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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2015

Una respuesta a un llamado a la reflexin"
Sobre el papel de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en Bolivia y su financiamiento

lvaro Garca Linera
Rebelin


Estimados compaeros y compaeras:

Agradezco la generosidad que han tenido por dedicar parte de su tiempo a elaborar una carta dirigida a mi persona, con el fin de proponerme un llamado a la reflexin respecto a mis declaraciones sobre el papel de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en Bolivia y su financiamiento.

Entiendo que se preocupan respecto a la libertad de expresin, pero considero que lo hacen en vano. Valga sin embargo la oportunidad, porque siempre es grato saber que los amigos se acuerdan de uno. Y digo que su preocupacin es vana, porque en mis declaraciones sobre las cuatro ONG (Milenio, CEDIB, Fundacin Tierra y CEDLA), ni ahora ni en ninguna oportunidad anterior, he planteado su cierre, expulsin o restriccin alguna de su actividad. Bien saben ustedes que en Bolivia la libertad de expresin y asociacin no solo constituyen derechos civiles, sino que representan componentes indisolubles de la vida, la historia y desarrollo de las sociedades democrticas, de las organizaciones y los movimientos sociales. La democracia misma solo se comprende e irradia sobre la base innegociable de la libertad de asociacin y pensamiento.

Hoy, la democracia en Bolivia est alcanzando niveles de profundidad e irradiacin extraordinaria, precisamente en el marco de la administracin del Estado por parte de organizaciones sociales indgenas, campesinas, obreras, vecinales y populares, cuya vida se alimenta de la libertad de ideas y mltiples formas organizativas. Venimos de esa raz. Y para quienes en tiempos neoliberales hemos soportado la represin y la crcel por pensar diferente, est ms que claro que el horizonte socialista y plurinacional solo puede construirse con base en la ampliacin de los principios democrticos de libertad de pensamiento y asociacin.

En este contexto ‒y haciendo uso de la libertad de pensamiento y expresin ‒ , he sealado que cuatro ONG mienten y camuflan su activismo poltico reaccionario bajo el manto de actividad no gubernamental. Es que acaso no tienen derecho a mentir? Por supuesto que s, pero yo tambin tengo derecho a denunciarlo, a denotar las falsedades escritas en sus supuestas investigaciones, que ms se asemejan a declogos de fe poltica o primitivos perfiles de estudio. En la misma medida en que los funcionarios de estas ONG tienen el derecho constitucional de hacer para-poltica partidaria desde esas organizaciones, yo tengo el derecho a develar que estn jugando el papel de sustitutos de los partidos polticos de derecha, y que sus funcionarios no hacen ms que reclutar adeptos mediante el ropaje de actividades hipcritas no lucrativas, ante su reiterado fracaso en la proclama poltica abierta.

Estas cuatro ONG bolivianas tienen todo el derecho a existir, funcionar, investigar e incluso a hacer poltica; sin embargo, nosotros tenemos el derecho y la necesidad ‒ as lo exige el movimiento popular que conduce el proceso revolucionario en Bolivia de criticar su sorprendente encuadre ideolgico en el discurso medioambientalista emitido y financiado desde los centros imperiales.

Todos coincidimos en que es necesario un orden socio-productivo que sustituya la lgica depredadora de la naturaleza impulsada por el valor de cambio. Pero ac existen al menos dos posiciones. La primera, correspondiente al discurso imperial, propugna que la plusvala medioambiental que sostiene el desarrollo de los pases del norte, sea pagada por los pases del sur, congelando as la mejora de sus condiciones de vida y petrificando las relaciones coloniales de pobreza y sometimiento construidas a lo largo de siglos y an vigentes hoy. Esta posicin est claramente expresada en la propuesta medioambientalista de USAID respecto a la Amazonia [1], y en la sugerencia del gabinete de Tony Blair para la implementacin de una administracin transnacional en esa regin. En contraste a esta posicin, para las naciones indgenas soberanas, una nueva sociedad medioambiental solo ser posible rompiendo la condicin colonial de fragmentacin y pobreza prevaleciente en los pueblos y naciones del sur. De lo que se trata es de crear una civilizacin ecolgica mediante la combinacin de saberes ancestrales y contemporneos capaces de restituir un metabolismo procreativo entre naturaleza y naturaleza devenida en sociedad. Sin embargo, esto no se puede alcanzar simplemente imitando lo que sucede en el norte (ilusin desarrollista), ni mucho menos congelando las condiciones de vida de los pueblos del sur (colonialismo petrificado). Esta civilizacin solo puede surgir si somos capaces de proporcionar las condiciones materiales mnimas de existencia, de satisfaccin de las necesidades bsicas, que permitan liberar las capacidades creativas y cognitivas de los pueblos para la creacin de los fundamentos de una sociedad ecolgica, que no podr ser ms que de carcter comunitario y universal.

En ese sentido, a quienes s he prevenido y advertido con la expulsin, es a organismos internacionales, ONG y gobiernos extranjeros que financian y se involucran en actividades polticas, que van en contra de los intereses del Estado Plurinacional de Bolivia y el proceso revolucionario del pueblo que se viene desarrollando durante los ltimos diez aos. Se trata de un principio de soberana y dignidad elemental para cualquier Estado democrtico y, mi persona, en tanto eventual servidor pblico, no solo est en el derecho sino en la obligacin moral e intelectual de oponerse a cualquier tipo de injerencia en actividades polticas internas.

El ncleo del neoliberalismo contemporneo, que ha destruido derechos, recursos y asociatividad social en el mundo entero, no es la sustitucin de la soberana nacional por un tipo de mundializacin desterritorializada del poder. Basta ver las murallas de cemento y acero que los supuestos Estados desarrollados levantan da a da ante el flujo de fuerza de trabajo, para comprender que la soberana nacional de todos los pases intenta ser reemplazada por la soberana nacional de unos pocos, que pretenden decidir sobre el destino de otros.

El restablecimiento de los principios de soberana nacional, es decir, la autodeterminacin, es uno de los pilares para el desmontaje del orden neoliberal en Bolivia. Nos referimos a la autodeterminacin como Estado para definir la gestin de sus recursos y su modo de relacionamiento con otros Estados, y tambin a la autodeterminacin social para definir su horizonte como comunidad poltica en la historia.

Esa es la razn principal por la que decidimos ‒ como gobierno soberano expulsar al FMI de las oficinas privadas que tena en el Banco Central de Bolivia (BCB); a la CIA, que tena oficinas en el Palacio de Gobierno; al cuerpo militar norteamericano, que tena su base extraterritorial en un aeropuerto en la Amazona boliviana; a USAID y al embajador de los Estados Unidos, que conspiraba junto a grupos separatistas de extrema derecha, apoyando la divisin del pas en micro-republiquetas bajo tuicin extranjera.

La autodeterminacin nacional es una dimensin de la autodeterminacin social, y ninguna revolucin podr avanzar en la profundizacin de los derechos democrticos de la sociedad sin la consolidacin de las condiciones de la soberana estatal. Es imposible definir el horizonte interior de una sociedad (el posneoliberalismo, el Vivir Bien, el socialismo, etc.), sin definir su horizonte externo, sin ser soberano. Por ello, no podemos permitir que ningn gobierno forneo, empresa u organizacin para gubernamental extranjera definan las polticas pblicas del Estado Plurinacional de Bolivia. De lo contrario, nos estaramos sometiendo a un neocolonialismo.

Todo este marco me permite regresar a mis comentarios sobre las cuatro ONG citadas, acerca de las que sostuve que mentan y defendan los intereses de la derecha poltica internacional. La preocupacin suya es comprensible, pues les mintieron. Ustedes se alarmaron porque ellas les dijeron que yo haba propuesto expulsarlas. Nada ms falso! A quienes s advert con la expulsin del pas, es a organismos extranjeros que se entrometan en actividades polticas, que mellen la soberana del Estado Plurinacional de Bolivia. Con esto queda plenamente demostrado que esas ONG mienten, y lo hacen de tal manera, que consiguen que personas bienintencionadas se sumen al discurso imperial orientado a infundir sospechas sobre la vigencia de las libertades democrticas y los derechos civiles de los regmenes revolucionarios y progresistas de Amrica Latina. Asimismo, mencion que dichas ONG hacan poltica partidaria de derecha, apoyando el discurso medioambientalista imperial. Una revisin somera de sus argumentos, comparados con los expuestos por USAID respecto a la Amazona, comprueba aquello de inmediato.

Por tanto, ustedes comprendern que as como respetamos la opinin poltica de todos los actores nacionales en Bolivia, en mi calidad de ciudadano y ms an como servidor pblico ‒ no tengo por qu callar ni ocultar las mentiras de estas o de cualquier otra institucin que dae el proceso revolucionario perteneciente a las organizaciones sociales del pas. La defensa innegociable de la revolucin boliviana, interna y externamente, es para m algo irrenunciable, como el mismo derecho a la libertad de expresin y asociacin.

Lamento profundamente que hayan sido utilizados por estas cuatro ONG en su intento de simular una imagen autoritaria de ‒ bien lo saben ustedes ‒ uno de los pases ms democrticos del mundo. No obstante, si lo que est detrs de esta mala pasada es su buena voluntad para debatir horizontes revolucionarios o progresistas para nuestro pas y el mundo, bienvenidos como siempre.

Un saludo afectuoso,

Ciudadano lvaro Garca Linera



[1] Ver, por ejemplo, Conserving Biodiversity in the Amazon Basin. Context and opportunities for USAID, May 2005.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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