibilidad de transformacin, de ir ms all, de imaginarse un pas diferente, porque se est operando sobre la base de lo existente. En ese sentido, la competencia electoral tiene una funcin extraordinariamente conservadora en los sistemas polticos, porque es la reafirmacin de los sentidos comunes y quien se sale de esos lmites, le va muy mal.


La inclusin no es sostenible con gasto pblico

Hay quienes afirman que se ha creado un ambiente propicio para que funcione el voto castigo, justamente porque no hay nada que repartir con la cada de los precios del petrleo, Sera eso suficiente o influyen otras cosas, por ejemplo, las expectativas y un pensamiento poltico distinto. Usted qu cree?

No, obviamente el voto castigo en modo alguno es suficiente, entre otras cosas porque en el debate poltico y en la conciencia colectiva venezolana todava no hay un reconocimiento de qu es lo que est en crisis. Se atribuye la crisis, tanto poltica como econmica, a la cada de los precios del petrleo, como que si con precios de 100 dlares el barril, estaramos boyantes.

Pero, como bien lo dice Asdrbal Baptista, el ingreso petrolero per cpita en Venezuela viene descendiendo desde los aos 80. Es decir, atravesamos una prolongada crisis que, simplemente, es la constatacin de la inviabilidad de un modelo productivo sustentando en cobrar renta y repartirla cobrar renta y repartirla y as sucesivamente, que es lo que hemos venido haciendo desde

hace 100 aos, ya lo dijo.

Desde hace tanto tiempo. Uno hubiese podido pensar que en estos aos se abri la oportunidad, sobre la base del reconocimiento de que la renta petrolera haba creado el tipo de Estado, el tipo de poltica y el tipo de sentido comn que haba que superar; cuando Venezuela cont con abundantes recursos y haba un gobierno extraordinariamente legtimo, porque en algn momento el gobierno de Chvez lo fue, y hubiese tenido capacidad para empujar a la sociedad en contra de los sentidos comunes instalados, pero lo que se hizo fue reforzar la legitimidad a partir de lo existente.

En lugar de buscar transformaciones en el modelo productivo y en los imaginarios de qu tipo de sociedad queremos, hacia dnde queremos ir, se reforz la lgica de distribucin y la idea de que la democracia y la inclusin son posibles mediante el gasto pblico. Y eso, obviamente, es imposible.

No lo es porque el gasto es insuficiente?

El gasto pblico como respuesta a la exclusin, como respuesta a los niveles de deterioro de las condiciones de vida que vena produciendo el neoliberalismo, obviamente est justificado, pero lo est como respuesta a una situacin de dificultades en transicin hacia otra cosa. Obviamente, es mucho mejor una transferencia hacia la mayora de la poblacin, que una transferencia para seguir concentrando el capital, como vena operando antes.

Pero desde el punto de vista de la sostenibilidad en el tiempo, esto no es posible. No lo es desde el punto de vista poltico-cultural, porque refuerza la lgica de la mentalidad rentista, del pas rico del que hablamos, pero tampoco es posible, porque por ms que crezca la renta petrolera, nunca ser suficiente para satisfacer expectativas crecientes que se van generando en la poblacin.

Tenemos un largo trecho de camino en esta vertiente de crisis terminal del modelo rentista y el problema es que no sabemos qu caractersticas va a tener ese aterrizaje, necesariamente forzoso, que no se resuelve por la va de que el gobierno pierda las elecciones parlamentarias o de que haya un referndum revocatorio el siguiente ao.

No hay un pronunciamiento de dnde estamos, ni en los debates polticos, ni en los programas de gobierno. Las dos opciones de poder se diferencian absolutamente en todo, menos en un pequeo detalle: ambas ofrecan, al menos en la ltima eleccin de Chvez, una produccin petrolera de 6 millones de barriles diarios para el final de este perodo constitucional. En todo lo dems desacuerdo, excepto en la idea de reforzar el modelo rentista petrolero. En eso hay coincidencia, pero eso es lo que hay que discutir. El problema del rentismo en Venezuela es que aqu hay consenso nacional rentista.


La polarizacin reduce todo a la inmediatez

Usted afirma que en Venezuela no hay conciencia de lo que est en crisis. A qu atribuye eso?

Hay un elemento de la coyuntura que no se puede obviar. Aqu ha venido operado la polarizacin poltica de tal forma que ha empobrecido extraordinariamente la capacidad de reflexin. Todo se convierte en blanco y negro, hay una especie de filtro que todo lo transforma en gobierno u oposicin. Hay una incapacidad para escarbar ms all de la coyuntura, para ver qu es lo que nos est pasando como sociedad.

Cree que nos hemos embrutecido con la polarizacin?

No s si lo llamara embrutecimiento, pero con toda seguridad hay un empobrecimiento de la reflexin intelectual porque la polarizacin tambin hace que la reflexin sea muy de la coyuntura, muy de la inmediatez. No hay espacios, ni ha habido espacios en la sociedad venezolana, para una reflexin que vaya ms all, que se distancie del da a da, que se pregunte qu nos est pasando como pas?, de dnde venimos?, adnde queremos ir?, cmo estas propuestas que se ponen sobre la mesa dan cuenta de unas cosas, pero obviamente no dan cuenta de otras?

En las universidades, el asunto es dramtico. En la Bolivariana, en lugar de haber una discusin sobre cmo cambiar la sociedad y cules son los retos, lo que hay es una tendencia hacia la oficializacin dogmtica de un discurso, pero igualmente pasa en las universidades autnomas, en donde se ha instalado un sentido comn de oposicin. Entonces, dnde est el debate? Si lo vas a buscar en los medios impresos o en la televisin, lo que vas a encontrar es tremendamente limitado.

Recientemente, la UCAB hizo una serie de propuestas al pas, digamos como algo excepcional, pero lo que priva es un medio en el que unos y otros se han apoltronado en la trinchera ideolgica donde se siente ms a gusto. No cree que sea una conducta tremendamente irresponsable?

Dramticamente irresponsable, porque no es un asunto que concierne solamente a Venezuela. Actualmente nos enfrentamos en el planeta con condiciones que son extraordinariamente diferentes con las cuales se construy la poltica hasta hace muy poco. En primer lugar tenemos que confrontar el hecho de que el patrn civilizatorio de crecimiento de la sociedad est destruyendo las condiciones que hacen posible la vida en esta tierra y nos estamos acercando peligrosamente a un lmite en el cual, con toda seguridad, se produciran cambios de naturaleza catastrfica e irreversibles. Ni siquiera est garantizada la sobrevivencia de la especie humana, si se sigue en este proceso de destruccin, de deforestacin, de emanacin de gases de efecto invernadero, de calentamiento global, de sobrepesca en los mares, etc, etc.

Es necesario reconocer que estamos ante la crisis de un patrn civilizatorio que ha sido muy hegemonizado por el capitalismo y que forma parte de la subjetividad de cada uno de nosotros. Ha logrado instalarse como deseo, como expectativa, como nocin Entendemos y vivimos la vida como bienestar material, como abundancia creciente. Estamos montados sobre una locura colectiva, pero no sobre la base de la ignorancia, sino a pesar del saber, a pesar de conocer, a pesar de tener toda evidencia de que lo que hacemos es una locura, es destructivo y no es sostenible. Sin embargo, seguimos adelante.


El fantasma de la violencia y la guerra civil

El resultado de las elecciones parlamentarias o un referndum revocatorio no son el componente de la ecuacin que resolver el tema del aterrizaje forzoso. En el siglo XIX de la historia de Venezuela eran las montoneras y en el siglo XX los golpes de Estado. Estamos a las puertas de una salida violenta?

A m lo que me preocupa, y lo que ms me ha preocupado, es que en Venezuela se instale un estado de violencia poltica. La sociedad venezolana es extraordinariamente violenta. Basta ver la estadstica de homicidios. Pero a pesar de eso, desde el punto de vista de la confrontacin poltica, aparte de episodios como La Salida, en 2014, esa violencia extendida no se ha traducido en violencia poltica en una escala importante.

Pero no hay nada que nos diga en qu momento ese quiebre puede darse. En esta sociedad hay una distribucin de armas muy extendida, muy democrtica, uno no puede prever acciones y reacciones, en el plano de la violencia, que una vez que se desaten sean muy difciles de controlar. Y eso va ms all, obviamente, de la voluntad de la dirigencia del gobierno o de la dirigencia de la oposicin. Esa es una amenaza real.

As como el planeta avanza en la locura de la destruccin de la vida humana, nosotros avanzamos en nuestra propia locura poltica. Por qu seguimos avanzando?

Creo que eso tiene que ver, nuevamente, con el cortoplacismo y la lectura polarizada de todo. O sea, los culpables son los otros, los que estn del otro lado. Nosotros somos pacficos, tranquilos y el gobierno es represivo y dictador o, por el contrario, los otros son agentes de la CIA. La dimensin epistemolgica de la polarizacin, es el bloqueo del conocimiento de lo que est ms all de la lectura inmediata y a veces la lectura de cosas que pudieran ser obvias, pero que estn ms all de lo inmediato, aunque sean medianamente reconocidas, son apartadas o dejadas a un lado, porque la mirada de la coyuntura de la polarizacin determina todo lo dems y eso genera una ceguera colectiva. Y en esa ceguera se pueden dar casos o situaciones en la direccin que nadie quiere. Pero an se siguen dando los pasos. No estoy diciendo que estamos caminando hacia la violencia poltica o a una guerra civil. No quiero que se entienda que lo estoy pronosticando. Pero no estamos tomando las medidas que garanticen que eso no pase.

Se acab el espacio para la confrontacin electoral entre dos modelos contrapuestos. Dira que eso se extingui. Qu es lo que hay que hacer? Cules son las alternativas que tiene esta sociedad para enfrentar los grandes problemas que tiene?

Yo dira, en primer lugar, que habra que reconocer la situacin en la cual nos encontramos. Reconocer ms all de la coyuntura, ms all de si gano o pierdo las elecciones, que como sociedad estamos montados sobre una lgica que tiene una extraordinaria inercia, que lleva a que los problemas fundamentales no estn siendo debatidos, sino ms bien a que sean enunciados, pongamos el caso del rentismo petrolero, tal como se mencion, pero eso no deja de ser una letana y como toda letana es intil.

Aqu hay responsabilidades, posibilidades y opciones en todos los mbitos. Me refer a la necesidad de recuperar el espacio universitario, por ejemplo, como un lugar idneo para la reflexin colectiva sobre la contraposicin de posibilidades de pas, pero eso en Venezuela, en lo fundamental, est perdido, hay un empobrecimiento radical de la produccin acadmica, que es extraordinariamente lamentable, porque la produccin intelectual mono ideolgica, no va para ninguna parte.


La lgica leninista contra el tejido social solidario

No se supone que las universidades son esclavas del libre pensamiento?

Se supone. Pero por otra parte, tambin hay otro terreno en el cual estn pasando cosas de organizacin y de bsqueda. Me refiero al mundo popular organizado. La apuesta poltica ms importante de transformacin que se plante el chavismo es esto que se denomina poder popular, comuna, consejos comunales, mesas tcnicas de agua. El problema es que este proyecto de organizacin popular en Venezuela ha estado atravesado, desde sus inicios, por una profunda contradiccin.

Por una parte, la nocin de autogobierno, la nocin de polticas sociales orientadas a fomentar el tejido social orgnico de los sectores populares el mejor ejemplo es el inicio de Barrio Adentro, si la comunidad no hace el censo, si no sabe quines son las mujeres embarazadas, si no hace el enlace con las instituciones para conseguir los medicamentos, qu puede hacer un mdico cubano?, pues no funciona, no pasa nada, y eso estuvo pensado as desde sus inicios, pero desde que el proceso venezolano se declara socialista, en 2005, comienza a institucionalizarse una organizacin ms rgida y la nocin de que el Estado dirige, controla. Digamos, la instalacin de una lgica leninista en la relacin del Estado con la sociedad.

Mucho ms burocrtica?

S, pero yo me refiero a la lgica leninista de verticalidad.

Que ya sabemos adnde conduce

S, claro, no es que estamos empezando de cero como si no hubiera pasado nada en el mundo. Conocemos la Historia. Entonces, qu ha pasado? En la relacin de este proceso de construccin de tejido social comunas, consejos comunales, poder popular hay una contradiccin permanente entre el impulso organizativo, que ha sido real y que efectivamente impact a una sociedad relativamente poco organizada y sometida a la lgica de la partidizacin de los tiempos anteriores, generando experiencias variadas y diversas, algunas de gran riqueza, pero a la vez envueltos en la contradiccin de depender de los recursos pblicos y sometidos a la lgica leninista, cuya caricatura son los consejos comunales rojos rojitos.

Si te planteas otro patrn de democracia, desde las bases, desde el autogobierno y la pluralidad de las comunidades, eso pasa necesariamente por formas de organizacin popular que reflejen la diversidad de la existencia del pueblo.

Si ha sido el caso, se liquida la democracia participativa.

Claro. En la medida en que esta lgica se impone, obviamente, aplasta la democracia participativa. Lo que quiero destacar es que en Venezuela esta relacin ha llevado a resultados diferentes en distintos lugares del pas. Hay experiencias donde uno advierte una organizacin popular real y eso tiene que ver con muchas cosas, tiene que ver con las particularidades concretas de la gente que vive all, si la gente tuvo o no una experiencia poltica previa, si tena capacidad para mirar el chavismo desde una experiencia diferente o, por el contrario, si esa es la primera vez que nos reunimos en asamblea para hablar de los problemas colectivos, o si es la primera vez que hacemos un censo para identificar prioridades, en donde alguien podra preguntar qu es eso de autonoma? a qu viene ese cuento?.

Creo que con el tiempo se fue instalando ms la lgica de control vertical y una caricatura de consejos comunales rojos rojitos. Pero de todas maneras ha habido una experiencia popular extendida, que en muchos lugares sigue activa, sigue vigente, sigue reaccionado.

Sin embargo, cuando uno advierte cmo ha reaccionado el mundo popular venezolano ante la crisis de los ltimos dos aos, a la inflacin y a la escasez fundamentalmente, uno puede preguntarse Y el tejido social solidario que se vena construyendo en estos aos, qu paso? Resulta que encontramos que este tejido social tena unos niveles de fragilidad mucho mayores de los que pareca hasta hace unos tres aos y la respuesta a la crisis no ha sido precisamente solidaria, sino individual y competitiva. De acuerdo a Datanalsis, el 70% de la gente que hace cola son bachaqueros.

Uno pudiera pensar que esas experiencias populares tal vez sirvan para contener una salida autoritaria, pero si la relacin ha sido francamente leninista y, adems, la respuesta ante la crisis ha sido individual y competitiva, tal vez no haya una respuesta poltica y la gente opte por quedarse en sus casas.

T ests planteando una salida autoritaria dirigida por quin?

Por factores polticos distintos al gobierno o por el hecho de que se profundice la lnea leninista, que no sera otra cosa que la instauracin de un Estado totalitario.

Creo que las posibilidades de una salida autoritaria, ya sea por la va de una ruptura constitucional por el propio gobierno, si ve que va a perder las elecciones o una salida extra constitucional, por el otro lado, como obviamente se plante el ao pasado y que no era precisamente una salida para la recuperacin de la democracia ni nada por el estilo, no las veo como cosas probables que ocurran.

Despus de tiempos de una extraordinaria politizacin, actualmente hay en la poblacin venezolana una especie de cansancio y descreimiento. Yo no encuentro grandes pasiones que estn operando ni a favor del gobierno, ni a favor de una movilizacin amplia de una alternativa distinta. Creo que si se cumplen los pronsticos de las encuestas y la oposicin gana las elecciones parlamentarias, esto no va a ser un acto de gran movilizacin popular, sino una especie de voto castigo y de hartazgo ante las dificultades de la vida cotidiana.

Repito, a m lo que ms me preocupa es que ms all de la voluntad del PSUV, ms all de la voluntad de la mayora de la MUD, pueden desatarse procesos que generen violencia, que tengan consecuencias difciles de controlar. A medida que nos acerquemos a diciembre, puede haber situaciones de creciente tensin. No veo en ninguno de los dos lados, repito, el propsito de crear las condiciones para una guerra civil. Pero las guerras civiles que conocemos nunca fueron declaradas. As no pasan esas cosas.


La corrupcin ha permeado a amplios sectores

A mayor crisis, mayor visibilidad de la corrupcin. Sin embargo, hay hechos manifiestos e inocultables (los 20 mil millones de dlares de los que habl el ex ministro Giordani), Ese hecho no acelera el hartazgo hacia la poltica y aumenta el deseo de darle la vuelta a la tortilla?

Lo que pasa es que ese ingrediente es extraordinariamente complejo y est en todas partes. Por ejemplo, en todo el manejo de las divisas ha habido un componente fundamental de corrupcin del sector privado. No es algo que se le pueda atribuir slo al gobierno. A m me parece creble que hay una naturalizacin de la corrupcin en la sociedad venezolana actual, donde los lmites de lo aceptable y lo no aceptable, terminan por desdibujarse.

La corrupcin ha permeado hacia sectores muy amplios de la sociedad. Las formas en que opera el bachaqueo, al igual que el contrabando de extraccin, por ejemplo, son modalidades de la corrupcin; pensar que esas son mafias organizadas en las ciudades, obviamente, no es cierto. Me contaban que en una cola, en Barquisimeto, gente con posturas de oposicin deca:vamos a tener que votar por el gobierno, porque gracias a este gobierno existen estas colas y con el bachaqueo nos estamos metiendo el billete que nos estamos metiendo. Hay una descomposicin tica que est operando muy fuerte.

En la corrupcin hay una participacin importante del sector militar, pero de eso se habla muy poco en Venezuela.

Ese es un tema muy importante para reconocer, en estos aos de chavismo, por qu hemos llegado a donde hemos llegado y eso tiene que ver con el componente militar. La cultura militar es por definicin vertical y autoritaria y por lo tanto es contradictoria con una nocin de democracia pensada en trminos igualitarios, horizontales, participativa. Son dos patrones culturales que muy difcilmente se pueden encontrar.

No cree en la alianza cvico militar?

Yo creo que la forma en que se ha dado la presencia masiva de militares en la gestin pblica ha bloqueado de forma permanente el ejercicio de la democracia, entre otras cosas, porque la democracia pasa por la transparencia y la lgica militar implica lo contrario, la opacidad.

Creo, por ejemplo, que las formas primarias de la corrupcin en estos aos, han tenido que ver con el estamento militar, con la particularidad de que los militares operan con espritu de cuerpo, lo que hace mucho ms difcil la posibilidad de denunciar, de investigar, de controlar y, por otra parte, el apoyo militar ha sido demasiado importante para este gobierno como para que los civiles que gobiernan se atrevan a tocar demasiado al sector militar. Se ha vuelto algo inasible.

Cuando uno ve lo que ocurre con el contrabando en la frontera o con la explotacin del oro en Guayana resulta que esas cosas no son controlables, porque en cada uno de los casos est la Guardia Nacional u otro componente militar que forma parte del negocio. Los cuentos que llegan del estado Bolvar es que cuando se renueva un grupo militar las cosas cambian por unas semanas y rpidamente se encuentran los mecanismos en los que terminan envueltos en las cadenas de corrupcin.

El Estado, en esas condiciones, carece de instrumentos con los cuales regular y controlar estas actividades ilegales, porque los instrumentos con que cuenta terminan siendo copartcipes de aquellas cosas que se quieren regular o controlar. Hay un tema fundamental de recuperacin de la democracia que tiene que ver con sacar de la gestin pblica al sector militar.

Hay proceso bolivariano? O no hay? O simplemente esto se agot?

En trminos globales de balance, que ya podemos hacer despus de tres lustros, es que esto, como proceso de transformacin de la sociedad venezolana, en lo fundamental fracas. Y fracas porque no cuestion el modelo productivo rentista, que era una condicin indispensable para lograr esa transformacin. Si eso no se toca, ninguna otra cosa es posible. Fracas porque repiti la lgica del llamado socialismo real, segn la cual la sociedad se puede cambiar desde el Estado. Una reorganizacin de arriba para abajo, mientras la experiencia demuestra que eso es una imposibilidad.

Ms que una imposibilidad es una tragedia.

Claro, una imposibilidad trgica, pero que tiene consecuencias. Creo que es absolutamente indispensable salir de esa trampa maniquea de pensar que es Estado o mercado, y la posibilidad de reconocimiento de que la sociedad es mucho ms que una cosa o la otra. La sociedad es un conjunto de formas de vida, de tejido social, de institucionalidades, de prcticas colectivas y cuando la sociedad es sometida a una lgica de organizacin vertical desde el Estado o a una lgica de mercantilizacin de todo lo que hay en ella, conducen por igual a situaciones donde no es posible la vida, donde no es posible la democracia.

Fuente: http://www.contrapunto.com/noticia/edgardo-lander-el-tejido-solidario-devino-en-un-bachaqueo-individualista-y-competitivo/



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