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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2015

Dadaab, o el lugar eterno de los refugiados somales

Sabina de Vicente
elDiario.es


Zamzam Mohamed Yussuf dej su vida en Mogadiscio el 11 de abril de 2011 para exiliarse en el campo de refugiados de Dadaab en compaa de un grupo familiar de ms de diez personas. Nunca imagin las duras condiciones de vida que se encontrara al llegar ni tampoco las limitaciones para intentar valerse por s mismos. "Hay das que no tenemos agua y cada vez recibimos menos comida. Las casas en las que vivimos son ms recientes y peores que las de otros campos, pero preferimos vivir de esta manera antes que volver a Somalia. Estar all es muy peligroso y sabemos que si volvemos podemos morir", cuenta desde la sombra de un rbol en su pequea parcela en el campo de Ifo II.

Los recin llegados como ella han vivido de cerca el terror de Al Shabaab y saben cmo funciona su influencia dentro y fuera del pas. "Si te enfrentas a ellos es peor, porque pueden matarte a ti y a tu familia, como hicieron con uno de mis hermanos que se neg a irse con ellos", explica su joven nuera mientras sostiene en brazos a un beb de cinco meses. "A l le mataron y despus a mi padre", afirma. Cuatro aos despus de la llegada de esta familia, el cielo de Dadaab ha visto nacer a tres miembros ms.

La incertidumbre invadi el mayor campo de refugiados del mundo, levantado en 1991, hace cuatro meses, tras el sanguinario atentado de Al Shabaab el 2 de abril en la Universidad de Garissa, situada a pocos kilmetros de Dadaab. 148 personas perdieron la vida y sufrieron las consecuencias de una ineficaz poltica de defensa. Sin embargo, el presidente Uhuru Kenyatta seal al campo de refugiados y pidi a la ONU su desmantelamiento en tres meses. El ultimtum no prosper y hoy Zamzam puede contar la historia de su familia desde un lugar seguro.

En 2013, Al Shabaab era portada de la prensa internacional por la masacre del Westgate Mall, un conocido centro comercial de Nairobi frecuentado por expatriados y donde murieron 67 personas. No obstante, fue la oleada de secuestros de turistas internacionales hace unos aos en las zonas costeras de Kenia cercanas a la frontera con Somalia, lo que determin la participacin keniana en terreno somal. Tras este movimiento por parte del presidente Uhuru Kenyatta, los islamistas no han cesado en su empeo de propagar el terror.

Garissa, sin embargo, supuso un antes y un despus para el gobierno keniano. Muchos piensan que el campo de refugiados es un foco y coladero de terroristas, y apuntan a las filtraciones en el campo en pos de conseguir adeptos para luchar por la causa radical. Los refugiados se defienden diciendo que cada vez que un extrao aparece, rpidamente corre la voz sobre su presencia. Sin embargo, un cuerpo policial de quinientos desmotivados hombres, no es suficiente para cubrir los 50 kilmetros cuadrados. La propia poblacin keniana se divide entre los defensores y los detractores del campo.

Despus del ultimtum de Kenyatta a la ONU, las aguas se han calmado y parece que todo seguir como lo ha estado durante los ltimos 24 aos por dos motivos: porque la opinin internacional se le echara encima y porque el coste econmico del cierre sera inviable para Kenia. La ltima idea del presidente ha sido la construccin de un muro a lo largo de la frontera con Somalia, pero, de nuevo, los fondos necesarios son excesivos y la medida sera cuestionada.

Salir de Dadaab

Para los refugiados, llegar a Dadaab es casi tan complicado como salir de all. Complicado por la burocracia y las advertencias sobre la inseguridad de las carreteras. Tampoco es sencillo salir: los refugiados no tienen permiso de trabajar ms all de las fronteras de Dadaab y son muy pocos los que han mostrado un deseo manifiesto de regresar a sus hogares.

Una mujer espera junto a sus hijos a ser atendida en el hospital de Mdicos Sin Fronteras en el campo de refugiados de Dadaab. / Sabina de Vicente.

Una mujer espera junto a sus hijos a ser atendida en el hospital de Mdicos Sin Fronteras en el campo de refugiados de Dadaab. / Sabina de Vicente.

Para las organizaciones internacionales y la propia organizacin de las Naciones Unidas, un campo de refugiados se concibe como un lugar en el que permanecer de manera puntual, con el fin de regresar al pas de origen pasado el peligro que ha precisado el exilio. Generalmente estos asentamientos ayudan a las poblaciones migradas durante ese periodo puntual. Entonces, la definicin que sustenta Dadaab, que lleva recibiendo remesas de poblacin desde su origen en 1991, debera guardar la misma denominacin?

Segn el censo de poblacin a finales del mes de junio, 350.092 personas conforman la poblacin total de Dadaab, repartidos a su vez en cinco campos diferenciados. Ms del 95% de ellos proceden de Somala, y llegaron en su mayora entre los aos 1991 y 1992, cuando el pas estaba inmerso en plena guerra civil. En ese momento se crearon los campos de Ifo I, Dagahaley y Hagadera, los ms poblados y cuyas viviendas construidas con pajas, lonas y materiales que se han ido acumulando con el paso del tiempo.

Las hambrunas y los ataques de Al Shabaab volvieron a disparar la poblacin del campo. En 2011 llegaron ms de 130.000 nuevos refugiados y con ellos se originaron los campos de Ifo II y Kambioos, cuya diferencia con sus predecesores es abismal y su necesidad de ayuda internacional es mayor. A pesar de la notable mayora de somales, tambin se pueden encontrar refugiados procedentes de Etiopa, Sudn del Sur, Repblica Democrtica del Congo, Burundi, Uganda, Sudn, Ruanda, Eritrea y Tanzania.

 

Mercado principal de Dadaab; el campo ha dado lugar a una ciudad a lo largo de sus 24 aos de historia. / Sabina de Vicente.

Mercado principal de Dadaab; el campo ha dado lugar a una ciudad a lo largo de sus 24 aos de historia. / Sabina de Vicente.

Los ms de veinte aos de vida de Dadaab han dado a luz a dos generaciones de somales que nunca han conocido, y probablemente nunca conocern, la patria de sus progenitores.

El futuro de todas estas personas slo encierra tres escenarios posibles: permanecer en Dadaab y garantizar su supervivencia; volver a Somalia y enfrentarse con los fantasmas de su pasado y futuro; o ser de los pocos afortunados que consiguen asilo en un tercer pas, generalmente occidental a travs del reasentamiento. A da de hoy la realidad es que casi la totalidad de los refugiados prefiere quedarse en Kenia a pesar de las dificultades diarias.

Aprender para emigrar

Dadaab es el destino de la mayor parte de la financiacin que recibe anualmente el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Pese a que en 2015 han tenido un incremento del presupuesto global, Acnur se ha visto obligado a repartir ms los fondos por el aumento de los conflictos y la cifra rcord de desplazados. Eso ha ocasionado recortes en el presupuesto de Dadaab.

"Las restricciones impuestas hacia los refugiados por parte del gobierno de Kenia dificultan que la poblacin se establezca con una financiacin independiente y que puedan mantenerse por s mismos", dicen desde el organismo. Gracias a la ayuda humanitaria son garantizados unos estndares mnimos de proteccin, educacin, alimentos y salud bsicos, agua, saneamiento y generacin de energa. Mdicos Sin Fronteras es otra de las entidades con fuerte presencia en Dadaab. Sus cinco hospitales se centran especialmente en la maternidad, la atencin a menores y a enfermos crnicos.

Los recortes en Dadaab no slo han hecho mella en los repartos de comida sino que tambin han afectado notablemente a la educacin. Muchas escuelas han tenido que prescindir de un gran nmero de profesores debido a que no podan mantener sus salarios.

En la escuela Midnimo, situada en el campo IFO I desde 1991, su director, Abdilkadir Ahmed Abdila, lamenta la prdida de ms de la mitad de su personal. Dentro de IFO I conviven ocho escuelas y Midnimo es la ms antigua. 2.400 alumnos, repartidos en 32 clases, reciben formacin diaria. Sus edades oscilan entre los tres y veinte aos, aunque cuando terminan la enseanza obligatoria se produce un alto grado de abandono escolar para recibir una educacin religiosa en las madrazas (que es el nombre que reciben las escuelas donde se ensea el Corn).

"Los nios vienen aqu para recibir una educacin en distintas materias, pero es probable que si estuvieran en Somalia no estaran en la escuela. Vienen aqu y les encanta", dice orgulloso Abdilkadir. Todos los alumnos tambin pueden disfrutar de actividades extraescolares como debates, deportes e incluso talleres de poesa.

 

Un grupo de nios persigue a la cmara en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia. Las escuelas del campo se han visto perjudicadas por los recortes en profesores. / Sabina de Vicente.

Un grupo de nios persigue a la cmara en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia. Las escuelas del campo se han visto perjudicadas por los recortes en profesores. / Sabina de Vicente.

Las opciones para la educacin superior son para muchos inalcanzables. A los veinte aos las chicas suelen dejar las escuelas para contraer matrimonio o para realizar algn trabajo para ayudar econmicamente a sus familiares, como la mayora de los varones.

Malyun Issack Dima, de 17 aos de edad, est encantada de ir a la escuela de Midnimo y est en uno de sus ltimos cursos antes de decidir si continuar con su educacin. Ella es una de las veteranas. Naci en la hostilidad de Dadaab, al igual que sus seis hermanos. Sus padres fueron de las primeras remesas de refugiados que llegaron al campo, con lo que no conoce nada ms all de las fronteras del campo. "Me gustara ser doctora para poder ayudar a la gente que vive aqu, ya que las condiciones de vida son muy difciles y es necesario que haya mdicos".

Inspirada por su padre, que trabaja como profesor tambin en Dadaab, Malyun tiene la opcin de acudir a la Universidad de Garissa para poder alcanzar su sueo. De momento, sus resultados en la escuela son muy buenos, pese a que no dedica todo su tiempo libre a estudiar. En un lugar como Dadaab donde el suministro elctrico es insuficiente (o inexistente en muchos casos) las horas de luz hay que aprovecharlas al mximo. Al abandonar la escuela, Malyun suele ayudar a sus padres en las tareas domsticas, con sus hermanos pequeos o incluso se marcha al pozo ms cercano a recoger agua. "Pero siempre tengo tiempo para terminar mis deberes", dice con una sonrisa.

Mientras, la vida contina por el momento en la ciudad en la que se ha convertido Dadaab. Encerrando sueos para unos y pesadillas para otros.

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/Dadaab-lugar-eterno-refugiados-somalies_0_418558723.html



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