Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2015

Buscando cambios culturales profundos
Es posible salir del facilismo?

Ral Zibechi y Jorge Rath
Rebelin


Trascender el facilismo no parece nada fcil. Esto suena como un juego de palabras, pero no lo es. El facilismo es una cultura de vida, poltica y social, que ha modelado el comportamiento de la poblacin de nuestro continente durante varios siglos y que est slidamente acomodado como un sentido comn. Ms an, muchas personas y familias no conocen otro modo de vivir la vida ni de relacionarse entre ellas. Eso no quiere decir que aceptemos la cultura del facilismo, ni que disculpemos a quienes la practican ni, menos an, a los que se benefician de ella.

En primer lugar, a tendencia al facilismo resulta ser un legado de la poca colonial, que se ha agravado con el tiempo, estimulado por una bonanza artificial generada por las industrias extractivas. Al parecer ningn gobierno que no reparte bienes materiales generosamente y sin exigencia alguna, se puede mantener en el poder. Los sucesivos gobiernos no han combatido esta cultura sino que se apoyaron en ella, precisamente porque es ms fcil que combatirla y ofrecer alternativas. Lo que ha cambiado es la orientacin del facilismo, el direccionamiento de los recursos hacia sectores ms amplios o ms restringidos de la poblacin, pero no su esencia que ha permanecido incambiada.

En segundo lugar, la cultura del facilismo degrada las relaciones sociales, genera individualismo para competir con los otros y las otras en la captura de los recursos materiales y simblicos, lo que corroe el sentido de comunidad y de lo colectivo. Lo que incrementa an ms la complejidad de esas relaciones es su anclaje enraizado en las emociones colectivas; en el contexto de cada cultura se suelen perfilar actitudes vinculadas a determinados emocionares: el facilismo lo vinculamos, en este sentido, con las aspiraciones y expectativas culturalmente generalizadas que sugieren la posibilidad de solucionar necesidades y carencias sin desplegar un esfuerzo, sin tener que mover un dedo y que otros me resuelvan.

Este es uno de los mayores daos que provoca esta cultura, porque destruye, precisamente, las bases que podran contribuir a salir del modelo actual. La comunidad organizada y la fraternidad/sororidad como prcticas de vida, son las bases para otro modo de vida que supere al culturalmente establecido.

En tercer lugar, el facilismo atenta contra la produccin de bienes materiales y simblicos ya que reproduce lo viejo: el caudillismo, el paternalismo personal o estatal, y las relaciones jerrquicas, reforzando la subordinacin de la sociedad. De esa manera se cierran las puertas a un activismo consciente y autnomo, a la toma de decisiones individuales y colectivas que permitan superar el estado de cosas heredado. Lo que parece ser el propsito poltico es mantener una relacin clientelar entre gobiernos pudientes y pueblos necesitados. Y esa estrategia se mantiene, como por ejemplo en el caso de Venezuela donde la riqueza fcil con base en la renta petrolera fue poltica de Estado desde hace dcadas y donde ahora, en una situacin de bajos precios del crudo, se impone desde arriba una reforma tributaria; la finalidad es el incremento de ingresos fiscales no-tradicionales para poder dar continuidad a las ddivas fciles del clientelismo.

La produccin, y no la distribucin, son las bases de un mundo mejor al actual. Todas las corrientes emancipatorias que ha conocido la humanidad, de carcter religioso o laico, espiritual o cientfico, han colocado la produccin y la creacin de nuevos valores en el centro de sus preocupaciones. La disputa por los bienes existentes es, necesariamente, una disputa negativa, que consiste en quitarle a otro para usufructuarlo. Eso sera aceptable, en todo caso, una sola y nica vez, como recuperacin de valores previamente expropiados, ms no se impone: en lo fundamental, un mundo nuevo o mejor al actual debe asentarse en la creacin y, por lo tanto, en la produccin, actitudes positivas y realmente transformadoras.

Es por eso que pensamos que el facilismo, en su versin renta petrolera, nacionalizaciones u otras, no permite trascender el mundo y las relaciones sociales existentes sino que, por el contrario, las reproduce eternamente. Una actitud transformadora es siempre creativa.

Por ltimo, tampoco se sale del facilismo combatindolo, haciendo campaas o luchando contra sus manifestaciones. En los aos 70 abundan los ejemplos de estrategias generalizadas de enfrentamiento, sea con los gobiernos de turno, con y entre partidos polticos, y contra el enemigo de cada momento en las luchas reivindicativas. Visto en retrospectiva pareciera que ya no se hallaba con quin ms pelear. Da la impresin que hasta en la actualidad cuesta a muchas organizaciones reconocer que tal actitud significa relacionarse con el entorno desde unas relaciones culturales caracterizadas por las emociones y la lgica de acumulacin de poder, pero en nombre de profundas transformaciones sociales. No se tratar de irnos saliendo de los fundamentos culturales que sustentan el capitalismo: las relaciones jerrquicas, la acumulacin de poder, conocimientos y riquezas, la particularizacin que fundamenta la civilizacin patriarcal?

Una cultura slo cambia en tiempos largos, luego de extensos perodos que abarcan varias generaciones. Pero, por encima de todo, una cultura no cambia a travs de la negacin de la misma, ya que combatirla las ms de las veces consigue afirmarla, crea mecanismos de defensa que la consolidan y la vuelven ms resistente.

Para modificar una cultura es necesario practicar otra cultura, asentada en otros valores, en otras relaciones entre las personas, y ente ellas y el medio en que viven. Los campesinos no hacen crecer las plantas estirando de los brotes, sino indirectamente, ofrecindole agua y luz. Cambiar una cultura como el facilismo requiere de cuidados y afectos, algo que slo podemos hacer en comunidad con responsabilidad individual. Porque el facilismo, entre otros problemas que presenta, permite que la irresponsabilidad individual se ampare en el colectivo.

Numerosos proyectos de vida que se estn autogestionando y autofinanciando hoy en el mundo asociaciones, colectivos, cooperativas- estn comprendiendo que producir implica esa transformacin cultural, transcender las relaciones de competencia, un hacer cuyo cmo apuntala al descubrimiento de relaciones de produccin donde destacan el fin solidario en vez del lucro, la circularidad en las conversaciones y la equidad comunitaria. Un cambio muy paulatino. Pero los cambios culturales profundos se cocinan a fuego lento y a largo plazo. Una de las condiciones para ello parece ser el cambio personal, partiendo de la reflexin que [email protected] vivimos bajo la influencia de esa cultura del facilismo.

Jorge Rath es miembro del Equipo de Publicaciones Cecosesola (organismo de Integracin Cooperativa del Estado Lara; fundada en 1967, es actualmente una convivencia de unas cincuenta cooperativas y asociaciones civiles: www.cecosesola.org)

Ral Zibechi es escritor y periodista uruguayo, colabora con varios movimientos sociales en Amrica Latina

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter