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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2015

La represin como lmite

Ral Zibechi y Decio Machado
Rebelin


Para las gentes de izquierda, en todo tiempo y lugar, la represin fue siempre un punto de inflexin, una lnea roja que no se debe cruzar. Desde siempre las gentes de izquierdas rechazamos que cualquier Estado, del color que sea, pueda cruzarla sin que levantemos la voz, sin colocarnos incondicionalmente del lado de quienes sufren la represin, sin manifestar nuestro ms decidido rechazo a un modelo de resolucin de conflictos que es brutal y causa el dolor de quienes carentes de armamento militar reivindican lo que consideran justo.

El presidente Rafael Correa cruz una lnea que lo coloca del lado de tantos gobiernos opresores de nuestro continente. La muestra de ello se evidencia en el glorioso saldo de cientos de heridos y decenas de detenidos fruto de la intervencin de los cuerpos de lite de la Polica Antimotines y las Fuerzas Armadas en localidades como Girn en Azuay, Pisanqu en Imbabura, Saraguro en Loja, Quito en Pichincha, El Chasqui en Cotopaxi o Logroo en Morona Santiago, entre otros lugares del pas.

Rafael Correa cruz esa lnea de un modo muy perverso: usando nuestro lenguaje, los modos y estilos que utilizan los movimientos populares y partidos de izquierda, pronunciando palabras como revolucin, cambio, justicia social y tantas otras cuyo sentido es violentado en el momento que se inicia la represin sobre los sectores sociales que histricamente han sido y siguen siendo marginados en esta sociedad.

El rgimen que encabeza Correa est mostrando, en su furiosa reaccin al paro encabezado por las organizaciones indgenas y sindicatos de trabajadores, su verdadero carcter: un nuevo modo de dominacin, donde las polticas sociales pretenden acallar a los movimientos para lubricar el mismo modo de acumulacin basada en el despojo y la violencia contra la naturaleza y las personas.

En Ecuador no hay ninguna revolucin en marcha desde el poder estatal, sino la profundizacin del modelo extractivo, la dependencia creciente del mercado capitalista global, lo que requiere un resposicionamiento autoritario del Estado y de los modos de gobernar. Lo que est sucediendo, es consecuencia directa de este modelo: la cada de los precios del petrleo no hizo sino disparar una crisis que los de arriba pretenden sea pagada por los de abajo.

Nuestro apoyo incondicional a los sectores populares organizados en movimientos. Nuestro rechazo a la represin que no es ms que la antesala de una salida por derecha de la crisis actual. Slo la accin decidida y autnoma de los movimientos puede inclinar la balanza hacia soluciones populares y de izquierda.

Disfrazar este tipo de actuaciones bajo argumentos que hacen alusin a supuestos golpes blandos o intentos de desestabilizacin al rgimen, no reflejan nada ms que una manifiesta incapacidad para gobernar sin ejercer violencia sobre las gentes.

Es esta manera de gobernar, en la que el uso de la prepotencia, el privilegio del poder, el dominio y la superioridad se convierten en una conspiracin contra el dbil.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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