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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2015

Fukushima-Sendai
Reactivacin de reactores, construccin de riesgos y tirana nuclear

Alberto Betancourt Posada
Rebelin


El 14 de agosto pasado, el gobierno japons incumpli su promesa de mantener apagadas las plantas nucleares y reactiv los reactores I y II de Kyushu, Sendai. La reapertura es una calamidad. De acuerdo a reciente estudio de la Universidad de Princeton la industria nuclear japonesa presenta errores de diseo, normas insuficientes y planes de emergencia ineficaces. El da 6 de agosto, durante la conmemoracin del septuagsimo aniversario de Hiroshima, Yukio Yoshioka, dirigente de la Alianza de Organizaciones de Hibakushas, exigi a Shinzo Abe detener las reformas constitucionales que autorizarn a Japn a participar en tareas militares en el extranjero: es imperdonable, seal, atentar contra el derecho de las vctimas a vivir en paz. En un sentido similar, la reactivacin de la planta nuclear de Sendai, significa una burla para los nuevos Hibakushas, aquellas 30 mil personas, avecindadas cerca de Fukushima, sobrevivientes de la fuga radioactiva que alcanz las costas de California y actualmente muy preocupadas por el reinicio de las plantas nucleares.

El accidente de Fukushima era evitable

Recientes estudios sobre el accidente en las plantas Daichi y Daini, de Fukushima muestran ste pudo haberse evitado, pues, fue la culminacin de una larga lista de decisiones polticas y tecnolgicas, que ensamblaron paso a paso el infausto accidente industrial. Los reactores instalados en Japn y exportados a otras naciones, por las empresas japonesas Toshiba y Hitachi y las estadounidenses General Electric y Westinghouse, ya haban mostrado antes severos problemas. El 16 de julio de 2006, un sismo de 6.1 grados, sacudi la planta nuclear Kashiwazaki-Kariwa y provoc algunas fugas de radiacin. La empresa advirti la fuga de radioactividad a las 12:50 pm, pero inform al pblico hasta las 8:28 p.m. Un peritaje posterior estableci que las autoridades y las empresas de la industria nuclear japonesa haban incumplido los estndares de seguridad, y que stos ltimos eran insuficientes. Ashwin Kumar y V. Ramana afirman en Nuclear Safety Lessons from Japanese Summer Earthquake (The Boletn de los cientficos atmicos dic/06) que el movimiento telrico, en Kashiwazaki-Kariwa, fue dos veces y medio mayor, al mximo accidente posible previsto por la empresa Tokio Electrical Power Company. Si se hubieran atendido las recomendaciones desde entonces, el posterior accidente de Fukushima hubiera sido menos grave.

Los hroes durmieron en el suelo

El 11 de marzo de 2011 las televisoras de todos los continentes informaron que aproximadamente 30 mil japoneses deberan permanecer enclaustrados en sus hogares durante varias semanas debido a los niveles de radiacin, en el aire y en el agua, presentes en su vecindario. Los nuevos hibakushas describieron su angustiosa experiencia mediante diarios publicados en facebook. En los das posteriores al accidente, la empresa TEPCO ofreci altos sueldos a sus trabajadores para que realizaran misiones suicidas destinadas a extinguir el incendio y reactivar el sistema de enfriamiento, a otros, los amenaz con rescindirles su contrato. De acuerdo a Fukuda Kyuta, quien desde 5 mil dlares diarios, por ir a la planta, la empresa envi trabajadores de ms de cincuenta aos a misiones kamikaze, a cambio de sumas astronmicas. Los trabajadores enviados a Fukushima, trabajaron largas jornadas, comieron y durmieron cerca de los reactores, en zonas donde los lectores de radiacin, marcaban entre 2 y 6 microsivierts, algo as como tomarse una radiografa dental, cada hora, algunos durmieron en el suelo y muchos de ellos no tenan cobijas.

Tadahiro Katsuta: reabrir las plantas es practicar una ciencia funesta

Para Tadahiro Katsuta, en la reapertura de la planta nucleoelctrica de Sendai, se prioriz la salud econmica de las empresas sobre la seguridad y la salud de las personas (Why was the Sendai nuclear power plant restarted? The Bulletin of Atomic Scientist 12/agosto/15). Kyushu Electric Companny, la empresa que opera la planta, afirm Katsuta, explor otras tecnologas para producir electricidad, por ejemplo, trmicas, pero los costos se duplicaron. El presidente de la empresa se empecin en reabrir la planta, lo intent todo para manipular a la opinin pblica: disfraz empleados de ciudadanos y los envi a las audiencias pblicas a enaltecer la energa nuclear; mand correos electrnicos falsos a una televisora clamando la reactivacin. Al descubrirse sus trucos tuvo que renunciar. La empresa se ha negado a recibir a los vecinos de la planta.

Benedict: La democracia es la kriptonita de la tirana nuclear

Para Kennette Benedict (The Road no taken: Can Fukushima Put Us On a Path Toward Nuclear Transparency? Bulletin of Atomic Scientists, 26/marzo/11) la tragedia industrial de Fukushima genera muchas interrogantes: cuntos reactores nucleares podran soportar un terremoto de 9 grados?, estn las empresas nucleares preparadas para afrontar eventos de esa magnitud, en los mbitos de la seguridad industrial, la seguridad laboral, la transparencia informativa y el pago de indemnizaciones? qu riesgos ofrecen los reactores a las comunidades locales? En (The legacy of Hiroshima: Nuclear tyranny or democracy?, The bulletin of atomic scientist, 08/09/2015), Benedict recuerda que tras Hiroshima creci el temor por la eventual diseminacin de informacin nuclear y se cre un clima de secreto en la industria nuclear civil y militar, esa opacidad afecta hasta la fecha el debate cientfico, la supervisin democrtica y la reflexin tica: la informacin y la discusin pblica son la kriptonita de la tirana nuclear.

Shinzo Abe desestabiliza Asia y pone en riesgo a la poblacin de Japn. Los ositos Oochan, juguetes en forma de huevo, capaces de erguirse una y otra vez, se han convertido en un emblema de la dignidad de los viejos y los nuevos hibakushas, empeados -incluso despus de la tragedia- en continuar la vida y reconstruir la esperanza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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