Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2015

La violencia del Isil ciega a periodistas

Robert Fisk
The Independent


Al observar la obscena fotografa del cuerpo decapitado del anciano arquelogo Jaled Assad, atado a un poste de luz en Palmira otra imagen de la biblioteca de pornografa que el Isil produce cada semana, me impact darme cuenta de la profunda pualada que el califato islmico ha asestado al mundo del periodismo.

No hablo slo de los reporteros a los que ha asesinado o del pobre John Cantlie, cuyos videos desde el interior del territorio del califato son una saga tipo Mil y una noches de cuentos de Scherezada, cada uno de los cuales le permite un da ms de vida. En realidad, las furibundas objeciones de Cantlie a la negativa de Washington y Londres a tratar con el Isil para salvar vidas de rehenes son vlidas, en particular cuando los estadunidenses s han podido liberar prisioneros talibanes a cambio de los suyos.

No. Hablo de la manera insidiosa, dramtica y sin embargo casi inadvertida en la que el Isil y sus propagandistas en el negocio cinematogrfico del califato y en su revista oficial Dabiq han invalidado y en muchas formas borrado uno de los deberes primordiales del periodismo: relatar el otro lado de la historia.

Desde la Segunda Guerra Mundial, los periodistas hemos tratado en general de explicar el por qu adems del quin detrs de la noticia. Si no lo hicimos despus del 11-S cuando las razones polticas de ese crimen de lesa humanidad habran necesitado un examen de la poltica estadunidense en Medio Oriente y de nuestro apoyo a los dictadores israeles y rabes, a veces hemos sostenido nuestro campo cuando se ha tratado del terror.

Cada vez que omos que se describe a los palestinos como terroristas, intentamos explicar a los lectores y televidentes que el pueblo palestino es vctima de una gran limpieza tnica que despoj de su patria a 750 mil de sus compatriotas y por tanto a sus cientos de miles de descendientes a manos del nuevo Estado de Israel. Al informar sobre las fuerzas marxistas kurdas del PKK en Turqua, todas las cuales son terroristas a los ojos del gobierno turco en la OTAN, hay la obligacin de hablar del fracaso de Occidente en crear un Estado kurdo despus de la Primera Guerra Mundial, y de los 40 mil muertos en la desastrosa guerra de Turqua contra sus propios kurdos en los 31 aos pasados. Informamos que Saddam Hussein fue llamado Hitler por George W. Bush, por supuesto, pero tambin preguntamos por qu Estados Unidos apoy a ese mismo Saddam en la guerra Irak-Irn.

El Isil ha cambiado todo eso. The Express ha agotado su diccionario de trminos de repugnancia con el Isil. Sanguinario, enfermo, torcido, depravado, sdico, vil... esperemos que no surja otra cosa ms horrible que ponga a prueba la elocuencia de ese diario.

En videos e Internet, el Isil publica con orgullo sus degellos y masacres. Se complace en ejecutar en masa a sus prisioneros, filma a un piloto quemado vivo en una jaula y a prisioneros amarrados en un auto que sirven de prctica de tiro a un lanzagranadas. Muestra cautivos a los que se hace volar la cabeza con explosivos o atrapados en otra jaula que se sumerge lentamente en una piscina. Sus militantes se vuelven hacia el mundo del periodismo y claman: No somos sanguinarios, enfermos y depravados. Somos mucho peor que eso!.

Cmo pueden los periodistas escribir con algo menos que horror personal cuando Dabiq anuncia que despus de la captura, mujeres y nios yazides fueron repartidos, conforme a la Sharia, entre los combatientes del Estado Islmico... este esclavizamiento de familias en gran escala es probablemente el primero desde el abandono de la ley Sharia (Nmero 4, ao islmico 1435, si alguien quiere verificar)? Hasta la misma revista usa la palabra masacre cuando el Isil asesina a sus enemigos. Se usan citas de una variedad de prelados islmicos difuntos desde hace mucho tiempo para justificar este frenes de crueldad. Y s, claro, nosotros dijimos lo mismo de nuestros enemigos hace cientos de aos.

Y entonces, cmo contamos hoy el otro lado de la historia? Desde luego, podemos remontarnos en busca de los primeros brotes de este culto de almas perdidas hasta las dcadas de crueldad que los dspotas de Medio Oriente por lo regular con nuestro apoyo total infligieron a sus pueblos. O a los cientos de miles de muertes de musulmanes por las que en ltima instancia fuimos responsables durante y despus de nuestra horrenda o sanguinaria, torcida o vil invasin de Irak en 2003.

Y podemos debemos pasar ms tiempo investigando los vnculos entre el Isil y sus amigos islamitas y rebeldes (Nusrah, Jaish al-Islam, incluso el casi inexistente Ejrcito de Siria Libre) y los sauditas, qatares y turcos, e incluso el grado en que se han enviado armas estadunidenses a travs de la frontera de Siria casi directamente a las manos del Isil. Por qu ste nunca ataca a Israel? De hecho, por qu su odio a los cruzados, los chitas, los cristianos y a veces a los judos rara vez, si acaso alguna, menciona la sola palabra Israel? Y por qu los ataques areos israeles a Siria siempre tienen por blanco a las fuerzas del gobierno sirio o a las fuerzas iranes pro sirias, pero nunca al Isil?

Y por cierto, por qu los ataques areos de Turqua al Isil con el gozoso apoyo de la OTAN son muy pocos comparados con sus ataques areos al PKK kurdo, algunas de cuyas tropas en Siria combaten al Isil? Y cmo es que la prensa turca ha publicado que un convoy de armamento fue llevado a travs de la frontera siria al Isil por agentes turcos de inteligencia? Acaso ingenieros turcos operan los pozos petroleros controlados por el Isil, como sostienen ingenieros petroleros sirios? Y por qu los chicos de propaganda del Isil esperaron hasta este mes para denunciar por conducto de un funcionario de bajo rango del califato al presidente turco Erdogan, llamndolo Satans y apremiando a los turcos a levantarse en armas contra su gobierno?

No es en la violencia de los videos del Isil y de Dabiq en lo que deberamos concentrarnos. Es en lo que los dirigentes del Isil no dicen, no condenan, no mencionan, sobre lo que deberamos lanzar nuestra mirada sospechosa. Estados Unidos, Arabia Saudita, Qatar e Israel. Estamos dispuestos a ello? O vamos a dejar que el Isil nos impida al fin cumplir uno de los primeros deberes de nuestro oficio: informar el otro lado de la historia?


Traduccin: Jorge Anaya

Tomado de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/08/23/la-violencia-del-isil-ciega-a-periodistas-240.html



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