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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2005

El 'tsunami negro'

Joseph Stiglitz
El Pas


El mundo se ha quedado horrorizado ante la respuesta de Estados Unidos al huracn Katrina y sus consecuencias en Nueva Orleans. Cuatro aos despus de los atentados terroristas de septiembre de 2001, y despus de que supuestamente se gastaran miles de millones de dlares en "preparacin" para otra emergencia, Estados Unidos ha demostrado al mundo que no estaba preparado, ni siquiera para un suceso que se produjo con muchas advertencias. La diferencia entre el tsunami acaecido en Asia el pasado diciembre y el que ya se est denominando tsunami negro en Estados Unidos -por toda la devastacin que provoc entre los pobres de Luisiana, negros en su mayora- es asombrosa. El desastre asitico demostr la capacidad de los afectados para superar disensiones, que arrastraban desde haca mucho tiempo, cuando los rebeldes de Aceh depusieron las armas en causa comn con el resto de Indonesia. Por el contrario, el desastre de Nueva Orleans -y de otras partes de la costa del Golfo estadounidense- puso de manifiesto y agrav esas disensiones.

La respuesta dada por el Gobierno de Bush confirm lo que muchos negros sospechaban: que aunque ellos puedan enviar a sus hijos a luchar en las guerras estadounidenses, no slo se haban quedado atrs en la prosperidad estadounidense, sino que tampoco interesaba o se saba qu era lo que ms necesitaban. Se orden una evacuacin, pero no se proporcionaron medios para los pobres. Cuando lleg la ayuda, fue, como seal un columnista de The New York Times, como en el Titanic: los ricos y los poderosos salieron primero. Estuve en Tailandia inmediatamente despus del tsunami, y vi la impresionante respuesta de ese pas. Los tailandeses trasladaron en avin a funcionarios consulares y de embajada a las reas afectadas, conscientes de la sensacin de impotencia que sentiran los que se encontraran desamparados lejos de casa. EE UU impidi que los funcionarios extranjeros acudieran a Nueva Orleans para ayudar a sus ciudadanos. Hasta el pas ms rico del mundo tiene recursos limitados. Si concede recortes fiscales a los ricos, tendr menos para gastar en la reparacin de diques; si despliega la Guardia Nacional para luchar en una guerra sin esperanza en Irak, tendr menos recursos para enfrentarse a una crisis interna.

Es necesario elegir, y lo que se elija importa. A menudo, los polticos miopes como Bush escatiman en las inversiones a largo plazo en pro de la ventaja a corto plazo. Recientemente, el presidente firm un generoso proyecto de infraestructuras que inclua, entre otras compensaciones a sus partidarios polticos, un infame puente hacia ninguna parte en Alaska. Dinero que podra haberse usado para salvar miles de vidas se gast en conseguir votos. Pocas veces se ha visto con tanta claridad eso de que "si escupes al cielo, en la cara te caer" como en estos ltimos aos: una guerra mal concebida, organizada en plan barato, no ha llevado la paz a Oriente Prximo. Ahora Estados Unidos ha tenido que pagar las consecuencias por no hacer caso de las advertencias sobre la debilidad de los diques de Nueva Orleans. Est claro que nada poda haber librado por completo a la ciudad del impacto del Katrina, pero seguro que se podra haber aminorado la devastacin.

A menudo, los mercados, con todas sus virtudes, no funcionan bien en una crisis. De hecho, con frecuencia el mecanismo del mercado se comporta repugnantemente en las emergencias. El mercado no respondi a la necesidad de evacuacin enviando enormes convoyes de autobuses para sacar a la gente; en algunos lugares, respondi triplicando el precio de los hoteles en reas vecinas, lo cual, si bien refleja el marcado cambio en la oferta y la demanda, se califica de extorsin en los precios. Semejante comportamiento resulta tan odioso porque aporta poco beneficio de reparto y supone un enorme coste distributivo, porque quienes disponen de recursos se aprovechan de quienes carecen de ellos.

Amartya Sen, ganador del premio Nobel de Economa, ha resaltado que la mayora de las hambrunas no van asociadas a una escasez de alimentos, sino a que quienes los necesitan no pueden acceder a ellos por carecer de poder adquisitivo. EE UU, el pas ms rico del mundo, dispona claramente de recursos para evacuar Nueva Orleans. Es slo que Bush hizo caso omiso de los pobres, las decenas, quiz cientos de miles de personas que no tenan los recursos para pagarse su propia evacuacin. Cuando uno es pobre, no tiene tarjeta de crdito, y la mayora de los que se quedaron atrapados estaban especialmente bajos de fondos porque era fin de mes. Pero si hubieran tenido el dinero, no es tan evidente que los mercados hubieran respondido con rapidez para proporcionar la oferta necesaria; en tiempos de crisis, a menudo no lo hacen. sa es una de las razones por las que el ejrcito no usa un sistema de precios para asignar recursos.

El pasado enero, despus del tsunami, en respuesta a los llamamientos generalizados para que se estableciera un sistema de alerta precoz, seal que el mundo haba sido advertido de antemano del calentamiento del planeta. El resto de los pases han empezado a tomar precauciones, pero Bush, que hizo caso omiso de las advertencias sobre los planes de Al Qaeda antes del 11 de septiembre de 2001, y que no slo hizo caso omiso sobre los diques de Nueva Orleans sino que de hecho vaci los fondos para apuntalarlos, no ha llevado a EE UU a hacer lo mismo.

Los cientficos estn cada vez ms convencidos de que el calentamiento de la Tierra ir acompaado de mayores perturbaciones climticas. Las pruebas recientes son como mnimo congruentes con dicha hiptesis. Tal vez Bush esperara que las consecuencias del calentamiento del planeta se sintieran mucho despus de que l abandonara el poder; y que se notaran mucho ms en pases tropicales pobres como Bangladesh que en un pas rico situado en las zonas templadas. Pero quiz haya un rayo de esperanza en las nubes que cubren Nueva Orleans. Tal vez EE UU, y especialmente su presidente, se convenzan de que deben unirse al resto del mundo en la lucha contra la pobreza y en la proteccin del medio ambiente. Para enfrentarse a los desastres, sean naturales o provocados por el hombre, y hacer planes para ello, se debe hacer algo ms que esperar lo mejor y rezar.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economa y catedrtico de esta asignatura en la Universidad de Columbia. Autor, entre otros libros, de Los felices noventa. Traduccin de News Clips. Project Syndicate, 2005.



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