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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2015

El duro aprendizaje de la palabra antropognico
El Paraso est ardiendo

Subhankar Banerjee
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.


Fuego en el Fin del Mundo

Introduccin de Tom Engelhardt

Normalmente, a los estadounidenses nos encanta batir rcords (Somos el nmero uno! Somos el nmero uno!). Pero los ltimos rcords publicados por la Administracin Nacional de los Ocanos y la Atmsfera deberan helarle el corazn a cualquiera. La Sociedad Meteorolgica Mundial lo puso as en un reciente comunicado de prensa: La temperatura promedio en las superficies terrestre y marina entre enero y junio de 2015, lo mismo que la de junio, han sido las ms altas de este periodo, lo que establece un nuevo rcord. Este junio se ha batido el rcord mundial de calor, como ya haba pasado en mayo y marzo en este ao que rompe termmetros; febrero tambin podra haber llegado a ser el nmero uno entre los registros histricos. De ser as, cuatro de los [primeros] seis meses de este ao han sido nicos por los intensos calores. Y cerrar las escotillas ya que se sabe oficialmente que este ao es un ao de El Nio, en el que las temperaturas superficiales del agua en la parte tropical del ocano Pacfico estn subiendo significativamente y posiblemente lleguen a registros histricos; las pautas climticas y de tormentas en el mundo podran verse muy afectadas.

 

Adnde est esa (desprestigiada) pausa en el calentamiento global ahora que la necesitamos? En el oeste de Amrica de Norte, todava sujeto a tremendas sequas, arrasadores incendios arden furiosamente desde California a la parte occidental de Canad y Alaska. Cientos de esos incendios en Canad estn quemando todo y obligando a que sus habitantes abandonen las zonas afectadas; as, se ha creado una nueva expresin en nuestro lenguaje: refugiados del fuego. Aqu hay dos nuevas palabras que en el futuro pueden convertirse en un lugar comn: huir (de hoteles y zonas de acampada) y evacuacin en el parque nacional Glacier de Montana, parte del cual est ardiendo.

 

Subhankar Banerjee, colaborador habitual de TomDispatch y premiado fotgrafo, vive en la pennsula Olympic, estado de Washington; l mismo se encontr recientemente trabajando en primera lnea en la actual ola de incendios forestales producida por el cambio climtico. En esta nota, Banerjee nos invita a un paseo por un lugar nico; quizs el que tena la menor probabilidad de quemarse en Estados Unidos. Sin embargo... s, si todava no lo habais adivinado, se est quemando. Bienvenidos perdonadme por apropiarme de una expresin clsica de nuestro pasado al nuevo mundo.

* * *

Por qu necesitamos todos aprender la palabra antropognico

El ms hmedo de nuestros bosques pluviales en el Estados Unidos continental se ha prendido fuego; el humo era tan espeso que poda verse desde muchos kilmetros. En la profundidad del parque nacional Olympic, estado de Washington, la tan acertadamente llamada Hoguera del Paraso, imparable a pesar de lo hmedo del entorno, estaba devorando el bosque y destruyendo un Edn ecolgico. En esta estacin de sequa en todo el Oeste ha habido incendios mucho mayores pero ninguno tan simblico ni tan pleno de noticias nefastas. No es por el tamao del fuego (aunque es el mayor en la historia del parque) ni por su intensidad. Es absolutamente otra cosa; el hecho de que de ninguna manera el fuego deba haberse producido. Cuando el fuego puede acabar con un bosque pluvial con un clima relativamente fresco, sabemos que es la Tierra la que ha empezado a arder.

El humo est en mis ojos

Qu latazo! Ni siquiera se ve el monte Olympus, exclamaba un decepcionado turista en el centro de recepcin de Hurricane Ridge. Sin dejar de apuntar su cmara hacia la montaa cubierta de humo, el turista agreg que en un da soleado como este, normalmente habra obtenido una buena imagen de la cadena de montaas. Ciertamente, en un buen da, ese sitio de avanzada garantiza una perfecta imagen de tarjeta postal de las montaas Olympic y sus glaciares; esto hace de Hurricane Ridge el sitio ms visitado del parque, con el espectacular bosque a pocos pasos de all. Mucha gente ha hecho sus fotos aqu. Con sus ms de tres millones de visitantes por ao, este parque sigue a muy poca distancia a los ms famosos del oeste de Estados Unidos Yosemite y Yellowstone en los circuitos tursticos.

El pasado fin de semana* llovi y remoj el bosque pluvial sin apagar la Hoguera del Paraso. No obstante, en ese ardiente domingo 19 de julio la humedad produjo unas enormes nubes de humo que impidieron la visin en muchos kilmetros. A pesar de que desde el centro de recepcin no se vea fuego era el antiguo bosque pluvial del valle del Queets, del otro lado del monte Olympus, el que se estaba quemando grandes columnas de humo se elevaban desde los valles del Elwha y el Long Creek.

Por entonces ya me di cuenta de que el humo se haba convertido en mi compaa. Mi primer encuentro con l haba sido un soleado domingo dos semanas antes.

El 5 de julio, fui a Hurricane Ridge con el historiador de la cultura ambiental y autor de Seeing Green: The Use and Abuse of American Environmental Images (Ver en verde: el uso y abuso de las imgenes de EEUU), Finis Dunaway. Como esta comarca es mi segunda naturaleza, me sent impresionado y triste desde el mismo momento en que baj del coche. En una estacin en la que los prados y las colinas deban mostrar un lujurioso verde y estar cubiertos de flores silvestres, estaban de un color pardo oxidado y completamente secos.

Normalmente, aunque esos prados estn cubiertos de nieve, las azucenas y los lirios asoman por doquier. Tan pronto como la nieve se derrite, hay un desenfrenado estallido de liliceas en flor. Les siguen los altramuces, las castillejas, los lirios atigrados, las aguileas y muchas ms. Esos prados, con sus miles de colores, son una maravilla para fotografiar, pero esas flores proporcionan adems alimento a los pjaros y otros animales, entre ellos, la endmica marmota Olympic a la que sobre todo le gusta como seala el Servicio de Parques Nacionales las frescas y tiernas plantas en flor como los altramuces y los lirios de los glaciares.

Lo normal es que en esos prados subalpinos la nieve permanezca hasta fines de junio o principios de julio, pero el ltimo invierno y la primavera han sido cualquier cosa menos tpicos, como seal le edicin de verano del peridico Bluger que sale cuatro veces al ao. Las temperaturas promedio de enero y febrero en la estacin de Hurricane Ridge fueron casi 3 C ms altas.

Hacia finales de febrero, quedaba menos del 3 por ciento del nivel normal de acumulacin de nieve en las montaas Olympic, y en los prados, que solan tener ms de 1,80 metros de nieve, casi no haba nieve. Como tambin lo destac Bugler, los datos ms recientes y las proyecciones cientficas sugieren que esta tendencia al calentamiento y a una menor acumulacin de nieve es algo a lo que los habitantes de la regin noroeste cercana al Pacifico habrn de acostumbrarse... Qu significa esto para las flores silvestres, para el salmn, que ama el agua fra, y miles de animales que dependen de la sbita aparicin de la vegetacin en el verano regada por el derretimiento de la nieve?. Lamentablemente, la respuesta es muy sencilla: anuncia el desastre para la ecologa del parque.

Sigamos en el bosque pluvial; las noticias no son menos desalentadoras. Este enero, llovi un 26 por ciento menos de lo normal: en febrero, 17 menos; en marzo, la precipitacin fue normal; y en abril, 23 por ciento menos. Peor an; en general, el agua cada era lluvia, no nieve, y la culpa fue de unas temperaturas invernales ms altas que las medias. Entonces, la sequa que ya se abata sobre buena parte de la Costa Oeste lleg al bosque pluvial. En mayo, las precipitaciones fueron un 5 por ciento menores a lo normal y en junio disminuyeron todava ms, hasta un increble 96 por ciento menos que lo normal; ambos registros son rcords histricos para esos meses. El suelo del bosque se sec, y tambin se secaron los musgos y los lquenes que cuelgan profusamente en las ramas de los rboles, creando as una abundancia de un material tan inflamable como la yesca y preparando el bosque para la posible ignicin por rayos.

Ese da, yo estaba tratando de mostrar a Finis el sitio en la sierra de Hurricane desde donde yo haba fotografiado en 1997 a un ciervo de cola negra. Esa foto result ser un momento decisivo en mi vida; con ella gan el premio a la diapositiva del ao del club fotogrfico Boeing y eso me anim a renunciar a la seguridad de una carrera en una oficina y empezar a trabajar en un proyecto conservacionista en el Refugio Nacional de la Vida Silvestre en el rtico, de Alaska.

Tal como sucedi, no era un da para la nostalgia ni para ver gran cosa. Cuando llegamos a la sierra de Hurricane, nos encontramos con que las montaas Olympic estaban ocultadas por el humo de la Hoguera del Paraso. Entretanto, mirando hacia el norte, en direccin al estrecho de Juan de Fuca en el mar de Salish, todo lo que podamos ver era la calima de color mbar. Es decir, ms humo, proveniente de ms de 70 incendios forestales activos en la Columbia Britnica, Canad. Mientras escribo esto, hay 14 incendios de bosques en actividad en el estado de Washington y otros cinco en Oregon; la Columbia Britnica ha registrado 185 incendios forestales.

Entonces, quien viva en el reseco Suroeste y est soando con irse a vivir en el fresco y hmedo Noroeste junto al Pacfico, ms vale que se lo piense dos veces. En la pennsula Olympic, la calima cubre el horizonte y la sequa es la ms intensa desde 1895.

Un bosque pluvial en un Parque Nacional

A los visitantes de la pennsula Olympic les parece algo obvio que un bosque pluvial templado en s mismo una maravilla de la naturaleza debe estar en parque nacional. Tal como sucedi, conseguir que fuera incluido result ser una de las batallas ms agotadoras de la historia del conservacionismo de Estados Unidos; ver la destruccin del parque y recordar aquellas luchas hace crecer an ms la amargura.

Hace 200 aos las extensiones cubiertas de bosque pluvial templado cercanas al mar se iban desde el norte de California hasta el sur de Alaska. Hoy da, apenas queda un 4 por ciento de las secuoyas de California, y en los estados de Oregon y Washington los bosques cubren menos del 10 por ciento que en otros tiempos. Aun as, con todo lo degradados que estn en esta regin ecolgica con la Columbia Britnica y Alaska representan ms de la cuarta parte de lo que queda en el mundo de los bosques pluviales templados en zonas costeras.

En la era del cambio climtico, esto importa, porque los bosques pluviales del litoral Pacfico son tan productivos que tienen mucha ms biomasa que otras zonas comparables de selva tropical. El significado de esto es que los bosques pluviales del Pacfico almacenan una impresionante cantidad de carbono en su madera y su suelo, y esto contribuye al mantenimiento de un clima templado. Sin embargo, cuando la madera se quema, como viene ocurriendo, el carbono almacenado se libera rpidamente en la atmsfera. Las enormes columnas de humos que vimos en Hurricane Ridge son el testimonio visual del ms vasto desastre ecolgico que est por venir.

El humo de la Hoguera del Paraso oculta la visin de las montaas Olympic. 19 de julio de 2015

El viejo bosque pluvial que se extiende por los valles del Parque Nacional Olympic son las joyas de la corona del parque. La UNESCO, en su reconocimiento del parque como parte del Patrimonio Mundial, lo puso as: ... contiene el mejor ejemplo de mantenimiento y proteccin de bosque pluvial templado del Noroeste Pacfico. En esos valles fluviales, la precipitacin anual no se mide en pulgadas sino en pies; este es el sitio ms hmedo de la porcin continental de Estados Unidos. El visitante de estos lugares puede encontrar gigantes vivos: una pcea que tiene ms de 1.000 aos, un abeto Douglas de 100 metros de altura, una especie de abeto (Tsuga mertesiana) de 45 metros de altura, cipreses nootka (o amarillos) cuyo tronco puede tener unos cuatro metros de dimetro y una secuoya cuyo tronco tiene ms de 18 metros de circunferencia.

Los bosque pluviales dan albergue a innumerables animales; la mayor parte de ellos se mantienen escondidos y fuera de la vista. Aun as, cuando se camina por los senderos, es posible or al wapit Roosevelt u olmpico o verlo fugazmente, en medio de los arces decorados con musgo y envueltos por la niebla (aqu encuentra refugio la mayor manada de este crvido de Amrica del Norte). Verlo es como entrar en un paisaje descrito por Tolkien. De paso sea dicho, estos wapites se llaman as en homenaje al presidente Theodore Roosevelt quien, en 1909, protegi casi 250.000 hectreas de la pennsula al crear el Monumento Nacional Montaas Olympus.

Por qu no incluy un bosque pluvial en un parque nacional? Esa fue la pregunta formulada en el comienzo del siglo XX; Henry Graves, jefe del Servicio Forestal de Estados Unidos la respondi de esta forma tan definitiva: Sera un gran error que en un parque se incluyeran grandes masas de madera comercial.

No obstante, a pesar del podero de la industria maderera y del Servicio Forestal, cinco ciudadanos comprometidos y de pocos recursos se las arreglaron de algn modo para proteger lo ltimo que quedaba de bosque pluvial en la pennsula. Lo consiguieron involucrando a la sociedad, escribi Carsten Lien, ambientalista y ex guarda forestal, en su libro Olympic Battleground: Creating and Defending Olympic National Park (Campo de batalla olmpico: crear y defender el Parque Nacional Olympic). Y agreg: Hoy sabemos que el comienzo de la conservacin del medioambiente mediante la accin directa de los ciudadanos tuvo lugar en la lucha por el Parque Nacional Olympic.

En 1938, el monumento nacional fue convertido en el Parque Nacional Olympic y all se incluy una extensin importante de bosque pluvial. Sin embargo, como Lien lo descubrira a fines de los cincuenta, el Servicio del Parque, a pesar de la retrica de la administracin, continu permitiendo que las empresas madereras entraran all. Hoy da, esas actividades son cosa del pasado, aunque la tala comercial sigue teniendo un papel importante en la economa de la pennsula y sus bosques, sean nacionales, estatales o privados.

Un incendio que no parar

Una vez que empez el fuego, ya no pude alejarme de l. En un lluvioso 10 de julio, por ejemplo, mientras escuchaba a James Taylor cantando Fire and Rain, cog la carretera que lleva al valle del Queets para averiguar algo sobre la Hoguera del Paraso de modo de poder hablar sobre lo que se avecina.

En el camping de Kalaloch, pregunt a la primera trabajadora del parque que encontr si acaso la lluvia, que despus se puso ms fuerte, podra extinguir el fuego. Moderar su propagacin, me dijo ella, pero no lo apagar. Hay demasiado combustible en el valle.

A la maana siguiente, con la lluvia an cayendo sin parar y el fuego ardiendo, me detuve en el comienzo de la pista que va al valle pensando en lo que otra empleada del parque me haba dicho: Lo triste, dijo, es que el fuego est ardiendo donde estn los rboles ms aosos del valle. En otras palabras, all estaba yo, a escasos kilmetros de la destruccin de la parte ms antigua del bosque. Como Queets es uno de los sitios de acceso ms difcil, es tambin el lugar donde menos atencin se le dio al incendio en comparacin con, digamos, el siempre tan visitado valle del Hoh.

En cierto sentido, la Hoguera del Paraso ha estado ardiendo lejos de la vista del pblico. La informacin sobre el fuego llegaba por las notas de prensa y los comunicados del Servicio de Parques Nacionales. Aunque est haciendo un buen trabajo con la informacin, los desastres medioambientales y las lecciones que se puedan extraer de ellos tienen ms peso cuando son observados por los ciudadanos de a pie y penetran en la memoria colectiva mediante las ancdotas, los miedos y las esperanzas de la gente.

Desayun en el restaurante del refugio de Kalaloch, no lejos de Queets; mientras tanto, la lluvia continuaba. Cundo saldr el sol?, pregunt a la camarera una seora mayor en la mesa de al lado, como quejndose por el servicio. La lluvia no ha parado de caer en todo el fin de semana.

Yo estoy muy feliz; por fin tuvimos tres das de lluvia, respondi cortsmente la camarera. Este verano ha llovido la dcima parte de lo normal; eso es malo para los rboles y toda la vida en esta zona. De hecho, la pennsula haba recibido bastante lluvia, sobre todo el ltimo invierno, pero las palabras de la camarera no podran haber sido ms acertadas. Todo estaba tan seco que los salmones no podan moverse en el ro, agreg. Su cara se ilumin un poco mientras continuaba, Con esta lluvia, los ros crecern y el salmn podr subir por el ro para desovar. As, volver a haber salmn.

Le pregunt a la camarera de dnde era. Del pas Quinault, respondi; se refera a una de las tribus nativas del lugar, que depende tanto alimentaria como culturalmente de esos salmones.

El Queets, el ro ms caudaloso del lado occidental de las montaas Oympics, hoy lleva menos de un tercio del caudal normal, inform el Seattle Times. Malas noticias para el salmn silvestre, la trucha arco iris y otros dos tipos de trucha que viven en ese ro. Adems de no producirse acumulacin de nieve y de la intensa sequa, los caractersticos glaciares de las montaas Olympic se estn derritiendo rpidamente, probablemente una condena para los ros del parque y su vibrante ecosistema. Segn Bill Bacus, cientfico que trabaja en el parque, en los ltimos 30 aos esos glaciares han encogido alrededor de un 35 por ciento, una consecuencia directa del impacto producido por el cambio climtico.

Despus de desayunar, part hacia el valle del Hoh. En el centro de recepcin del valle, un guarda forestal me cont la batalla contra el fuego que se esta librando a raz de la Hoguera del Paraso. Despus de hacerme un resumen de la desesperada situacin, me dijo: Nuestro objetivo es confinar el fuego, no intentamos contenerlo. Normalmente, el xito en la lucha contra un incendio forestal se mide con el porcentaje de la zona boscosa en la que el fuego ha sido contenido, pero no es as en el caso del Paraso. Ahora mismo, nuestra prioridad es la seguridad de los bomberos y de las comunidades humanas, me explic el guarda. Como resultado de ello, el Servicio de Parques Nacionales est dejando que el fuego queme las zonas ms silvestres, donde no se lo combate, mientras se intenta detener su propagacin en la direccin de las comunidades humanas y las partes de bosque pobladas de especies madereras comercialmente valiosas fuera del parque.

Para los bomberos, el combate contre el fuego en un aoso bosque pluvial con empinadas laderas es, en el mejor de los casos, una faena peligrosa y casi imposible. rboles de gran tamao se vienen abajo a cada momento, le dijo el bombero Dave Felsen al Seattle Times. Puedes or el crujido y tratas de escapar, pero todo es tan espeso que prcticamente no hay por dnde si ves que hay algo se te viene encima.

Por otra parte, muchos de los mtodos tradicionales de lucha contra un incendio forestal no funcionan en el Paraso. Dejar caer agua desde un helicptero, por dar un ejemplo, casi no tiene sentido. Como seal un periodista del NPR, el dosel que forma la vegetacin es tan denso que es muy poca el agua que llega al sotobosque, que es donde est el fuego. Incluso peor, segn inform el Washington Post; el porte de los rboles y la espesura hacen imposible hacer un cortafuegos que sea efectivo a travs del follaje para contener el avance de las llamas.

Los lquenes y el musgo, que dan al bosque su mgico aspecto, ahora mustios y resecos, ayudan a la propagacin del fuego de rbol en rbol; adems, tambin se prende fuego el sotobosque, seco en su mayor parte. En otras palabras, el bosque, que normalmente habra contenido el fuego, ahora se ha transformado en un montn de yesca.

En nuestra profesin son pocos los que han visto un incendio como este en este tipo de ecosistema, les dijo Bill Hahnenberg, jefe del dispositivo encargado de la Hoguera del Paraso, a los integrantes de su equipo. Toda la informacin que podis reunir ser muy valiosa. l no tuvo necesidad de agregar lo obvio: esa informacin sera valiosa porque dara pistas sobre la forma de combatir futuros incendios en una regin que, cada vez ms seca y calurosa, necesitara cada vez ms de sus servicios.

Que yo sepa, el fuego sigue ardiendo, pero a medida que el verano se hace ms clido, el Seattle Times informa: todava existe la posibilidad de un incendio total que se propague espectacularmente cuando las copas de los rboles sean pasto de las llamas. Segn varios trabajadores del parque con quienes habl, la Hoguera del Paraso podra arder hasta que las lluvias de otoo vuelvan a los valles. Hasta el 23 de julio, las llamas haban devorado 7.206 hectreas, una extensin que parece modesta en comparacin con otros fuegos en el Oeste de Estados Unidos. Pero es necesario recordar que, tratndose de bosque pluvial templado, estos guarismos no tienen nada de modestos. Esta cuestin plantea tambin un desafo a la tan estadounidense idea de la conservacin de la tierra.

Durante los ltimos aos del siglo XIX y todo el siglo XX, los ambientalistas de Estados Unidos lucharon apasionadamente para proteger grandes extensiones de tierras y aguas pblicas. Los parques nacionales, los monumentos, los refugios para la vida silvestre y las reservas naturales que contribuyeron a crear estn en la base de una nueva identidad estadounidense. Dejando a un lado el nacionalismo, tales tierras y aguas protegidas por las polticas pblicas son refugio de una increble diversidad de especies [botnicas y zoolgicas], algunas de las cuales difcilmente habran podido sobrevivir junto a una sociedad de industrializacin y consumo en continua expansin. Hoy da, esa diversidad de vida dentro de estas tierras y aguas pblicas corre un creciente peligro por el cambio climtico.

Entonces, qu rasgos debe tener el conservacionismo medioambiental en un siglo XXI en el que la Hoguera del Paraso podra llegar a ser algo normal?

Buques tanque y plataformas de perforacin

Este no es un incendio causado por el hombre, insista el guarda forestal con el que habl en el centro de recepcin del valle del Hoh. En el sentido ms estricto, eso es verdad. A ltimos de mayo, un rayo alcanz a un rbol en el valle del Queets y as se inici el incendio que ardi despus y se extendi lentamente a lo largo de la margen norte del ro. A mediados de junio, el fuego fue por fin detectado y se llam a los bomberos. Que esa rayo le quite el adjetivo de antropognico provocado por el hombre a la Hoguera del Paraso en otra poca podra haberse dado por sentado, pero en un mundo que se est calentando por la quema de los combustibles fsiles, nociones como esa han de ser repensadas.

Lo extraordinario de estos incendios nos habla de la naturaleza antropognica del origen de este en particular. Despus de todo, un bosque pluvial templado es una vasta acumulacin de biomasa; as, una disminucin del carbono solo es posible gracias a lo infrecuente del fuego en semejante hbitat. Segn el Fondo Mundial de la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en ingls) en esos bosques, La combinacin nica de temperaturas moderadas y lluvias muy copiosas crea una condicin climtica en la que un incendio es algo extremadamente raro.

El ciclo natural de los incendios en bosques como el que nos ocupa es de entre 500 y 800 aos es decir, una vez en cada medio milenio o ms, este tipo de bosque puede experimentar un incendio de proporciones moderadas. Pero ahora eso est cambiando. Mark Huff, que estudia los incendios forestales en el parque desde la segunda mitad de los setenta, le dijo a la emisora pblica de radio KUOW, de Seattle, que en los ltimos 50 aos ya hubo tres incendios en la zona, incluyendo el del Paraso, a pesar de que los otros dos fueron menos destructivos. Segn el informe del Servicio de Parques Nacionales Olympic National Park; Fire History 1896-2006 durante ese lapso, hubo dos incendios provocados por rayos que quemaron ms de 400 hectreas en el bosque occidental, y otro ms en el que ardieron mas de 2.000 hectreas.

Si embargo, si los incendios en los bosques pluviales se convierten en la norma, comenta Patty Happe, biloga de la vida silvestre en el parque nacional Olympic, es posible que nos quedemos sin esos bosques.

A principios de este ao, un equipo internacional de expertos en cambio climtico y bosques pluviales public un estudio en que advierte de que sin una drstica e inmediata reduccin de la emisin de gases de efecto invernadero y [la implementacin de] nuevas medidas de proteccin forestal, la franja de bosques pluviales templados ms dilatada del mundo, que se extiende desde Alaska hasta las secuoyas [de California] sufrir prdidas irreparables. De hecho, dice el director del estudio, Dominick DellaSala, En el Pacfico Noroeste... podra ser que el clima ya no fuera capaz de sostener a las comunidades del bosque.

Conversando sobre la antropogenia en nuestro camino de regreso, Finis y yo paramos en Port Angeles, la ciudad ms grande de la pennsula. All vimos el gigantesco petrolero Pegasus Voyager (tiene casi 276 metros de eslora) de la empresa Chevron amarrado al muelle de este puerto en el mar de Salish [estrecho de Juan de Fuca]. Haba llegado en lastre al puerto para realizar algunas reparaciones en la superestructura. En estos momentos solo un limitado nmero de buques tanque y barcazas de carga llegan a este puerto para hacer reparaciones, repostar combustible y otros servicios, pero esto puede cambiar drsticamente si se concreta el proyecto canadiense de extraccin de arenas bituminosas y este producto particularmente sucio en la produccin de energa es exportado en enormes cantidades a Asia.

Esa industria ya est haciendo todo lo posible para construir dos tuberas desde Alberta, el sitio donde est la mayor parte de esas arenas, hasta la costa de la Columbia Britnica. Cuando la arena bituminosa invada estas costas, se puede leer en una publicacin del servicio de prensa del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, se necesitarn hasta 2.000 barcazas y petroleros ms para transportar el petrleo a los puertos de Washington y California y los mercados internacionales del otro lado del Pacfico. Todas esas barcazas y petroleros pulularn entre el mar de Salish y los puertos de la costa del estado de Washington.

Y no olvidemos que en el pasado mayo, amarr en el puerto de Seattle el Polar Pionner, una de las dos plataformas de perforacin flotantes que posee la empresa Shell Oil. Esta empresa tiene planificado utilizar ambas para hacer perforaciones de exploracin en el mar de Chukotka, frente a la parte ms boreal de Alaska (un proyecto que acaba de conseguir la luz verde de la administracin Obama). De hecho, Shell tiene pensado usar el puerto de Seattle como punto de escala para su flota de perforacin en el rtico. La llegada del Polar Pionner inspir una campaa de kayaktivistas, que recibi cobertura de los medios nacionales e internacionales. La campaa se centr en llamar la atencin acerca del peligro de hacer perforaciones petroleras en un ocano rtico que est derritindose, trayendo a colacin la importante contribucin que este nuevo proyecto de extraccin de combustible fsil significara para el cambio climtico.

Para decirlo de otra manera: dos de los proyectos de extraccin de combustibles fsiles potencialmente ms destructivos del planeta en relacin con el cambio climtico han reservado la pennsula Olympic para quemarla.

Los puertos de la costa del estado de Washington, un estado orgulloso de su administracin ambientalista, se han convertido ya en la base de apoyo de una de las industrias y es probable que la otra se sume en los aos venideros. Poco a poco los residentes del estado de Washington se acostumbrarn a las plataformas de perforacin, los buques tanque y los trenes de transporte de combustibles, mientras sus bosques ardan en hogueras an ms paradisacas.

Mientras tanto, la pennsula Olympic contina cubierta de humo, el Oeste sigue siendo la central de las sequas y es conveniente que todos aprendamos pronto la palabra antropognico.

* La fecha de publicacin del original en ingls de esta nota es 30 de julio de 2015. (N. del T.)

Subhankar Banerjee es un fotgrafo que ha expuesto en todo el mundo y escritor. Su libro ms reciente es Arctic Voices: Resistance at the Tipping Point. Colaboradar habitual de TomDispatch, gan el premio de la Lannan Foundation Cultural Freedom de 2012. Banerjee se ha implicado intensamente con las tribus nativas del rtico para tratar de impedir la destruccin de la tierra y los mares de Alaska.


Fuente original: http://www.tomdispatch.com/post/176029/tomgram%3A_subhankar_banerjee%2C_fire_at_world%27s_end/#more




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