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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2005

Barthlemy Amengual ha muerto

Josep Torrell
Rebelin


El crtico e investigador del cine Barthlemy Amengual muri el pasado viernes 17 de agosto en Valence, en el distrito de Rhone Alpes, a mitad de camino entre Lyon y Marsella. Naci en Argelia el 12 de octubre de 1919, en el seno de una familia pobre de inmigrantes de origen espaol. Descubri el cine a los seis aos, y qued prendado del nuevo modo de contar historias. Mir el mundo desde el cine, y vio el nacimiento de las carreras de Ren Clair, de Georg Wilhelm Pabst y de Serguei M. Eisenstein y Alexander Dovjenko, una querencia que nunca le abandonara. Estudio para profesor, y despus de la guerra empez a publicar artculos de cine en el peridico Alger republicane, y a ganar popularidad gracias a su trabajo voluntario en el Cin Club dAlger y en las asociaciones populares que vivan un auge en la inmediata posguerra, como Travail et Culture. Sus primeros folletos publicados entre 1951-1954 en Argelia (once en total) son prcticamente desconocidos para la crtica francesa y mundial, pero en ellos aparecen ya los nombres del cine que le acompaarn siempre, sobre todo Ren Clair.

Firme partidario de la independencia de Argelia, sus simpatas estaban con el partido comunista argelino. Tras la revolucin, Amengual sigui viviendo en Argelia con su trabajo de enseante hasta 1968, en que con su mujer se retir a Valence. Gracias a su trabajo en la enseanza, nunca o casi nunca cobr o intent cobrar por sus escritos sobre cine. En casi sesenta aos de ejercicio de la crtica su nica gua fue la pasin y el conocimiento. Marxista de los que haban ledo bien a Marx, nunca fue dogmtico, pero sigui siendo marxista cuando la sociedad se haba pasado ya al otro lado. Citarle como homenaje dejaba pasmados a los crticos del partido comunista francs, que disimulaban su militancia (y la de Amengual). Qu sinti cuando colectivamente se borraron las seas comunistas del propio pasado? En realidad, quizs estaba demasiado ocupado trabajando en su nueva obra sobre Eisenstein o los artculos sobre Theo Angelopoulos o Mikls Jancs, cineastas absolutamente de izquierdas.

Muy pronto, a travs de la federacin de cine clubes, entr en contacto con otros que compartan su misma pasin y su compromiso con un cine inconformista, y con las revistas que estos animaban. Desde los treinta aos hasta su muerte, Amengual colabor en casi todas las revistas de cine francesas, y cuando a principios del nuevo siglo la red domin el campo de la informtica, los textos de Amengual encontraron all un cobijo y una caja de resonancia. As, por ejemplo, escribi en Cinma, Jeune cinma, Cahiers de la cinmathque, CinmAction, Cahiers de Cinma, Cinma daujordhui, Archives de lInstitut Jean Vigo, Cinmathque, Vertigo y en las que ms, tudes cinmatografiques y sobre todo Positif (desde el nmero tres de 1953 hasta el final), durante ms de cincuenta aos, sin cobrar un solo articulo, publicando slo como contribucin a un trabajo cultural.

Su primer libro fue Le petit monde de Pif le Chien, essai sur un comic francaise (1955), que era uno de los primeros libros publicados en lengua francesa sino el primero sobre la narrativa de los tebeos. Gracias a Bernard Chardere, de Positif, empez a publicar en la coleccin Premier Plan que se editaba en Lyon. La primera monografa fue inevitablemente S.M. Eisenstein (1962), y le siguieron Charles Chaplin (1963) y Vsevolod Pudovkin (1968). Al mismo tiempo aparecieron en la editorial Seghers de Pars varias monografas de mayor calado: Ren Clair (1963), G.W. Pabst (1968) y la magistral Alenxandr Dovjenko (1970).

Habiendo dedicado sendas monografas a los todos autores que l consideraba bsicos, su siguiente libro fue Clefs pour le cinma (1971), concebido como libro de divulgacin, y en realidad organizado como una reflexin sobre el cine en aquellos aos, en que la teora acadmica sobre esta materia apenas estaba naciendo (y, pese a la cercana del sesenta y ocho, nada politicista en su enfoque). Despus vinieron diez aos de silencio, preparando el que sera su excepcional Qu viva Eisenstein! (1981), un grueso volumen de 728 pginas con cuerpo ocho que public LAge dHomme de Lausana, en Suiza. Amengual reuni aqu todos sus materiales y apuntes sobre Eisenstein, y aunque algunos fragmentos mereceran una puesta al da, Qu viva Eisenstein! ha acabado convirtindose en una obra de referencia, por la cantidad de datos que aporta y por lo meditado de sus anlisis. En el caso de Octubre, uno queda boquiabierto de hasta dnde llegaba el nivel de penetracin analtica de Amengual, que empieza precisamente dnde todos los otros acaban.

En los aos ochenta se produce la generalizacin del vdeo domstico, y permite un acercamiento ms reflexivo a las pelculas. Los dos libros siguientes de Amengual son monografas sobre pelculas (y no sobre directores): El acorazado Potemkin de Serguei Mijailovich Eisenstein (1992; en Espaa lo edit Paids), absolutamente fundamental para la comprensin de la pelcula y muy recomendable por los errores que desbarata. Tambin porque es el nico libro suyo que se ha traducido al castellano. El segundo libro, Bande part de Jean-Luc Godard (1993), era un intento de valorar lo que en Godard haba de clasicismo, frente a quienes ven en l solamente al innovador y renovador.

En 1997 apareci el volumen du ralisme au cinma, antologa preparado por Suzanne Liandrat-Guigues, que en un volumen de 1.008 pginas y letra pequea, ofreca en un solo libro gran parte de los ensayos bastante largos que haba ido publicando en revistas. En ese libro estn los escritos sobre Theo Angelopoulos, Glauber Rocha, Mikls Jancs, Jean Vigo, Chris Marker, Pier Paolo Pasolini o Jean Eustache. El ltimo texto aparecido en libro fue una recapitulacin sobre Dovjenko, Le maitre au Tournesol (1999), un pequeo cuaderno en ocasin de una retrospectiva del cineasta ucraniano en la cinemateca francesa.

Barthlemy Amengual es fcil de leer, pero difcil de comprender. No hay en l el gusto por la frase acabada, que tan a menudo pierde a los franceses. Sus textos son materiales, escritos tentativos que buscan ms suscitar problemas que asegurar verdades. Marxista que ha vivido el sesenta y ocho, puede tranquilamente cortar el aliento con una apreciacin negativa dentro de un artculo en su conjunto positivo. Sin embargo, poda ser tambin de una brillantez y claridad al exponer los aspectos relevantes de sus clsicos, aspecto que, segn sus amigos, tena que ver con su formacin como profesor de instituto.

Ahora ha muerto. Al enterarme, no s por qu, he roto a llorar. Tal vez porque sin l ser ms difcil orientarse.



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