Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2005

Katrina y la locura

John Berger
La Jornada


A veces ocurre que por un momento una pregunta es ms pertinente que las respuestas o las explicaciones. No estoy seguro de que la pregunta que quiero hacer sea de este orden, pues tiene aire de ser ingenua. Sin embargo quiero compartirla con ustedes.

En septiembre, a consecuencia de la catstrofe ocurrida en Nueva Orlens, cuyos efectos y aflicciones durarn por aos, la gente en Estados Unidos y en todo el mundo comienza a examinar de nuevo la cuenta de Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice, Rove et al, hasta hoy lderes de la primera superpotencia mundial. Un cambio en la opinin de las personas ocurri de la noche a la maana. Tumbndonos en nuestros asientos, la historia abri de pronto su vrtice.

Mientras en Nueva Orlens 20 mil personas quedaban atrapadas y varadas en el Superdome, Katrina revel (todo mundo se refiere al huracn por su nombre, como si fuera una especie de avatar) que en Estados Unidos hay una aguda y rampante pobreza, que es comn que los negros sean tratados como indeseables ciudadanos de segunda clase, que los sistemticos recortes de la inversin gubernamental en las instituciones pblicas ha producido un vasto desequilibrio y abandono social (40 millones de estadunidenses viven sin asistencia alguna cuando enferman o se lastiman), que la llamada guerra contra el terrorismo est produciendo un caos administrativo y que en esta situacin, y contra todo esto, comienzan a elevarse voces de protesta claras y fuertes.

Para quienes lo padecen, y para quienes quieren entender, todo esto era evidente antes de Katrina. Lo que cambi fue que los medios, por una vez, estuvieron ah, mostrando lo que ocurra. Con su terrible gesto Katrina barri y limpi la pantalla opaca. En forma fantasmal los todava innumerables muertos del Golfo de Mxico hablaron no en favor de, sino con, los cientos de miles de iraques que murieron a consecuencia de la desastrosa y criminal guerra que ah contina. Una y otra vez, la prensa estadunidense mencion a Katrina e Irak juntos.

Y con todo, Katrina obedeci las reglas. Perteneca a las condiciones climticas familiares que afectan al golfo mexicano. No estaba escondida en Afganistn. Y con todo lo inmisericorde que fue no perteneca a ningn eje del mal. Era simplemente una amenaza natural para las vidas y propiedades estadunidenses en su camino a Luisiana. Que el presidente y sus colegas selectos enfrentaran los retos que implicaba Katrina habra ido en favor de sus propios intereses (y de la nacin), como tambin lo era prever las necesidades de sus vctimas y reducir lo ms posible el dolor y el pnico que se instalaron. Si ellos, el gobierno, no pudieron hacer esto, no podrn culpar a nadie ms: son los responsables. Un nio puede darse cuenta de esto. Y ellos fracasaron rotundamente. Su fracaso fue tcnico, poltico, emocional. "Pasan cosas", murmura Rumsfeld.

Ser posible que este gobierno est loco? Es mi pregunta ingenua. Esperen. Intentemos definir esta variante de locura, porque tal vez nunca antes haya ocurrido. No tiene nada que ver con la locura de un Nern que canta y toca la lira mientras arde Roma. Toda locura, sin embargo, implica una desconexin con la realidad o, para ponerlo de forma ms precisa, con lo existente. La variante de la que hablamos toca las relaciones entre el miedo y la confianza, entre ser amenazado y ser supremo.

No hay negociacin posible entre estos dos polos. Su "locura", entonces, opera como obturador que instantneamente apaga un polo y prende el otro.

Y lo grave de esto es que en los largos periodos de negociacin entre el miedo y la confianza es donde lo existente se analiza y observa en su complejidad multitudinaria. Es ah donde uno aprende algo acerca de lo que uno enfrenta. Una "locura" binaria excluye esta reflexin.

En el portaviones Abraham Lincoln Bush anunci hace dos aos: "Misin cumplida en Irak!" De alguna manera esta afliccin binaria hace eco con los mecanismos de la bolsa de valores, donde slo hay la posibilidad de comprar o vender, slo operan dos polos -aguantar o empujar- y apenas si se siente el resto de lo que existe: no pesa ni dnde ni cmo existe.

En Wall Street los analistas financieros predicen un aumento en las ganancias de las corporaciones petroleras como resultado del desabasto ocasionado por la catstrofe del Golfo de Mxico.

Cinco das despus del impacto de Katrina, cuando por fin el presidente Bush visitara la devastada ciudad, dej mudos a los periodistas al decir: "No creo que nadie haya anticipado ese desconcierto de los que huan". El mismo da, en el pequeo poblado de Biloxi, un equipo se anticip a la visita area del presidente y con presteza limpi los escombros y los cadveres en la ruta que tomara el cortejo. Dos horas despus el equipo se desvaneci, dejando el resto del pueblo como estaba.

Apenas si se siente el resto de lo que existe. Nos equivocamos en el diagnstico al pensar que esto es cinismo o mera dureza del alma. Sus visitas fueron una operacin planeada como preludio a la aseveracin: "Mostraremos una vez ms al mundo que las peores adversidades sacan lo mejor de Estados Unidos". El obturador cambia de fase.

Los clculos del actual gobierno estadunidense estn ntimamente relacionados con los intereses globales de las corporaciones y de lo que se define como supervivencia de los ms ricos, aquellos que tambin, constante y abruptamente, vacilan entre el miedo y la confianza. El economista Grover Norquist, vocero de los intereses corporativos, y a quien Bush & Company escuchan al planear sus reformas fiscales para beneficio de los pudientes, dijo: "No quiero abolir el gobierno. Simplemente quiero reducirlo al tamao necesario para poder arrastrarlo al bao y ahogarlo en la tina".

Una ignorancia de casi todo lo que existe, y una abdicacin de lo mnimo que puede esperarse de un gobierno. No nos aproximamos a desconexiones que pueden considerarse locura cuando se presentan en quienes creen que dominan el planeta?

Todos los lderes especulan alguna vez con la verdad, pero aqu las desconexiones son sistemticas y cercenan no slo sus anuncios sino sus clculos estratgicos. De ah su ineptitud. Su operacin en Afganistn fall, su guerra en Irak la gan Irn (o al menos eso se dice). Katrina pudo producir la peor catstrofe natural en la historia de Estados Unidos y las actividades terroristas aumentan.

En mi telfono celular recib un mensaje de texto. La propuesta era que si quera ayudar a los desamparados de Luisiana enviara la palabra FLOOD (inundacin) a un nmero determinado, ms el equivalente de cinco dlares descontables a mi cuenta, que se transferiran de inmediato a la organizacin. Me gustara enviar ms palabras que escribiramos entre todos nosotros: ???? + el poder global / manos intiles d los q nada saben?

Nota: el mensaje de "texto" escrito en forma abreviada se ha vuelto tradicin en los mensajes de celular, y dice: Cunto ms el poder global en las manos intiles de los que nada saben?

Traduccin: Ramn Vera Herrera



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