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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2015

La colonizacin occidental, el mayor cataclismo demogrfico de la historia de la humanidad

Ren Naba
Madaniya

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


 

La historia se re de los profetas desarmados (Maquiavelo)

 

La historia tambin se re de los pueblos desarmados y desorientados

I. El mediterrneo, un cementerio marino

30.000 personas han perecido en 20 aos, entre 1995 y 2015, a las puertas de Europa. 3.500 en 2014 y 1.800 en el primer semestre de 2015. Un nmero rcord de 137.000 emigrantes ha cruzado peligrosamente el Mediterrneo durante el primer semestre de 2015, es decir, una subida del 83% con respecto al primer semestre de 2014. La situacin empeora en verano, el nmero de emigrantes en el Mediterrneo pas en 2014 de 75.000 en el primer semestre a 219.000 a finales de ao, segn la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.

La Unin Europea ha puesto en marcha un plan urgente para aliviar a Grecia e Italia, principales pases afectados por el flujo de emigrantes. Segn ese plan, la Unin Europea debe repartirse la responsabilidad de 40.000 demandantes de asilo originarios de Siria y de Eritrea llegados a Italia y Grecia desde el 15 de abril. Francia debera acoger a 4.051 procedentes de Italia y a 2.701 de Grecia. Pars debera recibir, adems, a 2.375 de los 20.000 refugiados polticos reconocidos por las Naciones Unidas que piden proteccin internacional.

En comparacin, debido a las guerras de saqueo econmico del bloque atlantista contra los pases rabes, Lbano, Turqua y Jordania acogen, solo ellos tres, a ms de 4 millones de refugiados sirios, mientras Francia solo acogi a 500 a ttulo humanitario desde 2011! En una casa () explota una tubera y descarga en la cocina. El fontanero dice que hay una solucin: dejar la mitad de la descarga en la cocina, meter un cuarto en el saln, un cuarto en la habitacin de los padres y si no es suficiente el resto en la habitacin de los nios, ironiz Nicols Sarkozy ocultando este hijo de inmigrantes, francs de sangre mestiza como se defini, su gran responsabilidad en la destruccin de Libia y la consecuente proyeccin migratoria hacia el norte del Mediterrneo.

Repaso al naufragio de la civilizacin.

II. Carga del hombre blanco* o saqueo del planeta?

Fue a principios de la primavera de 1750 cuando naci el hijo de Omoro y Binta Kint en el pueblo de Djouffor, a cuatro das en piragua de la costa de Gambia (Roots: The saga of an american family (1976) Alex Haley, en espaol Races (1)

Curiosa trayectoria. Curiosa encrucijada. Mientras el africano de Sine Saloum, regin natal del autor de Races, era extirpado de su tierra por los colonizadores de la Senegambia y enviado allende los mares para contribuir a la prosperidad del Nuevo Mundo, los franceses, ingleses, espaoles y portugueses en primer lugar, en los siglos XVIII y XIX, y despus los libaneses y los sirios, en el siglo XX, eran conducidos al xodo bajo presin de la economa.

Un movimiento paralelo el movimiento negro iba a poblar Amrica cuando el blanco se sustitua a s mismo en su continente como intermediario entre colonizadores y colonizados.

52 millones de personas: colonos en busca del sustento, aventureros en busca de fortuna, militares en busca de pacificacin, administradores en busca de consideracin, misioneros en busca de conversin, todos en busca de promocin, salieron del Viejo Mundo en poco ms de un siglo (1820-1945) al descubrimiento de nuevos mundos, como lejanos precursores de los trabajadores emigrantes de la poca moderna.

Al ritmo de 500.000 expatriados anuales de media durante 40 aos, de 1881 a 1920, 28 millones de europeos abandonaron el viejo continente para poblar Amrica. 20 millones fueron a Estados Unidos y 8 millones a Amrica Latina, sin contar Oceana (Australia, Nueva Zelanda), Canad, el continente negro, el Magreb y el sur de frica especialmente, as como los confines de Asia y establecimientos en los enclaves de Hong Kong, Punduchery y Macao. 52 millones de expatriados, es decir, el doble del total de la poblacin extranjera que resida en la Unin Europea a finales del siglo XX, una cifra muy similar a la poblacin francesa.

Principal proveedora demogrfica del planeta durante ciento veinte aos, Europa consigui la hazaa de hacer a su imagen y semejanza otros dos continentes, las dos Amricas y Oceana, e imponer la marca de su civilizacin a Asia y frica.

Duea del mundo hasta finales del siglo XX, Europa convirti el planeta en su campo de tiro permanente, su propia vlvula de seguridad, el trampoln de su influencia y su expansin, el vertedero de todos sus males, un drenaje para sus excedentes de poblacin y un presidio ideal para sus alborotadores sin las limitaciones impuestas por la rivalidad intraeuropea por la conquista de las materias primas.

En cinco siglos (del XV al XX) el 40% del mundo habitado estuvo ms o menos sometido al yugo colonial europeo. Al tomar el relevo de Espaa y Portugal, iniciadores del movimiento, Gran Bretaa y Francia, las dos principales potencias martimas de la poca, llegaron a poseer, ellas solas, hasta el 85% del dominio colonial mundial y el 70% de los habitantes del planeta a principios del siglo XX. A su paso, Portugal y Espaa saquearon el oro de Sudamrica, Inglaterra las riquezas de la India y Francia el continente africano.

III. Efecto bumern, la invasin brbara 

Por una carambola de la historia de la que solo ella conoce el secreto, el efecto bumern aparece en el siglo XX. Europa, particularmente Francia, padecer su frenes belicista con el reclutamiento de ms de 1.200.000 soldados de la otra orilla para defenderse en las dos guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945) y la reconstruccin del pas siniestrado. Hasta el punto de que los franceses, por definicin los autnticos indgenas de Francia, transponiendo el esquema colonial a la metrpoli, designaron con ese nombre indgenas a los nuevos emigrantes que en realidad son los exgenos. Seal indiscutible de una grave confusin mental acentuada por las consecuencias econmicas que esta mutacin implicaba.

La independencia de los pases africanos neutraliz el papel del continente negro en su funcin de volante regulador del desempleo francs. La arabofobia se sustituy entonces por la judeofobia en el debate pblico francs con la guerra de Argelia (1954) y la guerra de Suez (1956), antes de convertirse en islamofobia con la relegacin econmica de Francia del top de las grandes potencias. La xenofobia francesa se manifestara entonces de una manera inversamente proporcional a la gratitud de Francia con respecto a los rabes y musulmanes, en la misma lnea de su comportamiento tras la guerra mundial en Stif, Argelia, en 1945 y en Thiaroye, Senegal, en 1946.

Cinco siglos de colonizacin intensiva por todo el mundo no han conseguido convertir en cotidiana la presencia de morenos en suelo europeo, de la misma forma que trece siglos de presencia ininterrumpida, materializada por cinco oleadas migratorias, no han conferido al islam el estatuto de religin autctona de Europa, donde permanece el debate desde hace medio siglo, sobre la compatibilidad entre el islam y la Repblica, as como para conjurar la idea de una integracin inevitable en los pueblos de Europa de este grupo tnico y de identidad, el primero de tanta importancia establecido fuera de la rbita europea centrista y judeocristiana.

Estos cuestionamientos son reales y fundados, pero por su constante reiteracin (problema de la compatibilidad entre el islam y la modernidad o entre el islam y el laicismo), las variaciones sobre el tema parecen, sobre todo, devolvernos al viejo debate colonial con respecto a la asimilacin de los indgenas, bien para demostrar el carcter inasimilable del islam en el imaginario europeo o bien para disimular las antiguas fobias patrioteras, a pesar de la mezcla gentica con los esclavos de ultramar, a pesar del mestizaje en el norte de frica y todo el continente negro, a pesar de la mezcla demogrfica, especialmente en las antiguas potencias coloniales (Reino Unido, Francia, Espaa, Portugal y los Pases Bajos), y a pesar de las sucesivas oleadas de refugiados en el siglo XX procedentes de frica, Asia, Indochina, Oriente Medio y otros lugares. A pesar de las vacaciones paradisiacas de los dirigentes franceses a la sombra de los trpicos dictatoriales, a pesar de la contribucin de los rabes a la liberacin de Francia, del papel de Libia e Irak de vlvulas de escape de la expansin del complejo militar industrial francs con sus contratos del siglo en compensacin por el encarecimiento del petrleo tras la guerra de octubre (1973).

El papel complementario de los yihadistas islamistas bajo tutela occidental en tanto que punta de lanza del combate en la implosin de la Unin sovitica en la dcada de 1980 en Afganistn, despus la implosin de Yugoslavia (Bosnia y Kosovo) en la dcada de 1990 y finalmente contra Siria en la dcada de 2000.

Ms all de la polmica sobre la cuestin de si el islam es soluble en la Repblica o a la inversa si la Repblica es soluble en el islam, la propia realidad se encarga de responder al principal desafo intercultural de la sociedad europea del siglo XXI. Soluble o no, fuera de toda suposicin el islam ya est bien presente en Europa de una forma estable y sustancial, incluso su demografa revela una composicin interracial, europea ciertamente, pero tambin en una menor proporcin rabe-bereber, negra-africana, turca e indo-paquistan.

Primer pas europeo por la importancia de su comunidad musulmana Francia es tambin, proporcionalmente a su superficie y a su poblacin, el foco musulmn ms importante del mundo occidental. Con casi cinco millones de musulmanes, dos millones de nacionalidad francesa, la comunidad cuenta con ms musulmanes que al menos ocho pases miembros de la Liga rabe (Lbano, Kuwait, Bahrin, Emiratos rabes Unidos, Palestina, Islas Comores y Yibuti) y podra, con razn, justificar una adhesin a la Organizacin de la Conferencia Islmica (OCI), el foro poltico panislmico que agrupa a 52 estados de diversos continentes, o al menos disponer de un escao de observador.

Base principal de la poblacin inmigrante a pesar de su heterogeneidad lingstica y tnica, con ms de 20 millones de personas, cinco millones en Francia, la comunidad rabe-musulmana de Europa occidental aparece en razn de su efervescencia tpico que refleja una realidad- como el vigsimo noveno Estado de la Unin Europea.

Con la admisin de Turqua, Albania y Kosovo en la Unin Europea se elevara el nmero de musulmanes a casi 100 millones de personas, que representaran el 5% de la poblacin total europea, una evolucin que hace temer a la derecha radical europea la prdida de la homogeneidad demogrfica de Europa, la blancura inmaculada de su poblacin y las races cristianas de Europa.

Hasta el punto de que el antiguo UPM de Francia, el partido de Sarkozy, instituy una clusula de salvaguarda para someter a referndum la adhesin de cualquier nuevo pas cuya poblacin exceda el 5% del conjunto demogrfico europeo. Para un observador poco informado el conteo es impresionante: la aglomeracin parisina concentra solo ella un tercio de la poblacin inmigrada en Francia, el 37% exactamente entre todos (africanos, magrebes, asiticos y antillanos) mientras que el 2,6% de la poblacin de Europa occidental es de origen musulmn, concentrada principalmente en las aglomeraciones urbanas. Su importancia numrica y su implantacin europea en los principales pases industriales le confieren un valor estratgico y convierten a la comunidad rabe musulmana de Europa el campo privilegiado de la guerra de influencias que libran las diversas corrientes del mundo islmico y por lo tanto barmetro de las convulsiones polticas del mundo musulmn.

Hecho ya irreversible, el anclaje estable de las poblaciones musulmanas en Europa, la escolarizacin generalizada, la afirmacin multiforme de su toma de conciencia as como la irrupcin en la escena europea de las grandes querellas del mundo islmico, la conmocin del paisaje social y cultural europeo del ltimo cuarto del siglo XX impulsaron un principio de reflexin en profundidad en cuanto a la gestin a largo plazo del islam interno.

Sin embargo Europa, en particular Francia, bajo el efecto de la precariedad econmica y la subida de los conservadurismos, bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo, ha practicado desde hace un cuarto de siglo una poltica de crispacin respecto a la seguridad, ilustrada por leyes sucesivas sobre la inmigracin (Debr, Pasqua, Chevnement, Sarkozy, Hortefeux), apareciendo como uno de los pases europeos ms punteros en la lucha contra los emigrantes, aunque su poblacin inmigrada baj un 9% en un decenio (1990-1999).

La euforia que se apoder de Francia tras la victoria de su equipo multirracial en el Mundial de Ftbol de 1998 no resolvi sin embargo los lacerantes problemas de la poblacin inmigrante, especialmente el ostracismo de hecho del que est afectada en su vida diaria, el subempleo y la discriminacin insidiosa de la que es objeto en los lugares pblicos. Con las consecuencias que implica semejante marginacin social, la exclusin econmica y la reclusin carcelaria.

Los atentados antiestadounidenses del 11-S relanzaron la xenofobia latente hasta el punto de que en los momentos claves de la actualidad, como la matanza de Charli Hebdo en enero de 2015, se percibe un autntico ambiente de arabofobia e islamofobia.

Treinta aos despus de la revolucin operada en el mbito de la comunicacin, quince aos despus de la comunin interracial del Mundial de Ftbol de 1998, los rabes y los africanos siguen siendo en Francia los indgenas, infrarrepresentados en la produccin de la informacin, de una manera general en la industria del entretenimiento y la cultura, y de una manera ms particular en los crculos de decisin poltica por la evidente razn de que son difcilmente percibidos como los productores de pensamientos y de programas, mientras su representacin intelectual no sufre la menor protesta.

En el umbral del III milenio, es obvio que Francia sufre un bloqueo cultural y psicolgico marcado por la ausencia de fluidez social. Reflejo de una grave crisis de identidad, paradjicamente ese bloqueo est en contradiccin con la configuracin pluritnica de la poblacin francesa, en contradiccin con el aporte cultural de la inmigracin, en contradiccin con las necesidades demogrficas de Francia, en contradiccin, finalmente, con la ambicin de Francia de hacer de la Francofonia el elemento de confederacin de una constelacin pluricultural con vocacin de contrapeso de la hegemona planetaria anglosajona, la garanta de su influencia futura en el mundo.

As, en el umbral del siglo XXI Francia ofrece el espectculo de un Estado con los poderes erosionados tanto por la construccin europea como por la globalizacin, una sociedad marcada por la desagregacin de lazos colectivos, de partidos polticos alejados de los sectores populares, de una izquierda socialista a remolque de los asuntos de moda, de una derecha a la deriva que niega sus ideales, ambas devastadas por asuntos de corrupcin, y un ncleo duro de la extrema derecha que representa un quinto del corpus electoral, una nacin minada por el auge de los corporativismos y el comunitarismo, as como por la exacerbacin, sobre el fondo de las guerras de saqueo econmico de la ribera sur del Mediterrneo (Libia, Siria), que se superponen al conflicto israel-palestino y al antagonismo judeo-rabe en el territorio nacional. Una Francia sumida en la penumbra, en la prdida de referencias, en busca de sentido, vctima de los hedores de la memoria. El contencioso no resuelto en Francia con respecto a Vichy y Argelia contina acosando la conciencia francesa, as como su deuda poscolonial.

Cuatro aos despus de la cada de Gadafi, Libia aparece como una zona sin ley que vierte a Europa un flujo migratorio constante, lejana rplica de una colonizacin intensiva de Occidente del conjunto del planeta que provoc la descomposicin radical de la demografa y la ecologa poltica y econmica de cuatro continentes (frica, Amrica, Asia y Oceana), sin la menor consideracin por el modo de vida indgena, sin la menor preocupacin por un desarrollo sostenible del universo. Sin otra razn que la codicia.

Los cargamentos migratorios de morenos proyectados navalmente por Libia hacia la ribera occidental del Mediterrneo, ms all del riesgo que crean sobre los puristas europeos respecto a la blancura inmaculada de la poblacin de Europa, resuenan en la memoria de los pueblos martirizados como la marca de los estigmas anteriores que Europa infligi durante siglos a los condenados de la tierra y que ella reenva ahora a su propia imagen. Una imagen de condena.

A Francia no le gusta que le presenten la factura de su historia. Prefiere presentarse como la paloma blanca inocente que nunca fue. No es as como perdura una gran nacin, sino respetando sus valores. Es decir, sirviendo a su pas. La negacin es una ofensa, como dice Nol Mamre.

La historia es implacable con los vencedores. Tambin es implacable con los que la insultan

 

Notas:

* La carga del hombre blanco (en ingls The White Man's Burden ) es un poema de Rudyard Kipling que, aunque tiene matices ms profundos, su lectura directa se populariz desde los puntos de vista dominantes en la poca (racismo, eurocentrismo e imperialismo) justificando como una noble empresa, una ingrata y altruista obligacin (incluso una sagrada misin en el sentido misionero), el dominio del hombre blanco sobre las que definan como razas inferiores (N. de T.)

(1) Alex Haley. Su verdadero nombre era Alexander Murray Palmer Haley, nacido en 11 de agosto de 1921 en taca y fallecido el 10 de febrero de 1992 en Seattle. Escritor negro estadounidense, es conocido especialmente por su colaboracin en la autobiografa de Malcolm X y sobre todo por Races , el libro que cambi la comprensin del problema negro en Estados Unidos.

 

Ren Naba es autor, entre otros, del libro Du Bougnoule au sauvageon, voyage dans limaginaire franais , (Harmattan, 2002) de donde se extrajo este captulo. Lase al respecto Las colonias, anticipo del paraso o regusto del infierno? , sobre el flujo migratorio mundial en el siglo XX.

 

 Fuente: http://www.madaniya.info/2015/08/02/la-colonisation-occidentale-le-plus-important-bouleversement-demographique-de-l-histoire-de-l-humanite/

 


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