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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2015

Amianto y cambio climtico: el nexo inesperado

Francisco Bez Baquet
Rebelin


En tiempos recientes, los medios de comunicacin de nuestro pas han sido prdigos en noticias de algn modo relacionadas con el cambio climtico, referentes a intensas olas de calor, alternando con formidables tormentas, acompaadas por toda suerte de factores determinantes del incremento de su intensidad: lluvias torrenciales, fuertes vientos, granizadas (pedrisco), riadas y desbordamientos, etc.

Localidades y zonas del pas, que a no ser por este tipo de acontecimientos, difcilmente haran acto de presencia en los medios de comunicacin, ven inscritos sus respectivos nombres en dichos medios, como consecuencia de estos sucesos meteorolgicos: Sierra de Albarracn, Comarca del Jiloca, Sierra de Gdar, Comarca del Maestrazgo, Sierra de San Vicente, Valle del Tajo, Comarca de La Alcarria, Lagunas y Parameras del Seoro de Molina, Alagn (capital de la comarca de Ribera Alta del Ebro), Comarca de Las Villuercas, Sierra de Montnchez, etc., etc.

Con ocasin de tales acontecimientos, tanto las pginas de los peridicos como las pantallas de nuestros televisores se han visto invadidas, con relativa frecuencia, por imgenes que corresponden a la resea grfica de cada suceso meteorolgico. Entre ellas, las que vienen a poner en evidencia los efectos devastadores del paso de los vientos huracanados, las riadas y las granizadas intensas.

Los ojos del espectador prevenido, han podido advertir, cmo, en tales imgenes proliferan las que registran roturas de cubiertas de todo tipo, incluidas las realizadas con placas de amianto-cemento, las popularmente conocidas como uralitas o chapas de uralita.

Dirase que tanta prodigalidad en este tipo de imgenes, viene condicionada, en primer lugar, por el pretrito entusiasmo chapero habido en nuestro pas, en tiempos que abarcan desde la dictadura hasta la transicin democrtica, y es que, en efecto, basta, por ejemplo, con una atenta mirada por la ventanilla de un tren de cercanas a una gran ciudad, para ver discurrir ante nuestros ojos, a lo largo del recorrido, las abundantes imgenes de vetustas cubiertas de uralita, unas aparentemente intactas, y otras no.

Y es que, en efecto, otro importante factor determinante de tanta abundancia de uralitas rotas, es, aparte del cambio climtico, su coincidencia con el final de la vida til de tales elementos constructivos, que se caracterizan por una fragilidad creciente, determinada por el creciente grado de cristalizacin del cemento con el que, junto con el amianto, estn fabricadas.

Es en esta situacin de rotura, en donde se manifiesta en toda su potencia la condicin de friabilidad, determinante del riesgo de inhalacin de las fibras de asbesto en suspensin en la atmsfera, en concentraciones que en el caso del mesotelioma pueden bastar para desencadenarlo, y de forma acumulativa, con menor probabilidad, tambin pueden ser determinantes de otras patologas igualmente relacionadas con la exposicin al asbesto, incluso la no laboral, como sera el caso.

La legislacin espaola, que en su da estableci la prohibicin del amianto en Espaa, determina su retirada en condiciones de seguridad, al trmino de su vida til; pero es evidente, que ese trmino nunca ser brusco, y que por consiguiente, esa retirada debe acometerse antes de que la condicin de obsolescencia se haya podido ya manifestar, a travs de reiteradas roturas espontneas. Es obvio, para todo aquel que por fortuna no sea ciego, que la realidad cotidiana que podemos contemplar, no responde, ni poco ni mucho, a ese esquema de precauciones, que posiblemente pudieron estar presentes en el nimo del legislador, pero que, en cualquier caso, no dej plasmadas entre las previsiones concretas del texto legal.

Es la conjuncin de este estado de cosas, con la situacin antes aludida, de manifestaciones meteorolgicas intensas, correctamente atribuidas al cambio climtico global, lo que determina la abundancia de roturas de las viejas uralitas, azotadas por fuertes vientos, o perforadas por el pedrisco, los derrumbes, o quebradas por la presin del agua movilizada por las tormentas. Lo previsible es, que en el futuro ms inmediato, tales situaciones no hagan ms que incrementarse. Por consiguiente, este problema medioambiental e higinico no har ms que crecer.

En las situaciones que las imgenes televisivas o periodsticas nos muestran, la accin del SEPRONA de la Guardia Civil, es decisiva para la reconduccin de las mismas hacia una remediacin de seguridad; pero, en cualquier caso, la iniciativa e inters de las autoridades municipales respectivas, es fundamental. Inters que eventualmente podr precisar, quizs, del de la oposicin poltica, y/o de los grupos ecologistas locales respectivos.

Una lgica poltica perversa impera en nuestro pas, para todas las cuestiones, incluidas las del amianto, segn la cual, la forma ms segura de que no se le ponga remedio a un problema real y acuciante, es que cualquiera de los partidos polticos de la oposicin haga alguna propuesta al respecto, adelantndose a los dems con su iniciativa. Siendo ello una constatacin emprica reiterada, si se da la circunstancia de que no sean las autoridades ejercientes las asuman primero la iniciativa ante el problema, puede garantizarse, con certeza plena, que la inaccin est asegurada.

No mejor perspectiva cabe esperar, si son las organizaciones de defensa del consumidor, o las de defensa del medio ambiente, de la salud pblica, o las de defensa de los derechos de las vctimas del amianto, las que promuevan tal tipo de iniciativas. Sin embargo, por supuesto que las mismas se deben de seguir formulando. Es precisamente esa falta de respuesta efectiva, el mayor acicate para que no decaigan las justas demandas.

A pesar de lo antedicho, una cierta proporcin de xitos s cabe esperar, si se trata de la accin de denuncia vehiculada por aquellas asociaciones que funcionan bajo el marchamo general de expresiones como Amianto Cero o Cero Amianto, las cuales, por su especificidad monotemtica, y por su buen hacer, alcanzan resultados positivos, y en cualquier caso superiores a los de otras digamos que uncidas por la gloria internacional, por su aparatoso y circense activismo, que tampoco es que sobre, a condicin de que haya coherencia. Cuando tales xitos se materializan, el esquema de sucesin de los hechos, es el siguiente: primero hay una denuncia pblica en los medios de comunicacin, eventualmente con adhesin manifiesta de algunos de los partidos de la oposicin municipal; a continuacin las autoridades locales concernidas reaccionan, exigiendo a la propiedad del inmueble afectado por el problema, la correccin ms o menos inmediata del mismo, por los medios adecuados y conformes con la legislacin vigente sobre el desmontaje y retirada de los materiales que contienen amianto, como es el caso de las cubiertas formadas por las uralitas daadas.

El grave inconveniente que, no obstante, tiene todo esto, es que a da de hoy la mayor parte del territorio nacional no cuenta con cobertura eficaz, con posibilidades de desplazamiento, inspecciones sobre el terreno y convocatoria de los medios locales, etc., por parte de tal tipo de organizaciones ecologistas, aunque, afortunadamente, esa cobertura va siendo progresivamente cada vez mayor, aunque con lentitud, porque no es fcil contar con un voluntariado dispuesto al esfuerzo organizativo y de efectiva militancia que supone la creacin de este tipo de asociaciones sin fines de lucro.

El incremento del riesgo inherente al amianto instalado, asume un estrecho vnculo con situaciones de violencia fsica en las cosas, como son las de ndole blica, o las asociadas a fenmenos naturales, tales como terremotos, o aquellos que presuponen un nexo con el cambio climtico antropognico, como es el caso de huracanes atpicos, lluvias torrenciales de creciente intensidad y frecuencia, fuertes granizadas, riadas y desbordamientos, etc. Por consiguiente, si siempre ha habido necesidad de un desamiantado eficaz y en adecuadas condiciones de seguridad en su ejecucin, esa demanda que el cuidado del medio ambiente y de la salud pblica exigen, ahora, ante esa perspectiva propiciada por la propia actividad humana, su puesta en ejecucin est ms justificada que nunca.

No hay que engaarse: la amplitud del dao causado y del riesgo correspondiente, no viene determinada por la del deterioro ya causado en las cubiertas de amianto-cemento, sino, con una probabilidad no desdeable, por la forma anrquica e ilegal en la que esas cubiertas daadas pueden terminar por ser abatidas, sin precaucin higinica alguna, y todo ello propiciado por el susodicho dao accidental previo. Quienes evidencian ese desprecio por el riesgo as generado, no tienen por qu andarse con remilgos y medias tintas. Su accin no tendr ya ms freno, si nadie lo remedia, que el del propio agotamiento y culminacin de la tarea destructiva emprendida.

Si, en trminos generales, los particulares asumieran sus responsabilidades para este tipo de problemas, para eso al menos, sobrara el SEPRONA, sobrara la actuacin de los respectivos ayuntamientos, y sobraran, finalmente, las susodichas asociaciones ecologistas, que por algo han sido creadas: porque, evidentemente, en nuestra sociedad no se da esa situacin de responsabilidad generalizada, sino todo lo contrario, por desgracia. En el caso del SEPRONA, y por su misma naturaleza, lo normal es que sus actuaciones inevitablemente se desarrollen a toro pasado y cuando el mal ya est consumado, frecuentemente en su integridad, y orientndose esa accin, preferentemente, al aspecto sancionador y punitivo.

Si bien es cierto, que siempre sern dignos de encomio todos los esfuerzos proyectados para paliar los efectos nocivos del cambio climtico, no obstante, no es menos veraz, que por lo que respecta a la cuestin aqu abordada, tales esfuerzos, que previsiblemente se implementaran, en el ms optimista de los supuestos, con cierta parsimonia, y que, al propio tiempo, la respuesta de la Naturaleza a tales esfuerzos humanos, tampoco es razonable esperar que resulten eficaces a corto plazo, por todo ello cabe inferir razonablemente, que no ha de ser por esa va por la que puedan solucionarse o paliarse las previsibles consecuencias negativas de nuestra desidia a la hora de haber acometido el desamiantado del asbesto instalado en nuestro pas. Por consiguiente, slo de su efectiva puesta en ejecucin, cabe esperar una verdadera remediacin del problema.

 

Conclusiones

El Cambio Climtico determina el incremento de la violencia de los fenmenos meteorolgicos extremos, tales como vientos huracanados, granizadas intensas, riadas y desbordamientos, etc. La antigedad de las cubiertas de amianto-cemento que todava permanecen instaladas en nuestro pas, determina que estn ya prcticamente a trmino de su vida til, en un estado de cristalizacin del cemento, de obsolescencia y de consiguiente fragilidad, que determina que sean sumamente propensas a fragmentarse, con lo que el amianto, que estaba encapsulado y mezclado con el cemento de las chapas de uralita, accediendo a la condicin de friabilidad, determinante de la liberacin a la atmsfera, de las peligrossimas fibrillas microscpicas que constituyen la llamada fraccin respirable, cuya inhalacin es condicin necesaria para poder determinar una retencin de las mismas por el aparato respiratorio, y consiguiente riesgo de afloramiento de patologas asbesto-relacionadas, en especial por lo que respecta al mesotelioma, que es la patologa maligna que para emerger precisa de menores dosis.

La conjuncin de ambos factores Cambio Climtico y obsolescencia del amianto instalado en las cubiertas-, determinan la perentoria necesidad de un plan nacional de desamiantado, que afronte la solucin correcta (no generadora de mayores riesgos), de este importante problema medioambiental y de salud pblica. Instamos a las autoridades competentes a acometer cuanto antes dicha tarea, y a las asociaciones del ecologismo, a demandarlo enrgicamente y con la precisa insistencia y reiteracin necesarias, para que dicha meta pueda llegar a ser alcanzada, en beneficio de todos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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