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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2005

Empresas recuperadas por sus trabajadores
En Argentina, ocupar, resistir, producir!

Ccile Raimbeau
Le Monde Diplomatique


A fines de 2001, la prensa mundial reproduca imgenes escalofriantes de la crisis argentina. Sin embargo, varios periodistas e investigadores se interesaron por procesos de fondo que el impacto meditico dejaba de lado. Reproducimos a continuacin un artculo publicado por Le Monde diplomatique (Francia) sobre las empresas recuperadas por sus trabajadores.

20 de marzo de 2003. Treinta trabajadores despedidos del Hotel Bauen ingresan desde una playa de estacionamiento a su ex empresa, un hotel cinco estrellas de veinte pisos ubicado en el corazn de Buenos Aires. Inaugurado en 1978 para el Mundial de Ftbol, est cerrado desde hace quince meses. Desde luego, ocuparlo es atentar contra el derecho a la propiedad privada. Pero tambin es atacar un smbolo del capitalismo desenfrenado impulsado por la dictadura.
Marcelo, 56 aos, 23 de los cuales los pas en la recepcin del hotel, busc desesperadamente trabajo en 2002. Gladys, ex mucama, ganaba cuatro euros por noche en una agencia de remises ilegal. Rodolfo, antes empleado de mantenimiento, juntaba material reciclable, como decenas de miles de nuevos desempleados que revuelven la basura de Buenos Aires.
La audacia de estos desocupados nada tiene de excepcional en un pas donde la tasa de desempleo alcanza el 20%, y el 45% de la poblacin vive por debajo de la lnea de pobreza. Sus recuperaciones conllevan la idea de una reapropiacin, en nombre del bien social, de espacios abandonados por los ladrones del sector privado. La revuelta popular de diciembre de 2001 alent este fenmeno, generando vnculos entre acciones hasta entonces aisladas. Mientras que en aquella poca se contabilizaban 44 empresas recuperadas, actualmente ascienden a aproximadamente 170, que emplean a ms de 10.000 personas (1).
La recuperacin de empresas quebradas por parte de sus ex empleados comenz a desarrollarse a mediados de los aos 1990. El modelo neoliberal aplicado fervientemente por el entonces presidente Carlos Menem produca cada ao miles de desempleados (2). No slo las privatizaciones masivas dejaban en la calle a empleados del sector pblico, sino que adems la eliminacin de las restricciones a las importaciones y de los subsidios a las exportaciones haban generado un tal flujo de productos extranjeros que la pequea industria nacional no poda competir con ellos.
Las empresas recuperadas no suelen ser, como en el caso del Bauen, empresas de servicios, sino pequeas y medianas industrias. Los sectores metalrgico, mecnico, de imprenta y alimentacin son los ms representados. Concursadas o quebradas, estas empresas tienen en comn estar cubiertas de deudas. El fisco, los bancos, los proveedores son sus acreedores. Tambin lo son sus empleados a quienes se les adeudan salarios e indemnizaciones.
Los empleados que aspiran a una reactivacin de la empresa prefieren una indemnizacin en mquinas-herramientas en vez de dinero. Sin embargo, aunque la ley de quiebras argentina contemple el principio de prioridad de los empleados sobre los dems acreedores, no favorece claramente la reactivacin por sobre la liquidacin. Un artculo facilita la compra de la empresa por inversores, sin privilegiar a los empleados acreedores. Llamada cramdown, esta medida reintroducida como consecuencia de la extorsin perpetrada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) foment frecuentemente la aparicin de compradores fantasmas, manejados secretamente por patrones vidos de readquirir su propia empresa a bajo precio.
El caso del Bauen es emblemtico: construido en plena dictadura, gracias a un prstamo pblico nunca pagado, el edificio fue vendido en 12 millones de dlares en 1997 a un empresario chileno, que slo pag 4 antes de cerrarlo, a fines de 2001.
Antes de ocupar su hotel, los ex empleados del Bauen presentaron el estatuto de una cooperativa, con la ayuda del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER). Este movimiento federativo cobr fuerza a comienzos de 2002, impulsado por dos ex simpatizantes de Montoneros (la guerrilla peronista de los aos 1970). Eduardo Mura y Jos Abelli resumen las tres etapas de su estrategia con una frmula tomada del Movimiento de Campesinos Sin Tierra de Brasil: Ocupar, resistir, producir!.
En 2002, una reforma a la Ley de Quiebras introdujo la posibilidad de ceder la explotacin de las empresas quebradas a cooperativas. Sin embargo, un juez que pretenda alentar una cooperativa debe negociar un contrato de locacin con el propietario o esperar una decisin de expropiacin emanada de los poderes pblicos. El Estado expropia para construir rutas, por qu no para el bien social y el derecho al trabajo?, arguyen los voceros del MNER. Si bien el 31% de las empresas recuperadas gozan de un acuerdo judicial de locacin, y muchas funcionan sin un marco legal, slo el 29% logr formas de expropiacin. Los trabajadores son generalmente autorizados a utilizar las mquinas y a ocupar el edificio por dos aos. Al cabo de este perodo, si el Estado no ha indemnizado al propietario y a los acreedores, stos pueden solicitar la venta del edificio y las mquinas
En noviembre de 2004, las empresas recuperadas lograron una victoria ms prometedora: la expropiacin definitiva de doce establecimientos por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las cooperativas beneficiadas con la medida disponen de tres aos de gracia, y luego de veinte aos para comprar los edificios y las mquinas a crdito. Pero este tratamiento caso por caso no es suficiente: los trabajadores reclaman una ley nacional de expropiacin definitiva que sirva para todas las empresas recuperadas.
Hacindose eco de las presiones de los poderes econmicos, editorialistas de los grandes medios de comunicacin condenan estos ataques a la propiedad privada considerados ofensivas bolcheviques en el Ro de la Plata! Antes era la ideologa la que impulsaba la toma de empresas, no la defensa del trabajo, responde el equipo del socilogo Grabriel Fajn (3). Hoy, quienes representan a este movimiento conforman un grupo muy heterogneo, donde la mayora no tiene ninguna experiencia sindical. Generando nuevos sujetos polticos, la ideologa se desarrollara despus de la recuperacin.  

Increble sensacin de libertad

Los desocupados que eligen este camino atraviesan necesariamente perodos de conflicto con la patronal, la justicia y la polica. Para enfrentar estas situaciones, deben recurrir al apoyo de sus familias y solidarizarse. Esta comunin en la rebelin crea no slo nuevas relaciones de cooperacin y amistad, sino un proceso democrtico de toma de decisiones: la asamblea. Cada trabajador dispone all de un voto. La libertad que sentimos es increble, seala satisfecho Marcelo, presidente de la cooperativa Bauen. Pero no todos tenemos el mismo enfoque: algunos piensan que se trata de hacer lo que tienen ganas; otros que se trata de no hacer nada. Lo ms duro de la autogestin es luchar contra el individualismo y la ausencia de iniciativas. Debemos formarnos para superar el ser obrero, sin transformarnos en patrones!.
En este contexto, una parte de los asalariados se retira, principalmente los directivos, ausentes en un 80% de las empresas recuperadas. Sin patrn ni jefes, ms por pragmatismo que por ideologa, las asambleas adoptan el principio de salarios igualitarios. Es preciso entonces redistribuir las tareas en funcin del conocimiento y la antigedad, reforzar la polivalencia, elegir coordinadores revocables por sector, trasladar ex trabajadores de la produccin a la administracin, formarlos y establecer mecanismos que aseguren la transparencia de los balances contables.
Ex empleada domstica, Mara tom clases de comercializacin durante cuatro meses con un profesor voluntario, luego pas al rea de ventas. Osvaldo, empleado de vigilancia devenido cocinero, se puso el gorro para vivir finalmente de su pasin. Al caer la tarde, en el tercer piso, se escuchan tmidas voces repitiendo a coro: May I help you, sir?. Profesores de idiomas les ensean a cambio de que les presten las salas para sus cursos pagos.
Tras dos aos y medio de ocupacin, la cooperativa Bauen rehabilit el edificio y sus habitaciones con el nico capital de la solidaridad y la creatividad. Poco a poco, se hizo de una clientela interesada en los precios mdicos y las facilidades de pago. Se incorporaron unos sesenta nuevos socios. Actualmente son 110 y cobran un salario mensual superior al de un maestro. Cuando todo va bien, el 40% de las ganancias pasan a la masa salarial, el resto se reinvierte.
En la actualidad, el 79 % de las empresas ocupadas producen. Sin embargo, aunque se hayan beneficiado de la reactivacin econmica y la devaluacin del peso, todas debieron superar los vericuetos legales, la falta de capital y subsidios, una clientela incierta y proveedores a menudo desconfiados de la autogestin. La mayora de estas cooperativas trabajan a destajo: los obreros venden un proceso industrial a clientes que proveen la materia prima y pagan el producto contra entrega. Reduciendo los ingresos y generando vnculos de dependencia con los clientes-proveedores, esta solucin no constituye sino una etapa transitoria, hasta que los trabajadores se capitalicen para comprar ellos mismos la materia prima, dado que su produccin apenas alcanza la mitad de su capacidad anterior.
Estas empresas se ayudan mutuamente hasta convertirse en clientes o proveedores unas de otras y otorgarse crditos. Su produccin es utilizada por otras industrias, y en escasa medida por los consumidores. Esto constituye un inconveniente: es imposible considerar ventas directas en un mercado solidario. Responsable de un departamento de la Facultad de Filosofa que apoya la autogestin (4), el profesor Andrs Ruggeri considera esta realidad una desventaja: Las empresas recuperadas que fabrican autopartes slo pueden venderlas a los fabricantes de autos. Ahora bien, estas multinacionales se niegan a trabajar con cooperativas, mucho menos con empresas recuperadas. La nica solucin es vender a una empresa intermediaria que revende a las multinacionales, pero los trabajadores pierden un porcentaje en esas transacciones.
La insercin de las empresas recuperadas en el mercado capitalista suscit un vivo debate en 2002. Una corriente trotskista, minoritaria, reivindicaba entonces la estatizacin bajo control obrero. Tena presencia en cuatro empresas, entre ellas una textil de Buenos Aires (Brukman) y una fbrica de cermicos de Neuquen (Zanon). Sus obreros consideraban la recuperacin como la etapa previa a una reconstruccin socialista en la cual el Estado sera el vector de la planificacin econmica. Los partidos de extrema izquierda de esta corriente no creen en la viabilidad de las cooperativas en el mercado capitalista.
Debate ideolgico aparte, esta posicin tuvo una consecuencia: la prolongacin indefinida de un conflicto. sta fue al menos la leccin aprendida de la experiencia de Brukman, donde los trabajadores fueron desalojados por la polica. Luego, Brukman se convirti en una cooperativa que, irona del destino, pas a estar bajo la influencia de una corriente ms reformista: el Movimiento Nacional de Fbricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT) fundado por Luis Caro, un abogado vinculado al sector de los negocios, la Iglesia catlica y la derecha peronista. Rindiendo culto a la eficiencia econmica, despoja a las cooperativas, a las que sustrae de la influencia del MNER, sus experiencias culturales alternativas, lamenta Andrs Ruggeri.
Los obreros de la fbrica de cermicos Zanon optaron por una forma jurdica de cooperativa sin dejar de reivindicar la estatizacin soada. La unidad de sus trabajadores convirti a esta empresa recuperada en un smbolo nacional de lucha. Gracias a los slidos lazos que tejieron con los movimientos sociales, estos ceramistas resistieron a siete intentos de desalojo. Cada mes, producen ilegalmente ms de 300.000 metros cuadrados de cermicos. Habiendo contratado a 210 trabajadores, pagan salarios igualitarios equivalentes a los de los policas y siguen encontrando los medios de hacer regularmente donaciones en los barrios.
Crear empleo en una empresa declarada en quiebra es un admirable pito cataln a la patronal. Pero esto no significa que todas las empresas recuperadas tengan su futuro asegurado. Todo depender de la viabilidad de cada una de las condiciones econmicas globales, pero tambin, en gran medida, de la ayuda financiera, tcnica y legal que el Estado argentino quiera efectivamente brindarles. En el MNER, estn convencidos de que si recibiera ayuda la autogestin podra recuperar 150.000 empleos, y representantes de este movimiento mayoritario se presentan a menudo como posibles socios del Estado para luchar contra el desempleo. Sin embargo, nunca consiguieron los crditos sin intereses ni las reformas legislativas que esperaban. Los sectores econmicos ejercen una influencia tal en los poderes poltico y judicial que a los funcionarios y jueces les cuesta menos darles la espalda a los obreros rebeldes que ayudarlos, a pesar de la popularidad de las empresas recuperadas.


Notas


1 Empresas recuperadas, Secretara de Desarrollo Econmico, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, septiembre de 2003.
2 La tasa de desempleo aument del 8% en 1992 al 18% en 1995; entre 1989 y 2000, el nmero de obreros empleados cay un 35%. Carlos Gabetta, Le lent naufrage de lArgentine, Le Monde diplomatique, Pars, octubre de 1999.
3 Centro Cultural de la Cooperacin, Fbricas y empresas recuperadas, noviembre de 2003.
4 Programa Facultad Abierta, Facultad de Filosofa (UBA),Informe del relevamiento entre empresas recuperadas por los trabajadores, abril de 2003.

* Periodista. Autora (junto con Daniel Hrard) de un libro sobre la Argentina autogestionada, que publicar ditions Alternatives en febrero de 2006.
Traduccin: Gustavo Recalde



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